Ficha bibliográfica
Titulo:
Boletín Cultural y Bibliográfico Vol.42 No. 68 año 2005
Autores: Banco de la Republica
Edición original: Enero 2005
Edición en la biblioteca virtual: Julio de 2007
Consulte y lea en línea libros completos, textos, revistas, imágenes y páginas interactivas sobre temas relacionados con Colombia.


Reseñas. El elemento erótico

oEl elemento erótico

Mujeres de Babel -la experiencia leída-: Voluptuosidad y frenesí verbal en James Joyce

R. H. Moreno-Durán
Taurus y Universidad Nacional Autónoma de México, Bogotá, 2004, 130 págs.

 

Desde el gracioso qui pro quo del índice, "Para llegar a Molí y Bloom", hay misteriosas mujeres impregnando estas páginas. Esta misteriosa Molí puede ser una de las tantas mujeres ignotas que comparecen en la babélica creación de James Joyce, cuyo recuento lúdico a la vez que loa amable quiere hacer Rafael H. Moreno-Durán en este libro.

Desde el primer instante, en un prólogo firmado en el Valle de los Alcázares, en MMIII, se apresura a contarnos que Joyce significa 'alegría'. Alegría constante a través de sus páginas, de ese al que llama "mundo por muchas razones gratificante" del Ulises, y que es cosa para mí harto misteriosa. Mientras Germán Espinosa dice regodearse en el humor de Joyce, para mí su lectura es tan triste como su Dublín natal. ¿Alegre Joyce? Al fin y al cabo cada quien ve lo que su encantamiento le permite.

Basado en el amor de Joyce por la simetría, Moreno-Durán emprende un análisis y lectura a partir de un triple punto de vista: el periodo de juventud que se cierra con El retrato del artista adolescente; la madurez y el triunfo universal de Ulises y, finalmente, los años de ceguera, exilio y tribulaciones familiares del Finnegan's Wake.

Señala Moreno-Durán que 1914 es el año fundamental en la vida de Joyce. Es el de la publicación de Dublineses, pero también en el que acaba el Retrato del artista adolescente y un texto poco conocido, Giacomo Joyce, que para Moreno-Durán es fundamental. En 1920, Joyce se instalará en París, a instancias de Ezra Pound, donde la norteamericana Sylvia Beach (otro nombre que parece inventado por Moreno-Durán) tendrá los riñones suficientes para publicar el Ulysses, después de haber sido rechazado el manuscrito por Virginia Woolf (Wolf en el texto) en Hogarth Press...

A propósito de Dublineses, el autor nos trae a cuento la curiosa historia de su publicación. Como uno de los cuentos hacía "una desenfadada serie de referencias poco gratas" a la vida del rey Eduardo VII, Joyce decidió enviar el manuscrito a Palacio con la esperanza de que el propio soberano lo absolviera. Le respondieron que el rey no se ocupaba de semejantes detalles. Poco tiempo después un editor se decidió a publicarlo. Entonces ocurrió algo extraordinario: "el mismo día en que se terminó de editar el volumen un misterioso personaje compró la edición íntegra y ante el sorprendido editor la quemó. Salvó sólo un ejemplar, que le envió a Joyce, y luego desapareció".

Moreno-Durán ha leído y estudiado las principales fuentes joyceanas y -esto es lo más importante-, ha añadido no pocos datos, argumentos y constataciones de su propia cosecha. Entre los libros en que se basa para edificar el análisis, el primer lugar lo tiene El guardián de mi hermano, de Stanislaus Joyce, con su énfasis en lo que significa el ser irlandés y su para mí muy sospechoso y un poco ingenuo tono exegético sobre la obra de su hermano, que se empeña en demostrar que tal o tal suceso es sólo una trascripción de algún hecho real que sólo él conoce. "Ningún escritor en Inglaterra, desde Sterne, dice Stanislaus, utilizó hasta su más insignificante experiencia tan a conciencia como mi hermano, con el fin de crear un personaje o de complementar la pintura de un ambiente".

Luego tenemos, por supuesto, los deliciosos libros de Richard Ellmann, sin duda el mayor de sus biógrafos, así como los ensayos de Cyril Connolly (curiosamente no menciona el de Alfred Dóblin) y de E. M. Forster, pero no cita a Stuart Gilbert, sin cuya exégesis, según los primeros lectores del Ulysses, es poco menos que imposible entender el original.

Pero lo más interesante es que Moreno-Durán descubre referencias que los biógrafos suelen obviar. En especial, en este libro, algo tan obvio y pasado por alto como que el jueves 16 de junio de 1904, fecha a la que Joyce "dotó de una simbología extrema" y "con una aureola casi fetichista", pues se trata de las veinticuatro horas durante las cuales transcurre la acción del Ulises, fuera el día de su encuentro con la que sería su amante y luego esposa, Nora Barnacle.

Quizá los juicios más famosos acerca del Ulysses sean los de Borges. El argentino lamentaba que el genio de Joyce, "puramente verbal", se hubiera agotado con su última novela: "Ulises trata de reemplazar la unidad que le falta por un sistema de laboriosas e inútiles simetrías". "Los repetidos pero insignificantes contactos del Ulises de Joyce con la Odisea homérica, siguen escuchando -nunca sabré por qué- la atolondrada admiración de la crítica". O también: "Yo diría que la literatura es también una forma de la alegría. Si leemos algo con dificultad, el autor ha fracasado. Por eso considero que un escritor como Joyce ha fracasado esencialmente, porque su obra requiere un esfuerzo".

Pero si el Ulysses fue un reto para toda la crítica, el posterior Finnegan's Wake, desafió todas las barreras de la legibilidad, amén de poner en entredicho el estado mental de su autor. Dice Moreno que el Finnegan's Wake fue recibido por la crítica con unánime estupefacción y que constituye uno de los más brillantes fracasos de la literatura universal. Pero al menos acepta que es un fracaso. Borges escribió: "James Joyce, en 1922, publica el Ulises, que puede equivaler a toda una compleja literatura que abarcara muchos siglos y muchas obras; ahora publica unos retruécanos que, sin duda, equivalen al más absoluto silencio".