Ficha bibliográfica
Titulo:
Boletín Cultural y Bibliográfico Vol.42 No. 68 año 2005
Autores: Banco de la Republica
Edición original: Enero 2005
Edición en la biblioteca virtual: Julio de 2007
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BIOGRAFÍA, LORENZO JARAMILLO. VIAJE A RUSIA

VIAJE A RUSIA

PARÍS, JUNIO 12, 1984

[...] El viernes, dentro de cuatro días, me voy a Rusia hasta el 27: Moscú y Leningrado. Estoy muy ilusionado y saqué mis cuadernos de ruso para repasar. Va a ser mi ocasión, probablemente la única, de utilizar los años de estudio [...] Estuve viendo ópera y me fascinó y me impresionó (y fue buena introducción espiritual al viaje a la URSS) la ópera Borís Godunov de Músorgski. Sensacional. [...] Estoy a los vuelos y tengo que ir a bañarme porque tengo cita a las 12 con Óscar (Uribe) para ir a comprar los cigarrillos y los calzoncillos baratos y medias para llevar y repartir entre camareras y meseros soviéticos (a cambio de mejor servicio, caviar, etc.). Como que sí es así: Ya les contaré. Además chusco comparar con la China, ¿no? [...]

MOSCÚ, JUNIO 20, 1984

[...] Amaneció haciendo un día maravilloso, después de unos días encapotados. Hoy, después de desayunar, salimos en tren hacia Leningrado (para ver paisaje y rusos en voyage). Son las 8 ½ a.m. este papel en que escribo es la cubierta del programa del Teatro Bolshói. Desde chiquito oyendo hablar del Bolshói: primero Yolanda, después las épocas balletísticas de Puchi, la Messerer, las películas de la Plisiétskaia... y, un buen día.., por fin estuve ahí. El primer día, recién llegados, fuimos (y ¡encontramos boleta! En el mercado negro, claro, ¡en dólares!) a una especie de sesión solemne de la escuela de ballet del Bolshói. Para qué contarles la perfección técnica, la gracia y elegancia de los cuerpos de esa gente: de los 6 ó 7 años hasta por ahí los 18. Muy, muy bonito. El teatro, enorme, dorado, imponente. Las águilas bicéfalas del zar fueron suplantadas en todas las decoraciones por la hoz y el martillo. Hasta el telón, que es lindísimo con la hoz y el martillo, espigas y la sigla CCCP (URSS en ruso), claro. Nosotros en platea, todos rusos, no extranjeros. Los mandan al Palacio de los Congresos, y sólo excepcionalmente al Bolshói. Anoche volvimos a ver Troviata. El sábado fuimos al Palacio de los Congresos (en el Kremlin) a ver El trovador [de Verdi]. Más que la ópera, el espectáculo es el palacio mismo. Gigantesco, enorme, desorbitado. Ahí se reúne el Partido cada no sé cuanto, supongo que del mundo entero. Miles de Vieiras, más o menos. Pisos y pisos de foyers, con escaleras mecánicas que se pierden como las de Jacob en el cielo. Pero en vez de ángeles, suben y bajan multitudes de rusos: mal vestidos, gruesos, soviéticos. Eso en cuanto a espectáculos. También fuimos al Circo. La Plaza Roja (vivíamos a la vuelta, en el Hotel Metropol, que fue en los buenos tiempos uno de los grandes, con guirnaldas doradas, en el techo, faroles, mármol... el comedor con lámparas sobre columnas, orquesta, fuente en el centro) es imponente, con San Basilio a un extremo y el Kremlin a un lado. Y al frente de la muralla, el Mausoleo de Lenin, donde lo tienen embalsamado, que es impresionante. Hicimos la cola de dos horas para entrar (cuatro días en la semana, lo abren durante una hora; ¡y cada vez hay una cola de cuadras). Pensé mucho en Jaime, claro -quién sabe por qué. Le habría gustado ver eso. Es muy emocionante, de una solemnidad enorme. El Mausoleo es todo de mármol rojo y negro y se baja, se pasa frente a la vitrina -ahí está él- y se sale, todo sin parar y sin dejar distancia entre la gente. Cada hora cambian, con los campanazos del Kremlin, la guardia. Marchan con paso de ganso. Me gustó mucho la catedral de la Anunciación, en el Kremlin, donde coronaban a los zares, pesada, simple, llena de iconos. Fuimos a ver la Galería Tretiakov, museo de pintura rusa. En peregrinación intelectual fuimos “por allá” a la casa donde nació Dostoievski, lejos y perdida. El viaje de Moscú a Leningrado lo hicimos en tren y de día. Ocho horas prácticamente del mismo paisaje: bosques lindos y verdes a ambos lados. Naturalmente, sólo rusos y nada qué comer. Ellos llevan, envueltos en papel, pan, cohombros y salchichón; toman agua. Como gran aventura les cuento -además es otro aspecto!- que vendí mis pantalones de cuero viejos (de hace doce años), que ya me quedaban estrechos, unos bluejeans y unos pantaloncillos franceses nuevos (comprados con esa intención) en circunstancias de película: fábrica abandonada, miradas subrepticias, acción rápida: marché noir. ¡Rublos para caviar! Rusia sensacional. La gente es tosca pero amable. Campesinos. La estación de tren era como una gran estación llena de gente de Funza. Frau Otrembas por miles; y Don Vaitas. Disciplina total, limpieza sorprendente...

HOY, JUNIO 21, 1984, YA ESTAMOS EN LENINGRADO

[...] En el Hotel Européiskaia. Nos tocó en categoría lujo, -¡no había más!-, que es una suite sorprendente con piano de media cola, parqué muy elaborado, tapete chino, espacios enormes, techos altos, espejos de pared entera, divanes, armarios, un televisor tamaño gigante y un radio muy feo. Papelera de plástico al lado del secretaire de estilo. ¡Me desenvuelvo con mi ruso! Por lo menos he podido pedir en restaurantes, etc. Todo con ayuda de mi amigo fiel, un diccionario francés-ruso, ruso-francés. Después les escribiré contándoles más sobre Leningrado, pues al llegar a París no tendré tiempo para crónicas muy largas. [...]

Retrato de Rosario, su hermana, actriz de teatro, 1990, acuarela y tinta sobre papel, 52 X 42 cm., Bogotá.
 

PARÍS, JUNIO 29, 1984

[...] Parece que el correo de la URSS es bastante más lento -si es que podemos llamar lento al de la China, que más bien me sorprendió por lo bueno- que el de sus vecinos. Les mandé alguna postal de Moscú y alguna de Petersburgo (Leningrado) y una carta. Ya les llegará -espero- algún día. Tenían alguna crónica del viaje que no repetiré aquí (para eso la escribí allá). Todo acabó muy bien. Leningrado es muy bonita pero me gustó más Moscú. El Ermitage -un lindo edificio barroco dé Rastrelli al borde del Neva- es opulento, enorme y alberga las famosas colecciones en un desorden total e ignorancia de todo lo que pueda ser la museografía moderna. Salas enormes en donde se alterna la pintura con las artes decorativas; se pasa de cuadros a vitrinas con platería a joyería. Me decepcionó un tris. Importantes, importantes, tienen cuadros como para unas tres salas. El resto es relleno. Eso sí, buenísimos: Rembrandts, Van Dycks, Matisses, dos Rafaeles, dos Leonardos y tres Velázquez. Había una exposición especial con los Murillos (montones) y otras cosas del XVIII español (Velázquez, Zurbarán...) y otra de trabajo en metal en Rusia durante siglos -de espadas y samovares a iconos y abanicos. La comida en la URSS, aun en los restaurantes de los hoteles de lujo para turistas, es definitivamente mala. El caviar riquísimo, baratísimo y siempre hay. De resto, la comida es escasa. En los restaurantes las tres cuartas partes del menú no existen; hay tres o cuatro cosas que se repiten. De postres, sólo hay helados; menos mal que son ricos. Todavía no hemos ido a los famosos restaurantes georgianos y ucranianos, donde se paga en divisas. ¿Cómo será eso en los hogares soviéticos? No hay frutas. De verduras sólo repollo, remolacha y montones de cohombros. Carnes, sólo steak y pollo al horno. Postres, sólo helado. Bebidas químicas tipo Fanta y té, difícilmente. Nada qué comprar. [...] Falta de libertad, escasez, disciplina, pobreza, descontento, lo dijeron dos o tres personas con quienes hablamos y de diferentes ambientes.

Retrato de Isabel Londoño, 1986, óleo sobre lienzo, 128 x 63 cm., Bogotá.

 

PARÍS, JULIO 4, 1984

[...] Estoy comenzando un nuevo tríptico que espero hacer en el verano, entre julio y agosto. A fines de agosto me voy a un curso de papel en Alsacia. Ahora almorzaré con Óscar y lo acompañaré al aeropuerto para volar a Bogotá. Mientras me voy escribo y estoy oyendo a Charles Trenet: Douce France. [...] Mañana voy a comer donde Luis Caballero con la plana mayor de la Colombie á París:¡Juan y Mónica Cárdenas, Plinio A. Mendoza y Emma Reyes! Para salir del ambiente nacional, el viernes comeré con Michel Volstein y el sábado, después de la ópera (Manon de Jules Massenet, para la cual él me compró boleta), iré a comer con mi amigo cantante Vinson Cole (él canta, tenor, Des Grieux). Y gente a lui. ¿Cómo les parece la vida social? [...] Viniendo del aeropuerto entré a ver algunas exposiciones en galerías y la exposición de dibujos de Chagall (de toda su vida) en el Pompidou. También vi últimamente la exposición de De Kooning [...] ¿Les llegó el paquete con el Cahier de l’Heure, Camus, Gatopardo y Proust? Para Puchi le envío el programa de Kantor. Fui a verlo la semana pasada con Teresa. ¡Buenísimo! Después fuimos a comer a restaurante japonés [...] Lo de los Children of London: eso le pasa a la gente cuando no compra en el momento; es clásico: no compró tal cosa, y cuando quiso, ya no había. Ni que la reina de Inglaterra quisiera uno: ya no hay. [...]

PARÍS, JULIO 9, 1984

[...] Ayer fui a cine con Robert de Puissegur, a Kind Hearts and Coronet, una comedia negra inglesa clásica, con Alec Guiness, deliciosa. Después, a comer a un restaurante marroquí. [...] La comida donde Luis Caballero con Plinio, Emma Reyes y Cárdenas fue una paella deliciosa que Cecilia Zambrano, la otra invitada, hizo mientras yo le hacía un retrato a Luis. Plinio: que me había conocido chiquito donde los Latorre [...] Yo aquí digiriendo mis viajes... Las actividades culturales se han ido clausurando. Quedará para el verano sólo mi amado cine, sobre todo vejeces que no he visto... ¡Qué placer! [...] Lástima que Martha Bauer se haya ido, ¿no? Es como un pedazo más que se va desprendiendo del muro; hasta que quede parado sólo un pedazo, como en cualquier abadía de Glastonbury... [...] Sigo disfrutando de muchas cosas. Siempre dije que quería venir a vivir a París para tener la experiencia de vivir a París joven... Eso ha sido. No era sólo por mi trabajo: era por mí. Yo también me merezco darme algún gustico [...] Con Teresa seguimos yendo a ver vejeces cinematográficas en salas de arte y ensayo. Últimamente fuimos a ver Foreigh Correspondent de Hitchcock, regular, y dos viejos Buñueles del periodo mexicano La vida criminal de Archibaldo Cruz y El gran calavera. ¿Les conté que vi Él, también de Buñuel, con Arturo de Córdova y Delia Garcés? Ese día fuimos con Roberto. Éramos unas seis personas en la sala, y estaba allí, sola, Karole Armitage, una coreógrafa nueva gringa que vino en el otoño con su compañía. Yo fui a verla. Después presentó con el grupo de Recherche Choreographique de la Ópera un ballet suyo (Teresa y yo lo vimos) y ahora ha presentado, con el mismo grupo, un ballet con música de Stockhausen dans le cadre de una Soirée Stockhausen en la Opera Comique. Yo fui la semana pasada. Ese día, pues, hablamos con ella antes, entre y después de las películas que vimos juntos. Esta noche vamos Teresa, Robert y yo a comer, tal vez a un restaurante ruso. Bueno, ahora acabo esta carta y seguiré pintando un buen rato [...]

Luis Caballero, Federico Uribe, Lorenzo J., París, 1989.

 

PARÍS, AGOSTO 14, 1984

[...] Figúrense que aparecieron aquí los Quintana y me compraron mi cuadrito de fin de año y mi primer Tríptico de París. En dólares girados de Suiza que ya llegaron! Vieron mi segundo Tríptico de París, que estoy apenas haciendo, y lo quieren comprar también. Y qué, además, quieren comprar todo lo que vaya haciendo. Sin exigirme nada; al ritmo y con el estilo que yo quiera [...] Para resumir: los Quintana me compraron esas cosas. Con lo cual decidí retomar la idea de hacer unas litografías que había abandonado un poco porque veía que no tendría la plata y un poco porque veía que no tendría el tiempo, pues había que regresar ya. Pero lo de las ventas me da la plata y me compra el tiempo -pues me puedo quedar (y es lo que haré, en vista de mis actividades de trabajo y de los espectáculos y cines que vienen en el otoño). Septiembre y octubre en París (¡Oh delicia!). [...] vuelvo a lo de las litografías: le hablé, pues, a Luis al respecto. Él, en este preciso momento, está acabando para un editor francés unas ilustraciones (en litografía) para unos poemas de Cernuda -un proyecto ya viejo qui traîme depuis longtemps y que él está terminando a marchas forzadas. Le habló al muchacho que dirige el taller donde él está trabajando y el muchacho dijo que me podía recibir para mis litografías… ahora en agosto. No había tiempo que perder y era la oportunidad. La cogí, dije sí a todos los precios, dejé a un lado mi tríptico que quería terminar antes de Alsacia (a donde me voy, como planeado, del 23 al 30), cines, etc. Y sin siquiera haber hecho bocetos o proyectos (los quería hacer mais je n’y suis pas arrivé: mucho cine atravesado) me lancé sobre las piedras. Fui ayer y fui hoy, e iré mañana y el viernes. El jueves me quedo en París haciendo mil vueltas (entre otras, comprar papel) y para mi cita con Marta. Y probablemente iré la semana entrante antes de Alsacia – y después de Alsacia también. Eso es fuera de París, a 30 kilómetros, en pleno. campo. Hay por allá, al norte, en medio de trigales y cerca de un pueblito una vieja abadía (la Abbaye de Royaumont) que es monumento histórico y donde funciona una especie de fundación cultural a la Quimara. Sólo que en vez de Jorge Rodríguez Arbeláez son unos barones Rotschild y otro de la levadura -you know, un centavo por baguette vendida en Francia-, y esa institución tiene funcionando una casita absolutamente ravissante (frente a la abadía, con un parque de por medio, con volets, techo parado, paredes de piedra, yedras y riachuelos, con un taller gráfico, el taller en cuestión. Mientras uno trabaja ve por la ventana árboles y abadía... ¡No creo tener que insistir en la delicia de toda la Angetegenheit! (oportunidad). Pues allá me tienen ahora haciendo unas litografías (tres; puede que sean cuatro), dignas sucesoras de The Children of London. Éstas se llamarían La gaité parisienne, y son escenas oscuras, tal vez nocturnas, quizá para mayores o simplemente inhabituales. París no es Bogotá -eso 1o sabemos- y siempre suceden cosas extrañas en las tinieblas de la Ciudad Luz. (Podría ser un párrafo de Rubén, ¿no?). Espero que el público las tome con 1a debida calma. Yo estoy muy contento; están saliendo muy chuscas. [...] Eso en cuanto a mis actividades profesionales. De resto mucho cine (cosas viejas, cine japonés), algún restaurantico, comidas donde Luis. Me leí unos cuentos chinos que me regaló Teresa [...].