Reseñas. Vuelve y triunfa Triunfo
Vuelve y triunfa Triunfo
Los besos de María
Triunfo Arciniegas
(ilustraciones: Sandra Ardua)
Editorial Alfaguara, colección Alfaguara Infantil, Bogotá, 2002, 88
págs.
El libro Los besos de María reúne nueve cuentos del escritor
pamplonense Triunfo Arciniegas dirigidos a lectores jóvenes que
quieran divertirse con las picardías y aventuras de los más
insólitos personajes. Encontramos en estos relatos piratas
terribles, niños ingeniosos, como Pedro Lucas, quien rescata una
moneda que ha caído en el sombrero de un mendigo a través de una
serie de trueques; una princesa enamorada de un sapo; María, quien
reparte los besos que su novio le ha dejado antes de ir a la
guerra; la loca Irene, que también regala besos, pero en las
esquinas de Bogotá y al primer transeúnte que pase; un vendedor de
sombras que resulta un estafador; sirenas locas que cambian sus
colas por piernas para poder bailar; una gallina que trota y corre
en los hipódromos y que tiene un serio problema de personalidad; y
hasta tres botones que terminan en las camisas de tres personajes
diferentes, quienes se transforman totalmente por el hecho de
adquirir y llevar el botón.
Son relatos ágiles en donde hay humor, desenfado y sobre todo
una gran imaginación que rompe con todas las convenciones y se
acerca a la imaginación infantil. En Jonás, el pirata que se quedó
del barco, el recurso más utilizado para caracterizarlo es la
hipérbole:
Era terrible ese pirata. Su cabeza brillaba como bola de
billar. De la oreja izquierda le colgaba una argolla de oro macizo.
Las tres heridas de cañón que adornaban su pecho parecían rasguños
si se comparaban con el remiendo de la pierna. Sus brazos, gruesos
troncos repletos de tatuajes, exprimían al enemigo como si fuese
una naranja y, en las parrandas, quebraba los toneles de vino como
si fuesen huevos. Con sus manos desnudas podía atrapar un
cocodrilo. Era terrible, era un pirata. [pág. 11]
Todo lo que hace Jonás es exagerado y lo que pasa a su alrededor
también. La furia del pirata por no encontrar a su novia, una
cartagenera, Perica Lunares, es tan grande que hace arrodillar a
los habitantes de miedo y agrieta las murallas.

En Juego de botones hay un claro intertexto con el cuento de
Hans Christian Andersen La aguja de zurcir. Los botones se
desprenden de la camisa, pues están cansados del agua fría y de las
cosquillas del jabón y la aguja se quiebra por coser un tejido
demasiado grueso para ella, tan fina. Todos, botones y aguja, salen
al mundo y viven una serie de aventuras. Arciniegas hace uso aquí,
además, de un recurso proveniente del juego dramático: los botones,
una vez desprendidos de la camisa, se transforman en diferentes
personajes con distintas funciones. Por unos días fueron boca y
ojos de una muñeca de trapo; luego fueron una constelación en lo
alto del cielo; después se pegaron a un abrigo negro y se
aburrieron de asistir a los entierros; más adelante fueron felices
en la corbata de un payaso. Cada uno termina en la camisa de un
señor diferente, hasta que finalmente se vuelven a encontrar por
pura casualidad.
En La moneda de Pedro Lucas lo que hace Arciniegas es echar mano
de la estructura de un encadenado: Pedro Lucas pide uvas frescas, y
a cambio le piden una taza de café, pide el café, y a cambio le
piden un pisacorbatas; pide el pisacorbatas, y a cambio le piden un
helado; pide el helado, y a cambio le piden tres plumas de paloma y
luego comienza a devolverse y a entregar cosa por cosa. Es un
cuento ingenioso y divertido.

En casi todos los relatos hay un permanente juego de
intertextualidad que enriquece mucho el argumento y le da humor y
picardía al conjunto. Son alusiones rápidas a otros textos o a
otros contextos, que aunque el niño lector no pueda descifrarlos de
inmediato, enriquecen su imaginario y sus referentes, de los cuales
más adelante, en su formación como lector, podrá hacer uso. En
Besos de sapo, por ejemplo, al sapo se le ocurre montar el negocio
de los besos después de haber leído la Historia universal del beso,
"una antigua edición de tres tomos empastados en cuero y con
ilustraciones a todo color, que descubrió en el mercado de las
pulgas". Aquí es clara la referencia a muchas historias
universales, pero es inevitable asociarlo con Historia universal de
la infamia de Jorge Luís Borges. Más adelante la referencia es a
los cuentos maravillosos, cuando el sapo cuenta que un anciano le
ofreció tres deseos a la orilla de un pozo. Cumplir los deseos
ajenos había sido su primer deseo; por falta de tiempo no había
solicitado aún los otros dos. Vemos que no sólo hay
intertextualidad, sino también ironía y parodia, lo que le da al
relato mucha soltura.
En esta misma historia hace referencia a Whitman, el poeta
norteamericano, sobre todo a su poema Canto a mí mismo del libro
Hojas de hierba: "Me celebro a mí mismo / y cuanto asumo tú lo
asumirás / porque cada átomo que me pertenece / te pertenece
también a ti / ...". El sapo, ante el espejo, reconocía que el
poeta Whitman tenía razón: "-Soy como soy y me gusta como soy
-decía cada mañana y la gente lo adoraba" (pág. 54).
Son alusiones llenas de desparpajo e irreverencia que resultan
muy refrescantes no sólo para la historia misma sino también para
los jóvenes lectores.
En El vendedor de sombras, introduce al lector en la tradición
literaria de la concepción de la sombra como parte inherente a la
personalidad del ser humano y la posibilidad de que la sombra
adquiera una vida propia independiente de su dueño. Esta tradición
sobre las sombras ha tenido exponentes reconocidos, como Adalbert
von Chamisso y Hans Christian Andersen. Arciniegas, con el mismo
desparpajo y el mismo humor que en los demás cuentos, echa mano de
este motivo y se inventa una historia en la que el vendedor de
sombras es un estafador, que vende sombras de mala calidad que se
agujerean y compra sombras resistentes que vende de contrabando en
el exterior.
Hay en todos los relatos un tono propio de la oralidad que les
da agilidad y rapidez y que caracteriza en parte el estilo de los
cuentos para niños de este autor nortesantandereano.
Triunfo Arciniegas tiene una larga trayectoria en la escritura
para niños y jóvenes y se caracteriza por escribir textos con una
rica imaginación, llenos de humor e ironía, utilizando con gran
habilidad los recursos de la hipérbole, la parodia y la
intertextualidad.
BEATRIZ HELENA ROBLEDO