Ficha bibliográfica
Titulo:
Boletín Cultural y Bibliográfico Vol.42 No. 68 año 2005
Autores: Banco de la Republica
Edición original: Enero 2005
Edición en la biblioteca virtual: Julio de 2007
Consulte y lea en línea libros completos, textos, revistas, imágenes y páginas interactivas sobre temas relacionados con Colombia.


Reseñas. La imaginación disparada

La imaginación disparada

Kataplum plam pluff

Luís Darío Bernal Pínula
Editorial Alfaguara, colección Infantil, Bogotá, 2002, 79 págs.

 

Tres cuentos componen el libro Kataplum plam pluff de Luís Darío Bernal Pinilla. El primero es el que le da el título a la obra y narra los intentos que hacen dos niñas, Angie y Paula, para salvar a Heufife, una estrella fría, de una muerte segura, y a la vez salvar a América de un terrible calentamiento por la desaparición de aquélla.

Todo comenzó cuando la estrella se tomó unos tragos con el cometa Halley, se emborrachó y lanzó unas gotas de líquido cósmico sobre la tierra, con tan mala suerte que le cayeron a Palmera Rosada. Este líquido la hizo crecer a una velocidad increíble hasta llegar al cielo e hizo crecer también al hijo de Palmera, Coco, quien se vuelve tan gigante que parece el décimo planeta del sistema solar. Toda la luz de Heufife quedó atrapada en el cuerpo de Coco.

Desde ese momento comienzan los intentos de las dos niñas para salvar la vida de la estrella, hasta que logran enviar a Mirage con una nota a Palmera Rosada contándole la tragedia. La palmera les responde que se desprenderá de su hijo para salvar a la estrella y a todo el continente. Por otro lado, las constelaciones son convocadas a petición de la misma Heufife y, después de deliberar, se aprueba el plan de bajar a Coco a la tierra. Todo parece controlado hasta que sucede la catástrofe. Nube 1945 huye de una explosión atómica y se derrite, lo que provoca la caída de Coco. Después de una gran angustia los comandos de huracanes logran desviar a Coco de tal manera que caiga en el océano, donde, al partirse en pedazos, forma las islas que hay en el mar Caribe.

Aunque a primera vista puede parecer un poco reforzada la selección de los personajes: palmeras, cocos, aviones Mirage, nube 1945 (clara alusión a la bomba atómica), Osa Mayor, ciclones, etc., mirada más detenidamente, ésta responde a la tradición de la literatura infantil que les da vida a los objetos, volviéndolos personajes. Guardadas las diferencias, sobre todo en el estilo y el manejo del lenguaje, es lo mismo que hace más de dos siglos hizo Hans Christian Andersen con gran maestría, al darle voz hasta a los objetos más minúsculos, como una aguja de zurcir, una pelota o un trompo.

Bernal Pinilla está lejos de las imágenes poéticas de Andersen, pero sí logra armar una trama que mantiene la atención del niño lector, al tratar de descubrir de qué manera, finalmente, se van a salvar la estrella, Coco y América. La acción que mueve el relato está combinada con diálogos y descripciones cortas que lo convierten en un cuento ágil con un ritmo rápido. Veamos un ejemplo:

Palmera Rosada se desmayó. Las estrellas gritaron. Las nubes lloraron. A Luna, aterrorizada, se le corrió el maquillaje. Sol, quien ya comenzaba a roncar, tuvo una súbita aparición que ningún científico pudo explicar, causando desajustes en su sistema, [pág. 24]

Coralito constituye el segundo cuento de este libro. Coralito es un barco de vela que decide aprovechar la ausencia de su dueño para realizar un sueño que ha tenido siempre: viajar a conocer Bogotá. Una vez en alta mar es envuelto por un remolino y se hunde, quedando su vela volteada hacia el interior del mar. Sigue viajando así hasta que es atacado por un tiburón que confunde la vela con la aleta de un pez. Coralito se arma de valor y enfrenta al tiburón hasta hacerlo huir. Luego se encuentra con unos delfines que se habían escapado del acuario y decide acompañarlos para rescatar a la abuela y a la mamá de uno de ellos. En el viaje hacia el acuario cae, en compañía de una delfina. Melodía, de quien se enamora, en la boca de la ballena Lucrecia. Pero como Lucrecia es una ballena beoda, se ven en apuros, pues no despertará de la borrachera sino en mucho tiempo. Finalmente son rescatados por los otros delfines que le hacen cosquillas a la ballena y la hacen estornudar. Luego llegan hasta el acuario y logran rescatar a la mamá de uno de los delfines, mas no a la abuela, que había muerto de tristeza.

Éste es un relato de aventuras estructurado sobre el esquema del viaje del héroe. En este caso el héroe es un barco velero, el más veloz de la bahía, que no sólo logra vencer a los enemigos que se encuentra en el camino, pasa la prueba en el mar, sino que salva a los delfines del acuario. Quizá lo que no convenza mucho sea la facilidad con que Coralito se olvida de la razón por la cual salió a alta mar -su deseo de conocer Bogotá- y se involucra en la tarea de salvar a los delfines. La motivación que tuvo para irse resulta un poco forzada o, más bien, desligada de las necesidades intrínsecas del relato y queda como un pretexto para poder hacer que Coralito parta.

El último relato tiene como título Frasquito y su sueño de navidad. Frasquito es un ascensor antiguo de elegantes rejas y rectangular ojo de vidrio. Es manejado por don Juan, quien ha estado toda la vida haciendo este trabajo y se ha hecho amigo del viejo ascensor. Todo va bien hasta que un día deciden modernizar a Frasquito y jubilar a don Juan. El ascensor entra en una profunda depresión y deja de funcionar hasta que trama algo para la noche de Navidad. Cuando llega el momento esperado, Frasquito arranca a toda velocidad hacia arriba:

¡Un nuevo Frasquito surcaba los cielos! La fricción del ascenso y el frío de la atmósfera lo transformaron. Perdió sus esquinas y sus paredes se hicieron transparentes. Su interior despedía una rojiza luminosidad. Semejaba un barrilito de mermelada de frambuesa. [pág. 68]

Estos tres cuentos se sostienen por el argumento, el cual se resuelve más que todo en la acción, ya sea la acción de la aventura, como en el caso de Coralito, o ya en el operativo montado para salvar a la estrella y luego a Coco. Pero a nivel del tejido del lenguaje son textos muy simples y fáciles, que requieren poco esfuerzo del pequeño lector y que estarían más cercanos a lectores poco competentes que apenas se inician en el camino de la lectura literaria y que se ubican apenas en el nivel del argumento.

Por otro lado, encontramos una sutil intención de demostrar en los tres relatos la importancia que tienen la amistad y la solidaridad. Eso es válido, claro está, pero la intención es tan obvia que parece forzar el relato hacia esa demostración. Por ejemplo, en Coralito todas las acciones que ocurren antes del gesto solidario del velero con sus amigos delfines están dirigidas a consolidar una amistad que le permita ofrecer sus "servicios" para salvar a la abuela y la mamá delfín.

En Kataplum plam pluff se diluye el conflicto rápidamente gracias a la bondad de la madre, quien se sacrifica por su hijo, y después gracias a la solidaridad de los comandos de huracanes. Hay un exceso de bondad y buenos sentimientos que vuelve algo artificial el relato y se pierde verosimilitud.

Por otro lado, aparecen demasiadas alusiones al alcohol que -a mi parecer- resultan innecesarias y sí pueden dejar en el pequeño lector un mal sabor frente a ciertos comportamientos o, por el contrario, una lección de moralidad: emborracharse trae secuelas que a veces pueden ser fatales. Como el caso de la estrella que deja caer ese líquido cósmico sobre Palmera Real debido a que se tomó unos tragos de más. O la ballena Lucrecia, que casi deja atrapados en su vientre a Coralito y a Melodía debido a una gran borrachera.

Detrás, quizá, esté la noción de niñez de Bernal Pinilla, que permea su creación literaria dirigida a los pequeños lectores. Es como si dijera: niños, les voy a contar una historia que a la vez que los va a divertir les va a dejar el mensaje de la amistad y solidaridad que debe existir entre los amigos y quienes se quieren y una lección de cómo deben comportarse. Y la verdad es que la literatura deja huellas más profundas en el interior de los lectores, mucho más profundas que mensajes explícitos o buenas intenciones.

BEATRIZ HELENA ROBLEDO