Ficha bibliográfica
Titulo: BOLETÍN CULTURAL Y BIBLIOGRÁFICO No. 67
Autores: BLAA
Edición original: Biblioteca Luis Ángel Arango 2005
Edición en la biblioteca virtual: 2006
Notas: Boletín cultural y bibliográfico No. 67
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| BOLETÍN CULTURAL Y BIBLIOGRÁFICO No. 67

Una breve antología del vuelo | 1


Las impresiones que suscita moverse en el aire sostenido por alas se describen en varias obras de reconocidos narradores. Viajó en fantásticas máquinas voladoras quien leyó el relato de ficción |De la tierra a la luna, de Julio Verne, y las novelas |Correo del sur y Vuelo nocturno, de Antoine de Saint-Exupéry. Los poetas, otra suerte de aviadores, también con previsibles fallas en su vuelo, han apuntado igualmente en sus libretas las sensaciones que les motiva volar por los cielos. La poesía, se dice, es provocada por experiencias límites, y la de volar lo es.

Las esperas en las salas de los aeropuertos, las despedidas, los despegues, las agonías que producen los vacíos en pleno vuelo, los transbordos, los arribos a un nuevo terminal, en fin, las escenas habituales por las que pasa un viajero aéreo, han sido meditadas por los poetas con distintos tonos, estilos y sentidos. El viaje y la imaginación, como lo sugiere Eugenio Montejo de Venezuela, suelen partir juntos.


|LA VIDA
La vida toma aviones y se aleja,
sale de día, de noche, a cada instante
hacia remotos aeropuertos.

La vida se va, se fue, llega más tarde,
es difícil seguirla: tiene horarios
imprevistos, secretos,
cambia de ruta, sueña a bordo, vuela.

La vida puede llegar ahora, no sabemos,
puede estar en Nebraska, en Estambul,
o ser esa mujer que duerme
en la sala de espera.

La vida es el misterio en los tableros,
los viajantes que parten o regresan,
el miedo, la aventura, los sollozos,
las nieblas que nos quedan del adiós
y los aviones puros que se elevan
hacia los aires altos del deseo.

En el poema |Viajeros, la colombiana Piedad Bonnett sugiere los diálogos y las atmósferas habituales que rodean las separaciones en las antesalas de los terminales aéreos. Los versos detallan la escena de la despedida, en el aeropuerto de Barajas, de su amigo, el poeta ya citado, Eugenio Montejo.

|VIAJEROS
Aquella historia, Eugenio, que me contaste
en el aeropuerto de Barajas,
de vez en cuando viene, milagrosa,
y me acompaña.
Entre aviones que ruedan, entre gentes
a las que crecen alas,
sin oír el llamado que hacen los altavoces,
camina una muchacha.
Detrás de ella vas tú en tus treinta años,
detrás de ti, pausadas, las palabras,
detrás de tus palabras la "saudade",
y en fin, mi encantamiento y tu callado
rememorar.
Y el tiempo
que ha venido de golpe hasta tus sienes
y que ahora señala, banalmente,
que es hora de despedirnos ya.
Nos devora Barajas, boa lenta, ondulante.
Tú a tu ciudad de soles, yo a mi país de nieblas.
En mi valija
la joya de tu historia,
que hoy brilla en la memoria mientras se desvanecen
Barajas, la mañana y el gesto de tu mano
que dice adiós al borde del poema.

El griego Dimitris Houliarakis escoge la figura de los kamikaze, esos suicidas aviadores japoneses que en la segunda guerra mundial se lanzaban en picada desde los cielos contra objetivos militares en mar o tierra, para señalarnos un estilo de arrojo si se quiere conquistar el clímax de la altura, o, en otro sentido, la plenitud de la vida.


 

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Este artículo ultraliviano se propuso a la revista Euforia, de Avianca, para ser publicado en sus páginas. El comité de edición lo descartó por considerar que suscita el miedo, la angustia y el sentimiento de la muerte en los usuarios de la aerolínea, lo cual no es conveniente, según Euforia, para el bienestar de los pasajeros y la imagen de confiabilidad que promociona la empresa. Es comprensible que para Avianca, la aviación sea un negocio de destinos seguros y la poesía no. Conclusión: la poesía es para |volarse la cabeza, no para |aterrizarla.