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INDICE
Artículo: La búsqueda de autonomía del campo literario
Artículo: Revista Panida
Artículo: La revista Chanchito, un homenaje a los niños colombianos
RESEÑAS
Reseña periodismo: Un libro para salas de espera
Reseña periodismo: El hachero
Reseña etnología: Folclor Caribe
Reseña sociología: El pueblo unido jamás será vencido
Reseña economía: Lectura sesgada
Reseña medios de comunicación: Sobre la caja idiota
Obras de Edward Walhouse Mark
Reseña folclor: Perfeccionando lo perfecto
Reseña vida social y costumbres: Cuadros de costumbres
Reseña biología: Para qué sirve el indio desnudo
Reseña arquitectura: Un libro mal construido
Reseña caricatura: Para ser peligroso también hay que hacer mérito
Reseña música: Superlitio, Aterciopelados, La Pestilencia, Ultrágeno, Ión Sha-i...
Reseña cinematografía: Uno...
Reseña cinematografía: ...y Dos
Reseña literatura: La imaginación no es competencia del Fondo Monetario Internacional
Reseña poesía: Dos antologías
Reseña poesía: Un logro único
Reseña poesía: Deslumbrante conjunto
Reseña poesía: La lluvia es mi paisaje interior
Reseña poesía: La música de las horas pasadas
Reseña poesía: Delante de los ciegos va el bastón inseguro
Reseña poesía: Después de catorce títulos en prosa, viene éste de poesía
Reseña poesía: Amores desgraciados
Reseña poesía: Conjunto de probabilidades
Reseña poesía: El alcázar que buscamos
Reseña poesía: Digo una palabra y su sombra proyecta una escalera
Reseña poesía: Uno y...
Reseña poesía: ...dos
Reseña cuento: La tierra del olvido
Reseña cuento: Las sardinas cuentan
Reseña cuento: Moreno-Durán asegura que la ironía lo ha librado de los estragos de la solemnidad
Reseña cuento: Cuando Arciniegas deja de buscar efectos predeterminados, es cuando mejores efectos logra
Reseña cuento: Historias extraordinarias
Reseña narrativa: Qué pobres son los ricos de este país, amigo Midas
Reseña narrativa: Érase una vez Bogotá
Reseña narrativa: Lectura valiosa
Reseña narrativa: Rompecabezas barranquillero
Reseña narrativa: No diré quién es el asesino
Reseña crónica: Esta es la historia de Reinaldo Aguirre Palomo
Reseña crítica literaria: Libro débil
Reseña ensayo: ...en otras palabras..., la ciencia
Reseña literatura infantil: En tono de cuento de hadas
Reseña literatura infantil: Literatura juvenil
Reseña humor: Qué vaina
Reseña viajeros: Con errores inadmisibles en la edición
Reseña biografía: Güepa jé
Reseña biografía: Un gran libro
Reseña historia: Demasiados silencios
Varia: Una breve antología del vuelo
Varia: De la BLAA
Juan Manuel Roca
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BOLETÍN CULTURAL Y BIBLIOGRÁFICO No. 67
Con errores inadmisibles en la edición
|De cóndores y sirenas.
Memorias de un aventurero ilustrado
|Mauricio Obregón
Villegas Editores, Bogotá, 2004,
333 págs., il.
De hace unos años para acá, Villegas Editores decidió publicar
libros de textos diversos; cuentos, novelas, ensayo, memorias, con
éxito demostrado. No sólo se venden libros para poner de adorno
encima de las mesas; a veces la gente lee.
|De cóndores y sirenas. Memorias de un aventurero ilustrado
reúne una serie de artículos seleccionados de la columna que por
años escribió Mauricio Obregón en el diario El Tiempo. Cuando la
familia buscaba documentos para editar uno de sus libros póstumos,
encuentra, anota su hijo en el prólogo, organizado, fechado, con
prólogo y epílogo este material, listo para su publicación. Sólo
restaba unirse con el editor para buscar el material gráfico y
presentar ante el público las memorias del viajero ilustrado.
|A bordo nos refrescamos con agua de coco
"enriquecida" con ginebra y le discuto a Sam su
opinión de que la Sierra Nevada de Santa Marta nunca sirvió de
punto de referencia a los descubridores. Le propongo que volando en
avioneta a la altura de un mástil comprobemos si la vieron o no. Lo
hacemos, y Sam tiene razón, no la pudieron ver. Hemos descubierto
que la avioneta es el complemento ideal para cualquier
investigación sobre lo que vieron los descubridores, cosa que los
cronistas muchas veces no dejan claras. Lo llamamos
Aerohistoria [Pag. 65]
Nacido en Barcelona, educado en Oxford, Mit y Harvard, fue de la
Ceca a la Meca, inventó, gestionó y puso en marcha diversos
proyectos nacionales e internacionales, y se subió en cuanto
aparato que navegara, volara o implicara un alto riesgo. Fue
fundador y profesor de la Universidad de los Andes, embajador,
historiador, miembro de diversas academias e instituciones, pero,
sobre todo y por lo mismo, un viajero incansable, que supo sacarle
provecho a su pasión.
Estudió ingeniería aeronáutica, trabajó como mecánico, piloto de
pruebas y diseñador, capitán de vuelos de prueba de Grumman
Aircraft, presidente de la Federación Aeronáutica Internacional, y
estableció el récord mundial de velocidad en aviones livianos, amén
de ser estudioso y muy buen lector. Su espíritu nómada y la presión
que ejercía la fascinación por la aventura hicieron que su
ingeniería virara y se convirtiera en apoyo para ser historiador.
Se dedica entonces, entre otras, a reconstruir los viajes de los
conquistadores por aire y por mar, averigua rutas, busca tesoros
hundidos, desecha hipótesis, sugiere caminos y por años da una
cátedra de mucho éxito, siempre con cupo completo, en la
Universidad de los Andes.
|[...] resolvimos constatar personalmente si las sagas, como casi
todas las leyendas, reflejan la historia. Con Jim Nielas,
descendiente y defensor de los nórdicos, sobrevolamos la costa del
Labrador y vimos que el litoral de la gran isla de Baffin está
sembrada de rocas planas y negras: Helluland. Al sur, doblando el
cabo Porcupine cerca de Hamilton Inlet donde anidan los icebergs,
nos sorprendieron cincuenta kilómetros de playas blancas bordeadas
por bosques de abetos y atravesadas por riachuelos: Markland
[...] [pág. 77]
La selección de artículos es sumamente entretenida, pero, a mi
juicio, faltaron algunas correcciones, inadmisibles en una
colección que tiene el cuidado que caracteriza su sello: hay
errores de ortografía, descuido, ausencia de fechas, textos
montados, que acusan la distracción del editor. Sin embargo, son
fallas mínimas y no le restan valor a las peripecias y
disertaciones de Obregón, quien las narra como si cualquier mortal
tuviera las mismas oportunidades: construir barcos para navegar por
el mundo, desayunar con Onassis, sobrevolar la sabana hasta
aterrizar en una chamba, luchar con cóndores y enfrentarse a una
blonda sirena, entre otras.
|[...] Frente a los farallones empiezo a volar
"ochos" pegado a la montaña para aprovechar la
corriente ascendente [...] En el segundo viraje siento un golpe en
la cola. El planeador es metálico y muy fuerte, luego no me
preocupo. Vuelvo a hacer el viraje en el mismo sitio, y vuelve a
sonar el golpe [...] Un cóndor cae en picada sobre mi planeador,
trata de clavarme las garras, aletea con expresión de asombro,
vuelve a ascender, y en su corriente espera inmóvil mi regreso,
[págs. 147-148]
El libro es un homenaje del editor, y a la vez un recorrido
autobiográfico; disertaciones, dudas, sorpresas, experiencias,
anécdotas, angustias, el espíritu emprendedor e incansable, nómada
y de educador generoso.
|Al otro lado del mundo, en una noche sin luna, estoy pescando
con "fitóra", largo y pesado tridente que en alto
sostiene el pescador de turno, depie[...]y el mar está tan quieto
que ni las rocas le sacan un suspiro. De repente, pero sin
despertar el agua, entra ondeando el círculo encantado una rubia
rosada, como Dios la echó al mundo y con las mechas aflate [...] En
ese momento ella me mira y me regala una sonrisa; y el barquero
exclama rudo: "¡Quítese, señorita, que la van a
lastimar!". Con un leve coletazo la sirena se deja tragar
por la oscuridad, [págs. 149-150]
Los artículos tienen una justa duración, dos o tres páginas, y
en ellas las aventuras y proyectos están narrados de forma breve y
concisa. Después de la lectura nos podemos preguntar qué le faltó a
este humanista. Fundó una universidad -en la actualidad una de las
privadas con más prestigio en el país-, hizo un museo, el Naval de
Cartagena, fue dueño de la revista Semana, recorrió el mundo entero
a pie, por aire y por mar, conoció océanos, lagos y mares,
intervino en la legislación de la aeronáutica nacional, intentó la
paz y la hermandad como embajador, recorrió los lugares más
apartados de la tierra, se sumergió buscando tesoros de galeones
hundidos a la vez que intentaba legislar sobre el patrimonio bajo
el mar, dictó clases en aulas y en alta mar, fue reconocido por
diversas órdenes y recibió varios honores y, como el poema de
Rafael Pombo, "apetito nunca tuvo acabando de
comer".
|[...] el Presidente Betancur me nombra Embajador en toda el área
del Caribe. Como costeño, siempre estuve enamorado de este
espléndido Mare Nostrum y empeñado en
"desencaramar" a Colombia hacia el mar.
-Acepto con mucho gusto -le digo- pero con una condición: que pueda
hacer mis rondas a vela.
-No hay afán -me contesta. [pág. 169]
La selección publicada, amena y entretenida, permite al lector
desprevenido asomarse a las peripecias de este viajero ilustrado de
manera ágil y entretenida. No hay demora en los temas, ni
reiteraciones, ni parecen caducos o desactualizados; se leen fácil,
no son profundísimos pero su ligereza permite adentrarse en otros
corredores y se le da espacio a la curiosidad para ir hacia la
historia del país y de la conquista, reseñados ambos en los
artículos presentes. Es un libro amable y su contenido no es
únicamente un homenaje sino un aporte interesante para el lector
desprevenido.
JIMENA MONTAÑA CUÉLLAR
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