Ficha bibliográfica
Titulo: BOLETÍN CULTURAL Y BIBLIOGRÁFICO No. 67
Autores: BLAA
Edición original: Biblioteca Luis Ángel Arango 2005
Edición en la biblioteca virtual: 2006
Notas: Boletín cultural y bibliográfico No. 67
Consulte y lea en línea libros completos, textos, revistas, imágenes y páginas interactivas sobre temas relacionados con Colombia.

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| BOLETÍN CULTURAL Y BIBLIOGRÁFICO No. 67

Con errores inadmisibles en la edición


|De cóndores y sirenas.
Memorias de un aventurero ilustrado

|Mauricio Obregón
Villegas Editores, Bogotá, 2004,
333 págs., il.

De hace unos años para acá, Villegas Editores decidió publicar libros de textos diversos; cuentos, novelas, ensayo, memorias, con éxito demostrado. No sólo se venden libros para poner de adorno encima de las mesas; a veces la gente lee.

|De cóndores y sirenas. Memorias de un aventurero ilustrado reúne una serie de artículos seleccionados de la columna que por años escribió Mauricio Obregón en el diario El Tiempo. Cuando la familia buscaba documentos para editar uno de sus libros póstumos, encuentra, anota su hijo en el prólogo, organizado, fechado, con prólogo y epílogo este material, listo para su publicación. Sólo restaba unirse con el editor para buscar el material gráfico y presentar ante el público las memorias del viajero ilustrado.

|A bordo nos refrescamos con agua de coco "enriquecida" con ginebra y le discuto a Sam su opinión de que la Sierra Nevada de Santa Marta nunca sirvió de punto de referencia a los descubridores. Le propongo que volando en avioneta a la altura de un mástil comprobemos si la vieron o no. Lo hacemos, y Sam tiene razón, no la pudieron ver. Hemos descubierto que la avioneta es el complemento ideal para cualquier investigación sobre lo que vieron los descubridores, cosa que los cronistas muchas veces no dejan claras. Lo llamamos Aerohistoria [Pag. 65]

Nacido en Barcelona, educado en Oxford, Mit y Harvard, fue de la Ceca a la Meca, inventó, gestionó y puso en marcha diversos proyectos nacionales e internacionales, y se subió en cuanto aparato que navegara, volara o implicara un alto riesgo. Fue fundador y profesor de la Universidad de los Andes, embajador, historiador, miembro de diversas academias e instituciones, pero, sobre todo y por lo mismo, un viajero incansable, que supo sacarle provecho a su pasión.


Estudió ingeniería aeronáutica, trabajó como mecánico, piloto de pruebas y diseñador, capitán de vuelos de prueba de Grumman Aircraft, presidente de la Federación Aeronáutica Internacional, y estableció el récord mundial de velocidad en aviones livianos, amén de ser estudioso y muy buen lector. Su espíritu nómada y la presión que ejercía la fascinación por la aventura hicieron que su ingeniería virara y se convirtiera en apoyo para ser historiador. Se dedica entonces, entre otras, a reconstruir los viajes de los conquistadores por aire y por mar, averigua rutas, busca tesoros hundidos, desecha hipótesis, sugiere caminos y por años da una cátedra de mucho éxito, siempre con cupo completo, en la Universidad de los Andes.

|[...] resolvimos constatar personalmente si las sagas, como casi todas las leyendas, reflejan la historia. Con Jim Nielas, descendiente y defensor de los nórdicos, sobrevolamos la costa del Labrador y vimos que el litoral de la gran isla de Baffin está sembrada de rocas planas y negras: Helluland. Al sur, doblando el cabo Porcupine cerca de Hamilton Inlet donde anidan los icebergs, nos sorprendieron cincuenta kilómetros de playas blancas bordeadas por bosques de abetos y atravesadas por riachuelos: Markland [...] [pág. 77]

La selección de artículos es sumamente entretenida, pero, a mi juicio, faltaron algunas correcciones, inadmisibles en una colección que tiene el cuidado que caracteriza su sello: hay errores de ortografía, descuido, ausencia de fechas, textos montados, que acusan la distracción del editor. Sin embargo, son fallas mínimas y no le restan valor a las peripecias y disertaciones de Obregón, quien las narra como si cualquier mortal tuviera las mismas oportunidades: construir barcos para navegar por el mundo, desayunar con Onassis, sobrevolar la sabana hasta aterrizar en una chamba, luchar con cóndores y enfrentarse a una blonda sirena, entre otras.

|[...] Frente a los farallones empiezo a volar "ochos" pegado a la montaña para aprovechar la corriente ascendente [...] En el segundo viraje siento un golpe en la cola. El planeador es metálico y muy fuerte, luego no me preocupo. Vuelvo a hacer el viraje en el mismo sitio, y vuelve a sonar el golpe [...] Un cóndor cae en picada sobre mi planeador, trata de clavarme las garras, aletea con expresión de asombro, vuelve a ascender, y en su corriente espera inmóvil mi regreso, [págs. 147-148]

El libro es un homenaje del editor, y a la vez un recorrido autobiográfico; disertaciones, dudas, sorpresas, experiencias, anécdotas, angustias, el espíritu emprendedor e incansable, nómada y de educador generoso.

|Al otro lado del mundo, en una noche sin luna, estoy pescando con "fitóra", largo y pesado tridente que en alto sostiene el pescador de turno, depie[...]y el mar está tan quieto que ni las rocas le sacan un suspiro. De repente, pero sin despertar el agua, entra ondeando el círculo encantado una rubia rosada, como Dios la echó al mundo y con las mechas aflate [...] En ese momento ella me mira y me regala una sonrisa; y el barquero exclama rudo: "¡Quítese, señorita, que la van a lastimar!". Con un leve coletazo la sirena se deja tragar por la oscuridad, [págs. 149-150]


Los artículos tienen una justa duración, dos o tres páginas, y en ellas las aventuras y proyectos están narrados de forma breve y concisa. Después de la lectura nos podemos preguntar qué le faltó a este humanista. Fundó una universidad -en la actualidad una de las privadas con más prestigio en el país-, hizo un museo, el Naval de Cartagena, fue dueño de la revista Semana, recorrió el mundo entero a pie, por aire y por mar, conoció océanos, lagos y mares, intervino en la legislación de la aeronáutica nacional, intentó la paz y la hermandad como embajador, recorrió los lugares más apartados de la tierra, se sumergió buscando tesoros de galeones hundidos a la vez que intentaba legislar sobre el patrimonio bajo el mar, dictó clases en aulas y en alta mar, fue reconocido por diversas órdenes y recibió varios honores y, como el poema de Rafael Pombo, "apetito nunca tuvo acabando de comer".

|[...] el Presidente Betancur me nombra Embajador en toda el área del Caribe. Como costeño, siempre estuve enamorado de este espléndido Mare Nostrum y empeñado en "desencaramar" a Colombia hacia el mar.
-Acepto con mucho gusto -le digo- pero con una condición: que pueda hacer mis rondas a vela.
-No hay afán -me contesta
. [pág. 169]

La selección publicada, amena y entretenida, permite al lector desprevenido asomarse a las peripecias de este viajero ilustrado de manera ágil y entretenida. No hay demora en los temas, ni reiteraciones, ni parecen caducos o desactualizados; se leen fácil, no son profundísimos pero su ligereza permite adentrarse en otros corredores y se le da espacio a la curiosidad para ir hacia la historia del país y de la conquista, reseñados ambos en los artículos presentes. Es un libro amable y su contenido no es únicamente un homenaje sino un aporte interesante para el lector desprevenido.

JIMENA MONTAÑA CUÉLLAR