Ficha bibliográfica
Titulo: BOLETÍN CULTURAL Y BIBLIOGRÁFICO No. 67
Autores: BLAA
Edición original: Biblioteca Luis Ángel Arango 2005
Edición en la biblioteca virtual: 2006
Notas: Boletín cultural y bibliográfico No. 67
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| BOLETÍN CULTURAL Y BIBLIOGRÁFICO No. 67

Literatura juvenil


|Bajo el cerezo
|Francisco Montarla Ibáñez,
Patricia Acosta (ilustraciones)

Editorial Alfaguara, Bogotá,
2.ª edición, 2001, 125 págs.

Francisco Montaña tiene formación y experiencia como guionista tanto para cine como para televisión. Esta trayectoria se refleja, en cierto modo, en su primera novela para jóvenes. |Bajo el cerezo, publicada por Editorial Alfaguara, en la cual el lector va entrando como si fuera detrás del lente de una cámara.

Cristina, una adolescente de trece años, ha llegado del extranjero a pasar vacaciones con su tía en Bogotá. Se halla con una ciudad diferente de la que conocía. Ahora la tía tiene miedo de que ella salga, por la inseguridad y la violencia que reina en todas partes. La niña se ve encerrada y aburrida. Encuentra que todo cambia con una gran velocidad: en tanto su tía se ha quedado sin trabajo, la muchacha conoce a un joven casi de su edad, hijo de un amigo de su tía, con quien hace amistad, pero a la vez empieza a descubrir los sobresaltos del primer amor.

Aunque el relato sigue el transcurrir cotidiano de la sobrina y de la tía, se concentra más en explorar los sentimientos y las sensaciones de la niña, para quien este viaje de vacaciones va a significar más un viaje interior, de exploración de sí misma, que un cúmulo de pequeñas aventuras, como las que había tenido en viajes anteriores, cuando aún era una niña pequeña. Ahora las cosas parecen estar cambiando muy rápidamente, tanto fuera como dentro de sí misma.

El encierro, al que se ve obligada por los excesivos temores de su tía, se convierte para ella en la posibilidad de adentrarse en sus propios sentimientos y en la posibilidad, también, de conocer a Fidelito, un joven de quince años, y descubrir con él las primeras sensaciones amorosas. Todo comienza como un juego de niños -el juego del escondite- y se va transformando en una relación de atracción física propia de dos adolescentes.

|Bajo el cerezo está construida con pocos personajes, cuatro centrales a los que sigue el relato: la tía Julieta, su sobrina Cristina, el profesor de literatura, Fidel y su hijo, Fidelito. Los demás son "extras" como en el cine: el jefe de Julieta, Sofía, el portero, Manuel, Mónica, Ana María, aparecen y desaparecen según las necesidades del relato. Y aunque las "locaciones" se repartan entre espacios interiores como el apartamento, el restaurante, la posada en el campo y los espacios exteriores, como la ciudad, la montaña, el pueblo, estamos frente a una historia de drama interior, que se da en los conflictos internos de Julieta con relación a su postura ética frente al trabajo, lo mismo que los conflictos que tiene con relación a los sentimientos por Fidel y toda la exploración interior de Cristina, quien es realmente la protagonista de esta historia.

|Bajo el cerezo podría calificarse de una novela de crecimiento dirigida a lectores adolescentes que están experimentando los mismos cambios de Cristina. Un simple viaje de vacaciones se convierte -sin Cristina quererlo- en un cambio trascendental en su vida, en el inicio de una nueva etapa: el descubrimiento del amor y de la experiencia erótica. Cristina llega a Bogotá a la casa de su tía con el recuerdo de sus vacaciones de niña; trae esas mismas expectativas: salir a comer helados, jugar, pasear, correr, montar en bicicleta. No encuentra nada de esto. Pero no sólo porque la tía ha cambiado y se ha vuelto "paranoica" frente a la ciudad que la cerca, sino y sobre todo porque Cristina está creciendo y ya no tiene más nueve o diez años, sino trece.

La primera conciencia de ese cambio la tiene con el cuerpo, como generalmente sucede con las transformaciones de la pubertad:

|La tía tenía razón. Estaba cambiando, había crecido, el pelo le caía lacio sobre los hombros, casi todas las faldas le quedaban chiquitas y apretadas. Las camisetas también... [pág. 10]

Pero esta conciencia va acompañada de cambios de humor y cambios externos que contribuyen a que ese acto de "crecer" no venga así no más. Crecer duele, genera desconcierto, aburrimiento a veces. Cristina se aburre sola, encerrada en el apartamento de su tía; se aburre acompañando a la tía a hacer vueltas; se aburre en la librería viendo unos libros que no le interesan, pues sus padres son dos académicos que viven entre libros y ella está acostumbrada, más que a leerlos, a quitarlos de las sillas y de todas partes. Esas vacaciones prometen ser un dechado completo de aburrimiento. El mundo de los adultos empieza a parecer aburrido e incomprensible, pero así también el mundo de la infancia comienza a alejarse; Cristina está en esa edad en que no se es ni niña ni adulta y donde es difícil encontrar un lugar que le pertenezca. Y es cuando aparece Fidelito, el joven de quince años, lo suficientemente mayor como para mostrarle el mundo y hacer de guía. A Fidelito le corresponde no sólo mostrarle la ciudad y el campo, sino también la primera experiencia amorosa.