Ficha bibliográfica
Titulo: BOLETÍN CULTURAL Y BIBLIOGRÁFICO No. 67
Autores: BLAA
Edición original: Biblioteca Luis Ángel Arango 2005
Edición en la biblioteca virtual: 2006
Notas: Boletín cultural y bibliográfico No. 67
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| BOLETÍN CULTURAL Y BIBLIOGRÁFICO No. 67

...en otras palabras..., la ciencia


|La tautología darwinista y otros ensayos de biología
|Fernando Vallejo
Ediciones Número, Bogotá, 1999,
383 págs.

Que los peces se adaptaron al agua porque sin agua los peces no serían peces, es más o menos una caricatura de la teoría de la adaptación, uno de los puntales de la teoría general de la selección natural construida por Darwin a mediados del siglo XIX. Es también un ejemplo de tautología. Darwin nunca escribió tal cosa, pero ésta es la manera como el escritor y biólogo |aficionado Fernando Vallejo entiende la significación científica de las formulaciones darwinianas. En su momento, la tesis de Darwin resultaba novedosa como una manera de explicarse la vida y sus innúmeras presentaciones en especies (y, agregaría también Vallejo, en |clonoespecies, que también son conjuntos de seres vivos), pero hoy resulta una perogrullada pensar que si una especie o cualquier individuo viven es porque están adaptados a algo. En realidad, ahora sabemos que es una perogrullada gracias al mismo Darwin. No es la tautología misma, extemporánea, la que quiere denunciar Vallejo; es su significación igualmente tautológica (y deficitariamente explicativa) dentro de la concepción total de la teoría evolucionista. Y no de cualquier teoría evolucionista, sino de la contenida específicamente -libro en mano- en |The Orígin of Species by Means of Natural Selection or the Preservarían of Favoured Races in the Struggle for Life. Como buen ensayista, Vallejo no pierde de vista ese objeto concreto de su ensayo, lo picotea sabiendo escoger sus fragmentos claves, lo dobla y lo desdobla, lo manipula familiarmente, nos hace entrar en él. Parece regirse por un soberano desprecio hacia el simiesco Darwin, y sin embargo, en su enjundiosa empresa -"Introducción" y al menos cinco o seis ensayos del libro- asistimos a un riquísimo diálogo, con muchas vueltas en redondo y no pocas cadenas tautológicas, que nos gana la simpatía hacia el antidarwinista y también hacia ese maravilloso edificio de observaciones, especulación y teoría que a cerca de siglo y medio de su nacimiento sigue siendo marco obligado de referencia para la ciencia biológica y aun para sus detractores.

En efecto, Vallejo procede por acumulación de ejemplos y ampliaciones sobre unos cuantos puntos álgidos y polémicos de la teoría de Darwin; puntos, ejemplos y ampliaciones repartidos a lo largo de la mayoría de los ensayos del libro. Con lo cual un ensayo complementa al otro posibilitando que el librosea leído como un solo texto en varios capítulos. Si dejamos de lado el ensayo titulado "El bosque visto a vuelo de pájaro", sátira contra la abrumadora "producción" de "literatura" científica en el mundo, este libro de Fernando Vallejo bien podría titularse |Biología no evolucionista, y así evitaríamos subtitular " |y otros ensayos". No exagero: estos ensayos no sólo comentan negativamente una teoría que se conceptúa equivocada o sofística (vale también para la de Mendel, en el ensayo "Dominancia y recesividad"); en realidad, propone sobre la radiografía de la teoría atacada una teoría alterna (contra evolución conservación, esto es, |necesidad, en el sentido fatalista del término) y se aventura a especular abusivamente (en la mejor implicación ensayística de la palabra), es decir, a formular hipótesis que no vienen precisamente de un trabajo de campo o laboratorio sino de un magnífico, obstinado y casi lujurioso paseo por esa misma "literatura" científica que tanto le sirve de hazmerreír a nuestro novelista biólogo.

Algunos de esos puntos álgidos sobre los que vuelve una y otra vez Vallejo, desafiando la tentación de la tautología, son: no hay selección natural gradual; hay, en cambio, exterminio discriminado; no hay adaptación sino aclimatación; la evolución no da origen a especies nuevas; las especies se originan por aislamiento reproductivo e incesto; la reproducción sexual es requisito sine qua non para la especiación y la conservación de las especies; Darwin procedió confusamente en su estudio y redacción y confundió a toda la ciencia biológica posterior empeñada en seguir su esqueleto explicativo; la biología no puede tener leyes porque la naturaleza no las tiene sino que juega al azar con las excepciones. Estos hitos del pensamiento y la observación de Vallejo redundan en variantes, se enriquecen con ejemplos y se repiten ampliándose, justo allí donde su autor, tras recopilar más y más información y trabajar un ejemplo capital, considera necesario reiterarlos como colofón, pues, de otra cosa.

Un ejemplo de este empecinamiento -que es más bien la certeza de tener a mano un ejemplo epifánico, una imagen reveladora, la conjunción o disyunción de la teoría con lo visible- es la idea del exterminio discriminado y drástico que operan unos agentes de la naturaleza sobre algunas especies, tomada de la observación de Kettelwell acerca de las polillas claras que son comidas por los pájaros en el bosque invadido de residuos industriales, mientras las polillas pardas de la misma especie sobreviven porque no son comidas. El ejemplo es retomado más de una decena de veces en la "Introducción" y sobre todo en el primer ensayo que da título al libro. El ejemplo es tan elocuente para Vallejo (y está trabajando sobre una investigación posterior a Darwin, para mostrar que en cierta medida lo impugna), que lo usa desde distintas perspectivas que sirven para darle vuelta a la tuerca: selección no es adaptación; la adaptación como sobrevivencia es un concepto vano y tautológico; la selección natural gradual no existe; Kettelwell no hablaba del mismo fenómeno de que hablaba Darwin; no hay preservación sino exterminio; ninguna especie nueva se origina en este proceso, más bien una especie amenaza con extinguirse; la selección natural drástica es equivalente a la selección artificial... Pero la estrategia no es vulgarmente tautológica: para cada perspectiva o punto de vista, el ejemplo y la reiteración de la idea cobran un nuevo matiz articulado al nuevo contexto creado por el párrafo en que se desenvuelve la argumentación.

Otro ejemplo de esta atención nuclear que sabe escoger de entre la multitud de datos el fenómeno epifánico o revelador, es su insistencia en el caso del Volvox, que aparece mencionado primero en "Especiación y evolución" como ejemplo de un organismo superviviente en la actualidad que así como se reproduce clonalmente también lo hace aclonal o sexualmente mediante la producción de zigotos provenientes de óvulos fecundados por espermatozoides. La observación no aparece enterrada en una simple descripción de manual de bachillerato sino cargada de significación en el medio de una reflexión sobre el origen de las especies y sobre el qué, por tanto, puede entenderse por especie y qué no, qué es un individuo |nuevo y qué es un clon. En semejante intríngulis está contenida toda una impugnación de lo que significa la palabra |evolución, siempre apasionante porque supone la confrontación de nuestro propio destino (y azar). El estudio del Volvox vuelve a aparecer, nuclearmente, en "El huevo y la gallina", para cantar una efímera palinodia después de haber afirmado que de hecho el huevo es siempre anterior a la gallina, y mostrar que la no tan bizantina cuestión se relaciona directamente, también, con la cuestión de la definición de una especie, pues el Volvox es un ejemplo de clonoespecie que puede ser especie, no así la gallina ni el hombre. El ejemplo es un caso excepcional, y son justamente esas excepciones las que apasionan a Vallejo, especialmente porque rompen la norma y arman el desbarajuste de las clasificaciones, de las taxonomías y de las "leyes científicas". Al mismo tiempo, al revertir el dato biológico a sus preguntas fundamentales, toca el ámbito filosófico como un tiento (no como un propósito académico o científico) y nos abisma en un replanteamiento de nociones como sexo, individuo, hermafrodita, descendencia, herencia, perpetuación, extinción...


El dominio que demuestra Vallejo sobre su tema es abrumador, visible no tanto en sus ingentes enumeraciones y descripciones de procesos biológicos, especies, subespecies o historia de la biología, como de su coherente manejo de ese ingente material hacia unas pocas generalizaciones, siempre problemáticas desde el punto de vista científico, pero bien claras para el autor que sabe qué se propone declarar a ultranza. Y, como queda dicho, más allá de negar la eficiencia explicativa de una teoría, introduce, en particular en el ensayo "El origen de las especies por medio del aislamiento reproductivo seguido del incesto" y en una suerte de |mise en abîme que ignoro qué impacto podría tener entre la fraternidad bióloga del mundo, su propia especulación acerca del origen de las especies, consciente de no estar basado en una observación demostrativa pero sí en una coherente |hiperobservación del trabajo que otros han ido empastelando al lúgubre y grandioso monumento del conocimiento científico durante siglos.

ÓSCAR TORRES DUQUE