Ficha bibliográfica
Titulo: BOLETÍN CULTURAL Y BIBLIOGRÁFICO No. 67
Autores: BLAA
Edición original: Biblioteca Luis Ángel Arango 2005
Edición en la biblioteca virtual: 2006
Notas: Boletín cultural y bibliográfico No. 67
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| BOLETÍN CULTURAL Y BIBLIOGRÁFICO No. 67

Historias extraordinarias que ocurren a jóvenes con vidas ordinarias
 

|Esta ciudad que no me quiere
(Relatos de jóvenes de Bogotá)

|Marta Ruiz
Fescol, Cerec, Bogotá, 2002, 233 págs.

Fue Gustave Flaubert quien introdujo la idea de hacer epopeyas con asuntos cotidianos, de convertir en héroes a las personas comunes y corrientes. Aquello era todo un reto, porque se trataba de tomar como materia los problemas triviales y convertirlos en obras maestras, entiéndase no desaliñadas ni subjetivas, a despecho de lo que hicieran los románticos, por ejemplo, mediante el uso y abuso del color local. Se ponía a prueba, entonces y ante todo, el talento del escritor, porque a primera vista tal vez sea relativamente más fácil hacer una obra literaria a partir de un ser extraordinario, sea éste inspirado en la realidad o fruto de la más libre imaginación.

De aquella idea surgió |Madame Bovary, obra basada en la verdadera y común historia de una adúltera provinciana y acaso sólo comparable, en sus logros formales, con la |Comedia de Dante.



La lección de Flaubert fue aprendida por los escritores que le sucedieron, quienes desde entonces empezaron a buscar sus historias en las noticias de prensa, a documentarse a fondo para manejar la objetividad en sus textos con la misma rigurosidad de un científico y a trabajar el lenguaje de éstos con la laboriosidad de los joyeros.

La evolución de esta tendencia pasa, a grandes saltos, por el naturalismo de Zola, los exponentes del realismo terrígeno y social en América Latina y alcanza su apoteosis moderna con la novela |A sangre fría del estadounidense Truman Capote, precedente, éste, del llamado |faction, mezcla de literatura con periodismo, que llegó a cautivar incluso a autores de tendencias más bien imaginativas, como García Márquez en su |Crónica de una muerte anunciada.

Sin embargo, esto no se ha detenido allí, y para la muestra el éxito de los llamados |show realities, género telenovelístico en que asistimos directamente al milagro de la transformación de la realidad en ficción. De este último avalar del problema, someramente referenciado en los párrafos anteriores, forma parte el libro materia de esta reseña. Marta Ruiz presenta, en efecto, a los lectores una versión escrita del |boom televisual. Versión que, por el medio escogido para su transmisión y la indudable destreza de la autora, resulta muchísimo más sugestiva.

El ligamen del libro al género señalado está claramente manifiesto en el subtítulo y en la siguiente declaración |in limine:

|Estos relatos no sólo retratan vidas particulares, son historias extraordinarias que ocurren a jóvenes con vidas ordinarias, que caminan por los andenes del norte y del sur y cuyo rostro puede estar en la estación del Transmilenio, en cualquier centro comercial o esquina de Bogotá, [pág. 12]

Reitero: "Historias extraordinarias que ocurren a jóvenes [de Bogotá] con vidas ordinarias". La antítesis, sin embargo, puede también proponerse al revés: "Historias ordinarias que ocurren a jóvenes con vidas extraordinarias". Lo digo porque la materia de estos relatos (drogadicción, violencia, prostitución, sexo, fanatismo deportivo, miseria, narcotráfico, delito) hace rato dejó de ser extraordinaria merced a las reiteraciones del periodismo radial, audiovisual y escrito y, también, porque, a pesar de todos los esfuerzos de la autora por mostrar las historias como reales, su disposición, lenguaje y tratamiento temático las convierten en objeto literario: extraordinario y estético.

A través de un procedimiento opuesto, Borges llegó a una paradoja similar: a partir de historias fantásticas el autor argentino develó los mecanismos de la realidad, indicando así el carácter ficticio de ésta. ¿Qué es Tlón, con su babel de teorías idealistas, sino la misma Tierra, creada por la capacidad racional inherente a la humanidad?, ¿qué es la lotería en Babilonia sino una alegoría de la fatal dependencia de los seres humanos al azar?

Sólo que en este caso no hay alegoría alguna. Enfáticos y directos, los relatos de Marta Ruiz, contados por sus propios protagonistas, en su gran mayoría abocados a vivir prácticamente sin ilusiones legítimas, carecen de simbolismo. Aunque a lo mejor en esto radique su trascendencia: en la negación de toda trascendencia. Es, sin más allá, la vida humana que torna a lo animal o, lo que es peor, a lo mineral, donde por exceso de todo lo prohibido (sexo, violencia, droga, miseria) se llega a la insensibilidad, como le ocurre a El Gale, que, de tanto pegante consumido, llega un día al extremo límite de no poder trabarse.