Ficha bibliográfica
Titulo: BOLETÍN CULTURAL Y BIBLIOGRÁFICO No. 67
Autores: BLAA
Edición original: Biblioteca Luis Ángel Arango 2005
Edición en la biblioteca virtual: 2006
Notas: Boletín cultural y bibliográfico No. 67
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| BOLETÍN CULTURAL Y BIBLIOGRÁFICO No. 67

Cuando Arciniegas deja de buscar efectos predeterminados, es cuando mejores efectos logra


|Noticias de la niebla
|Triunfo Arciniegas
Editorial Universidad de Antioquia,
Medellín, 2002, 147 págs.

Hubo un tiempo, más bien reciente, en que la lírica se tornó prosaica. Se acabó entonces la rima, la métrica y hasta el mismo verso, que cedió su lugar al poema en prosa. El lenguaje de la poesía también entró en crisis y las palabras vulgares, directas y hasta obscenas desplazaron los términos y las imágenes convencionales. Escupitajos y procacidades se tomaron la poesía.

En Latinoamérica los "últimos delicados" -pluralizando un epíteto que Cioran aplicó sólo a Borges- fueron los autores del |boom y los poetas vanguardistas (César Vallejo, Neruda, Diego), que a pesar de todo alcanzaron a captar los estertores del sofisticado modernismo. Hoy día se ha impuesto la vulgaridad. Y para que un escritor sea tomado como tal, es casi imprescindible que la ramplonería ocupe un lugar central en sus textos. Cierto sector de la poesía colombiana actual, hablo de los que aún no sobrepasan la veintena edad, parece haber seguido esa exclusiva senda, modelo iconoclasta, pero más bien inconducente, tomado de Gingsberg, o, lo que es peor, del nadaísmo. Convendría remitirlos al breve ensayo de César Vallejo denominado "Poesía nueva"; sólo deben hacer el ejercicio de reemplazar las palabras en las que el peruano se refiere a los nuevos inventos por los términos irreverentes en los que suelen explayarse y con los que no necesariamente se logra tan respetable dignidad.



El volumen de Triunfo Arciniegas parece ser la concretización de un fenómeno opuesto al anteriormente referido: ahora lo prosaico se tona lírico. Parece que la narrativa, hastiada de vastas dilaciones, se repliega por fin en las esencialidades: el cuento se condensa en unas cuantas oraciones y colinda incluso con la breve y peligrosa sugestividad del haiku:
|O
|Los pasajeros dormidos con la
boca abierta: las moscas entran
y salen sin permiso,
[pág. 81] |

Peligrosa porque hace creer al autor que unas cuantas palabras bastan, quedándose no pocas veces en lo obvio; esto es, en aquello que se quiere evitar. Se cae, entonces, en la extraña paradoja que consiste en que por no querer decir de más, se termina diciendo demasiado. Esto porque, si bien uno puede leer las más de mil páginas del |Quijote sólo por llegar al momento en que Quijano recobra su razón y los demás la pierden para siempre, cuando, por el contrario, se ahorran las palabras y se llega al grano de una vez, entonces ya no hay nada más que hacer. Fue eso lo que cuestionó Basho en la tradición japonesa, en la que, según el decir de Octavio Paz, predominaban textos como el siguiente:

|Luna de estío.
Si le pones un mango,
¡ |un abanico! |

Él, en cambio, propuso:

|Primera nevada.
Un copo es tan pesado
que inclina un gladiolo.


Basho no estaba inventando nada, no quería deslumbrar con una ingeniosa idea que convierte a la luna en abanico por efecto de un pedazo de materia manual que se le agrega en uno de sus costados. Por lo demás, la primera invención es trivial: el abanico no es precisamente un objeto necesario. Mientras que el poema de Basho, fundado en una simple observación: la del leve copo de nieve que somete, sin embargo, la altivez del gladiolo, contiene una vasta sugerencia indicada incluso en la misma levedad del objeto aludido, que en el verso, y con el verso, se convierte en un inmenso ente.