Ficha bibliográfica
Titulo: BOLETÍN CULTURAL Y BIBLIOGRÁFICO No. 67
Autores: BLAA
Edición original: Biblioteca Luis Ángel Arango 2005
Edición en la biblioteca virtual: 2006
Notas: Boletín cultural y bibliográfico No. 67
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| BOLETÍN CULTURAL Y BIBLIOGRÁFICO No. 67

Conjunto de probabilidades
 

|Sin espejos
|Víctor López Radie
Alcaldía Mayor de Bogotá, IDCT,
Bogotá, 2001, 70 págs.

Asistimos al juego de una poesía vehemente y grave, donde la creación, como lo pensó alguna vez Bretón, deja de ser un acto puramente literario para transformarse en un medio de explorar los mundos y dar lugar a uno de ellos, habitado mediante una fuerza fundante propia que hace de la obra algo distinto, novedoso y original. En este universo predomina la duda sobre la certeza, los interrogantes sucesivos que cuestionan la existencia vacilante, mutante, imprecisa y en agónico movimiento:

|¿Qué guerrero levanta el dedo contra
la ley destinada a enredar el camino antes de
dar el paso?

Una poesía o una actitud poética que sólo puede aprehenderse de modo interrogativo, gracias a la posición escéptica e incrédula frente al ser, a su devenir. Se cuestiona aquí el artificio del tiempo, el exilio tomado como una fábula, la tradición, la vanidad de los muertos, la condenación del hombre por el poder, la huida de la realidad, el llanto de la guerra, la refutación de lo cronológico, la duda del espacio y la reiteración del laberinto cuyo centro es el vacío.

Por ello los signos de Sin espejos son conjeturas, un conjunto de probabilidades que redescubren las cosas eternas: el vértigo, la soledad, la rueda, la ciudad, el misterio, la ceremonia, la palabra, la desdicha, el paraíso, el infierno, el verdugo, la oscuridad, el desierto, lo invisible y el tiempo, el duro tiempo irreversible que todo lo envuelve: "Llevamos años padeciendo el artificio de esta rueda"; "La sed de las ruedas pide sacrificios"; "¿Dónde está el tiempo, que después del viaje, los padres regresan más jóvenes que sus hijos?".


El poeta se estremece ante la existencia temporal y responde por medio de la metáfora del creador, ese "apasionado por la revelación", como lo llamara Cardoza y Aragón. La metáfora, ese "error óptico" necesario, según Nietzsche, que conduce al juego de inventar realidades y hacerlas creíbles, hasta el punto de lograr que, por la fe de los hombres, tomen cuerpo.

Percepción abstracta del tiempo que comunica desde dentro y manifiesta el instante, la fugacidad del mundo. El poeta interpreta el sentimiento de un ser estremecido ante su existencia temporal y responde ante él por vía figurada. Todo tiempo anterior es el origen y todo trazo temporal volverá a la matriz de la cual proviene. Tiempo del creador, tiempo laberíntico, inextricable, pensado y vivido.

Es el tiempo psicológico, discontinuo, fragmentario, cambiante, personal, el cual se encuentra en la imaginación y la memoria. Desde aquí se asimilan y reinterpretan los demás tiempos, el mito y la historia:

|Ni el más allá puede cambiar el destino de un hombre.
Cuando Silva desea recordarnos que jamás ha partido
la misma Iglesia perfecciona el encono de la felicidad
y él retorna a vivir en el último día del próximo siglo.


El sujeto y el tiempo se comunican. El yo responde a la trama laberíntica de la memoria, se funde en ella y depende del tiempo propio. El yo se acuerda de sí mismo, reconociéndose en y a través del tiempo. El yo que se suspende y accede a un territorio global donde el instante se alía con la eternidad, tiempo verdadero, de la verdad poética, de quien ahora presiente en un instante la eternidad:

|Ojalá con tu visita
bajo tu pie desaparezca el origen de los caminos
que aún se repiten en las estrellas.


Aquí existe una santificación del instante que nos torna infinitos e imperecederos.

La escritura de López Rache llega a un lugar utópico donde los tiempos interior y exterior se concilian tras el conjuro de la palabra. Un tiempo inacabado, inconcluyente y libre de toda obligación retórica; este poemario hace valer el ejercicio y la sentencia de Goethe: "Vuelvo sobre mí y encuentro un mundo".