Ficha bibliográfica
Titulo: BOLETÍN CULTURAL Y BIBLIOGRÁFICO No. 67
Autores: BLAA
Edición original: Biblioteca Luis Ángel Arango 2005
Edición en la biblioteca virtual: 2006
Notas: Boletín cultural y bibliográfico No. 67
Consulte y lea en línea libros completos, textos, revistas, imágenes y páginas interactivas sobre temas relacionados con Colombia.

|
| BOLETÍN CULTURAL Y BIBLIOGRÁFICO No. 67

La imaginación no es competencia del Fondo Monetario Internacional
 

Gabriel García Márquez:
|La vocación de un narrador de los eventos de la cotidianidad
Revista Anthropos, 187, Barcelona,
noviembre-diciembre, 1999, 112 págs.

Es corriente en cualquier escrito sobre García Márquez que las primeras frases digan más o menos siempre lo mismo: que se ha escrito tanto sobre Gabo que no vale la pena añadir algo más a lo ya dicho, aunque, sin embargo, en este caso en especial se hará una excepción a la regla... y bla, bla, bla.

Como se desprende del título de este número de la revista Anthropos, de Barcelona, se trata de una edición monográfica que debiera llamarse en realidad poligráfica, si es que lo mereciera. Pero no lo merece. En primer lugar, nunca nos dicen quién es el autor de la sección editorial que ocupa casi la mitad de la revista; aunque no importa. Tal vez lo hayan hecho, o hayan evitado hacerlo, por simple vergüenza. Porque es malo. Un sartal de largas citas de autores como Isaacs, Sarmiento, Valle Inclán (típica referencia americanista para los españoles), Borges (cuándo no), Cortázar, Roa Bastos, Saramago, Jorge Edwards, Pedro Gómez Valderrama, junto a otras muchas, por supuesto, de |El olor de la guayaba, o de ese catálogo de anécdotas que es |El viaje a la semilla de Dasso Zaldívar, así como algunas tomadas de |Cómo aprendió a escribir García Márquez de Jorge García Usta, el libro que empezó a destacar la presencia de Clemente Manuel Zabala en Cartagena, que es uno de los tópicos que ahora están de moda, cuando ha bajado la fiebre por el otrora tan cacareado "Grupo de Barranquilla". Todo está aderezado, como en una ensalada, con extensos pasajes del libro de Carmenza Kline, |Los orígenes del relato. Los lazos entre ficción y realidad en la obra de G. G. M.

A esta parte de la revista la salvan a medias no solamente la larga fila de trozos de Gabo sino también la frase de Manuel Rivas, que aparece de pronto y casi fuera de contexto: "La Literatura sigue teniendo una capacidad subversiva porque la imaginación no es competencia todavía del Fondo Monetario Internacional". Tampoco están mal algunas frases de Bryce Echenique en defensa del escritor latinoamericano (la mirada paternalista de la madre patria todavía condesciende, así se trate de García Márquez -al fin y al cabo, uncolonizado cultural- a dar alguna resonancia al grito del indio oprimido que clama independencia). Gozamos de pronto cuando advertimos algún divertido |quiproquo: el verbo arrollador de Rojas Herazo lo convertirá en uno de los más fascinantes y agudos "conservadores" del país, y uno que otro "orror de ortografía" en el texto del presentador, a pesar de toda su "hortodoxia".


García Usta cuenta cómo algunos amigos de Gabo, encabezados por Rojas Herazo, llevarían a Dámaso Alonso en 1948 varios cuentos suyos, que desde luego cayeron en manos de una autoridad apenas inferior a la de Menéndez y Pelayo en materia de heterodoxia, con resultados nada halagüeños para el novel prenobel.

* * *
Resulta cuando menos patético constatar los intentos que por explicar de mil maneras a García Márquez aparecen en las extensísimas bibliografías y tediosas tesis de grado que se expanden como rollos de papel higiénico por el mundo entero. Aquí, desde luego, no faltan la enfadosa cronología, como lo son todas, y que nadie lee aunque se hayan vuelto insoslayables en cualquier volumen monográfico, por alguna desgraciada convención editorial, elaborada en el presente caso por Gerald Martin, así como una bibliografía de Gabo y otra "about Gabo", que intenta apenas resumir, por fortuna, el |Repertorio crítico de Cobo Borda (1997), con "un poco más de medio centenar de títulos" y a la cual considera el autor ya "excesiva". Esto me recuerda aquello de Borges sobreSéneca: "En una de sus admirables epístolas a Lucilio hay una dirigida contra un individuo muy vanidoso, de quien dice que tenía una biblioteca de cien volúmenes; ¿y quién -se pregunta Séneca- puede tener tiempo para leer cien volúmenes?". Por lo demás, he repasado varias veces todas las cartas de Séneca a Lucilio y desafío a que alguien encuentre esa cita borgiana en algún lugar de la obra del pensador romano.

Toda esta parafernalia es echada por la borda con una simple y sobria explicación del propio Gabo que vale por montañas de estudios: "El mundo se divide entre los que saben contar historias y los que no". Y sólo acierto a añadir que Gabo replicaría, como tantas veces, que él sólo quiso contar los cuentos de su abuela y nada más. Pero a mí personalmente se me hace un nudo en el estómago cuando leo que alguien que se pretende serio se pregunta aquí si una novela de García Márquez "contiene sobre todo una crítica de la vieja sociedad oligárquica y al final sugiere un mensaje esperanzado". Y eso lo escribe aquí un anglosajón que termina con esta perla: el tema del incesto "a un nivel expresa un juicio algo pesimista acerca de la condición humana, la visión de una Caída en un estado de desarmonía que se repite en cada generación y que constituye algo intrínseco a nuestra vida. A otro nivel indica la tendencia de ciertos grupos detentores del poder a decaer desastrosamente por rechazar la regeneración desde fuera". ¿Para qué seguir?

Me limitaré, para continuar, a citar de nuevo al propio Gabo ( |La poesía al alcance de los niños) en un texto que cualquiera puede encontrar en las |Lecturas amenas de Darío Jaramillo Agudelo, para responder a casi toda esta revista: "Desde hace años colecciono estas perlas con que los malos maestros de literatura pervierten a los niños. Conozco uno de muy buena fe para quien la abuela desalmada, gorda y voraz, que explota a la Cándida Eréndira para cobrarse una deuda, es el símbolo del capitalismo insaciable. Un maestro católico enseñaba que la subida al cielo de Remedios la Bella era una transposición poética de la ascensión en cuerpo y alma de la Virgen María. Otro dictó una clase completa sobre Mr. Herbert, un personaje de algún cuento mío que le resuelve problemas a todo el mundo y reparte dineros a manos llenas. 'Es una hermosa metáfora de Dios', dijo el maestro. Dos críticos de Barcelona me sorprendieron con el descubrimiento de que |El otoño del patriarca tenía la misma estructura del tercer concierto de piano de Bela Bartok. Esto me causó una grande alegría por la admiración que le tengo a Bela Bartok, y en especial a ese concierto, pero todavía no he podido entender las analogías de aquellos dos críticos. Un profesor de literatura de la escuela de letras de La Habana destinaba muchas horas al análisis de |Cien años de soledad; y llegaba a la conclusión -halagadora y deprimente al mismo tiempo- de que no ofrecía ninguna solución. Lo cual terminó de convencerme de que la manía interpretativa termina por ser a la larga una nueva forma de ficción que a veces encalla en el disparate. Debo de ser un lector muy ingenuo, porque nunca he pensado que los novelistas quieran decir más de lo que dicen...".