Ficha bibliográfica
Titulo: BOLETÍN CULTURAL Y BIBLIOGRÁFICO No. 67
Autores: BLAA
Edición original: Biblioteca Luis Ángel Arango 2005
Edición en la biblioteca virtual: 2006
Notas: Boletín cultural y bibliográfico No. 67
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| BOLETÍN CULTURAL Y BIBLIOGRÁFICO No. 67

|El cine: la gran ilusión

|El cine es algo que aprendemos a conocer desde niños y que solamente después empezamos a reflexionar sobre él. Pero en realidad, muchas de las mejores horas de nuestra vida, muchas de las proyecciones de nuestra imaginación, de nuestra fantasía, muchas de nuestras identificaciones con personajes, muchos de los estímulos a todo lo que hay de mejor en nosotros, a nuestro entusiasmo, a nuestra vitalidad, a nuestra sensibilidad, provienen precisamente de esas imágenes en movimiento. Que también de ellas se ha abusado muchísimo, se nos han presentado imágenes bastardas, imágenes de la peor calidad, imágenes mentirosas. Pero hay también un grupo de imágenes verdaderas, de imágenes reales vivas, de recuerdos de lo mejor del ser humano registradas precisamente en esa cinta de cine. Ésa es la razón por la cual escribimos sobre esas películas y seguimos asistiendo y seguimos viéndolas y buscando en ellas como un reflejo en un espejo, lo mejor del ser humano. [L. A. Álvarez, en La Palabra, Universidad del Valle, I de junio de 1994]

|No existe un medio más interesantemente contradictorio que el cine. Después de cien años de existencia sigue siendo indomable, impredecible, y por tanto vital, como nunca. De todas las declaraciones de muerte se ha levantado de las maneras más inesperadas; las fórmulas que le han sido aplicadas en estas diez décadas nunca han funcionado realmente y una y otra vez los caminos que emprende por su propia cuenta dejan en ridículo a los mercadotecnistas y a los futurólogos. La razón es simple y hay que buscarla en la afinidad del medio con la vida. ["Año 101, la odisea de un medio", pág. 41. Ésta y las citas siguientes provienen del volumen reseñado]




|La labor del crítico
Para Álvarez, la función del crítico es la de un espectador profesional; es decir, aquel que toma en serio la lectura de un filme y se informa para poner a disposición de la gente que va a cine informaciones y referencias que le ayuden a formar su propio juicio, incluso en contra del crítico. Además de su capacidad de intuir y de leer la película con profundidad, la escritura de Álvarez es excelente, lo cual amplió el rango de sus lectores e interlocutores.

|Desde hace años llevo la carga de haberme dedicado a un medio que para muchos no merece ser tomado en serio y no es considerado como una actividad importante. En un país retórico como el nuestro, donde todas las comunicaciones se realizan a través de la palabra (y de una palabra inflada e imprecisa), las imágenes han sido descuidadas desde siempre. Es así como seguimos teniendo una televisión que en un alto grado podría ser apreciada con la pantalla oscurecida. En 1995, un siglo después de que el tren cruzara la pantalla y asustara a los espectadores del Café Indien, no hemos podido conformar todavía una cultura visual nacional, un cine que refleje y transmita nuestra identidad, con una cuantas excepciones que sólo subrayan amargamente la carencia generalizada, [pág. 19]



|La universalidad de lo local
Cuando Álvarez habla de la elocuencia del cine mudo, del arte del documental, o de las grandes personalidades que han marcado la historia del cine, las referencias enciclopédicas cobran vida y humanidad. Conoce las intimidades de David Griffith, Buster Keaton, Jean Renoir, Federico Fellini, Robert Altman y de muchos otros directores, actores y productores pero, al margen de psicologismos, los presenta al lector con respeto y amor.

No hay necesidad de haber visto las películas para disfrutar los artículos de Álvarez. Sus comentarios son tan agudos e influyentes, que a veces es mejor que el lector haga el esfuerzo de formularse su propia opinión sobre una película antes de leerlo, so pena de quedar predeterminado por su lucidez. Entonces esposible maravillarse por la forma como Álvarez expresa lo que había de importante o no en una obra. Sin moralismos, establece lazos esenciales para ilustrar lo que un buen guión dice de la vida.

|En el contexto de lo que está sucediendo en este momento en el mundo, los planteamientos de Fiebre de selva no tienen nada de retóricos ni de tema de conversación. Ver esta película contemporánea con los disturbios de Los Ángeles, el crecimiento aterrador del racismo y de las guerras civiles en Europa, el caso de la Universidad Libre de Barranquilla, los gamines rociados con gasolina mientras duermen en las ciudades colombianas, nos hace dolorosamente lúcidos, conscientes de que los retrocesos absolutos del ser humano no son sólo factibles sino hechos reales, de que la convivencia de las personas se ve obligada a partir una y otra vez del mismo cero, a verse ante los mismos fosos, los mismos muros, las mismas diferencias, absurdas y banales en sí, considerándose insuperables por extrañísimos condicionamientos, se establecen como banderas, como valores absolutos para defender. ["Los retrocesos absolutos", sobre |Fiebre de selva, de Spike Lee, pág. 121]