Ficha bibliográfica
Titulo: BOLETÍN CULTURAL Y BIBLIOGRÁFICO No. 67
Autores: BLAA
Edición original: Biblioteca Luis Ángel Arango 2005
Edición en la biblioteca virtual: 2006
Notas: Boletín cultural y bibliográfico No. 67
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| BOLETÍN CULTURAL Y BIBLIOGRÁFICO No. 67

Cuadros de costumbres
 


|Adán y Evita:
Cuadros de costumbres bogotanas
|María Carrizosa de Umaña
Villegas Editores, 2.a ed., Bogotá, 2002,
157 págs., il.

Doña María Carrizosa de Umaña (Bogotá, 1912-1995) fue la primera mujer en obtener el título de trabajadora social en el país. Fundó la revista católica Presencia y, para asegurar la supervivencia de ésta, creó la editorial con el mismo nombre. También fue columnista de El Tiempo y El Espectador.

Junto a Roberto J. Herrera, publicó el primer libro de historia de la fotografía colombiana: |Colombia, 75 años de fotografía (1865-1940) (Bogotá, s.f.), interesante recopilación gráfica que constituye un valioso aporte a la historia misma de la fotografía y también al conocimiento de las costumbres y tradiciones de algunas familias colombianas.

|Adán y Evita, cuadros de costumbres bogotanas es una colección de relatos sobre la vida cotidiana de una tradicional familia de clase alta en Bogotá. Son textos breves y agradables en los que doña María se llena de humor para contarnos cómo era la maquinaria que sostenía a una familia tradicional de Bogotá.

Es una familia que gira alrededor del hombre de la casa, querido y amable, pero ignorante de lo que las mujeres hacen para que la casa marche. Señor bogotano que hace negocios y gira cheques, mantiene a su familia y a cambio recibe su comida bien servida y encuentra las camisas planchadas y almidonadas. Un Adán que cree que para hacer sancocho no se necesita yuca, ni papa ni mucho menos cebolla y no distingue una olleta de una sartén. Un hombre que tiene tres muchachas de servicio y una esposa eficiente, inteligente y aficionada a la lectura, pero sobre todo capaz de sobrevivir a la absoluta ineptitud del marido en cuestiones del hogar, y a sus transformaciones, apenas se sube al carro, de impecable caballero bogotano en guache integral. Un tipo de hombre que, para fortuna femenina, parece en vía de extinción.


Pero doña Evita no se está quejando de su marido. Más bien logra burlarse de él y de su sociedad, con una sutileza deliciosa para el lector. Incluso su nieta dice en la presentación del libro: "Los primeros relatos fueron los más complicados: me encontré con una mujer que, desde mi perspectiva actual, resultaba machista". Luego afirma que al avanzar en su lectura se fue encontrando con la mujer que ella conocía y reconoce que a su abuela le tocó abrirse campo en una época muy complicada.

Sobre esto también habla doña María en uno de los cuentos, titulado |Lo que paga la mujer por su derecho a pensar, relato en el que Evita, además de cumplir con el mercado y las obligaciones del hogar, debe ir al catastro, al banco y fuera de eso hacer la cola para pagar los impuestos, tareas que, si no hubiera sido por el derecho a pensar y saber qué es eso del impuesto y los intereses, Adancito no hubiera endilgado a Evita


El lector no sólo verá la caricatura de una familia rica, sino que podrá encontrar situaciones comunes a toda clase de familias, como los típicos días decembrinos en que las señoras salen a buscar regalos baratos pero que parezcan finos. Días de la armada del árbol de navidad, el pesebre y luego los platos sucios del 25 de diciembre. O el típico paseo con muchachitos, plátanos, pantalonetas, las aspirinas que siempre se olvidan y el marido empeñado en cocinar...

Los cuadros de costumbres, tan populares durante el siglo XIX, son una fuente para conocer las tradiciones culturales, sociales y religiosas, los hábitos y rutinas domésticas de un grupo social, étnico, religioso o político. Descubren esa parte de la historia que ocurre de puertas para adentro, en la que los personajes se dejan ver en ropa de dormir, bordando o enguayabados. Gracias a los cuadros de costumbres podemos conocer los rasgos de los personajes anónimos de nuestra historia. Acertadamente Eugenio Díaz, escritor costumbrista, afirmó: "Los cuadros de costumbres no se inventan sino se copian".

Y precisamente doña María se adapta a esta descripción. Su libro esta escrito sin mayores pretensiones ni ambiciones literarias; es evidente que la autora conocía sus alcances y supo hacer una excelente obra, sin trazas de vanidad en la escritura: quiso hacer otra vez cuadros costumbristas y sin duda lo logró.

Debemos celebrar que Villegas se haya decidido a reeditar esta obra, publicada por primera vez por el Fondo Cultural Cafetero (parece que en 1984, pues el libro no tiene fecha). Esa edición contaba con siete cuentos más, igual de graciosos a los de la presente edición.

KATHERINE RÍOS