Ficha bibliográfica
Titulo: BOLETÍN CULTURAL Y BIBLIOGRÁFICO No. 13
Autores: BLAA
Edición original: Biblioteca Luis Ángel Arango 1987
Edición en la biblioteca virtual: 2006
Notas: Boletín cultural y bibliográfico No. 13
Consulte y lea en línea libros completos, textos, revistas, imágenes y páginas interactivas sobre temas relacionados con Colombia.

|
|


Descentración psicológica


|La descentración biológica del sujeto
|Javier Jaramillo G.
Universidad Nacional de Colombia, Bogotá, 1987, 64 págs.

Esta publicación de Javier Jaramillo se suma al testimonio, si no del desarrollo, al menos de la difusión del psicoanálisis en nuestro medio. Porque si hay un desarrollo, hay que constatar que este es muy disparejo; en cuanto las respectivas organizaciones psicoanalíticas y los psicoanalistas todavía son escasos en número y en órbita de influencia. No obstante, el mismo Freud nunca dejó de señalar la importancia cultural de lo psicoanalítico, fuera del estrecho interés médico-terapéutico.

El texto del profesor Jaramillo arranca enmarcando la discusión sobre la función de las explicaciones biológicas en Sigmund Freud y en Melanie Klein, dentro de dos problemas más generales, a saber: el de la dualidad mente-cuerpo (que no ha podido abandonar la psicología), y el del resquebrajamiento de la unidad de lo mental que produce el descubrimiento del inconsciente.

Precisamente es respecto a ciertos contenidos del inconsciente que Freud acude a algunas explicaciones biológicas (o al menos en términos biológicos). Pero el autor, a través de una serie de citas comentadas, nos quiere mostrar que en el mismo Freud se abre el espacio para encontrar una explicación del origen de los componentes del inconsciente que no recurre a lo biológico sino al peso que la cultura ejerce sobre la conformación de lo humano.

No sucede, en cambio, lo mismo en el pensamiento de Melanie Klein, el cual, al insistir en lo constitucional como el origen primero del psiquismo, en lugar de abrir, cierra las puertas a la investigación. Sin embargo, esta crítica es morigerada, por una parte, con el reconocimiento de que la concepción de las posiciones esquizoparanoide y maníaco-depresiva tienen en el kleinismo un carácter más bien estructural. Por otra parte, también se muestra cómo el pensamiento kleiniano puede suscitar derivaciones teóricas disímiles. Así, por un lado, las de un Rascovsky sobre el psiquismo fetal, las cuales se guían por la idea de que lo primero en el orden de aparición es lo primero en el orden de importancia causal; por otro lado, las de Arminda Aberastury, quien llega a reconocer que la familia está implicada en la psicopatología del hijo y que debe estar involucrada en el tratamiento -mientras que Melanie Klein desecha la familia para tratar solo con el mundo interno del niño, o Anna Freud la considera demasiado presente como para permitir hacer al niño la transferencia necesaria para el tratamiento.

Para terminar trae a cuento la enseñanza de Jacques Lacan, en la que se han cambiado los modelos de reflexión y en la que -según el autor- se plantea como fundamental lo adquirido por medio de la cultura, y a la familia como esa estructura en la cual se organiza la vida psíquica.

La anterior es, pues, en síntesis, la exposición que se sigue a lo largo de los siete capítulos no numerados, pero que en su orden se titulan: la dualidad alma-cuerpo, lo mental, el sujeto descentrado, lo biológico en Melanie Klein, la familia, conclusión.

Dicha exposición podría entrar en el género del ensayo, pero también se acerca al texto didáctico, por cuanto no se ahorran explicitaciones al tratar temas básicos o al situarlos en la historia de las ideas.

En cuanto ensayo, este escrito nos entrega esencialmente una "Lectura" de Freud, la cual nos describe al pensamiento freudiano como un desprendimiento paulatino del peso causal del factor orgánico. Tal vez el hecho de que se analice el contenido literal de las explicaciones freudianas, sin tener en cuenta el momento ni el propósito que orientaron su formulación, sea lo que explique por qué se conciba su desarrollo como gradual. A nuestro modo de ver, los historiales sobre la histeria no constituyen un simple punto de partida de dicho proceso (véase pág. 25), sino un punto donde se refleja su consumación, un punto de ruptura. En realidad, desde que a Freud se le plantea la necesidad de conceptualizar la naturaleza de ese pensar que descubre con su procedimiento analítico (pensar atribuible al paciente, pero que éste no puede recordar que le haya pasado alguna vez por su conciencia, o no puede reconocer como propio), desde ese mismo momento se genera un resquebrajamiento de la demarcación entre lo psíquico y lo biológico. En efecto, la idea inconsciente toma cuerpo en un discurso o en un organismo y adquiere dominio sobre el cuerpo. No otra cosa fue la resolución del enigma de la histeria, sino el establecimiento de un orden de causas que corresponde a una entidad que no es "imaginaria", ficticia o producto de la simulación, sino una entidad que paradójicamente, a pesar de la definición médica y "objetiva" que de ella había dado Charcot, no se dejaba explicar por el factor orgánico.


Si entendemos las cosas así, el "Proyecto de una psicología para neurólogos" no sería entonces la expresión de una añoranza positivista exangüe (véase pág. 27), sino una cabal obra psicoanalítica. Y en verdad, es posible demostrar cuáles son los problemas analíticos que animan y determinan sus temas y la exposición de éstos.

En consecuencia, no es Freud sino Javier Jaramillo quien se libera paulatinamente de las apariencias del lenguaje biológico. Si bien éste es un efecto positivo de su argumentación, por otra parte nos deja creyendo que el pensamiento freudiano, al igual que el pensamiento psicológico, estuvo durante mucho tiempo enredado en la dualidad del alma y el cuerpo. Para ser más exactos distinguiríamos, por un lado, la problemática del objeto psicoanalítico, y por otro, el lenguaje en el que se refleja dicho saber o los ideales conscientemente profesados por Freud de alcanzar un fundamento biológico. Lo que nos muestra Jaramillo es cómo dicho lenguaje, que no podía ser sino el vigente en aquella época, es socavado intermitentemente, pero sin advertir que el agente de la subversión es una nueva problemática. Es decir, el paso esencial estaba dado desde un comienzo, y no fue dado al final, como él deja suponer.

Otra dimensión importante de la reflexión de Jaramillo, es su referencia a Lacan; que se hace sentir desde el título. El primero considera que es desde la óptica de la cultura como el segundo adelanta su trabajo, y también parece adoptar la misma óptica para su ensayo al tratar de mostrar que el freudismo o el kleinismo pueden ser compatibles con ella. Sin embargo, a nuestro entender, su articulación no puede hacerse de manera tan armoniosa. Lacan piensa más bien en una oposición ternaria (alma, cuerpo e inconsciente) que en la simple dualidad cartesiana. En "televisión" decía que el sujeto del inconsciente no toca o afecta al alma sino a través del cuerpo, y a condición de introducir en éste el pensamiento. Lo que nos indica que Lacan piensa el alma de manera aristotélica, como esa forma que da unidad al cuerpo o al individuo, forma que sigue estudiando la psicología, pero que no es identificable con el inconsciente. Por tanto, el sujeto del inconsciente es descentración tanto de lo biológico como de lo psicológico.

En este orden de ideas, la propuesta de Javier Jaramillo, en el sentido de interpretar que la concepción lacaniana del psiquismo plantearía como fundamental lo adquirido a través de la cultura y la familia, parece más bien retornar a una concepción psicológica donde lo fundamental sería lo vivido en la interacción entre los individuos (véase pág. 61), o la relación con el mundo exterior. En otras palabras, se quiere reducir la estructura de un proceso de humanización a la organización familiar, que al parecer se entiende fundamentalmente dentro del esquema (este sí muy biológico) de la relación individuo-medio.

Como se ve entonces, |La descentración biológica del sujeto toca uno de esos temas que, como la obra misma lo advierte, han permanecido siempre vivos y despertando polémicas. Creemos que es un mérito de Javier Jaramillo atizar estas discusiones, pues la reevaluación moderna de aquellos tal vez nos lleve a descubrir que ya no son los mismos, en tanto empiezan a repercutir de manera distinta en nuestro saber.

MAURICIO FERNÁNDEZ ARCILA