Ficha bibliográfica
Titulo: BOLETÍN CULTURAL Y BIBLIOGRÁFICO No. 13
Autores: BLAA
Edición original: Biblioteca Luis Ángel Arango 1987
Edición en la biblioteca virtual: 2006
Notas: Boletín cultural y bibliográfico No. 13
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 Torre y Casa Cural de la Iglesia de Santa Bárbara. Archivo: Fundación para la Restauración.

 

 Vista del estado actual de la Casa de Inés de Hinojosa. Carrera 9 con calle 18. Foto: Alejandro Garrido.

 

 Interior de la Casa de Juan de Castellanos. Foto: Alejandro Garrido.

La Tunja de Inés de Hinojosa y de Juan de Castellanos


LUIS H. ARISTIZABAL
 

EN ALGUNAS furtivas ocasiones sólo la comparación con hechos que al lector hayan impactado quita esterilidad a los fríos datos históricos de un tedioso pretérito.

El éxito inapelable y casi unánime de |Los pecados de Inés de Hinojosa de Próspero Morales Pradilla es una mera justificación de estas páginas. La novela sigue su camino triunfante: cuatro ediciones en Colombia, y en noviembre una primera en España. No pretendo hacer crítica literaria de esa inmensa novela andina que desarrolla en seiscientas una historia de diez páginas consignadas en la picaresca granadina de |El carnero | 1 y que repite una tesis cara a la novela policíaca: que una vez cometido un crimen, los demás son bagatela para el asesino.

La excelente parte tunjana de la novela, en los años que van de 1566 a 1571, rica en pormenores y minucias, atestigua las bondades de una ciudad, en tiempos ya perdidos, cuando un hombre, si no tenía oficio, probaba la suerte de fundar ciudades o de inventar acústicas en una "vigüela" al estilo de Jorge Voto.

Es costumbre muy boyacense pluralizar los apellidos: llamaré, pues, Hinojosas a las damas que prodigaran promiscuos amores y licenciosas pasiones en la vieja ciudad. La hermosura de Inés fue la causa de la proclividad asesina de aquel tiempo: "Con razón llamaron a la hermosura 'callado engaño', porque muchos hablando engañan, y ella, aunque calle, ciega, ceba y engaña", se escribe en |El carnero a propósito de Inés.

Eran los días del presidente Venero de Leiva. Antes de interrogar la parte tunjana, se impone un comentario, para quien haya leído la novela: los laberintos de la historia suelen estar tejidos con coincidencias. Esta es una de ellas. Lo aciago -pregona la novela- cayó un día sobre Tunja. El presidente Leiva fue hasta ella para impartir justicia en nombre del rey de España. Lo que no cuenta la novela es que, tras la muerte de Inés, lo aciago cayó también sobre el presidente. Sus días estaban contados. Un año más tarde, vino la venganza de los Hinojosas: a Leiva le fue nombrado sustituto como presidente del Nuevo Reino, ironía del destino, en la persona de don Gedeón de Hinojosa, del Consejo de Indias. Hemos de suponer, para cerrar el círculo de las coincidencias, que era pariente próximo de las conspicuas damas de Tunja. Don Gedeón, por desgracia para Leiva, declinó su nombramiento. La suerte del presidente era irreversible; fue nombrado entonces el señor Briceño. A Leiva se le hizo, sin motivo, juicio de residencia, a pesar de su buena administración, con calumnias y falsos testigos. Ignominiosamente fue llevado a España. Consignaré solamente el fin de la historia, rematada por el historiador Juan Friede:

"Un documento de 1579, en el que pide a la Corona alguna asignación demuestra su ruina y desesperación".

Jamás volvió a saberse nada del que fuera nuestro primer presidente.

1
La historia de Inés de Hinojosa puede hallarse en el capítulo X de El carnero.