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INDICE
Artículo: El Burro de Oro
Artículo: Los ocho pasos de la muerte del alma
Artículo: Poesía y testimonio en los documentales de Brian Moser
Artículo: La Tunja de Inés de Hinojosa y de Juan de Castellanos
RESEÑAS
Reseña filosofía: Figuras imaginarias
Reseña filosofía: La verdad de la Constitución
Reseña sicología: Descentración psicológica
Reseña antropología: Las figuras de la fauna
Reseña folclore: Nuestra tradición
Reseña sociología: Acercamiento al campo
Reseña sociología: Gasto e ideología
Reseña sociología: Estudiando imposibles
Reseña política: Una buena introducción al tema
Reseña educación: Memorias de un protagonista
Reseña poesía: Entre lo culto y lo habitual
Reseña poesía: Pintar las palabras
Reseña poesía: La fugacidad poética
Reseña narrativa: La pertinacia de un escándalo
Reseña narrativa: Ejercicio de la nostalgia
Reseña crítica literaria: A través de la literatura latinoamericana
Reseña crítica literaria: El texto no es un pretexto pero sí un contexto
MAPOTECA
Reseña crítica literaria: Un método crítico, crítico
Reseña periodismo: Camino a la canasta familiar
Reseña periodismo: Un manual para la prensa nueva
Reseña historia: Poco para la historia
Reseña historia: Para una historia del sindicalismo
Reseña caricatura: El mundo de Olafo y Mafalda
ORIETA LOZANO
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Torre y Casa Cural de la Iglesia de Santa Bárbara. Archivo:
Fundación para la Restauración.
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Vista del estado actual de la Casa
de Inés de Hinojosa. Carrera 9 con calle 18. Foto: Alejandro
Garrido.
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Interior de la Casa de Juan de
Castellanos. Foto: Alejandro Garrido.
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La Tunja de Inés de Hinojosa y de Juan de Castellanos
LUIS H. ARISTIZABAL
EN ALGUNAS furtivas ocasiones sólo la comparación con hechos que
al lector hayan impactado quita esterilidad a los fríos datos
históricos de un tedioso pretérito.
El éxito inapelable y casi unánime de
|Los pecados de Inés de
Hinojosa de Próspero Morales Pradilla es una mera justificación
de estas páginas. La novela sigue su camino triunfante: cuatro
ediciones en Colombia, y en noviembre una primera en España. No
pretendo hacer crítica literaria de esa inmensa novela andina que
desarrolla en seiscientas una historia de diez páginas consignadas
en la picaresca granadina de
|El carnero
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y que repite una tesis cara a la
novela policíaca: que una vez cometido un crimen, los demás son
bagatela para el asesino.
La excelente parte tunjana de la novela, en los años que van de
1566 a 1571, rica en pormenores y minucias, atestigua las bondades
de una ciudad, en tiempos ya perdidos, cuando un hombre, si no
tenía oficio, probaba la suerte de fundar ciudades o de inventar
acústicas en una "vigüela" al estilo de Jorge
Voto.
Es costumbre muy boyacense pluralizar los apellidos: llamaré, pues,
Hinojosas a las damas que prodigaran promiscuos amores y
licenciosas pasiones en la vieja ciudad. La hermosura de Inés fue
la causa de la proclividad asesina de aquel tiempo: "Con
razón llamaron a la hermosura 'callado engaño', porque muchos
hablando engañan, y ella, aunque calle, ciega, ceba y
engaña", se escribe en
|El carnero a propósito de
Inés.
Eran los días del presidente Venero de Leiva. Antes de interrogar
la parte tunjana, se impone un comentario, para quien haya leído la
novela: los laberintos de la historia suelen estar tejidos con
coincidencias. Esta es una de ellas. Lo aciago -pregona la novela-
cayó un día sobre Tunja. El presidente Leiva fue hasta ella para
impartir justicia en nombre del rey de España. Lo que no cuenta la
novela es que, tras la muerte de Inés, lo aciago cayó también sobre
el presidente. Sus días estaban contados. Un año más tarde, vino la
venganza de los Hinojosas: a Leiva le fue nombrado sustituto como
presidente del Nuevo Reino, ironía del destino, en la persona de
don Gedeón de Hinojosa, del Consejo de Indias. Hemos de suponer,
para cerrar el círculo de las coincidencias, que era pariente
próximo de las conspicuas damas de Tunja. Don Gedeón, por desgracia
para Leiva, declinó su nombramiento. La suerte del presidente era
irreversible; fue nombrado entonces el señor Briceño. A Leiva se le
hizo, sin motivo, juicio de residencia, a pesar de su buena
administración, con calumnias y falsos testigos. Ignominiosamente
fue llevado a España. Consignaré solamente el fin de la historia,
rematada por el historiador Juan Friede:
"Un documento de 1579, en el que pide a la Corona alguna
asignación demuestra su ruina y desesperación".
Jamás volvió a saberse nada del que fuera nuestro primer
presidente.
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La historia de Inés de Hinojosa puede hallarse en el capítulo X
de El carnero.
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