|
INDICE
Artículo: El Burro de Oro
Artículo: Los ocho pasos de la muerte del alma
Artículo: Poesía y testimonio en los documentales de Brian Moser
Artículo: La Tunja de Inés de Hinojosa y de Juan de Castellanos
RESEÑAS
Reseña filosofía: Figuras imaginarias
Reseña filosofía: La verdad de la Constitución
Reseña sicología: Descentración psicológica
Reseña antropología: Las figuras de la fauna
Reseña folclore: Nuestra tradición
Reseña sociología: Acercamiento al campo
Reseña sociología: Gasto e ideología
Reseña sociología: Estudiando imposibles
Reseña política: Una buena introducción al tema
Reseña educación: Memorias de un protagonista
Reseña poesía: Entre lo culto y lo habitual
Reseña poesía: Pintar las palabras
Reseña poesía: La fugacidad poética
Reseña narrativa: La pertinacia de un escándalo
Reseña narrativa: Ejercicio de la nostalgia
Reseña crítica literaria: A través de la literatura latinoamericana
Reseña crítica literaria: El texto no es un pretexto pero sí un contexto
MAPOTECA
Reseña crítica literaria: Un método crítico, crítico
Reseña periodismo: Camino a la canasta familiar
Reseña periodismo: Un manual para la prensa nueva
Reseña historia: Poco para la historia
Reseña historia: Para una historia del sindicalismo
Reseña caricatura: El mundo de Olafo y Mafalda
ORIETA LOZANO
|
|
|
|
Agua Clara. Grupo Cuiba en 1984. El joven de camisa roja
formaba parte del grupo de 1969-1970.
|
|
Agua Clara. Grupo Cuiba en 1970.
|
En estas tres películas del setenta, Moser tiene casi como un
|Leitmotiv el ir conduciendo los acontecimiento para culminar
en una celebración festiva. Mientras los evangélicos extranjeros
cantan en su culto, van entrando las imágenes de los barasanas
pintándose el cuerpo, y luego el calidoscopio de los tocados de
plumas de garza, de oropéndola, de guacamayo, vibrando el ritmo de
las maracas y las ajorcas de cascabeles de nueces en los tobillos
de los bailarines, un compás y una danza
|in crescendo que
culmina en la bebida del yagé, y ya transportados por el camino del
jaguar chamánico, a oír de los labios viejos y sabios una vez más
la historia de todas las cosas.
Para quienes quieran captar más palpablemente la dimensión de lo
que ha cambiado en el Vaupés, de todo lo que se ha transformado el
mundo indígena en los últimos años, basta comparar algunas de las
secuencias del primero y el último de los filmes de Moser en el
Vaupés. Este cotejamiento puede también mostrar en buena medida
cuánto cambió la manera de hacer documentales del director. Veinte
años antes, el primero, plácido y hermoso, se sumerge en la magia
de la selva y de sus habitantes. Mientras suenan las flautas de
carrizo va transcurriendo la vida de los macunas en la cacería, ya
con la cerbatana, ya con el arco, cogiendo los productos de la
chagra, construyendo las malocas o atendiendo a los recién nacidos
en el agua; abriendo una canoa con fuego, preparando la coca, ese
laborioso proceso que va desde arrancar una a una las hojas de la
mata, tostarlas en el budare de cerámica, mezclarlas con ceniza de
hoja de guarumo, pilarlas y luego cernerlas hasta obtener el fino
polvo verde que constituye uno de los principales vehículos de
comunicación entre los hombres del noroeste amazónico: un indígena
no puede concebir una conversación de alguna seriedad sin brindar a
su interlocutor una bocanada de lo que desde sus mejillas destila
una sutil sensación de euforia, bienestar y fortaleza. No menos
complejo es el procesamiento de la yuca brava, que supone sucesivas
operaciones de pelado, rayado, cernido y amasado hasta obtener las
sabrosas tortas de casabe, la granulada fariña, o las bebidas como
la caguana o la manicuera, alimentos éstos ya desprovistos del
mortal ácido prúsico que hace del tubérculo crudo un veneno
fulminante.
|
Dibujo de un indio Barasana que
representa la primera danza del mundo. Pira-Paraná. Tomado de el
Chamán y el Jaguar, G. Reichel Dolmatoff.
|
Y claro, ya desde este primer viaje a las selvas de los hombres
para quienes sus chamanes y el tigre son uno solo, Moser se deja
cautivar, y quién no, por aquel ritual milenario que comienza
cuando se desciende la caja sagrada de las plumas, el chamán sopla
las cabezas y minuciosamente los hombres se pintan, se adornan y
danzan, primero ellos solos y después con sus mujeres, tejiendo las
más variadas formaciones que constituyen preludio y marco del
concilio de los viejos, quienes, sentados en los bancos chamánicos,
a un lado de la puerta de la maloca, durante horas se abocan a las
recitaciones míticas, soporte y sustento espiritual de la
existencia del grupo.
En la película del ochenta, en cambio, aparecen los indígenas con
ropas occidentales, en casas familiares y dedicados a cultivar la
hoja de coca para pagar el endeude con el comprador, quien les
adelanta telas, grabadoras, motores, escopetas, gasolina. . . Sin
embargo, hablando ante la cámara, los indígenas afirman que ellos
siembran y venden la hoja para que los forasteros no lleguen a
hacerlo a su territorio, que el dinero les sirve pero que no deben
comprar tantas grabadoras y mercancías que atenían contra su
cultura. Pero otra cosa es lo que muestra la filmación.
Además de la temática de sus películas, merece destacarse la forma
en que Moser las realiza: con un equipo técnico y humano mínimo: un
antropólogo, un camarógrafo, un sonidista y él mismo, cuatro
personas, interfiere lo menos posible en la cotidianidad de los
lugares en los que filma, logrando esa espontaneidad,
característica capital de sus trabajos. Esto, más su criterio de
lograr la mayor cantidad de tomas naturales directas, dan una
garantía de veracidad, la cual no obsta para acomodar también
pasajes cargados de lirismo y belleza.
Conocidas en los círculos especializados, estas realizaciones
deberían tener mayor difusión, lo cual no es difícil, ya que se
encuentran en el Instituto Colombiano de Antropología, en donde,
mediante solicitud previa, se efectúan proyecciones para grupos. Se
encuentran allí también otras realizaciones del mismo director
sobre otros países y material fílmico de diversos temas
antropológicos.
|
Dibujo de un indio Barasana que
representa la imagen alucinatoria del primer poblamiento del mundo
Pira-Paraná. Tomado de El Chamán y el Jaguar, G. Reichel
Dolmatoff.
|
|