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INDICE
Artículo: El Burro de Oro
Artículo: Los ocho pasos de la muerte del alma
Artículo: Poesía y testimonio en los documentales de Brian Moser
Artículo: La Tunja de Inés de Hinojosa y de Juan de Castellanos
RESEÑAS
Reseña filosofía: Figuras imaginarias
Reseña filosofía: La verdad de la Constitución
Reseña sicología: Descentración psicológica
Reseña antropología: Las figuras de la fauna
Reseña folclore: Nuestra tradición
Reseña sociología: Acercamiento al campo
Reseña sociología: Gasto e ideología
Reseña sociología: Estudiando imposibles
Reseña política: Una buena introducción al tema
Reseña educación: Memorias de un protagonista
Reseña poesía: Entre lo culto y lo habitual
Reseña poesía: Pintar las palabras
Reseña poesía: La fugacidad poética
Reseña narrativa: La pertinacia de un escándalo
Reseña narrativa: Ejercicio de la nostalgia
Reseña crítica literaria: A través de la literatura latinoamericana
Reseña crítica literaria: El texto no es un pretexto pero sí un contexto
MAPOTECA
Reseña crítica literaria: Un método crítico, crítico
Reseña periodismo: Camino a la canasta familiar
Reseña periodismo: Un manual para la prensa nueva
Reseña historia: Poco para la historia
Reseña historia: Para una historia del sindicalismo
Reseña caricatura: El mundo de Olafo y Mafalda
ORIETA LOZANO
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(a) El Doctor Koch
(c) Mono barrigudo
(d) Mariposa azul grande
|Dibujos del indigiejana Vanána, Diavani. Del poblado de Tarakva
en el Río Caiary. Tomado del manuscrito de Inicios del arte de
la Selva
|. Theodor Koch Grünberg.
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Graduado en geología en Cambridge, bien pronto su afición se
centró en la realización de crónicas y filmes sobre regiones
apartadas. Es así como en 1959 llega por primera vez a Colombia y,
siguiendo las sugerencias del reconocido antropólogo Gerardo
Reichel-Dolmatoff, emprende, en compañía de su compatriota y futuro
antropólogo Donald Tayler, viajes a las aldeas Tukano del en ese
entonces casi inaccesible río Piraparaná, en el Vaupés; uaunanas,
del bajo San Juan, en el Chocó, y coguis, y Ijca de la Sierra
Nevada de Santa Marta. El relato sobre esta gira apareció en el
libro
|The Cocaine Eaters, publicado cinco años después por
Lonemans en Londres.
De esta misma época data
|Piraparaná, el primer documental
hecho por Moser y Tayler en Colombia. Testimonio invaluable, de
esos año para acá bastantes cosas han cambiado. El filme consigna
la vida cotidiana de los macunas (subgrupo de los tukanos) en un
momento de muy esporádicos contactos con gente no indígena, cuando
aún no habían llegado los misioneros, colombianos o extranjeros, ni
los comerciantes, ni el negocio de la coca; en fin, una
civilización amerindia en plena vitalidad. En esta realización
temprana no hay ninguna intención exegética; el montaje va
presentando labores diarias: el procesamiento de la yuca por las
mujeres y el de la coca por los hombres, para culminar en el
magnífico registro de una ceremonia en la que las distintas fases
se plasman con singular calidad: el arreglo y aderezo de los
bailarines, las coreografías, la ejecución musical y las
narraciones sagradas van desfilando en exquisitas tomas
complementadas con un impecable sonido que hoy asombra, dadas las
dificultades técnicas y de acceso.
La filmografía etnográfica de Moser sobre Colombia consta de
cuatro películas más: en 1970 retorna al país y efectúa tres
realizaciones que fueron el comienzo de su serie A
|Disappearing
World sobre minorías étnicas de todo el mundo con su existencia
cultural amenazada. Adelanta este conjunto con una innovación
metodológica: se relaciona con antropólogos que han llevado a cabo
prolongado trabajo de campo entre las comunidades, lo cual le
permite un tratamiento más ajustado y profundo del tema. Sin
embargo, las películas no constituyen una exposición académica de
características etnográficas. El interés temático está-en mostrar
las situaciones conflictivas de las comunidades como minoría
rodeadas por una sociedad que las considera atrasadas y que
hostiliza su particularidad, su diferencia, que no reside sólo en
unos trajes o unas ceremonias, sino en una manera de concebir las
relaciones entre los hombres y las de estos con el mundo.
Moser se asesora entonces de Ariane Deluz, Suiza, quien estaba
viviendo con emberás en el río Baudó, Chocó; con Bernard Arcand,
canadiense, que llevaba dieciocho meses con un grupo de cuibas de
Casanare; y con los ingleses Peter Silverwood-Cope y Stephen y
Christine Hugh-Jones, quienes a su vez vivían con macús y barasanos
respectivamente, en el Vaupés. El resultado de estos trabajos son
los documentales
|The End of the Road (El final del camino),
en el Chocó;
|The Last of The Cuiva (El último cuiba), en
Casanare, y War of the Gods (La guerra de los dioses), en el
Vaupés.
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Dibujo de un indio Barasana que
representa la imagen alucinatoria del origen del Yagé. Pira-Paraná.
Tomado de El Chamán y el Jaguar, G. Reichel Dolmatoff.
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La restante película es
|A Small Family Business (
|Una
pequeña empresa familiar), también con la asesoría de
Hugh-Jones, capítulo sobre una familia del interior del país que en
el Vaupés procesa la hoja de coca que les compra a los indígenas.
Esta realización, de 1980, es la segunda de tres que conforman la
serie
|Frontier (Frontera), filmada en Bolivia, Colombia y
los Estados Unidos sobre el curso de la droga desde las parcelas
indígenas en la selva hasta las calles estadounidenses.
Esta es la última de tres películas filmadas por Moser en el Vaupés
(1960,1970, 1980), las cuales pueden constituir juntas una serie en
la que se muestra la magnitud de los cambios operados en la
sociedad indígena durante dos decenios en los que el país
colombiano dio pasos decisivos hacia la integración de los llamados
territorios nacionales.
A principios de los años sesenta, cuando este conjunto de
realizaciones comienza a rodarse, prácticamente no había viajes a
las regiones remotas del Vaupés y ya empezaba a quedar atrás la
negra época de los abusos sin cuento de los caucheros. Diez años
después los misioneros ya hacen acto de presencia en prácticamente
todas las comunidades. Lo de los ochenta, con la coca, viene a ser
una versión mucho mayor de esos
|booms extractivos que como
el caucho primero, las pieles luego y la coca ahora, se generan
periódicamente en los territorios orientales.
Para Moser, el cine tiene un carácter testimonial tal, que lo
impele a regresar a filmar algunos años después. Cuando en 1984 se
establece en nuestro país, trae la intención de volver a rodar en
las otras comunidades en las que ya había filmado pero no logra
financiar este proyecto, circunstancia lamentable que frustra la
última parte de lo que hubiera sido un inmejorable documento sobre
los acelerados cambios que han acaecido entre estos aborígenes en
los últimos quince años.
La estructura de las películas no es un agregado de secuencias
pintorescas, pero tampoco repite un mismo modelo en el guión. En el
trabajo sobre los emberás del Chocó se muestran dos historias que
se alternan en el montaje: la de José Israel, quien ha vuelto a su
aldea luego de estudiar un tiempo en un internado misionero, y la
de Floresmiro, viejo chamán que se halla ocupado con un ritual de
curación para unos familiares enfermos.
En el capítulo sobre los cuibas de Casanare el protagonista es
colectivo: una banda o grupo nómada en algunos momentos de su
perenne desplazamiento por la sabana, los ríos y "la mata
de monte" de los llanos orientales.
En
|La guerra de los dioses el elemento fundamental es el
contraste entre la vida de los indígenas, primero los macúes
nómadas de la selva y después los barasanas horticultores,
habitantes de grandes malocas, y la de los misioneros, ya sean los
protestantes del Instituto Lingüístico de Verano o los católicos de
la prefectura de Mitú.
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