Ficha bibliográfica
Titulo: BOLETÍN CULTURAL Y BIBLIOGRÁFICO No. 13
Autores: BLAA
Edición original: Biblioteca Luis Ángel Arango 1987
Edición en la biblioteca virtual: 2006
Notas: Boletín cultural y bibliográfico No. 13
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El mundo de Olafo y Mafalda
 

La historieta y su historia.
Felipe Ossa.
Editorial La Rosa, Bogotá, 1986, 160 págs.

Creo entender que es éste una especie de libro bandera de la editorial La Rosa: la demostración de que aquí es posible concebir, editar y vender cierto tipo de obras especializadas, con irreprochable nivel de calidad en su factura. El libro, en efecto, con excelente papel, cubierta llamativa y un autor de reconocidos méritos, parece prometerlo todo. De ahí la inesperada sorpresa ante lo desmañado del producto, al menos en cuanto a edición se refiere. La profusión de erratas nos remite sin piedad a algunos ejemplos que parecían insuperables (las recientes publicaciones de Colcultura, de dudosa memoria). Estas erratas son de muchos pelajes: fallas tipográficas, repetición de renglones y párrafos enteros, omisión de otros. Leyendas de pie de foto equivocadas, imágenes trocadas. Las mismas ilustraciones, cuya corrección debería suponerse obvia, fallan más de una vez en impresión o diagramación, y hasta en la misma elección de los motivos. Algo más, así sea -y lo es- un defecto menor: ¿Por qué endilgarnos una viñeta de Olafo hablando en |balloons alemanes, o un Rip Kirby en escandinavo? Somos cultos, pero no tanto. Y el curioso de los |comics quiere saberlo todo. . .

Hasta el mismo texto de Felipe Ossa -viejo e insospechable catador de historietas- parece contagiarse de esos descuidos. Con alguna frecuencia sentimos, al leerlo, que estamos frente a borradores aún imprecisos, un poco a la manera de las fichas que un estudioso (y Ossa lo es) acumula para una posterior elaboración. No sé si me equivoco, pero sospecho que hay allí páginas que el autor retomó de sus notas de prensa, escritas a vuelapluma, sin tomarse excesivo empeño en verterlas al lenguaje más exigente del libro. La visión general, en fin, es la de un trabajo apresurado, en todos los órdenes. ¿Un esfuerzo perdido? Claro que no.

Hasta ahora he mencionado, quizá con exceso, los defectos de la obra. Esto no excluye sus méritos. ¿Cuáles son ellos? Son todo lo demás, y no es poco. En este medio nuestro, solemne y acartonado, Ossa esgrime la bandera de los |comics con asombroso alarde de conocimiento que no excluye -ni más faltaba- su amor profundo por el género. Un amor esencial, me atrevo a decir, que está más allá de las teorías académicas, aunque no las niegue. Un amor verdadero. Matelart, Eco, Metz existen. También los innumerables sociólogos, lingüistas, politólogos, luhanianos de todos los colores. Ellos nos explican las argucias de los |comics, los peligros de su lectura, su ubicación exacta dentro del complejo mundo de los |mass media. Hay quienes los estudian con el interés de un entomólogo, o la minuciosidad de un taxidermista. Más de uno los ha leído y los lee para poder razonar que los desprecia. Está bien que existan estos señores, porque la vida es cosa seria, y está llena de tratados, tesis de grado y páginas editoriales. Pero atrás de ellos está lo que de veras motiva los desvelos de Felipe Ossa y sus escasos compinches: la alegre vitalidad de don Pancho (el legítimo), la magia de Mandrake, los |sandwichs de Lorenzo, las angustias escolares de Patty Pimienta, los tesoros que guarda la Cueva de la Calavera. Los |comics -ya se ha dicho- no son, aunque lo parezcan, una lectura para niños. Pero fuimos niños cuando aprendimos a amarlos los que los amamos. De esa magia primera nace todo lo demás. Ni los libros más sesudos nos la pueden marchitar. Los |comics son -también- la posibilidad de la dicha.



El libro de Ossa puede servir para muchas cosas útiles como -valga el ejemplo- acumular polvo en los anaqueles de las bibliotecas universitarias. Pero alguna vez estará en manos apropiadas, y cabe incluso la posibilidad de que alguien, mirándolo u hojeándolo, comprenda de pronto el valor de aquello que siempre había desdeñado. Un solo converso vale por centenares de paganos, por miles de indiferentes. Y además, todo converso es un apóstol en potencia, un creador de cofrades. Quizá algún día las librerías colombianas (como las de Brasil, Argentina, México, Estados Unidos y la vieja Europa) nos abran las puertas del vasto mundo de las historietas. Ese mundo edénico en donde conviven Valentina y Mafalda, y en donde se dan la mano las aventuras de Tintín y las fantásticas maquinaciones de Moebius. Ese mundo, en suma, donde la |nostalgia books y las naves del futuro nos ofrecen un alimento que hoy entre nosotros, como el caviar o la leche de la mujer amada, sólo se brinda por acaso en cenáculos oscuros. Mientras el día llega, podemos esperar que Felipe Ossa, tal como lo promete en su libro, repita la dosis. Y también podemos esperar, con algo de fe, que lo editen bien.

ELKIN OBREGÓN