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INDICE
Artículo: El Burro de Oro
Artículo: Los ocho pasos de la muerte del alma
Artículo: Poesía y testimonio en los documentales de Brian Moser
Artículo: La Tunja de Inés de Hinojosa y de Juan de Castellanos
RESEÑAS
Reseña filosofía: Figuras imaginarias
Reseña filosofía: La verdad de la Constitución
Reseña sicología: Descentración psicológica
Reseña antropología: Las figuras de la fauna
Reseña folclore: Nuestra tradición
Reseña sociología: Acercamiento al campo
Reseña sociología: Gasto e ideología
Reseña sociología: Estudiando imposibles
Reseña política: Una buena introducción al tema
Reseña educación: Memorias de un protagonista
Reseña poesía: Entre lo culto y lo habitual
Reseña poesía: Pintar las palabras
Reseña poesía: La fugacidad poética
Reseña narrativa: La pertinacia de un escándalo
Reseña narrativa: Ejercicio de la nostalgia
Reseña crítica literaria: A través de la literatura latinoamericana
Reseña crítica literaria: El texto no es un pretexto pero sí un contexto
MAPOTECA
Reseña crítica literaria: Un método crítico, crítico
Reseña periodismo: Camino a la canasta familiar
Reseña periodismo: Un manual para la prensa nueva
Reseña historia: Poco para la historia
Reseña historia: Para una historia del sindicalismo
Reseña caricatura: El mundo de Olafo y Mafalda
ORIETA LOZANO
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Para una historia del sindicalismo
Sindicalismo y Política Económica.
Hernando Gómez Buendía, Rocío Londoño Botero, Guillermo
Perry Rubio,
Fondo Editorial Cerec, Fedesarrollo, Bogotá, 1986, 324
págs.
El libro, fruto de la pluma de tres autores: Hernando Gómez
Buendia, Rocío Londoño Botero y Guillermo Perry Rubio, consta de
siete capítulos distribuidos en cuatro partes, más la introducción,
las conclusiones y los apéndices documentales.
Si bien, como lo anuncia el título, el eje de la exposición está
constituido por el contrapunto entre la política económica oficial
y el sindicalismo en Colombia, la obra tiene un más amplio
cubrimiento. Es una historia del sindicalismo en los tres últimos
lustros y simultáneamente un examen de la política económica y
laboral de los gobiernos.
Se inicia con una presentación de las tendencias del sindicalismo
en Europa y América Latina entre la segunda guerra mundial y los
años ochenta. Se subraya la progresiva participación de los
sindicatos en la discusión y negociación de la política económica y
social. Al mismo tiempo se señala otra tendencia: la inclinación
del sindicalismo europeo hacia una acción más autónoma en relación
con los partidos. El papel creciente del Estado en la vida
económica y social, amén de su mayor importancia como patrono,
contribuyeron a la elevación del perfil del sindicalismo como
destinatario de la política oficial y como gestor de propuestas
sustitutivas.
Los rasgos anteriormente mencionados se viven también en América
Latina, pero dentro de peculiaridades determinadas por la
presencia, al lado del capitalismo, de otros modos de producción.
Esa condición histórica hace, ajuicio de G. Perry, menos evidente
que en Europa el efecto de la política económica sobre los
salarios.
El libro ofrece una afortunada síntesis de la evolución económica
de Colombia y de los consiguientes cambios de enfoque en la
política económica. De los problemas cambiarios y de escasez
crónica de divisas se pasa, desde finales de los años sesenta, a
una disponibilidad de divisas y a las bonanzas del sector externo
en la segunda mitad de los años setenta. El énfasis, de inspiración
cepalina, sobre el desarrollo con base en el mercado interno dio
paso a directrices de apertura hacia el comercio exterior, y más
tarde, en los ochenta, a la adopción de medidas encaminadas a
incentivar la expansión del capital financiero, con la consiguiente
elevación de las tasas de interés.
Tales fenómenos, y otros de naturaleza similar, condujeron a una
elevación de los precios y a un salto del nivel tradicional de la
inflación, que alcanzó tasas del 27% a finales de los años setenta.
Sobre ese telón de fondo, se destaca en el libro la evolución de
las posiciones sindicales. La gama de reivindicaciones se va
ampliando. Al lado del tema de la defensa del salario, el desempleo
atrae la atención del sindicalismo. Aparecen consignas como la de
la reducción de la jornada de trabajo. Cobran nueva forma las
exigencias de control de precios (CTC), establecimiento de puestos
de abastecimiento de productos agrícolas (UTC), creación de
organismos de control de precios (CSTC), etc. Los dos puntos
iniciales del pliego de peticiones del paro cívico nacional de
septiembre de 1977 no sólo identificaron las reivindicaciones más
unánimes de aquella jornada sino el espacio de convergencia de las
diversas corrientes del sindicalismo. Esos puntos fueron: aumento
de sueldos y salarios en un 50% y congelación de los precios de
artículos de primera necesidad y de las tarifas de servicios
públicos.
Se anota que -naturalmente, con diferencias, según las varias
corrientes sindicales-, la dirección sindical no estuvo en
condiciones de captar a tiempo el sentido de los cambios de la
economía y de la política económica. Igualmente, se subraya la
ineficacia de la respuesta sindical para evitar medidas y
resultados desfavorables para los trabajadores. Se subraya que
éxitos como la unificación del salario mínimo o el de evitar la
canalización de las cesantías por fondos regionales de
capitalización no fueron victorias exclusivamente sindicales sino
que se debieron también al interés y a la presión del gremio de los
altos industriales. A nuestro entender, esta apreciación resulta un
tanto especulativa en la medida en que en el análisis no se intenta
la elaboración de indicadores que pudieran permitir mayor precisión
en la evaluación de la eficacia o ineficacia de la acción
sindical.
En la segunda parte del libro, se presenta un enfoque global y al
mismo tiempo detallado del sindicalismo en los años setenta y
comienzos de los ochenta. Basándose en abundante y bien elaborada
información estadística, Rocío Londoño aborda el estudio de la
estructura del empleo, identifica las corrientes
político-sindicales, analiza la actividad huelguística y describe
las formas de coordinación extralegales y las acciones conjuntas
realizadas por las varias corrientes sindicales.
Llaman la atención algunos fenómenos resaltados en la
exposición. Ha sido bajo en Colombia el nivel de sindicalización de
la fuerza de trabajo. A comienzos del presente decenio, mostró
tendencias al descenso en términos absolutos y relativos. Si para
1980 la tasa de sindicalización fue de un 16% con respecto a la
población ocupada, para 1984 la misma tasa alcanzaría sólo el 10%
(pág. 137).
Parece pertinente anotar que el contraste entre la población
sindicalizada y la ocupada tiende a exagerar los bajos niveles de
sindicalización. Es más realista medir el nivel de agremiación de
la población
|asalariada en un país donde como en Colombia,
el capitalismo crece, conservando y, dentro de ciertos límites,
desarrollando formas de producción y relaciones de trabajo de tipo
precapitalista.
Al examinar la composición por ramas del sindicalismo, se evidencia
en la exposición el alto peso del sindicalismo de los servicios,
particularmente los del sector estatal, seguido a considerable
distancia por la sindicalización en la industria manufacturera.
Obviamente, esa composición del sindicalismo se expresa en el
movimiento huelguístico. Para los años 70, a los servicios y a la
industria correspondieron en promedio el 86% de las huelgas y el 94
de los huelguistas. Fue particularmente notorio el incremento de la
participación de los trabajadores de los servicios públicos en las
huelgas. A ellos correspondieron el 85% de los huelguistas y el 46%
de las huelgas. Las causas de este fenómeno están vinculadas a la
expansión del empleo estatal, al persistente deterioro de los
salarios en el sector y a la política de restricción de los
derechos gremiales de los trabajadores al servicio del
Estado.
Bajo el subtítulo de los Organismos de Coordinación Sindical y la
Unidad Sindical, el lector puede adquirir una idea de conjunto
sobre el proceso que condujo a la creación de la Central Unitaria
de Trabajadores (CUT). Aunque el análisis no está ordenado en esa
perspectiva, se comprende cómo las diversas y cambiantes
alternativas de encuentros y acuerdos entre corrientes sindicales a
partir del paro cívico nacional del 14 de septiembre de 1977
culminarían en realinderamientos nuevos del sindicalismo. En ese
mismo orden de ideas, es comprensible la conclusión del libro sobre
una creciente autonomía de los sindicatos con respecto a los
partidos. Esto suscita una reflexión: a medida que el sindicalismo
supera las rígidas servidumbres partidistas, conquista
posibilidades de desempeñar un papel político de mayor relieve. Al
lado del fenómeno anterior se advierte otro: la superación por
grandes vertientes del sindicalismo, particularmente por las que
reciben influencias de izquierda, del sectarismo y del
doctrinarismo que impidieron en los años sesenta y setenta que el
sindicalismo independiente, en proceso de expansión, entrara en
acuerdos con la Confederación Sindical de Trabajadores de Colombia
(CSTC) y con sectores de las centrales patronales. Al contrario, en
los ochenta ha predominado un enfoque realista. La crisis de los
años setenta no pasó, pues, en vano.
Entre los aspectos globales que la obra trata, están el de las
relaciones laborales y el del movimiento sindical. Al respecto, se
señalan los grandes temas y períodos, y se presenta un panorama
actual sobre los problemas laborales y políticos del movimiento
sindical.
El libro
|Sindicalismo y política económica combina
acertadamente el enfoque general con la aproximación a sectores
claves del movimiento sindical cuyo desarrollo se analiza en
relación con las correspondientes políticas del Estado. Estos
estudios integran la tercera parte. En el primero de ellos,
Hernando Gómez Buendía presenta los grandes momentos de la política
educativa. Llama la atención el cuidadoso y documentado seguimiento
que el autor hace del proceso de organización gremial del
magisterio y de las peripecias de su politización. A ese respecto,
resulta interesante el análisis de la trayectoria de Fecode. Por
primera vez se encuentra un estudio sucinto pero rico en
información sobre el sindicalismo en la esfera de la salud. En este
campo, a diferencia del magisterio, sorprende la heterogeneidad de
la composición social y técnica del conjunto humano que conforma el
sector.
Finalmente, en el capítulo VII, El Sindicalismo Industrial y la
Crisis Textil, Rocío Londoño aborda, entre otros temas, la
interesante relación entre la recesión industrial de mediados de
los años setenta y el comportamiento sindical en la rama más
representativa de la industria colombiana: la de los textiles. La
sorpresa, la impreparación para la crisis condujeron a los
sindicatos a respuestas erráticas nacidas de enfoques inadecuados a
la situación de recesión. Posteriormente el sindicalismo de la rama
comenzó a asimilar la significación de la crisis y a elaborar
consignas nuevas y principios de una estrategia más realista.
Sin duda, la obra
|Sindicalismo y política económica marca
un importante hito en los estudios sobre el movimiento sindical de
nuestro país. En su tiempo,
|Historia del sindicalismo
colombiano de Miguel Urrutia Montoya constituyó el primer
estudio global sobre los sindicatos. Casi veinte años después, nos
encontramos con una segunda obra de conjunto que aborda problemas
nuevos y que eleva el nivel de los estudios sobre el tema.
Naturalmente, esta segunda síntesis se debió, además de la
indiscutible solvencia científica de sus autores, al cúmulo de
trabajos monográficos, a los acopios estadísticos, a las búsquedas
metodológicas realizadas en los últimos años por un número
relativamente abundante de especialistas.
Sorprende la copiosa información, particularmente de carácter
estadístico, con la que trabajaron los autores. La profusión y
riqueza del material factual hace evidente en algunos pasajes las
limitaciones en el análisis. Se diría que en el conjunto del libro
predomina la descripción sobre la interpretación. Esta no está en
manera alguna ausente, pero se restringe en sus posibilidades,
quizá por exceso de cautela.
No siempre resultan comprensibles los reclamos a la falta de
realismo y a la ausencia de pragmatismo del sindicalismo o de
sectores de él frente a las políticas del Estado. Algunas veces se
trata de claras diferencias de perspectiva entre uno u otro de los
autores sobre el papel de los sindicatos y las estrategias que
alientan sectores del sindicalismo.
Sin embargo, es preciso anotar el esfuerzo de objetividad y el
respeto por el objeto de estudio que muestran los autores.
MEDOFILO MEDINA.
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