Ficha bibliográfica
Titulo: BOLETÍN CULTURAL Y BIBLIOGRÁFICO No. 13
Autores: BLAA
Edición original: Biblioteca Luis Ángel Arango 1987
Edición en la biblioteca virtual: 2006
Notas: Boletín cultural y bibliográfico No. 13
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Para una historia del sindicalismo
 

Sindicalismo y Política Económica.
Hernando Gómez Buendía, Rocío Londoño Botero, Guillermo Perry Rubio,
Fondo Editorial Cerec, Fedesarrollo, Bogotá, 1986, 324 págs.

El libro, fruto de la pluma de tres autores: Hernando Gómez Buendia, Rocío Londoño Botero y Guillermo Perry Rubio, consta de siete capítulos distribuidos en cuatro partes, más la introducción, las conclusiones y los apéndices documentales.

Si bien, como lo anuncia el título, el eje de la exposición está constituido por el contrapunto entre la política económica oficial y el sindicalismo en Colombia, la obra tiene un más amplio cubrimiento. Es una historia del sindicalismo en los tres últimos lustros y simultáneamente un examen de la política económica y laboral de los gobiernos.

Se inicia con una presentación de las tendencias del sindicalismo en Europa y América Latina entre la segunda guerra mundial y los años ochenta. Se subraya la progresiva participación de los sindicatos en la discusión y negociación de la política económica y social. Al mismo tiempo se señala otra tendencia: la inclinación del sindicalismo europeo hacia una acción más autónoma en relación con los partidos. El papel creciente del Estado en la vida económica y social, amén de su mayor importancia como patrono, contribuyeron a la elevación del perfil del sindicalismo como destinatario de la política oficial y como gestor de propuestas sustitutivas.

Los rasgos anteriormente mencionados se viven también en América Latina, pero dentro de peculiaridades determinadas por la presencia, al lado del capitalismo, de otros modos de producción. Esa condición histórica hace, ajuicio de G. Perry, menos evidente que en Europa el efecto de la política económica sobre los salarios.

El libro ofrece una afortunada síntesis de la evolución económica de Colombia y de los consiguientes cambios de enfoque en la política económica. De los problemas cambiarios y de escasez crónica de divisas se pasa, desde finales de los años sesenta, a una disponibilidad de divisas y a las bonanzas del sector externo en la segunda mitad de los años setenta. El énfasis, de inspiración cepalina, sobre el desarrollo con base en el mercado interno dio paso a directrices de apertura hacia el comercio exterior, y más tarde, en los ochenta, a la adopción de medidas encaminadas a incentivar la expansión del capital financiero, con la consiguiente elevación de las tasas de interés.

Tales fenómenos, y otros de naturaleza similar, condujeron a una elevación de los precios y a un salto del nivel tradicional de la inflación, que alcanzó tasas del 27% a finales de los años setenta. Sobre ese telón de fondo, se destaca en el libro la evolución de las posiciones sindicales. La gama de reivindicaciones se va ampliando. Al lado del tema de la defensa del salario, el desempleo atrae la atención del sindicalismo. Aparecen consignas como la de la reducción de la jornada de trabajo. Cobran nueva forma las exigencias de control de precios (CTC), establecimiento de puestos de abastecimiento de productos agrícolas (UTC), creación de organismos de control de precios (CSTC), etc. Los dos puntos iniciales del pliego de peticiones del paro cívico nacional de septiembre de 1977 no sólo identificaron las reivindicaciones más unánimes de aquella jornada sino el espacio de convergencia de las diversas corrientes del sindicalismo. Esos puntos fueron: aumento de sueldos y salarios en un 50% y congelación de los precios de artículos de primera necesidad y de las tarifas de servicios públicos.

Se anota que -naturalmente, con diferencias, según las varias corrientes sindicales-, la dirección sindical no estuvo en condiciones de captar a tiempo el sentido de los cambios de la economía y de la política económica. Igualmente, se subraya la ineficacia de la respuesta sindical para evitar medidas y resultados desfavorables para los trabajadores. Se subraya que éxitos como la unificación del salario mínimo o el de evitar la canalización de las cesantías por fondos regionales de capitalización no fueron victorias exclusivamente sindicales sino que se debieron también al interés y a la presión del gremio de los altos industriales. A nuestro entender, esta apreciación resulta un tanto especulativa en la medida en que en el análisis no se intenta la elaboración de indicadores que pudieran permitir mayor precisión en la evaluación de la eficacia o ineficacia de la acción sindical.

En la segunda parte del libro, se presenta un enfoque global y al mismo tiempo detallado del sindicalismo en los años setenta y comienzos de los ochenta. Basándose en abundante y bien elaborada información estadística, Rocío Londoño aborda el estudio de la estructura del empleo, identifica las corrientes político-sindicales, analiza la actividad huelguística y describe las formas de coordinación extralegales y las acciones conjuntas realizadas por las varias corrientes sindicales.


Llaman la atención algunos fenómenos resaltados en la exposición. Ha sido bajo en Colombia el nivel de sindicalización de la fuerza de trabajo. A comienzos del presente decenio, mostró tendencias al descenso en términos absolutos y relativos. Si para 1980 la tasa de sindicalización fue de un 16% con respecto a la población ocupada, para 1984 la misma tasa alcanzaría sólo el 10% (pág. 137).

Parece pertinente anotar que el contraste entre la población sindicalizada y la ocupada tiende a exagerar los bajos niveles de sindicalización. Es más realista medir el nivel de agremiación de la población |asalariada en un país donde como en Colombia, el capitalismo crece, conservando y, dentro de ciertos límites, desarrollando formas de producción y relaciones de trabajo de tipo precapitalista.

Al examinar la composición por ramas del sindicalismo, se evidencia en la exposición el alto peso del sindicalismo de los servicios, particularmente los del sector estatal, seguido a considerable distancia por la sindicalización en la industria manufacturera. Obviamente, esa composición del sindicalismo se expresa en el movimiento huelguístico. Para los años 70, a los servicios y a la industria correspondieron en promedio el 86% de las huelgas y el 94 de los huelguistas. Fue particularmente notorio el incremento de la participación de los trabajadores de los servicios públicos en las huelgas. A ellos correspondieron el 85% de los huelguistas y el 46% de las huelgas. Las causas de este fenómeno están vinculadas a la expansión del empleo estatal, al persistente deterioro de los salarios en el sector y a la política de restricción de los derechos gremiales de los trabajadores al servicio del Estado.

Bajo el subtítulo de los Organismos de Coordinación Sindical y la Unidad Sindical, el lector puede adquirir una idea de conjunto sobre el proceso que condujo a la creación de la Central Unitaria de Trabajadores (CUT). Aunque el análisis no está ordenado en esa perspectiva, se comprende cómo las diversas y cambiantes alternativas de encuentros y acuerdos entre corrientes sindicales a partir del paro cívico nacional del 14 de septiembre de 1977 culminarían en realinderamientos nuevos del sindicalismo. En ese mismo orden de ideas, es comprensible la conclusión del libro sobre una creciente autonomía de los sindicatos con respecto a los partidos. Esto suscita una reflexión: a medida que el sindicalismo supera las rígidas servidumbres partidistas, conquista posibilidades de desempeñar un papel político de mayor relieve. Al lado del fenómeno anterior se advierte otro: la superación por grandes vertientes del sindicalismo, particularmente por las que reciben influencias de izquierda, del sectarismo y del doctrinarismo que impidieron en los años sesenta y setenta que el sindicalismo independiente, en proceso de expansión, entrara en acuerdos con la Confederación Sindical de Trabajadores de Colombia (CSTC) y con sectores de las centrales patronales. Al contrario, en los ochenta ha predominado un enfoque realista. La crisis de los años setenta no pasó, pues, en vano.

Entre los aspectos globales que la obra trata, están el de las relaciones laborales y el del movimiento sindical. Al respecto, se señalan los grandes temas y períodos, y se presenta un panorama actual sobre los problemas laborales y políticos del movimiento sindical.

El libro |Sindicalismo y política económica combina acertadamente el enfoque general con la aproximación a sectores claves del movimiento sindical cuyo desarrollo se analiza en relación con las correspondientes políticas del Estado. Estos estudios integran la tercera parte. En el primero de ellos, Hernando Gómez Buendía presenta los grandes momentos de la política educativa. Llama la atención el cuidadoso y documentado seguimiento que el autor hace del proceso de organización gremial del magisterio y de las peripecias de su politización. A ese respecto, resulta interesante el análisis de la trayectoria de Fecode. Por primera vez se encuentra un estudio sucinto pero rico en información sobre el sindicalismo en la esfera de la salud. En este campo, a diferencia del magisterio, sorprende la heterogeneidad de la composición social y técnica del conjunto humano que conforma el sector.

Finalmente, en el capítulo VII, El Sindicalismo Industrial y la Crisis Textil, Rocío Londoño aborda, entre otros temas, la interesante relación entre la recesión industrial de mediados de los años setenta y el comportamiento sindical en la rama más representativa de la industria colombiana: la de los textiles. La sorpresa, la impreparación para la crisis condujeron a los sindicatos a respuestas erráticas nacidas de enfoques inadecuados a la situación de recesión. Posteriormente el sindicalismo de la rama comenzó a asimilar la significación de la crisis y a elaborar consignas nuevas y principios de una estrategia más realista.


Sin duda, la obra |Sindicalismo y política económica marca un importante hito en los estudios sobre el movimiento sindical de nuestro país. En su tiempo, |Historia del sindicalismo colombiano de Miguel Urrutia Montoya constituyó el primer estudio global sobre los sindicatos. Casi veinte años después, nos encontramos con una segunda obra de conjunto que aborda problemas nuevos y que eleva el nivel de los estudios sobre el tema. Naturalmente, esta segunda síntesis se debió, además de la indiscutible solvencia científica de sus autores, al cúmulo de trabajos monográficos, a los acopios estadísticos, a las búsquedas metodológicas realizadas en los últimos años por un número relativamente abundante de especialistas.

Sorprende la copiosa información, particularmente de carácter estadístico, con la que trabajaron los autores. La profusión y riqueza del material factual hace evidente en algunos pasajes las limitaciones en el análisis. Se diría que en el conjunto del libro predomina la descripción sobre la interpretación. Esta no está en manera alguna ausente, pero se restringe en sus posibilidades, quizá por exceso de cautela.

No siempre resultan comprensibles los reclamos a la falta de realismo y a la ausencia de pragmatismo del sindicalismo o de sectores de él frente a las políticas del Estado. Algunas veces se trata de claras diferencias de perspectiva entre uno u otro de los autores sobre el papel de los sindicatos y las estrategias que alientan sectores del sindicalismo.

Sin embargo, es preciso anotar el esfuerzo de objetividad y el respeto por el objeto de estudio que muestran los autores.

MEDOFILO MEDINA.