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INDICE
Artículo: El Burro de Oro
Artículo: Los ocho pasos de la muerte del alma
Artículo: Poesía y testimonio en los documentales de Brian Moser
Artículo: La Tunja de Inés de Hinojosa y de Juan de Castellanos
RESEÑAS
Reseña filosofía: Figuras imaginarias
Reseña filosofía: La verdad de la Constitución
Reseña sicología: Descentración psicológica
Reseña antropología: Las figuras de la fauna
Reseña folclore: Nuestra tradición
Reseña sociología: Acercamiento al campo
Reseña sociología: Gasto e ideología
Reseña sociología: Estudiando imposibles
Reseña política: Una buena introducción al tema
Reseña educación: Memorias de un protagonista
Reseña poesía: Entre lo culto y lo habitual
Reseña poesía: Pintar las palabras
Reseña poesía: La fugacidad poética
Reseña narrativa: La pertinacia de un escándalo
Reseña narrativa: Ejercicio de la nostalgia
Reseña crítica literaria: A través de la literatura latinoamericana
Reseña crítica literaria: El texto no es un pretexto pero sí un contexto
MAPOTECA
Reseña crítica literaria: Un método crítico, crítico
Reseña periodismo: Camino a la canasta familiar
Reseña periodismo: Un manual para la prensa nueva
Reseña historia: Poco para la historia
Reseña historia: Para una historia del sindicalismo
Reseña caricatura: El mundo de Olafo y Mafalda
ORIETA LOZANO
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Un método crítico, crítico
Ensayos de crítica interpretativa. T. Mann, M. Proust, F.
Kafka.
Eduardo Gómez
Ediciones Tercer Mundo, Bogotá, 1987.
En una obra como ésta, que ha sido avalada por la Universidad de
los Andes, es preciso indagar por difíciles novedades, presagiadas
por el título. ¿Queda algo por decir acerca de Mann, Proust o
Kafka? Seguramente sí. Pero en este caso, las menciones pretenden
ser simples ejemplos al desarrollo de un método crítico.
El libro de Eduardo Gómez es, en alguna medida, una recreación o
una extensión de la obra de Estanislao Zuleta
|Thomas Mann, La
montaña mágica y la llanura prosaica, rótulo sugeridor de
singulares perspectivas.
Un primer ensayo abre apenas la cortina sobre Proust y sobre
Mann, añadiendo una mirada a la literatura latinoamericana.
De Marcel Proust hace resaltar las relaciones con la madre, su
incapacidad para ganar dinero, sus contactos con Nietzsche y con
Freud -al que parece no haber llegado a estudiar-, y su repudio
intenso de la inteligencia y del pensamiento como facultad
cerebral: "Sólo la impresión, por débil que parezca su
materia y por inverosímil su rastro, es un criterio de
verdad", dijo el novelista francés, en el lenguaje de
Bergson -no lo menciona Gómez- con toda su revaluación del
inconsciente y de la intuición.
De Thomas Mann, reafirma su dominio de la síntesis, así como la
influencia de sus fuentes más notables: Schopenhauer y Nietzsche.
Apenas destaca los esbozos ensayísticos que están dispersos por
toda su obra, como aquel sobre el "formalismo"
que se encuentra en
|La muerte en Venecia. "Su genio
estribaba -dice el autor- en no querer embriagarse con nada y en
querer comprobar todo". Es, paralelamente, el retrato de
Goethe que pintó Carlyle.
Nos interesan las breves y no desdeñables páginas que atañen a la
literatura latinoamericana, aunque no se comprende bien su relación
intrínseca con los autores precitados. Son las nuestras, letras
impregnadas de rezagos medievales y primitivismos: superstición,
represión sexual, estado confesional, analfabetismo total o miseria
negra; son algunos de los componentes de su memorial de agravios. A
una cultura sin tradición filosófica ni científica corresponde una
literatura de euforias sentimentales, retóricas y subjetivismo,
traducida en lo "real maravilloso": abundancia de
hipérboles, metáforas desmesuradas, símiles fabulosos y descripción
de lo cotidiano. Denuncia nuestro carácter "tácita y
explícitamente aislado o ignorante de la cultura europea, cuando no
defensivo y estrechamente nacionalista", para sentenciar:
"en última instancia (y afortunadamente) somos hijos de
Europa, para bien y para mal". Y menciona cuatro grandes
logros, lista curiosa, que superan lo común:
|La Vorágine de
Rivera, De sobremesa de Silva,
|Bomarzo de Mujica Laínez,
|La tejedora de coronas de Germán Espinosa y
|Sin
remedio de Antonio Caballero.
El segundo ensayo: "Lectura de 'La muerte en Venecia'
", implicaría -sin contemplaciones- la reseña misma de la
novela de Mann, esa obra profundamente vivencial, el libro de una
mirada, el relato de una tentación, de los deseos reprimidos, de la
vejez y de la angustia.
La lectura tradicional es una operación intelectual para apropiarse
de nuevos conocimientos, distracción o placer. Es modo propio de
una sociedad de consumo y de una concepción utilitaria del tiempo,
que refuerza un sistema social imperante. Esta tesis -de Estanislao
Zuleta- abre la exposición de la concepción central del libro de
Gómez. Este propone, entonces, un nuevo modo de crítica
interpretativa, partiendo de limitaciones evidentes, como aquella
que Nietzsche señalara: "En última instancia, nadie puede
escuchar en las cosas, incluidos los libros, más de lo que ya
sabe".
Cito textualmente: "Comprender una lectura es [. . .]
poderla asimilar y situar, de la manera más eficaz, en relación con
nuestra posición como sujetos de cultura, es decir, como sujetos de
la historia". Presume esta actitud una confrontación en
que se pone a prueba la actualidad del "acervo
clásico" del lector, su riqueza exis-tencial y cultural.
"Es inspirados por esa concepción que hemos realizado esta
lectura crítico-interpretativa de
|La muerte en Venecia
".
Propone entonces su visión, una de las infinitas interpretaciones o
renarraciones que admite el texto, y se dedica casi a transcribir
la novela entera, acompañada por anotaciones marginales que sólo se
justifican, si es que se justifican, con fines pedagógicos. Y es
que en el "acervo" cultural que Gómez emplea,
pueden sugerirse algunas deficiencias. Tal vez, y no se pretende
negárselo, Gómez domina con amplitud sus comodines, pero estos
pueden ser contados con los dedos de la mano: Platón (y su
inevitable Pedro), Marx, Freud, Nietzsche, Proust, Kafka, Sartre:
algunos de ellos sospechosamente cercanos, pero sin duda limitados,
por los recurridos.
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