Ficha bibliográfica
Titulo: BOLETÍN CULTURAL Y BIBLIOGRÁFICO No. 13
Autores: BLAA
Edición original: Biblioteca Luis Ángel Arango 1987
Edición en la biblioteca virtual: 2006
Notas: Boletín cultural y bibliográfico No. 13
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A través de la literatura latinoamericana

Letras de esta América
J. G. Cobo Borda

Universidad Nacional de Colombia, Bogotá, 1987.

Letras de esta América es el cuarto libro de ensayos de J. G. Cobo Borda. Lo precedieron |La alegría de leer (1976), |La tradición de la pobreza (1980) y |La otra literatura latinoamericana (1982). Son libros que confirman su vocación latinoamericanista, pues todos ellos -con algunos desvíos insignificantes- están dedicados al estudio de nuestra literatura, que el autor aprecia como una unidad cuyos movimientos se comunican a lo largo de todos sus países. Es una de las enseñanzas de Pedro Henríquez Ureña, quien agregó que a la literatura |de esta América se la debía estudiar en su entronque con la europea. Una posición compartida por otras grandes figuras latinoamericanas como Alfonso Reyes, Jorge Luis Borges y Octavio Paz, quienes han sabido situarse en el universo de la cultura occidental para apreciar lo propio, lo que es latinoamericano. Los ensayos que comentamos, por el contrario, realizan un aislamiento dejando la sensación de que nuestra literatura es endogámica, que no tiene raíces sino en su propio suelo.

Cobo Borda no pretende ser más que un lector que expresa su opinión sobre libros y autores, libre de las ataduras impuestas por los métodos universitarios. "Lector apenas, he querido dejar constancia de mis entusiasmos y de mis perplejidades".

Pero aunque quiere tomar distancia de las maneras de escribir del mundo académico, no puede evitar algunos de sus vicios, como el constante recurso a las citas, en ocasiones innecesarias. La escritura académica tiene también sus virtudes, y una de ellas es el rigor, la exigencia de demostrarlo todo o con el dato o con el argumento. De no dejar juicio u opinión sin sustentar. Naturalmente, no creemos que sea ésta la única forma correcta de expresar un pensamiento. E indudablemente Cobo Borda sigue otro camino, el que le ofrece el placer de la lectura. El resultado son finas observaciones, dichas casi siempre de paso, sin detenerse en su justificación.


Con excepción del primer ensayo, todos los demás que conforman |Letras de esta América se ocupan de la literatura del siglo XX. El libro está dividido en tres partes. La primera agrupa los trabajos más generales, como el dedicado al modernismo, y los que versan sobre la poesía latinoamericana del siglo XX y sobre la poesía argentina. Abre esa primera sección el hermoso ensayo acerca de Gonzalo Fernández de Oviedo y su visión -un tanto fantasmagórica- de América. Es un texto en el que se expresa la voluntad de lectura hedónica que domina todo el volumen. El artículo sobre el modernismo no entusiasma tanto: es el ensamblaje de tres extensas reseñas sobre libros recientes dedicados a este movimiento poético, en el que se echa de menos una estructura que organice en una unidad las diferentes ideas que en él se exponen, y sobre todo el análisis de las relaciones del modernismo con la literatura europea. Una información de primera mano, lograda en la comunicación permanente del autor con los escritores latinoamericanos, les concede una importancia especial a los otros dos artículos de esta primera parte. El que versa sobre la poesía latinoamericana de este siglo, aunque de escritura fragmentaria, ofrece un panorama, que nos atrevemos a considerar inédito hasta ahora, de nuestra creación poética, señalando en algunos casos tradiciones internas de esa creación. Igualmente interesante por sus juicios y los informes que ofrece es el que se ocupa de la poesía argentina.

En los textos que reúne en la segunda parte hay un cambio de tono. Son ensayos más personales, que llegan en algunos momentos a la intimidad. Se refieren a escritores que Cobo Borda ha tratado personalmente: y ese trato es el que provee a estos textos de su estilo característico. Son indudablemente los mejor logrados del volumen. Y aunque en algunos casos, como en los artículos dedicados a Octavio Paz y Gabriel García Márquez, el análisis que nos ofrece tiene tras de sí un minucioso examen de la obra de ambos escritores, no pierden por ello el tono personal que identifica a los ensayos de esta sección. Ambos son trabajos de arqueología, en los que se busca penetrar en las capas más profundas de las obras estudiadas. Menos ambicioso pero igualmente penetrante es el que versa sobre Juan Rulfo. Los tres tienen como propósito -muy "académico" por lo demás- explicar la compleja obra de aquellos escritores latinoamericanos. Pero es en ensayos como los dedicados a Ángel Rama y Marta Traba donde el escritor colombiano logra mantener sin desafinamientos su tono personal. Los otros pueden aportar más información, más análisis incluso; estos se leen, en cambio, con mayor fruición estética, con mayor gusto por el ritmo.

Cierra el volumen una serie de notas sobre libros latinoamericanos publicados en 1981 -una cosecha memorable-. Son agudas anotaciones hechas al paso de la lectura, que revelan un lector atento a su momento. La "crónica", como la llama el autor, se refiere a obras de Vargas Llosa, García Márquez, Moreno Duran, Edwars, Garmendia, Mutis, Charry Lara, etc. -y Monterroso, que Cobo Borda se abstiene de glosar, pero cuyo |Viaje al centro de la fábula le proporciona textos con los cuales poder, a intervalos regulares, dar un condimento de ironía a sus comentarios.

Cobo Borda es sin duda un escritor penetrante, lúcido en sus juicios, recursivo en giros idiomáticos y dueño de un envidiable acervo de lecturas. Irreverente en sus libros anteriores, en |Letras de esta América ha atemperado su inclinación crítica, mordaz en ocasiones, en favor de la información y el análisis. Recurre, sin embargo, a algunas simplificaciones y a la aprobación sin examen de opiniones que requerirían un ajuste de cuentas para valorar su grado de veracidad. Son simplificaciones, a mi modo de ver, los juicios que reproduce sobre Santander y Barba Jacob. También requerirían una dosis de escepticismo, al menos, algunas opiniones de García Márquez que Cobo Borda parece aceptar. Es así mismo oportuno anotar que si el autor fue, en sus primeras obras, injusto en sus juicios sobre algunos escritores, ahora esa injusticia recae sobre el lector: ¿Cómo podríamos juzgar, entonces, ciertos elogios en casos en que la discreción impondría el silencio? Sería de esperarse, al menos, una valoración más crítica de autores a quienes el ensayista colombiano quiere llevar a alturas que les produciría el vértigo. La mesura no parece ser una virtud que atraiga al autor de |Letras de esta América. Tal vez por eso dirige a veces la crítica a objetivos que están fuera de lugar, pero que dejan a salvo su verdadero blanco. No creo posible aceptar, por ejemplo, la tesis que deja deslizar en su ensayo sobre Marta Traba. Para absolver a la escritora colombo-argentina de ciertos esquematismos evidentes en su obra novelística, Cobo Borda sugiere que ello es debido, no a falta de destreza en el arte de novelar, sino a la mediocre realidad que describe. Como si dijera, es "reflejo" de un mundo él mismo mediocre. No me cabe duda que con esta teoría no podríamos comprender la mejor literatura moderna. Por eso quisiera pensar que el juicio que comento no es más que una |boutade cuyas consecuencias no pudo prever oportunamente su autor.

RUBÉN SIERRA MEJÍA