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INDICE
Artículo: El Burro de Oro
Artículo: Los ocho pasos de la muerte del alma
Artículo: Poesía y testimonio en los documentales de Brian Moser
Artículo: La Tunja de Inés de Hinojosa y de Juan de Castellanos
RESEÑAS
Reseña filosofía: Figuras imaginarias
Reseña filosofía: La verdad de la Constitución
Reseña sicología: Descentración psicológica
Reseña antropología: Las figuras de la fauna
Reseña folclore: Nuestra tradición
Reseña sociología: Acercamiento al campo
Reseña sociología: Gasto e ideología
Reseña sociología: Estudiando imposibles
Reseña política: Una buena introducción al tema
Reseña educación: Memorias de un protagonista
Reseña poesía: Entre lo culto y lo habitual
Reseña poesía: Pintar las palabras
Reseña poesía: La fugacidad poética
Reseña narrativa: La pertinacia de un escándalo
Reseña narrativa: Ejercicio de la nostalgia
Reseña crítica literaria: A través de la literatura latinoamericana
Reseña crítica literaria: El texto no es un pretexto pero sí un contexto
MAPOTECA
Reseña crítica literaria: Un método crítico, crítico
Reseña periodismo: Camino a la canasta familiar
Reseña periodismo: Un manual para la prensa nueva
Reseña historia: Poco para la historia
Reseña historia: Para una historia del sindicalismo
Reseña caricatura: El mundo de Olafo y Mafalda
ORIETA LOZANO
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Ejercicio de la nostalgia
|Para antes del olvido
|Tomás González
Editorial Plaza y Janés, Bogotá, 1987.
Escribir novelas en Antioquia casi siempre ha sido un ejercicio de
la nostalgia. Los grandes narradores antioqueños, desde
Carrasquilla hasta Mejía Vallejo, han anhelado una Antioquia
tradicional y han lamentado la pérdida de los valores humanos que
pertenecen, aparentemente, a un pasado ya lejano, premoderno. Al
mismo tiempo que Antioquia ha sido una de las regiones más
progresivas del País -por ejemplo, en la industrialización y en su
tradición igualitaria-, también ha resistido y hasta ha resentido
el cambio. En este contexto se inserta
|Para antes del
olvido, del joven novelista antioqueño Tomás González (1950),
ganador del quinto premio nacional de novela Plaza y Janés (1987).
Además de ser otro ejercicio en la nostalgia, esta novela ofrece
una curiosa síntesis de lo tradicional y lo moderno que a veces
vislumbramos en Carrasquilla pero que salta a la vista en Mejía
Vallejo.
Tomás González ya había publicado su primera novela.
|Primero
estaba el mar, en 1983. Escrita en un estilo sencillo y
directo, sin pretensiones ambiciosas, esta obra cuenta de forma
lineal las aventuras y el afán de independencia de una joven pareja
antioqueña. La trama y los temas son íntimamente paisas y hasta
recuerda a veces las novelas de José Restrepo Jaramillo, David,
hijo de Palestina y Ventarrón. Durante el decenio del ochenta el
autor ha estado trabajando y escribiendo en Miami y Nueva York,
cumpliendo así con el estereotipo del antioqueño aventurero
(estereotipo también presente en sus propias novelas).
|Para antes del olvido representa un paso adelante en la obra
de González. Se estrena una estructura más ambiciosa, que consta de
unos 43 segmentos narrativos, fechados desde 1913 hasta 1978, y que
ocupan numerosos espacios, pero principalmente Envigado y Bogotá.
Cuentan la historia de un muchacho llamado Alfonso que deja su
novia, Josefina, en Envigado para ir a Bogotá y luego a Europa.
González promete al lector una trama interesante desde el
principio: en el cuarto segmento (Río Magdalena, buque Eloísa,
1913), la directora de una farándula española seduce al joven
Alfonso mientras remontan el Magdalena. Pero esta novela no es
realmente de muchas seducciones visibles sino de la exploración de
una unión nunca consumada: la de Josefina con Alfonso. En este
sentido resulta ser la clásica historia de la mujer fiel que espera
indefinidamente al hombre que nunca regresa. Josefina,
efectivamente, logra el estatus de heroína casi mítica (que nunca
se casa), mientras Alfonso experimenta la vida literaria bogotana,
la Europa bélica y varios amores. Esta descripción de la estructura
y la trama posiblemente sugieren un libro de difícil lectura, pero
el caso es del todo al contrario: se trata de una novela bien
armada cuyo desenvolvimiento en sí, como en las primeras novelas de
Vargas Llosa, representa ese placer estético que Wayne Booth ha
llamado "the pleasure of seeing a pattern
unfold".
Se evoca en esta novela una Colombia de principios de este siglo,
que estrena los pasos infantiles de modernidad. También se
recuerdan los antiguos valores antioqueños, articulados por
Alfonso: "-En cada uno de los mojones que señalan los
kilómetros en el ferrocarril de Antioquia deberían levantarse
monumentos alegóricos a la lucha, al triunfo y al honor para
recordar a las debilitadas generaciones que supieron engrandecer la
raza en el trabajo" (pág. 20). Inevitablemente, el
narrador agrega sus notas de índole nostálgica: "Con los
aguardientes León parecía cada vez más propenso a hablar de asuntos
en los que estaba latente la tristeza por la implacable erosión del
pasado" (pág. 216). Por lo tanto,
|Pero antes del
olvido es una ficción construida para leer antes del olvido de
esa Antioquia tradicional de principios del siglo. Es un trabajo de
rescate.
Es frecuente que las novelas incorporen a la ficción a un escritor
o a un lector ideal como personaje dentro del mismo texto, y
|Para antes del olvido no constituye una excepción. En este
contexto, un personaje de cierto interés es León, especie de álter
ego del mismo escritor, Tomás González. León se interesa en
Josefina y Alfonso y, además, provee un segundo nivel textual,
escribiendo dentro del texto casi una historia idéntica a la que
construye Tomás González: "Era una casa grande -escribirá
León- que quedaba a cuatro cuadras de la plaza del
mercado" (pág. 26). Para el final de la novela, León habrá
escrito unas mil páginas; funciona como investigador, pero su arma
principal de historiador es la intuición y la imaginación. León,
como Tomás González, sigue una propuesta de Carlos Fuentes: hay que
recordar el futuro e imaginar el pasado. En la última página León
se encuentra escribiendo, de modo que la metáfora final de la
novela es la escritura misma.
El lenguaje es calculado y cuidado. Se emplean descripciones
tradicionales de las escenas, sin innovaciones lingüísticas, pero
tampoco con excesos. La única desventaja del uso de los 43
fragmentos breves es que raras veces pueden profundirse; la novela
en su conjunto, no obstante, logra niveles de significado que
superan cualquier fragmento aislado.
Es bien posible que
|Para antes del olvido sea la mejor
novela hasta ahora laureada en lo que va de los cinco premios que
ha otorgado la Editorial Plaza y Janés. Encontrar y seleccionar una
obra de mérito literario que también sea accesible al público (es
decir, de valor comercial) no ha sido siempre posible o factible.
Esta novela, por cierto una buena lectura, puede figurar entre las
pocas del premio que hayan podido responder a ese criterio
doble.
RAYMOND L. WILLIAMS
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