Ficha bibliográfica
Titulo: BOLETÍN CULTURAL Y BIBLIOGRÁFICO No. 13
Autores: BLAA
Edición original: Biblioteca Luis Ángel Arango 1987
Edición en la biblioteca virtual: 2006
Notas: Boletín cultural y bibliográfico No. 13
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La fugacidad poética
 

|Antínoo
Carlos Framb

Fundación Simón y Lola Guberek, Bogotá, 1987, 61 págs.

En un artículo de su libro |Contracorrientes (1985), Juan Goytisolo nos ofrece su punto de vista sobre cierta retórica (sexual) en poesía a partir de la obra de Jaime Gil de Biedma y respecto a un poema específico: |Artes de ser maduro. Creo que convendría citar en extenso a Goytisolo para entender cabalmente el sentido de su crítica. Por cierto que admira -y mucho- la poesía de Gil de Biedma. Pero aquí va su achaque: "Mientras la evocación de la senectud y paso del tiempo halla una enunciación apropiada en 'Píos deseos al empezar el año', la lectura de versos como 'Todavía la vieja tentación/ de los cuerpos felices y de la juventud...' nos descubre que, desde la fecha en que Gil de Biedma redactó el poema a su relectura presente, algo ha cambiado en nuestra percepción y ha vuelto empalagosa e irritante una emoción explotada en el intervalo por la cáfila o rebaño elegiaco de los Cien Mil Hijos de Cavafis. . . La profusión de adolescentes terrestres o marinos acabaría por volverle a uno desesperadamente heterosexual".

Es siguiendo el sentido del reproche de Goytisolo a una |retórica como cualquier otra, que nos es posible evaluar los límites del libro de Carlos Framb. Hay que empezar diciendo que el poeta, como el personaje de |Antínoo, es muy joven y que estos poemas pueden cojear de varios lados pero, eso sí, hay un oficio poético digno de mención. Los problemas son de otra índole y los señalaremos. En verdad el |quid del asunto nada tiene que ver con las preferencias sexuales involucradas en el libro. Es un asunto exclusivamente de lenguaje, de astucia verbal. Digamos que la tradición que viene de Cavafis ha impuesto una noción del i |nstante y la belleza varonil ligada, indisolublemente, a la elegía. Hasta ahí, bien. Pero esto se complica cuando se advierte que la frescura del lenguaje en un maestro es mero arañazo en el discípulo. El dominio de la técnica verbal es importante en poesía, pero no siempre el factor determinante. Digámoslo de otra manera: es posible escribir muchos poemas "a lo Cavafis", "a lo Gil de Biedma", "a lo Luis Antonio de Villena" (joven español que, a mi juicio, ha ganado la batalla contra esa retórica). Son, pues, los |poemas "que suenan a. . .". Pero otra cosa distinta es escribir poemas como Gil de Biedma, Villena o Cavafis. Sería prematuro pedirle a Carlos Framb que pusiera las barbas en remojo, pero no lo es indicarle algunas coincidencias con la retórica al uso.


En primer lugar, la nota que acompaña al tópico de la belleza. Puede que no haya cupidos o arcángeles en |Antínoo (si en efebo, pág. 23, y unos bucles, págs. 17 y 45) pero esa atmósfera está allí, impregnando las palabras. Es algo que no sólo exasperaría a Goytisolo. También Luis Cernuda frunciría el ceño. Y es que esta atmósfera apunta al exotismo, al |art nou-veau, a un modernismo de poquísima candela. No es sólo el tema del joven amado por Adriano, tema que inventa y explora como nadie Marguerite Yourcenar (que está de moda, vamos). Es la pasión por situar en la lejanía (Claudiópolis, Egipto; ¡ah!,y los infaltables haikús, que ya deberían ser desterrados de la poesía hispanoamericana para bien de los jóvenes) un sentimiento que ocupa un presente y un espacio estrictamente reales.

En el libro de Framb se encuentran ambos elementos. Por un lado esa "belleza" de película de Franco Zeffi-relli: "Es el mismo rosado que hoy he visto/ temblando sobre un labio de muchacho" (El Rosa); "He rendido mi ser al casi líquido / desliz de una caricia, con el mismo / fervor de aquel primer adán de las grutas" (Hoy); "Cada ser que amamos es Cármides, / nombre de ese eterno muchacho que al llegar / ya empieza a abandonarnos" ( |Grecia).

Por otro, el exotismo geográfico y temporal: ". . .la luna bogando en el sagrado Ganges [. . .] un murmurio vivaz de morería, romerajes / y tanto compartido García Lorca [. . .] Es el inca y sus ojos / espejo de una tristeza más antigua"( |Equivalencias del aire).

Y (como envoltura de platina de esos chocolates de la matinée escolar) el capullo modernista: "El rocío enlucía ya las pestañas del nenúfar / Corriendo por su piel de púrpura. . ."(I, pág. 35); "El caramillo griego, / opuesto al moaré rosáceo de tu labio" (VIII, pág. 49).

Un elemento adicional pero nada insignificante es el hilo de referentes cuasimísticos o cristianizantes que ata ligeramente a los personajes. Esto es claro no sólo en el poema que da título al libo ("Atrás, el juego donde siendo El / Crucificado grito, fueras tú rendid a cruz . . ."(V, pág. 43); "Cuando el amado pastor no abreva / Ya su sed junto a la nuestra / ¿Qué son sin él los caminos y la noche?" (VIII, pág. 49), confiriéndole una mixtura de terrenalidad, Olimpo y Calvario sexual, sino en un poema como |El vino (pág. 17). De alguna manera estas referencias tienden a diluirse en un esoterismo que ya se advierte en |La magia, poema publicado en la revista Golpe de Dados (LXXXV, enero-febrero de 1987). Esa "magia de pertenecer a un Cosmos" es la respuesta a la fugacidad del instante. De ahí que en |Antínoo regrese como estatismo: "Es el yogui, cerrados los ojos al entrar en sí, / como yo cerrados en el beso: / cada uno salvándose en su dios" ( |Equivalencias del aire). Claro, el dios del hablante es el deseo. Pero quiero insistir en que la exploración poética de este deseo se realiza con armas expresivas ya ventiladas.

El primer libro de Carlos Framb no peca de exceso, como tantos otros libros de jóvenes. Su objetivo parece la erudición, el goce literario mismo. Pero le hace falta ese conocimiento vital que es también una experiencia de otro lenguaje.

EDGAR O'HARA