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INDICE
Artículo: El Burro de Oro
Artículo: Los ocho pasos de la muerte del alma
Artículo: Poesía y testimonio en los documentales de Brian Moser
Artículo: La Tunja de Inés de Hinojosa y de Juan de Castellanos
RESEÑAS
Reseña filosofía: Figuras imaginarias
Reseña filosofía: La verdad de la Constitución
Reseña sicología: Descentración psicológica
Reseña antropología: Las figuras de la fauna
Reseña folclore: Nuestra tradición
Reseña sociología: Acercamiento al campo
Reseña sociología: Gasto e ideología
Reseña sociología: Estudiando imposibles
Reseña política: Una buena introducción al tema
Reseña educación: Memorias de un protagonista
Reseña poesía: Entre lo culto y lo habitual
Reseña poesía: Pintar las palabras
Reseña poesía: La fugacidad poética
Reseña narrativa: La pertinacia de un escándalo
Reseña narrativa: Ejercicio de la nostalgia
Reseña crítica literaria: A través de la literatura latinoamericana
Reseña crítica literaria: El texto no es un pretexto pero sí un contexto
MAPOTECA
Reseña crítica literaria: Un método crítico, crítico
Reseña periodismo: Camino a la canasta familiar
Reseña periodismo: Un manual para la prensa nueva
Reseña historia: Poco para la historia
Reseña historia: Para una historia del sindicalismo
Reseña caricatura: El mundo de Olafo y Mafalda
ORIETA LOZANO
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La fugacidad poética
|Antínoo
Carlos Framb
Fundación Simón y Lola Guberek, Bogotá,
1987, 61 págs.
En un artículo de su libro
|Contracorrientes (1985), Juan
Goytisolo nos ofrece su punto de vista sobre cierta retórica
(sexual) en poesía a partir de la obra de Jaime Gil de Biedma y
respecto a un poema específico:
|Artes de ser maduro. Creo
que convendría citar en extenso a Goytisolo para entender
cabalmente el sentido de su crítica. Por cierto que admira -y
mucho- la poesía de Gil de Biedma. Pero aquí va su achaque:
"Mientras la evocación de la senectud y paso del tiempo
halla una enunciación apropiada en 'Píos deseos al empezar el año',
la lectura de versos como 'Todavía la vieja tentación/ de los
cuerpos felices y de la juventud...' nos descubre que, desde la
fecha en que Gil de Biedma redactó el poema a su relectura
presente, algo ha cambiado en nuestra percepción y ha vuelto
empalagosa e irritante una emoción explotada en el intervalo por la
cáfila o rebaño elegiaco de los Cien Mil Hijos de Cavafis. . . La
profusión de adolescentes terrestres o marinos acabaría por
volverle a uno desesperadamente heterosexual".
Es siguiendo el sentido del reproche de Goytisolo a una
|retórica como cualquier otra, que nos es posible evaluar los
límites del libro de Carlos Framb. Hay que empezar diciendo que el
poeta, como el personaje de
|Antínoo, es muy joven y que
estos poemas pueden cojear de varios lados pero, eso sí, hay un
oficio poético digno de mención. Los problemas son de otra índole y
los señalaremos. En verdad el
|quid del asunto nada tiene que
ver con las preferencias sexuales involucradas en el libro. Es un
asunto exclusivamente de lenguaje, de astucia verbal. Digamos que
la tradición que viene de Cavafis ha impuesto una noción del
i
|nstante y la belleza varonil ligada, indisolublemente, a la
elegía. Hasta ahí, bien. Pero esto se complica cuando se advierte
que la frescura del lenguaje en un maestro es mero arañazo en el
discípulo. El dominio de la técnica verbal es importante en poesía,
pero no siempre el factor determinante. Digámoslo de otra manera:
es posible escribir muchos poemas "a lo Cavafis",
"a lo Gil de Biedma", "a lo Luis Antonio
de Villena" (joven español que, a mi juicio, ha ganado la
batalla contra esa retórica). Son, pues, los
|poemas
"que suenan a. . .". Pero otra cosa distinta es
escribir poemas como Gil de Biedma, Villena o Cavafis. Sería
prematuro pedirle a Carlos Framb que pusiera las barbas en remojo,
pero no lo es indicarle algunas coincidencias con la retórica al
uso.
En primer lugar, la nota que acompaña al tópico de la belleza.
Puede que no haya cupidos o arcángeles en
|Antínoo (si en
efebo, pág. 23, y unos bucles, págs. 17 y 45) pero esa atmósfera
está allí, impregnando las palabras. Es algo que no sólo
exasperaría a Goytisolo. También Luis Cernuda frunciría el ceño. Y
es que esta atmósfera apunta al exotismo, al
|art nou-veau, a
un modernismo de poquísima candela. No es sólo el tema del joven
amado por Adriano, tema que inventa y explora como nadie Marguerite
Yourcenar (que está de moda, vamos). Es la pasión por situar en la
lejanía (Claudiópolis, Egipto; ¡ah!,y los infaltables haikús, que
ya deberían ser desterrados de la poesía hispanoamericana para bien
de los jóvenes) un sentimiento que ocupa un presente y un espacio
estrictamente reales.
En el libro de Framb se encuentran ambos elementos. Por un lado esa
"belleza" de película de Franco Zeffi-relli:
"Es el mismo rosado que hoy he visto/ temblando sobre un
labio de muchacho" (El Rosa); "He rendido mi ser
al casi líquido / desliz de una caricia, con el mismo / fervor de
aquel primer adán de las grutas" (Hoy); "Cada ser
que amamos es Cármides, / nombre de ese eterno muchacho que al
llegar / ya empieza a abandonarnos" (
|Grecia).
Por otro, el exotismo geográfico y temporal: ". . .la luna
bogando en el sagrado Ganges [. . .] un murmurio vivaz de morería,
romerajes / y tanto compartido García Lorca [. . .] Es el inca y
sus ojos / espejo de una tristeza más
antigua"(
|Equivalencias del aire).
Y (como envoltura de platina de esos chocolates de la matinée
escolar) el capullo modernista: "El rocío enlucía ya las
pestañas del nenúfar / Corriendo por su piel de púrpura. .
."(I, pág. 35); "El caramillo griego, / opuesto
al moaré rosáceo de tu labio" (VIII, pág. 49).
Un elemento adicional pero nada insignificante es el hilo de
referentes cuasimísticos o cristianizantes que ata ligeramente a
los personajes. Esto es claro no sólo en el poema que da título al
libo ("Atrás, el juego donde siendo El / Crucificado
grito, fueras tú rendid a cruz . . ."(V, pág. 43);
"Cuando el amado pastor no abreva / Ya su sed junto a la
nuestra / ¿Qué son sin él los caminos y la noche?" (VIII,
pág. 49), confiriéndole una mixtura de terrenalidad, Olimpo y
Calvario sexual, sino en un poema como
|El vino (pág. 17). De
alguna manera estas referencias tienden a diluirse en un esoterismo
que ya se advierte en
|La magia, poema publicado en la
revista Golpe de Dados (LXXXV, enero-febrero de 1987). Esa
"magia de pertenecer a un Cosmos" es la respuesta
a la fugacidad del instante. De ahí que en
|Antínoo regrese
como estatismo: "Es el yogui, cerrados los ojos al entrar
en sí, / como yo cerrados en el beso: / cada uno salvándose en su
dios" (
|Equivalencias del aire). Claro, el dios del
hablante es el deseo. Pero quiero insistir en que la exploración
poética de este deseo se realiza con armas expresivas ya
ventiladas.
El primer libro de Carlos Framb no peca de exceso, como tantos
otros libros de jóvenes. Su objetivo parece la erudición, el goce
literario mismo. Pero le hace falta ese conocimiento vital que es
también una experiencia de otro lenguaje.
EDGAR O'HARA
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