|
INDICE
Artículo: El Burro de Oro
Artículo: Los ocho pasos de la muerte del alma
Artículo: Poesía y testimonio en los documentales de Brian Moser
Artículo: La Tunja de Inés de Hinojosa y de Juan de Castellanos
RESEÑAS
Reseña filosofía: Figuras imaginarias
Reseña filosofía: La verdad de la Constitución
Reseña sicología: Descentración psicológica
Reseña antropología: Las figuras de la fauna
Reseña folclore: Nuestra tradición
Reseña sociología: Acercamiento al campo
Reseña sociología: Gasto e ideología
Reseña sociología: Estudiando imposibles
Reseña política: Una buena introducción al tema
Reseña educación: Memorias de un protagonista
Reseña poesía: Entre lo culto y lo habitual
Reseña poesía: Pintar las palabras
Reseña poesía: La fugacidad poética
Reseña narrativa: La pertinacia de un escándalo
Reseña narrativa: Ejercicio de la nostalgia
Reseña crítica literaria: A través de la literatura latinoamericana
Reseña crítica literaria: El texto no es un pretexto pero sí un contexto
MAPOTECA
Reseña crítica literaria: Un método crítico, crítico
Reseña periodismo: Camino a la canasta familiar
Reseña periodismo: Un manual para la prensa nueva
Reseña historia: Poco para la historia
Reseña historia: Para una historia del sindicalismo
Reseña caricatura: El mundo de Olafo y Mafalda
ORIETA LOZANO
|
|
|
Pintar las palabras
|Soñadores de pájaros
|Santiago Mutis Duran
Fundación Simón y Lola Guberek, Bogotá,
1987, 53 págs.
Las relaciones entre pintura y poesía tienen larga historia. En un
mundo cargado de imágenes estáticas como el Renacimiento, no pocos
poemas eran descripciones de cuadros. La reverencia de la palabra a
la imagen fue total: el espejo de la simetría pictórica lo es
también de la poética. Hay ejemplos hasta por gusto. El más famoso:
"En tanto que de rosa y azucena . . . ", soneto
de Garcilaso que parece un ejercicio de crónica minuciosa de una
mujer de algún cuadro, supongamos
|El nacimiento de Venus de
Botticelli. Pero al decir que parece un ejercicio, la analogía
quiere establecer y a la vez diferenciar ambas formas de
representación. La poesía se defiende sólita, lo mismo que la
pintura.
Tiempo después, el impresionismo y la naciente fotografía
entablaron una curiosa pugna. ¿Cómo reproducir esa zona que oscila
entre la supuesta objetividad y la ambigua subjetividad? Es el
comienzo de las mezclas que conducen a la página en blanco de
Mallarmé y al cubismo de comienzos de siglo. La simultaneidad -tan
mentada por las vanguardias- ya está en Duchamp y su
|Desnudo
bajando una escalera y en los caligramas de Apollinaire.
Estas relaciones me vienen a pelo, paradójicamente, al leer
|Soñadores de pájaros. El breve conjunto -que no libro,
propiamente hablando- muestra lo difícil que se torna escribir
poesía cuando se obvian ciertas reglas. ¿Fue Degas el que quería
ser poeta y recibió de Mallarmé la siguiente aclaración:
"La poesía no se hace con ideas sino con
palabras"? Creo que la cosa va por ahí. Salvo que el poeta
sea o haya sido pintor, y entonces domina de primera mano dos
conocimientos y dos oficios. Pienso en Alberti, que tiene un libro
dedicado a la pintura y otro que es un diario poético sobre
Picasso. O en Enrique Lihn, que dejó el colegio para ser pintor y
devino poeta y crítico de arte con los años.
Otro cantar es el ensayo (¿poético porque está lleno de metáforas?)
de Octavio Paz o Cardoza y Aragón. O, quizás, Damián Bayón. Por
aquí va, sospecho,
|El visitante, próximo libro de Mutis
Duran que reúne sus textos sobre pintura.
Pero volvamos a
|Soñadores de pájaros. ¿Por qué digo que no
es exactamente un libro? Hay razones que tienen que ver con sus
anteriores publicaciones. En los datos que aparecen en
|Tú
también eres de lluvia (1982) nos enteramos de que Soñadores de
pájaros estaba listo para esas fechas. Sin embargo, aquellos datos
no consignan la edición de
|En la línea de sombra (1980),
libro inicial de Mutis Duran. Vale la pena revisar este volumen,
"que por primera vez reúne su obra de años" (reza
la contratapa), para entender las disyuntivas del entonces joven
escritor. Allí publica
|Cuentos de pájaros (corregido
mínimamente ahorra) y el poema dedicado a Joan Miró. (Sería
interesante comparar los versos dedicados a Remedios Varo con la
prosa
|Soñadores de pájaros, pero lo dejaremos entre
paréntesis no más). Importa constatar la predilección por
|comentar poéticamente la labor general o los trabajos
particulares de pintores. Y el interés por la
|imagen (cf.
poemas a Max Ernst y a Chagall, págs. 45-46 y 57). Pero describe
situaciones que son pictóricas, no
|necesariamente verbales
en el sentido de poéticas. Es muy fácil caer en la tentación del
traslado verbal, saltando del trampolín de la combinatoria de
colores a la de las palabras. Este es el gran riesgo. Y se expresa
de mil maravillas en estos versos: "En lugar de escribir
para ti/ quisiera aprender a pintar . . . "'(
|Al
aduanero Rousseau). Y en
|Soñadores de pájaros hallamos
un deseo parecido: "Basta pensar para crear el objeto
pensado:/ La palabra 'pájaro'/ es un pájaro de aire/ que sus labios
lanzan hacia mí ..." (Volver a nacer).
Es importante destacar que el libro de 1980 da cuenta de esta
encrucijada. Un camino es el desplazamiento de la palabra poética a
la descripción: "El canto inútil de la poesía/ esa voz que
nos nutre/ y nos asfixia/ esa voz que nos da la medida de lo
imposible./ de lo perdido/ y de lo intolerable de nuestra condición
..."(
|El canto inútil). El otro conduce ala vuelta
del sentido del juego verbal: "De la nada vas sacando el
poema/ y en las palabras,/ que poco a poco recobran su lugar,/
dejas tu nuevo rostro,/ en el que más tarde pretenderás
reconocerte" (pág. 113).
En
|Tú también eres de lluvia el problema de la imagen y
la palabra se provecta en otro nivel, de palabra a palabra. Es
decir, el comentario sobre
|otra poesía u otro poeta: Oquendo
de Amat, por ejemplo. E incluye, corregido, un poema anterior
(
|Para vos) y despliega temas que
|En la línea de
sombra recibían otro tratamiento (
|Mí recuerdo . . .
-cita de Oquendo y también título de las VII secuencias- tiene un
antecedente en la tercera sección del libro de 1980).
Poco a poco la noción de materialidad (aunque fuera situacional,
digamos) comienza a diluirse: "Ni memoria ni ceniza/ . . .
flor, infancia que se quema,/ sueño que nace" (III, pág.
35); "Los campos -difusos- perdiéndose en la luz
-efímera" (pág. 37).
No es de extrañar, entonces, que
|Soñadores de pájaros
incluya brevísimos poemas que son el corolario de esa encrucijada
entre decidirse por la lucha con las "reglas" del
lenguaje poético o la simple recreación de imágenes que podrían
provenir de escenas pictóricas. En todo caso, el resultado poético
es poco denso: "Soy pájaro/ que vuela/ en el intenso azul
de tu alma" (pág. 29). Y no es que la densidad sea un
atributo imprescindible, qué va; pero en este conjunto Mutis Duran
ha optado por cargar de significado sus versos y el tiro le ha
salido por la culata. Si
|En la línea de sombra tenía muchos
y extensos poemas, el presente poemario quiere ser lo opuesto. Pero
se nota que Mutis Duran olvida la astucia requerida para insuflarle
unidad poética al conjunto. Y recurre, como ya señalamos, a poemas
anteriores (en prosa). O a diálogos que pretenden suprimir la
necesidad de
|elaboración poética: "Paolo, Uccello,/
desde que te fuiste/ el mundo es una madeja/ que se deshace hacia
una gota de sangre" (pág. 16); "Alrededor de ti,/
Joseph Cornell,/ arden como en una lámpara/ los astros y las
noches,/ los grandes cruceros/ que nos llevarán al nombre de Dios/
que es el cielo" (pág. 18).
Digamos que esta escritura es un limbo: no es crítica de pintura y
tampoco llega a postularse poesía, precisamente, Y por eso su
atmósfera central es la
|ensoñación entre la vigilia y el
sueño (cf.
|Un antiguo esplendor, pág. 19), el misterio o el
secreto dé las sombras y la premura por descifrarlas: "la
constelación/ en donde Dios lee nuestro nombre" (pág. 16);
"nubes del mundo y de las grandes alturas, y abismos/ de
quien los contempla" (pág. 17); "como quien
deletreaba un sueño" (pág. 35).
Al final, el propio libro condensa esta situación: "Quien
se lanza al lago/ que refleja el azul del cielo/ cae y asciende/ al
fugaz asombro de un alto silencio" (pág. 37). Quizás el
dilema estribe en que Mutis Duran anhela de todas mangas escribir
poesía sin conseguirlo plenamente, cuando en verdad lo más sencillo
sería escribir sobre pintura y dejar que la poesía se cuele en la
prosa cuando le dé la gana.'
EDGAR O`HARA
|