Ficha bibliográfica
Titulo: BOLETÍN CULTURAL Y BIBLIOGRÁFICO No. 13
Autores: BLAA
Edición original: Biblioteca Luis Ángel Arango 1987
Edición en la biblioteca virtual: 2006
Notas: Boletín cultural y bibliográfico No. 13
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Pintar las palabras
 

|Soñadores de pájaros
|Santiago Mutis Duran

Fundación Simón y Lola Guberek, Bogotá, 1987, 53 págs.

Las relaciones entre pintura y poesía tienen larga historia. En un mundo cargado de imágenes estáticas como el Renacimiento, no pocos poemas eran descripciones de cuadros. La reverencia de la palabra a la imagen fue total: el espejo de la simetría pictórica lo es también de la poética. Hay ejemplos hasta por gusto. El más famoso: "En tanto que de rosa y azucena . . . ", soneto de Garcilaso que parece un ejercicio de crónica minuciosa de una mujer de algún cuadro, supongamos |El nacimiento de Venus de Botticelli. Pero al decir que parece un ejercicio, la analogía quiere establecer y a la vez diferenciar ambas formas de representación. La poesía se defiende sólita, lo mismo que la pintura.

Tiempo después, el impresionismo y la naciente fotografía entablaron una curiosa pugna. ¿Cómo reproducir esa zona que oscila entre la supuesta objetividad y la ambigua subjetividad? Es el comienzo de las mezclas que conducen a la página en blanco de Mallarmé y al cubismo de comienzos de siglo. La simultaneidad -tan mentada por las vanguardias- ya está en Duchamp y su |Desnudo bajando una escalera y en los caligramas de Apollinaire.

Estas relaciones me vienen a pelo, paradójicamente, al leer |Soñadores de pájaros. El breve conjunto -que no libro, propiamente hablando- muestra lo difícil que se torna escribir poesía cuando se obvian ciertas reglas. ¿Fue Degas el que quería ser poeta y recibió de Mallarmé la siguiente aclaración: "La poesía no se hace con ideas sino con palabras"? Creo que la cosa va por ahí. Salvo que el poeta sea o haya sido pintor, y entonces domina de primera mano dos conocimientos y dos oficios. Pienso en Alberti, que tiene un libro dedicado a la pintura y otro que es un diario poético sobre Picasso. O en Enrique Lihn, que dejó el colegio para ser pintor y devino poeta y crítico de arte con los años.

Otro cantar es el ensayo (¿poético porque está lleno de metáforas?) de Octavio Paz o Cardoza y Aragón. O, quizás, Damián Bayón. Por aquí va, sospecho, |El visitante, próximo libro de Mutis Duran que reúne sus textos sobre pintura.

Pero volvamos a |Soñadores de pájaros. ¿Por qué digo que no es exactamente un libro? Hay razones que tienen que ver con sus anteriores publicaciones. En los datos que aparecen en |Tú también eres de lluvia (1982) nos enteramos de que Soñadores de pájaros estaba listo para esas fechas. Sin embargo, aquellos datos no consignan la edición de |En la línea de sombra (1980), libro inicial de Mutis Duran. Vale la pena revisar este volumen, "que por primera vez reúne su obra de años" (reza la contratapa), para entender las disyuntivas del entonces joven escritor. Allí publica |Cuentos de pájaros (corregido mínimamente ahorra) y el poema dedicado a Joan Miró. (Sería interesante comparar los versos dedicados a Remedios Varo con la prosa |Soñadores de pájaros, pero lo dejaremos entre paréntesis no más). Importa constatar la predilección por |comentar poéticamente la labor general o los trabajos particulares de pintores. Y el interés por la |imagen (cf. poemas a Max Ernst y a Chagall, págs. 45-46 y 57). Pero describe situaciones que son pictóricas, no |necesariamente verbales en el sentido de poéticas. Es muy fácil caer en la tentación del traslado verbal, saltando del trampolín de la combinatoria de colores a la de las palabras. Este es el gran riesgo. Y se expresa de mil maravillas en estos versos: "En lugar de escribir para ti/ quisiera aprender a pintar . . . "'( |Al aduanero Rousseau). Y en |Soñadores de pájaros hallamos un deseo parecido: "Basta pensar para crear el objeto pensado:/ La palabra 'pájaro'/ es un pájaro de aire/ que sus labios lanzan hacia mí ..." (Volver a nacer).

Es importante destacar que el libro de 1980 da cuenta de esta encrucijada. Un camino es el desplazamiento de la palabra poética a la descripción: "El canto inútil de la poesía/ esa voz que nos nutre/ y nos asfixia/ esa voz que nos da la medida de lo imposible./ de lo perdido/ y de lo intolerable de nuestra condición ..."( |El canto inútil). El otro conduce ala vuelta del sentido del juego verbal: "De la nada vas sacando el poema/ y en las palabras,/ que poco a poco recobran su lugar,/ dejas tu nuevo rostro,/ en el que más tarde pretenderás reconocerte" (pág. 113).


En |Tú también eres de lluvia el problema de la imagen y la palabra se provecta en otro nivel, de palabra a palabra. Es decir, el comentario sobre |otra poesía u otro poeta: Oquendo de Amat, por ejemplo. E incluye, corregido, un poema anterior ( |Para vos) y despliega temas que |En la línea de sombra recibían otro tratamiento ( |Mí recuerdo . . . -cita de Oquendo y también título de las VII secuencias- tiene un antecedente en la tercera sección del libro de 1980).

Poco a poco la noción de materialidad (aunque fuera situacional, digamos) comienza a diluirse: "Ni memoria ni ceniza/ . . . flor, infancia que se quema,/ sueño que nace" (III, pág. 35); "Los campos -difusos- perdiéndose en la luz -efímera" (pág. 37).

No es de extrañar, entonces, que |Soñadores de pájaros incluya brevísimos poemas que son el corolario de esa encrucijada entre decidirse por la lucha con las "reglas" del lenguaje poético o la simple recreación de imágenes que podrían provenir de escenas pictóricas. En todo caso, el resultado poético es poco denso: "Soy pájaro/ que vuela/ en el intenso azul de tu alma" (pág. 29). Y no es que la densidad sea un atributo imprescindible, qué va; pero en este conjunto Mutis Duran ha optado por cargar de significado sus versos y el tiro le ha salido por la culata. Si |En la línea de sombra tenía muchos y extensos poemas, el presente poemario quiere ser lo opuesto. Pero se nota que Mutis Duran olvida la astucia requerida para insuflarle unidad poética al conjunto. Y recurre, como ya señalamos, a poemas anteriores (en prosa). O a diálogos que pretenden suprimir la necesidad de |elaboración poética: "Paolo, Uccello,/ desde que te fuiste/ el mundo es una madeja/ que se deshace hacia una gota de sangre" (pág. 16); "Alrededor de ti,/ Joseph Cornell,/ arden como en una lámpara/ los astros y las noches,/ los grandes cruceros/ que nos llevarán al nombre de Dios/ que es el cielo" (pág. 18).

Digamos que esta escritura es un limbo: no es crítica de pintura y tampoco llega a postularse poesía, precisamente, Y por eso su atmósfera central es la |ensoñación entre la vigilia y el sueño (cf. |Un antiguo esplendor, pág. 19), el misterio o el secreto dé las sombras y la premura por descifrarlas: "la constelación/ en donde Dios lee nuestro nombre" (pág. 16); "nubes del mundo y de las grandes alturas, y abismos/ de quien los contempla" (pág. 17); "como quien deletreaba un sueño" (pág. 35).

Al final, el propio libro condensa esta situación: "Quien se lanza al lago/ que refleja el azul del cielo/ cae y asciende/ al fugaz asombro de un alto silencio" (pág. 37). Quizás el dilema estribe en que Mutis Duran anhela de todas mangas escribir poesía sin conseguirlo plenamente, cuando en verdad lo más sencillo sería escribir sobre pintura y dejar que la poesía se cuele en la prosa cuando le dé la gana.'

EDGAR O`HARA