Ficha bibliográfica
Titulo: BOLETÍN CULTURAL Y BIBLIOGRÁFICO No. 13
Autores: BLAA
Edición original: Biblioteca Luis Ángel Arango 1987
Edición en la biblioteca virtual: 2006
Notas: Boletín cultural y bibliográfico No. 13
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Entre lo culto y lo habitual
 

|Todos los poetas son santos
|Juan Gustavo Cobo Borda
Fondo de Cultura Económica, México, 1987, 62 págs.

La nota que más fácilmente se advierte en la poesía de Juan Gustavo Cobo Borda es la de su intención crítica. Y en ésta, la que dirige con relación al medio social colombiano que, salvo matices de importancia relativa, es más o menos similar al del resto de las naciones de Hispanoamérica. Acaso él mismo, en su tarea de juzgar obras poéticas, que ha seguido con tanta dedicación como la de hacedor de poesía, ha destacado la oportunidad de tal actitud. Ahora, cuando se publica en México una nueva colección de sus poemas que selecciona su obra anterior, |Todos los poetas son santos, se puede mencionar que sigue siendo válida en él la propensión de que el poema responda a la inquietud de sumergirse en la realidad para hacerla una sola con la verdad del espíritu. El mismo ha hablado de que en la década de 1970, en que se dieron a conocer las páginas que reunieron sus primeros poemas, "lo particular concreto" le era algo definitorio de la creación poética. Precisándolo así: "La experiencia personal confrontada, en forma crítica, con la realidad social, política y cultural de cada país". Es decir, una creación culta que participa de la tesis de que la poesía, no echando de menos el territorio suyo que semejaría ser más exclusivo, no puede negarse a cotejar y a identificar la parcela del universo en la que nace su palabra.

Hace algún tiempo el autor de estas líneas decía que en el tono cáustico, casi subversivo, punzante, de la poesía de Cobo, no deja de hacerse visible, así mismo, la eficacia verbal. Al poner de manifiesto que sus poemas se establecen, con frecuencia, en forma de representar algo que es burla, crueldad o sarcasmo. De ahí que su acento asuma una apariencia francamente prosaica: es lo que, por contraste, llega a estar más cerca de la incandescencia. Ha querido ser, como poeta, un ser cotidiano, de matices parcos y directos. También un poeta vigilante de su propia expresión que participa de la tesis de que la poesía no puede negarse a ser, contemplándose a sí misma, crítica de la poesía. De ahí que escribió Octavio Paz al comentar la aparición de |Consejos para sobrevivir, el primero en 1974 de sus libros poéticos: "Ironía, lirismo, sensualidad, lucidez: con esos elementos contradictorios, Cobo Borda ha hecho poemas que me seducen de veras y me parecen entre los mejores de la nueva poesía de nuestra lengua".


Sí, junto con la sensualidad, que no podrá dejar de ser condición indispensable del verdadero poeta, la crítica, la ironía, el humor. No desfallecen en los poemas de Cobo, dando cierto aire intelectual a la frase deliberadamente desnuda de adorno. Esa moderación, en oposición al gusto frecuente por los excesos, debe tomarse como muestra del pundonor de su escritura. Lejos del énfasis, el patentismo y la huera sonoridad. Con la insistencia en la duda sobre la validez de la poesía. Lo cual implica considerar otra vez el papel que el poeta desempeña, si desempeña alguno, ante la displicencia contemporánea.

Porque el poema de Cobo, en renglones en los que el lenguaje se maneja con prudente economía, no aminora su capacidad de encantamiento ante lo mágico que a cada paso sale a nuestro encuentro. De modo que a un costado del desengaño y del escepticismo, naturales a la melancolía de la inteligencia, no deja de asomar lo vivaz espontáneo como fuente de exaltación poética. Que tampoco se deja invadir del mundo exterior: la mirada de su poesía lo interioriza. Y hasta lo envuelve en un juicio desgarrado. Con frecuencia, sobre las gentes colombianas, nuestra historia, la insignificancia de tantos mitos, la pobreza de una tradición.

Al lado de estas meditaciones, enardeciéndolas, el amor y su vieja idolatría. Aun dentro de la pasión erótica pervive, sin sombra de amaneramiento, una aspiración a seguir hablando a solas. Y al ensimismamiento. Y a lo metafísico. Lo que le mueve hasta la abstracción sin alejarlo de la pesadumbre de lo cotidiano. El orbe se le aparece como instrospección pero también como materia concreta. Una batalla numerosa se prolonga en el breve espacio del poema. La poesía cara a cara consigo misma. La poesía como enfrentamiento del ser con la desolación de la fiebre mental y con la incandescencia lunar de otro cuerpo. Porque la censura que este poeta hace de toda lírica amorosa no le aparta, sin embargo, de su embeleso. De la atracción hacia aquella "espesura de la que brota / el agua limpia del deseo".


Ya el crítico peruano José Miguel Oviedo había considerado que el poeta que más debe haber influido en Cobo en la concepción del poema es Constantino Cavafis. En la obra del griego se da también, ardientemente, una mezcla de lo culto y lo habitual. Y, además, de lo antiguo y lo contemporáneo, de lo eterno y lo temporal, de la ironía y la angustia, del clasicismo y la modernidad. Pero, sobre todo, el amor carnal: "el anhelo de lo ausente y el deseo de lo presente".

Mario Lucarda, escritor español, ha señalado un aspecto que parece esencial en |Todos los poetas son santos: esa necesidad suya de fijar enteramente el mundo de los objetos, que a una primera mirada parecen haberse fugado, y llegar a su profundo sentido, a su transparente materialidad. A "tomar la verdad desnuda de las cosas". Se trataría de "dar cuerpo al ahora, al hoy, al aquí, al otro y al yo". De quitar los ropajes que han encubierto a los elementos "para que de nuevo nos vuelvan a ser familiares". Y el deseo, al tomar conciencia del mundo, nos dará la clave de los cuerpos y de las materias. De donde Lucarda llega a la conclusión de que la conducta seguida en el libro de Cobo no reside en manifestar el poeta "la intensidad de sus sentimientos personales", sino en "su capacidad de revelar la verdad que se descubra en el objeto del deseo". En otras palabras, no el poema a manera de simple efusión de penas o de gozos sino como lo creía un célebre manifiesto juvenil argentino: caracterizando la meta o finalidad primera de la poesía en "la transmutación de la realidad palpable del mundo en realidad interior y emocional".

En el acto de lanzamiento de |Todos los poetas son santos por el Fondo de Cultura Económica, se refirió Cobo Borda a algo que parece confirmar lo anterior. Al recordar su aprendizaje poético, entre la vida y los libros, dijo: "La poesía apenas si tiene que ver con la historia. Es la otra historia. Nace en esa 'inmunda tienda de andrajos y osamentas llamada corazón', como calificó Yeats. Luego se convierte en otra cosa. Gracias a su meditación, el mundo se torna claro. Las palabras no sustituyen la realidad, pero luego de que la realidad desaparece, sólo ellas la recuerdan. Le dan razón de ser. Sólo ellas ... y el mundo que parece refutarlas, paso a paso. El mundo, que sin las palabras no sería sino pura nada".

FERNANDO CHARRY LARA