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INDICE
Artículo: El Burro de Oro
Artículo: Los ocho pasos de la muerte del alma
Artículo: Poesía y testimonio en los documentales de Brian Moser
Artículo: La Tunja de Inés de Hinojosa y de Juan de Castellanos
RESEÑAS
Reseña filosofía: Figuras imaginarias
Reseña filosofía: La verdad de la Constitución
Reseña sicología: Descentración psicológica
Reseña antropología: Las figuras de la fauna
Reseña folclore: Nuestra tradición
Reseña sociología: Acercamiento al campo
Reseña sociología: Gasto e ideología
Reseña sociología: Estudiando imposibles
Reseña política: Una buena introducción al tema
Reseña educación: Memorias de un protagonista
Reseña poesía: Entre lo culto y lo habitual
Reseña poesía: Pintar las palabras
Reseña poesía: La fugacidad poética
Reseña narrativa: La pertinacia de un escándalo
Reseña narrativa: Ejercicio de la nostalgia
Reseña crítica literaria: A través de la literatura latinoamericana
Reseña crítica literaria: El texto no es un pretexto pero sí un contexto
MAPOTECA
Reseña crítica literaria: Un método crítico, crítico
Reseña periodismo: Camino a la canasta familiar
Reseña periodismo: Un manual para la prensa nueva
Reseña historia: Poco para la historia
Reseña historia: Para una historia del sindicalismo
Reseña caricatura: El mundo de Olafo y Mafalda
ORIETA LOZANO
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Inicialmente se reconsideran las fuentes de industrialización y
sus estrategias históricas en Latinoamérica. Luego se discuten las
implicaciones del modelo Isi (sustitutivo) en el proceso colombiano
(págs. 116-123), y el planteamiento de estrategias supletorias de
industrialización (págs. 123-124) para colocar el contexto
histórico en el que la instrumentación de la política económica
(comercial y agraria) por los partidos liberal y conservador haya
podido estar variando a tenor de concepciones sistemáticas.
Withcomb señala que, si bien hubo aplicación sistemática de
instrumentos de política económica para restringir importaciones,
en campos como el de la promoción de exportaciones manufactureras
el impacto de la ideología sobre la decisión del gobierno central
fue menos importante que otros factores.
En la conclusión sobre la política de desarrollo industrial, el
autor señala que este sector ha sido apoyado funcionalmente por los
dos partidos. Sin embargo, admite que el partido liberal se ha
comprometido más directamente (como tendencia a pasar del nivel
ejecutivo al nivel administrativo) en la movilización de recursos
estatales para estimular específicamente la industrialización (pág.
143).
Al sector de la infraestructura se le reconoce el haber
constituido la prioridad más consistente del gobierno nacional, en
términos de desembolso actual, en cualquier año para el período
1961-1976. Porcentualmente, canalizó entre 50% y 80% de los gastos
generales de desarrollo económico. Withcomb concluye que, tomado
conjuntamente el subsector de la política de transporte, en éste se
presenta una clara tendencia del partido conservador a apoyar
aquellos proyectos de vías que facilitan la integración de la
economía colombiana con el mercado mundial (transporte marítimo,
transporte aéreo), mientras que el partido liberal, por su parte,
habría tendido a apoyar aquellos proyectos de transporte que,
facilitando la producción interna y la distribución de bienes,
integrarían internamente la economía colombiana. Matiza esta
conclusión el hecho demostrable de la asociación entre las
alternativas dentro del sector y las estrategias particulares de
desarrollo incorporadas en los planes indicativos.
El análisis referente a los sectores de la energía y de las
comunicaciones es algo discutible. Withcomb deduce una continuidad
(ideológica) en el apoyo liberal sistemático al desarrollo
eléctrico, y el apoyo a los segmentos urbanos comerciales y
manufactureros de la sociedad. Finalmente,ve reflejada en la
concepción partidista de las comunicaciones una disyuntiva entre
estrategias de
|desarrollo hacia afuera (partido conservador)
y
|desarrollo hacia adentro (partido liberal) que
retroalimentarían desde el área de desarrollo de la infraestructura
la naturaleza de la intervención estatal. Este
|feedback
influiría profundamente no sólo en la naturaleza del desarrollo
agrario e industrial, sino en el conjunto del proceso de desarrollo
económico.
La conclusión general en el capítulo V hace resaltar (pág. 184) que
tanto liberales como conservadores se empeñan en proseguir el
desarrollo económico mediante la actividad de un sector privado
fuerte, al mismo tiempo que tienden a mediar a través del Estado su
intervención en la economía nacional. Aclara, sin embargo, que
existen diferencias entre los dos partidos en cuanto a los métodos
preferidos y los acuerdos administrativos dentro del sector
público.
Puesto en perspectiva este trabajo, no cabe duda de que su
consistencia descriptiva es apreciable, sobre todo por permitir
categorizar directrices con base en las funciones para las cuales
han sido trazadas. Pero, en su conjunto, la mensurabilidad de las
variaciones ideológicas sigue siendo un precario instrumento de
explicación general. Al menos los siguientes interrogantes no
quedan suficientemente aclarados con relación a la viabilidad del
método utilizado:
1. Los partidos liberal y conservador durante el Frente Nacional, y
hasta 1978, representaron, antes que
|visiones alternativas
del desarrollo económico,
|énfasis diferentes en lo que
esencialmente es un mismo modelo de desarrollo.
Withcomb termina reconociendo que ningún partido ha intentado
realmente sobrepasar la situación nacional (en el sistema mundo)
utilizando un conjunto de políticas "liberal" o
"conservador".
2. La presencia sistemática de un partido en la administración o
ejecución de una función desarrollista del Estado, puede proceder
de un anquilosamiento burocrático, como en los casos subrayados de
presencia consecutiva de ministros conservadores en los ministerios
de hacienda, o minas y energía. En este caso, la ope-ratividad de
lo "ideológico" pasaría a un segundo plano como
manifestación de la función.
3. Hablar de las variantes ideológicas en la concepción del
desarrollo supone un margen de maniobra que, según admite el autor,
se ha estrechado lo suficiente, a causa de la dependencia, como
para terminar en la situación de condicionalidad que ha formado los
modelos de desarrollo indicados por el Estado colombiano. En
términos más precisos, las diferencias ideológicas traducibles en
principios de política tienen menos influencia que las variables
situacionales (v.g., la balanza de pagos) en la determinación de la
misma.
4. Si bien es un hecho reconocido que "los economistas y
las autoridades políticas en los países en desarrollo se han puesto
de acuerdo desde hace tiempo sobre el papel del gobierno en la
provisión de infraestructura, promover la eficiencia del mercado y
mantener políticas macroeconómicas estables", también lo
es que "han discrepado sobre estrategias
comerciales" ("World development report
1987", en Finanzas y Desarrollo, septiembre de 1987). La
cuestión de una política económica
|hacia el interior o hacia el
exterior en la práctica no ha tenido una respuesta teórica
definitiva. El Banco Mundial, al mismo tiempo que cita 41 economías
en las cuales, durante 1963-1985, la estrategia comercial hacia
afuera generó mejor desempeño económico, señala que
|algunas
economías cuya orientación no queda claramente definida mostraron
resultados ambicionados. Por lo tanto -concluye el informe-
"no hubo relación estrictamente discernible entre
orientación comercial y desempeño económico e industrial, lo cual
no debe sorprender, pues
|hay
factores distintos de la estrategia comercial que influyen
en el desempeño económico". Casualmente este informe
clasifica la orientación comercial de Colombia como
"moderadamente orientada al exterior" entre 1963
y 1973, y como "moderadamente orientada al
interior" entre 1973 y" 1985. Este dato, recogido
en fuente ajena a la investigación de Withcomb, confirma que en la
realidad las variables situacionales tienen decididamente mayor
influencia que las variables ideológicas (partidistas) en la
definición del tipo de política económica.
JOSÉ ERNESTO RAMÍREZ
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