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INDICE
Artículo: El Burro de Oro
Artículo: Los ocho pasos de la muerte del alma
Artículo: Poesía y testimonio en los documentales de Brian Moser
Artículo: La Tunja de Inés de Hinojosa y de Juan de Castellanos
RESEÑAS
Reseña filosofía: Figuras imaginarias
Reseña filosofía: La verdad de la Constitución
Reseña sicología: Descentración psicológica
Reseña antropología: Las figuras de la fauna
Reseña folclore: Nuestra tradición
Reseña sociología: Acercamiento al campo
Reseña sociología: Gasto e ideología
Reseña sociología: Estudiando imposibles
Reseña política: Una buena introducción al tema
Reseña educación: Memorias de un protagonista
Reseña poesía: Entre lo culto y lo habitual
Reseña poesía: Pintar las palabras
Reseña poesía: La fugacidad poética
Reseña narrativa: La pertinacia de un escándalo
Reseña narrativa: Ejercicio de la nostalgia
Reseña crítica literaria: A través de la literatura latinoamericana
Reseña crítica literaria: El texto no es un pretexto pero sí un contexto
MAPOTECA
Reseña crítica literaria: Un método crítico, crítico
Reseña periodismo: Camino a la canasta familiar
Reseña periodismo: Un manual para la prensa nueva
Reseña historia: Poco para la historia
Reseña historia: Para una historia del sindicalismo
Reseña caricatura: El mundo de Olafo y Mafalda
ORIETA LOZANO
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Acercamiento al campo
|Tipologías polares, sociedad tradicional y campesinado (Tonnies,
Durkheim, Sorokin, Parsons y Redfield)
|Jaime Eduardo Jaramillo J.
Universidad Nacional de Colombia, Bogotá,
1987.
Desde siglos atrás el pensamiento occidental ha sentido la
fascinación por pensar el mundo en términos de pares conceptuales
opuestos entre sí y, a veces, antagónicos y excluyentes, De ello no
ha escapado, por supuesto, el pensamiento científico en sus
distintas manifestaciones, tal como nos lo muestra en su obra el
profesor de la Universidad Nacional Jaime Eduardo Jaramillo, esta
vez para el caso de la sociología y, más concretamente, para uno de
sus ámbitos específicos: la sociología rural. El estructuralismo
levistraussiano ha llevado esta tendencia a su máximo grado,
atribuyendo esta manera de ver el mundo a la humanidad en su
conjunto.
Este análisis es un subproducto teórico de la investigación que
el autor realiza, con un equipo más amplio, en la localidad de
Villeta, en el departamento de Cundinamarca, la cual los enfrentó a
la tarea de dar cuenta de la dinámica de una población campesina
desde un criterio específicamente sociológico, sin que ello
implique la supresión de otras dimensiones del problema: económica,
histórica, antropológica, etc., sino, al contrario, mostrando la
urgencia de un trabajo interdisciplinario para captar ese
"objeto multiforme" que constituye el
campesinado.
Las novísimas teorías sobre el campesinado que proliferan en la
actualidad nos llenaron a suficiencia las necesidades planteadas,
lo que motivó al profesor Jaramillo a "remontarse a las
fuentes" sociológicas sobre esa
temática, situadas cronológicamente entre finales del siglo XIX y
los primeros decenios del XX, y que se constituyen en focos de
irradiación sobre los planteamientos más actuales.
El texto nos conduce, entonces, por las polaridades más diversas,
desde aquella de Maine que opone el estatus al contrato, pasando
por la de sociedad militar-sociedad industrial de Spencer, para
presentar la clásica polaridad de Tonnies que enfrenta comunidad y
sociedad y que funda, para muchos, la distinción entre el objeto de
estudio de la antropología y el de la sociología, no sin dejar de
señalar las influencias de Marx en los planteamientos del sociólogo
alemán.
Semejante importancia se da a la dicotomía durkheimniana entre
sociedades segmentarias, basadas en la solidaridad mecánica, y
sociedades modernas, cuyo fundamento se encuentra en la llamada
solidaridad orgánica.
Ya en el presente siglo, otros autores han ideado tipologías
binarias de largo alcance para caracterizar la diversidad social.
Sorokin, el ruso-estadounidense, con su sociedad rural-sociedad
urbana, Parsons y sus variables normativas y el socioantropólogo
Robert Redfield con su continuo entre sociedad
|folck: y
sociedad urbana, completan el panorama presentado por el profesor
Jaramillo.
Sin embargo, no se trata de una mera exposición de los
planteamientos de estos autores y sus teorías. Lo fundamental es
tratar de situar el lugar y el estatus teórico del campesinado
dentro del contexto de estas tipologías polares, todas ellas con
pretensiones de universalidad y con categorías que constituyen, de
una u otra forma, tipos ideales que no representan ninguna
historicidad específica; es decir, de derivar de estas grandes
sistematizaciones sociológicas un marco de referencia para el
desarrollo de una sociología rural.
Esto es posible, nos dice el autor, a condición de situar cada
teoría en el contexto de su época y de su lugar de origen, para
tratar de develar sus aspectos sociocéntricos y lo que hay en ellas
de valorativo, de ideológico; incluso, de cuestión amiento de la
sociedad de origen de cada sociólogo examinado. Así, el examen del
peso
del romanticismo alemán en los puntos de vista de Tonnies resulta
de importancia para identificar y entender los ecos nostálgicos de
su caracterización de las sociedades campesinas.
Igualmente, la connotación evolucionista presente en todas estas
polaridades ayuda a entender por qué todas ellas toman como marco
de referencia de su sociocentrismo a la sociedad del autor, mirando
el otro extremo de la dicotomía como un reflejo negativo de ella
que ocupa el pie de la escala, definiéndolo incluso por simple
oposición. Esto es de sumo interés, por ejemplo, en las
implicaciones de la teoría parsoniana y de sus derivaciones en
sociólogos como Rogers y otros, quienes postularon para la América
Latina y otros países del tercer mundo un proceso de cambio social
y cultural que tiene como meta del deber ser a la sociedad
estadounidense, la cual colocan en la cúspide de la dicotomía entre
países subdesarrollados y países desarrollados.
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