Ficha bibliográfica
Titulo: BOLETÍN CULTURAL Y BIBLIOGRÁFICO No. 13
Autores: BLAA
Edición original: Biblioteca Luis Ángel Arango 1987
Edición en la biblioteca virtual: 2006
Notas: Boletín cultural y bibliográfico No. 13
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La minería fue el medio en el cual prosperaron los antioqueños. Inicialmente, las inversiones de los comerciantes se dirigieron sobre todo al comercio de importación y a la usura; después empezaron a invertir directamente en la minería de veta por su interés de fomentar la producción de artículos exportables. A pesar de que la minería de veta, al contrario de la de aluvión u oro corrido, necesitaba grandes inversiones en herramientas y maquinaria, desde mediados del siglo pasado se dio un creciente interés por ella, cosa que favoreció el desarrollo de la capacidad inventiva de empresarios y operarios. Fue en estas empresas donde se establecieron por primera vez las bases de una administración racional y sistemática.

Entre 1830 y 1850 se consolida el prestigio de los empresarios antioqueños como un grupo fuerte, con una iniciativa que no denotaba marcados prejuicios de clase, sobre todo en lo concerniente a linajes. Se vio en ellos un grupo interesado en reinvertir en vez de acumular ganancias, en mejorar la explotación de las minas, en abrir las tierras aledañas al río Cauca, en financiar los colonos del sur y del suroeste y en establecer comercio con el exterior del país sin dejar de hacerlo con el interior. Así, pues, el desarrollo de la minería de veta, con su modalidad empresarial asociativa y la utilización en gran escala del trabajo asalariado hizo que en Antioquia se erigieran algunas de las primeras empresas capitalistas exitosas en el país.

La mayor parte de las riquezas habidas en Antioquia durante el siglo XIX no se adquirieron, en palabras de Emiro Kastos,

|pisando alfombras, ni viviendo entre algodones, sino con la barra en las minas, con el hacha en los montes, lentamente amontonando cuartillo sobre cuartillo, evitando todo gasto, suprimiendo todo goce. De aquí viene que esos hombres, admirables de pobres por la entereza y el valor con que buscan la riqueza, una vez conseguida ésta, no saben qué hacer con su plata, desconocen toda usanza de buen gusto y siguen con la sórdida economía que en tiempos de pobreza y angustia acostumbraban.

Un individuo es alternativamente agricultor, comerciante y minero; esta inquietud y movilidad no hay que atribuirlas a la novelería o inconstancia, sino al deseo febril de mejorar de condición, de adquirir independencia y capital: Con tal de llegar a este resultado son indiferentes al antioqueño toda especie de climas, lugares y profesiones; habiendo, como dice Tocqueville de los americanos del norte, una especie de heroísmo en su ansia de ganar | 5 .

Según el historiador Roger Brew, desde la segunda mitad del siglo XIX, la élite antioqueña la formaban cerca de doscientas personas de ingresos altos, y estaba compuesta por comerciantes de mercancía extranjera, algunos propietarios de minas y los miembros más jóvenes de estas familias. A veces eran abogados, médicos, empleados del gobierno, hacendados o, algunos, impulsores de industrias. Socialmente era un élite muy homogénea y relacionada entre sí por las alianzas matrimoniales, si bien no constituía una casta cerrada; al contrario, estaba abierta y dispuesta a admitir en su seno nuevos miembros aun de clases inferiores que tuvieran dinamismo y futuro en los negocios, especialmente de comercio. El concepto de clase social se entendía más bien como un arquetipo ocupacional | 6 . Para ese entonces los empresarios antioqueños eran preferiblemente de Medellín y Rionegro. Muchos de ellos hicieron sus fortunas cuando estuvo en boga el tráfico con Jamaica, Inglaterra y Francia en pleno período de la independencia. Pocas fueron las fortunas de esta clase y de este período que sufrieron percances o golpes irreparables, dada la poca conmoción bélica que se vivió en Antioquia. Surgió así una clase de comerciantes más o menos solventes, que dentro del contexto colombiano, podrían calificarse como adinerados, pero que comparados con los ricos europeos pasarían más bien por pobres | 7 .

Dentro de la élite se pueden localizar varios clanes o grupos empresariales familiares, entre los cuales los más destacados eran el clan de los Vásquez, encabezado por don Julián Vásquez; el de los Villas, por Vicente B. Villa; el de los Santamarías; el de los Restrepos, dividido en tres grupos: Restrepo Escobar, el de don Pastor Restrepo y el comandado por don Camilo C. Restrepo o hijos de don Fernando Restrepo; el de los Amador, encabezados por Carlos Coriolano A.; el de los Ospina Vásquez, por don Mariano Ospina y doña Enriqueta Vásquez e hijos; el de los Echeverry, por don Gabriel Echeverry; el de los Uribes, conformado por tres familias distintas del mismo apellido; el de los Lalindes y el de los Echavarrías, entre otros. Para tener una idea de la magnitud de sus capitales, por ejemplo, los bienes de la sucesión de don Julián Vásquez montaban en 1885 a $ 12`732.070 | 8 ; los de Lisandro Uribe, a $ 15'298.258 | 9 ; los de doña Carmen Echeverry, a $2'242.682 | 10 , y los de María Antonia Pineda de Melguizo, a $ 17'464.648 | 11 .

El poderío de la aristocracia financiera de Medellín y Rionegro llegó a ser tan grande, que se decía sarcásticamente (a causa de los grandes empréstitos otorgados por ella en todo el país, en especial al gobierno central) que Antioquia se dividía en dos: una al lado izquierdo del río Magdalena y la otra a su lado derecho | 12.

En la economía antioqueña lo más importante no era el poder de compra del individuo, sino su capacidad para recibir mercancías a crédito. La respetabilidad de una firma o de un individuo se medía por la cantidad de deuda que podía contraer. Negociar a crédito era el sistema usual y preferido por todos. Se contraían deudas para en seguida abrir otros créditos a la propia clientela. En esta región todo el mundo negociaba en una escala superior a su capital, generalmente con dinero a interés o a crédito que otorgaba la aristocracia financiera de Medellín | 13 .

5
Emíro, Kastos. |Artículos escogidos, Bogotá, Banco Popular, vol. 31, Bogotá, 1972, pág. 151.
6
Para ampliar sobre esto, consúltese |Aspectos polémicos de la historia del siglo XIX en Colombia, Bogotá, Fondo Cultural Cafetero, 1983. Conceptos de Jorge Orlando Meló y José Antonio Ocampo.
7
Roger, Brew, |El desarrollo económico de Antioquia desde la independencia hasta 1920, Bogotá, Banco de la República, 1977, pág. 87; Emiro Kastos, Op. cit., pág. 53.
8
A. H. A. (Archivo Histórico de Antioquia), Notaría 2a., julio-agosto de 1904, f. 3174.
9
A. H. A., Notaría 2a., marzo-abril de 1905, f. 2038. Lisandro Uribe era primo de Lorenza Uribe, esposa de Amador.
10
A. H. A., Notaría 2a., abril-julio de 1903, f. 1170.
11
 A. H. A., Notaría 2a., noviembre-diciembre de 1903, f. 611.
12
" El Tolima, núm. 43, Ibagué, 12 de julio de 1889.
13
Carlos, Saffray. "La provincia de Antioquia", en |Viajeros extranjeros en Colombia, Cali, Carvajal, 1970.