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Boletín Cultural y Bibliográfico
, Número 33, Volumen XXX,
1993
Telaraña de caminos
Descubrimientos
y caminos de los Llanos
Orientales
Roberto Velandia
Colcultura, Santafé de Bogotá, s.f., 304 págs.
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Durante
el último decenio se ha presentado un crecimiento impresionante del interés acerca de
temas relaciona. dos con la historia de los Llanos Orientales. A nivel regional se crearon
el Centro de Historia de Casanare y el Centro de Investigaciones Históricasde Arauca, los
cuales acompañan a la venerable Academia de Historia del Meta en la lucha por preservar
la historia local. Simposios internacionales "sobre historia de los Llanos
Colombo-Venezolanos" que se realizaron
en Villavicencio en 1988, Yopal en 1990 y Arauca en 1992 han reunido
historiadores y científicos sociales de Colombia, Venezuela, España y los Estados Unidos
para compartir las investigaciones en una amplia gama de temas
1
. Entre las excelentes
monografías que se han publicado figuran Los compañeros de Federman: cofundadores de
Sant afé de Bogotá (Bogotá, 1990) por J. Ignacio Avellaneda; Indios, colonos y
conflictos: Una historia regional de los Llanos Orientales 1870-1970 (Bogotá, 1991)
por Augusto Gómez y Villavicencio: Dos siglos de historia común (Villavicencio,
1989) por Nancy Espinel Riveros. A pesar de toda esta actividad, o posiblemente debido a
ella, aún falta que se desarrolle un sentido de síntesis histórica para poder
comprender la evolución de la región como un todo. El distinguido historiador Roberto
Velandia presenta la clave para que ésto se logre en su libro Descubrimientos y
caminos de los Llanos Orientales. Indicando que la nación colombiana se formó sobre
una telaraña de caminos, los cuales fueron la necesidad primordial del país, argumenta
que fue precisamente la falta de caminos lo que aisló a los Llanos Orientales del resto
de la extensión geopolítica del país desde los tiempos de la Colonia hasta mediados del
siglo XX (pág. 71).
Los
materiales reunidos por Velandia en archivos, registros gubernamentales, relatos de
viajeros y obras publicadas con anterioridad, indican que esta falta de caminos es tanto
el resultado de la difícil topografía como del fracaso de los gobiernos en los proyectos
de construcción. El libro, que es ante todo una colección de documentos, empieza con una
sección corta sobre el descubrimiento del río Meta y el Orinoco y la expedición de
Jiménez de Quesada de 1570 en busca de El Dorado. La mayor parte de las fuentes
corresponden a planes para construir carreteras de las montañas a los Llanos, en el siglo
XVIII, comenzando por el proyecto propuesto por Enrique de Alvarado en 1759 en torno a la
Real Expedición Demarcadora de Límites con Portugal, complementadas por relatos de
viajes escritos por José Solano (1765) y Antonio de la Torre Miranda (1782-1783). Los
proyectos más notables del
siglo XIX
incluyen el camino nacional del Meta; el camino Gachetá-GachaláMedina; los caminos a San
Martín y Casanare; la navegación a vapor en el río Meta y los planes malogrados de
construir un ferrocarril de Bogotá al río Meta. El libro termina con reproducciones del
importante censo de la Provincia de los Llanos en 1776 y cinco mapas regionales antiguos
todos tomados de los originales provenientes del Archivo Nacional.
La
mayor parte del material habla por sí solo. Por ejemplo, la sección sobre el camino
nacional del Meta contiene el texto de la Ley del 16 de septiembre de 1867 por medio de la
cual Cundinamarca cede el territorio de San Martín al gobierno federal; la descripción
de Emiliano Restrepo Echavarría del camino y la propuesta para una nueva ruta, ambas
tomadas de Una excursión al territorio de San Martín (1869-1875); el debate de
Rufino Gutiérrez en cuanto al progreso en la construcción del camino, publicado en sus
Monografías (1920) y los informes oficiales sobre los trabajos adelantados,
los cuales se incluyeron en la Memoria del
Secretario de Hacienda y Fomento en 18.70. A su debido tiempo, sin embargo, Velandia nos
ofrece discernimientos sugestivos. Indica que durante la Colonia y el siglo XIX hubo más
caminos a los Llanos que los existentes hoy en día, debido a que los ganaderos arreaban a
su ganado por cuestas muy pendientes inaptas para un tráfico más general (pág. 227) y
que las comunidades con frecuencia se enfrentaban entre sí para conseguir que un camino
atravesara su pueblo (pág. 110). Velandia argumenta que la incapacidad para establecer un
servicio de navegación seguro en el río Meta fue uno de los mayores contratiempos en el
desarrollo de los Llanos. (pág. 149) y señala cómo la terminación de la carretera
entre Bogotá y Villavicencio en 1936 sentenció a muerte cualquier posibilidad de
construir un ferrocarril entre estas ciudades (pág. 291).
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Para
el especialista, lo más valioso del libro está en las reproducciones de relatos como la
"Exploración de Antonio de la Torre Miranda, 1782-1783", la descripción de
Alfredo Ortega sobre "El Camino del Meta" (1915) que habían sido sepultadas en
periódicos inaccesibles. Entre sus limitaciones se puede citar la selección de algunos
materiales al azar y la omisión de algunos documentos importantes sobre la construcción
de caminos como el "camino al Sarare", promovido durante décadas por los
residentes de Norte de Santander y Arauca como una alternativa para unir Arauca con
Pamplona y Cúcuta y así evitar el pago de peajes hacia Venezuela. Una bibliografía
habría sido útil, así como un mapa indicando la ubicación de los caminos descritos.
En
cuanto al lector común, desde luego que Velandia ha cumplido con su propósito de
presentar "Bellas páginas descriptivas de libros de viajes por el país [...] en las
que nos dicen cómo eran los caminos reales, las poblaciones y las gentes que a lo largo
se encontraban" (pág. 19). Documento tras documento revela el temor reverencial del
viajero, exploradoruoficial ante el encuentro con la grandiosidad de los Llanos que se
extendían más allá de la cordillera y el optimismo sentido por casi todos ellos en
cuanto al futuro
promisorio de la
región. Los viejos caminos adquieren vida a través de estos relatos "como un
testimonio de un pasado que comparten el Imperio Español en América y las nuevas
repúblicas hispanoamericanas, porque fueron medio de expansión del primero, y conducto
formativo y de unificación de las segundas" (pág. 19).
JANE
M. RAUSCH
Traducción de Francisco Ruiz
1 Los trabajos presentados en el Primer Simposio de Historia de los Llanos
Colombo-Venezolanos se han publicado en un volumen titulado Los Llanos: una historia
sin fronteras. Villavicencio: Academia de Historia del Meta 1988 (regresar1)
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