Boletín Cultural y Bibliográfico , Número 33, Volumen XXX, 1993

Proyectar el futuro


Predecir el pasado:
ensayos de historia de Colombia

Jorge Orlando Melo
Colección Historia, núm. 4, Fundación Simón y Lola Guberek, 
Santafé de Bogotá, 1992, 229 págs.

La historia debe ser estudiada, analizada, revisada y proyectada bidireccionalmente (futuro-pasado), para reforzar elementos valiosos que nos explican la dialéctica social y así trazar líneas de acción que nos sirvan de guía para entender el pasado, para reconocer que el presente y el futuro son inciertos pero que este último está lleno de expectativas para las generaciones actuales que aspiran a entrar al tercer milenio con un acervo de sueños y realidades que fructifiquen en la futura sociedad colombiana.

Entonces, si ponemos énfasis en el estudio del pasado podemos explicamos con mayor claridad el presente e intentar proyectar el futuro. Esto es lo que nos plantea el profesor Jorge Orlando Melo con el título de su reciente producción, Predecir el pasado: ensayos de historia de Colombia, el cual trabaja, en total, nueve temas.

En el capítulo inicial, Melo hace especialmente un análisis y balance del tiempo transcurrido desde la consol idación de la llamada "nueva historia", la cual era nueva solamente para nuestro país porque rompía con una tradición dominante. El hecho de que entonces fuera innovadora esta óptica de la historia, le permitió ganar "el éxito y la productividad [...] durante dos largas décadas [...],sin embargo cierta sensación de que la producción histórica está perdiendo algo del entusiasmo que la impulsó en años anteriores y que la disciplina se encuentra en una situación de perplejidad: sus orientaciones actuales, teóricas, temáticas y metodológicas, no son claras y no se sabe muy bien en qué dirección puede avanzar" (pág. 8).

Es menester destacar la importancia de este primer capítulo, porque se hace un serio análisis y cuestionamiento de la situación actual de los estudios históricos. Esto se evidencia cuando se habla "del éxito de la nueva historia a la incertidumbre actual", y se continúa con el "impulso teórico e investigación empírica’, donde afirma Melo que el debate tenía "un interés ante todo político. Pero También influía en el desarrollo concreto de los estudios históricos, estimulado por los maestros internacionales de la época Braudel, Borah, Vilar" (pág. 10). A continuación encontramos el subtema "Del marxismo al mínimo de teoría posible", donde se señala el momento en que la generación de historiadores de los años sesenta mostró la influencia del pensador alemán y su obra.

Hay otros tres subtemas en el capítulo introductorio, entre ellos, "El triunfo de la diversidad", en el cual el profesor Melo plantea que el tiempo transcurría "sin duda, por años de eclecticismo, de mezcla entre semiótica, psicoanálisis, hermenéutica variadas, teorías de retórica, marxismo, Weber, Elías, Geertz, modelos históricos antiguos y viejos" (pág. 15). Con "Conciencia del presente y conciencia histórica" se plantea que el presente es un ámbito en el cual las miradas que se fijan en él, manifiestan su debilidad, creando esto una segmentación del proceso histórico. Por lo tanto, se hace referencia al presente para contraponerse a las tendencias de obstruir la construcción de explicaciones profundas generalizadas de los procesos históricos de las sociedades. Por último, en "¿Sirve para algo la historia?", se cuestiona la efectividad de la proyección del trabajo del historiador en la sociedad, porque de ella un pequeno porcentaje conoce su proceso histórico el resto alcanza apenas a conocer unos pocos aspectos y unos cuantos datos inconexos.

En general, en este primer capítulo el autor hace un análisis que muestra la importancia del discurso histórico, y éste, a su vez, se manifiesta a través de la "historia total", la cual no se puede separar de la historia económica, porque se convierte en un retroceder metodológico. La "razón es muy sencilla: al cortar la posibilidad de confrontar la explicación económica con los datos ofrecidos por el análisis social, el historiador economista [...], aceptando encerrarse en los límites de la ciencia económica tal como existe en la actualidad, será llevado necesariamente a aplicar los conceptos, métodos y problemática creados por el análisis económico de ciertas sociedades actuales [...] al estudio de todas las sociedades" 1.

El segundo tema del texto se titula "Historia de la población y ocupación del territorio colombiano". En él se trabaja el aspecto demográfico y su incidencia sobre la geografía nacional a lo largo de la historia. Hay que tener presente que en el campo demográfico se han analizado muchas fuentes. Empero, no podemos olvidar que aún se encuentra en los archivos una considerable cantidad de documentos para ser estudiados, y esto permitirá nuevas explicaciones, interpretaciones y aclaraciones de la historiografía colombiana.

Se presentan en este capítulo cuatro subdivisiones temáticas. En "Cifras históricas de la población" se recorre la historia demográfica desde 1530 con las listas de las encomiendas, pasando por 1762, "cuando el criollo Francisco Antonio Moreno y Escandón, asesor del virrey, consolidó una dispersa información en una sola tabla, que sugiere una población ligeramente superior a los seiscientos mil habitantes" (pág. 22). En el análisis anterior se tiene en cuenta principalmente la población aborigen, en especial para indicar la disminución de ella causada por diversas razones, entre las cuales sobresale la de las enfermedades.

Otro subtema es "El siglo XIX: población y colonización", donde sobresale la acción colonizadora en varias regiones del país, como la antioqueña. Sin embargo, muy poco se conoce acerca de la relación existente entre demografía, colonización y desarrollo económico y, como casi siempre, lo que "sabemos sobre la colonización se refiere a las zonas antioqueñas. La ampliacolonizaciónsantandereanay de Norte de Santander [...] apenas ha sido estudiada, lo mismo que el proceso de reocupación de las llanuras costeñas o la expansión de la población en el valle del Cauca" (pág. 33).

En "Café y vida urbana" se analiza el período 1880 a 1930, durante el cual se acelera el crecimiento de la población, especialmente por la reducción de la malaria. Se destaca en esta parte del texto el comienzo en el país del crecimiento urbano, y en él la característica de que en menos de cien años la población de las ciudades pasó del 10% al 70% del total.

Llegando a "¿El fin de la frontera?" se plantea que la tendencia a buscar zonas inhabitadas ha disminuido porque la población campesina, así mismo, ha mermado y las actividades agrícolas se han orientado a la producción intensiva tanto para la exportación como para el consumo interno, lo cual ha gestado un comportamiento de conservación de la frontera agrícola.

En el capítulo titulado "La cultura durante el período colonial" el autor hace un paralelo histórico entre lo que sucedía hacía 1582 y lo que pasaba hacia 1782. Esto es valioso para el estudio de la historia, porque se precisa lo que cambia y lo que se conserva. Melo aquí se apoya en los estudios de Friede y subraya el carácter violento de la sociedad en la época de la colonia—también característico de la época actual—, lo cual apoyó la Iglesia con la cristianización de los aborígenes.

En este capítulo dedicado a la cultura colonial, se destaca la importancia del intercambio cultural que se efectúa a través de las formas de vida real, es decir por la relación cotidiana entre los miembros de la sociedad colonial. Se toca la importancia de la religión en la vida de los españoles en América y las diatribas que la Iglesia esgrimía para justificar el arrebato del oro a los aborígenes.

Como España se mantuvo aislada de las corrientes científicas de la Europa moderna, por ende mantuvo también al Nuevo Reino de Granada separado de los procesos científicos y culturales del continente europeo, para completar su obra centró los estudios en la disputa escolástica. En conclusión, el profesor Melo muestra "cómo a partir de las dos repúblicas se fue configurando una cultura de características propias, mestiza y regionalizada, occidental y cristiana, pero provinciana y aislada. Los doscientos años siguientes hasta hoy, han sido años de muchos cambios, pero todavía tenemos una población indígena, a la que aún se le trata de quitar sus tierras, y tenemos una serie de culturas regionales, amenazadas ahora de ahogarse en una cultura de masas" (pág. 79).

El cuarto capítulo, "Etnia, región y nación: el fluctuante discurso de la identidad", destaca que el concepto de identidad es ambiguo porque ésta es una forma de autopercepción y cada colombiano puede definir su pertenencia al país en la medida que reconoce a los demás miembros de la misma comunidad y él mismo es reconocido por los otros como miembro de ella.

El autor divide este capítulo en seis secciones y de ellas la IV la divide en siete panes. En esas secciones se refiere al tratamiento dado a la población en "el mundo ilustrado" y en "la independencia" y la forma como se manejó la "región y la democracia liberal", así como eiertas elites formaron "la república de los blancos" - Expone la manera como Miguel Jiménez López, y posteriormente Luis López de Mesa, hacen toda una justificación racista cuando hablan de "raza y atraso". Después se realiza el rescate de "la ciudadanía para el pueblo" especialmente por la oposición de Jorge Eliécer Gaitán a la oligarquía criolla, aspecto que condujó al surgimiento de una "violencia y cultura de masas", expresión en la cual se refleja la falta de proyectos culturales nacionales por parte de los sectores sociales dominantes.

En el "Proceso de modernización en Colombia: 1850-1930" no "se intenta definir con precisión el concepto de ‘modernización’, y se aborda el tema en forma poco estructurada, para evitar en una primera aproximación la rigidez analítica a la que puede conducir un modelo muy explícito" (pág. 109).

En el subtítulo "El caso Colombia" de este capítulo, se analiza la actitud asumida por la actual Colombia cuando se realizó su "Independencia política y adopción del liberalismo". En este momento la elite del país había acogido en forma unánime el librecambismo. Se señalan también "Las dificultades del modelo liberal", que intentó la búsqueda de mercados con otros países, pero surgieron muchos problemas para conseguirlo. Sin embargo, Colombia logró "El desarrollo exportador, 1850-1880" con productos como el tabaco, el índigo y la quina.

Estudia también este capítulo lo relativo a los bancos, la educación, la colonización antioqueña, cuya corriente principal "en el siglo XIX, fue irresistiblemente hacia el sur y el suroeste, no obstante existir atrás tierras templadas extensas y desocupadas hacia el oriente, el norte y el oeste, que podían ser igualmente ocupadas" 2 . Se hace mención en forma general a la propiedad de la tierra, como también al crecimiento del mercado interno y al aumento de la población entre 1880 y 1910, época en la cual surgieron las primeras fábricas de textiles que utilizaban maquinaria moderna.

Se hacen "algunas consideraciones globales sobre ‘modernidad’ y ‘modernización’, basado esto en los cambios presentados en Francia a fines del siglo XVII y a comienzos del XVIII. El autor reconoce aquí las fallas, porque se presentan "procesos muy complejos, ignorando aspectos centrales". Se tocan en este capítulo los antecedentes de la modernidad y la tradición en nuestro país, desde la primera mitad del siglo XVIII. También se analizan las condiciones económicas durante la segunda mitad del siglo XIX.

Hay a continuación un estudio del proceso de modernización política que se aclara cuando se da el triunfo liberal del año 1930, que retorna aspectos dejados a un lado por la "regeneración", pero en "la mayoría de los sectores dirigentes del país se consolidó, corno respuesta a los intentos gubernamentales de modernización política, una visiónextraordinariamente conservadora, autoritaria y antipopular del orden social, político y cultural" (pág. 156). Finalmente se hace "la modernidad a la fuerza". Se señalan aquí "los tres componentes de la modernización": los aspectos político, cultural-educativo y económico.

Inmediatamente encontramos el capítulo "Modernización y postmodernisrno". Aquí recordamos la "Modernidad como configuración histórica efectiva; como tal, la modernidad deja de ser una realidad de orden abstracto: se presenta de manera plural en una serie de proyectos e intentos históricos de actualización que, al sucederse unos a otros, al coexistir en conflicto por el predominio, dotan a su existencia concreta de formas paniculares sumamente variadas" 3 . Tenemos, además, que "el término postmoderno tiene un sentido, y que este sentido está unido al hecho de que la sociedad en la cual vivimos sea una sociedad de la comunicación generalizada, la sociedad de los mass media" 4.

Melo indica que los anteriores conceptos son aplicables en nuestro país, aunque los sectores que acogen estos principios actúen de acuerdo con las instituciones tradicionales, compartan sus aspectos básicos y las reconstruyan en forma constante.

En el capítulo "La historia de la ciencia en Colombia" se señala que la ciencia en nuestro país es el producto del aprendizaje y la transferencia procedentes de los países avanzados. Además, que el desarrollo de la ciencia se ha vinculado a un sistema educativo que no tiene lazos estrechos con las demandas de la producción y es inadecuado para abordar la solución a los problemas de la nación. Es preciso hacer resaltar aquí que en el período comprendido entre 1960 y 1980 se inicia en firme la actividad científica en Colombia.

Como penúltimo capítulo encontramos algunas "consideraciones generales sobre el impacto de la violencia en la historia reciente del país". En él se destaca que "lo que se conoce como ‘la violencia’ es un conjunto de procesos de muy diverso orden", y que éste se manifestó en el país a partir de los años cincuenta con la violencia bipartidista, de la cual surgieron los grupos de guerrilla cuyo "carácter delincuencial [está] expresado en el amplio uso del secuestro de personas no involucradas en el conflicto" (pág. 208).

Por último, en "Las perspectivas de cambio futuro en Colombia: mucho más, de lo mismo, algunas cosas nuevas" se indican "las dudas", "en dónde estamos" y "las posibles tendencias". "Por ello, creo —dice el profesor Melo— que llegaremos al fin de siglo con algunas mejoras sustanciales de la situación de vida de los colombianos, pero no tan amplia como sería factible: nos quedará algo de analfabetismo, andaremos por el 75 u 80% de cubrimiento de la población escolar preuniversitaria, la esperanza de vida estará por los 70 años y las demás cosas estarán así: estaremos donde hoy están los países como Chile o Costa Rica, en términos de calidad real de vida de la población" (pág. 228).

En cuanto a las fuentes utilizadas en los ensayos que integran el libro, tenemos las de consagrados investigadores nacionales y extranjeros que han hecho estudios de nuestro proceso histórico, documentos y trabajos de importancia internacional elaborados por renombrados historiadores europeos y norteamericanos. Entre los nacionales se cita a Jaime Jaramillo Uribe, Germán Colmenares, Hermes Tovar, Marco Palacios, José Antonio Ocampo, Luis Ospina Vásquez, Miguel Urrutia, Bernardo Tovar Zambrano, Mario Arrubla, Renán Silva, Juan Friede y varios trabajos del autor.

Entre los extranjeros que han hecho studios sobre Colombia encontramos a Daniel Pécaut. También se mencionan valiosos trabajos de conocidos estudiosos internacionales como RaymondWiiliams,J. Burkhardt, Max Weber, Werner Sombart, Ernst Troeltsch, C.B. Macpherson, Karl Polanyi, Benedict Anderson, Marx, Engels, Cyril E. Black, Arnold Benedict.

Se citan trabajos realizados en otras épocas pero publicados recientemente, como son los de Pedro Fermín de Vargas, Carlos Holguín y José María Samper. Se utilizan investigaciones más recientes, como las de Fabio Zambrano, Olinto Rueda y Juan Luis Londoño de la Cuesta. Finalmente se emplean documentos del British Museum.

Jorge Orlando Melo, en su Predecir el pasado: ensayos de historia de Colombia, deja indicados aspectos que dentro del proceso histórico colombiano aún faltan por estudiar, aspectos que serán trabajados por las nuevas generaciones de historiadores. Habla con profundidad analítica acerca del proceso histórico de nuestro país, desde las primeras culturas, pasando por el dominio hispánico y la ruptura con la corona, para enlazar con la república decimonónica hasta la conflictiva vida contemporánea.

Melo establece los correspondientes nexos con la historia del mundo, y aborda los temas teniendo presentes los elementos de la "historia total", la cual es de gran interés para la ciencia histórica actual. En conclusión, este texto es un buen aporte a la cuestión de cómo se está trabajando la ciencia histórica en Colombia y hasta qué punto desarrolla o no su funcionalidad.

JAIME PUENTE ALMENTERO

 

1 Ciro F. Cardosoy Héctor Pérez Brignoli,Los métodos de la historia, México DF., Editorial Grijalbo, págs. 51 y 52. (regresar1)

2 James Parsons, La colonización antioqueña en el occidente de Colombia, Bogotá. Carlos
Valencia Editores. 1979, pág. 120. (regresar2)

3 Bolívar Echeverría, "Humanidad y capitalismo", en Debates sobre modernidadypostmodernidad, Editores Unidos Nariz del Diablo. Quito. 1991, impreso en Santafé de Bogotá. octubre de 1991, pág. 80. (regresar3)

4 Gianni Vattimo, "Postmodemidad: ¿una sociedad transparente?", en ibid., pág. 147. (regresar4)