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Boletín Cultural y Bibliográfico
, Número 33, Volumen XXX,
1993
Estética
de club fotográfico
Las mejores fotografías
de los
países
andinos
Varios autores
Editorial Colina-Asfoto, Medellín, 1993, 158
págs, ilustr.
El volumen reúne las
fotografías seleccionadas y premiadas en el concurso promovido por la Asociación de la
Fotografía, la Imagen y el Video en Colombia (Asfoto), con la participación de
fotógrafos de Colombia, Venezuela, Ecuador y Bolivia.
Las obras concursaron en
16 (!!) categorías: arte, gente y acontecimientos, retratos, belleza y moda, ecología,
locación, arquitectura, publicidad, transporte, alimentos, industria y tecnología,
naturaleza muerta, efectos especiales; para los aficionados los temas fueron: gente,
paisaje, flora y fauna, y tema libre.
Esta clasificación es
demasiado arbitraria para ser válida, y resulta deleznable en grado sumo. Admitido que la
fotografía es arte, cabe preguntar: ¿cuáles obras se clasifican en la sección
"arte"? Nada menos que las que obedecen a cierto particular estereotipo:
desnudos rebuscados, trucos fotográficos, composiciones "creativas", vanos
intentos experimentales y, en fin, lo más parecido a vulgarizaciones estéticas. Pese a
la clasificación, los promotores no se preocuparon por cumplirla, y así, en "gente
y acontecimientos" se encuentran mejores retratos que en la sección
"retratos". Igual sucede en otros apartados.
La estética de club
fotográfico se deriva de dos fuentes: las revistas fotográficas y la obra de grandes
maestros de la cámara. Se retoman temas y encuadres con diversas variaciones y
adaptaciones, como si el adscribirse a un estilo ajeno, pero aprobado y aceptado en el
gremio, fuera condición o garantía para lograr una buena obra. Con ello, los potenciales
creadores actúan como emuladores, y de ahí la sensación que acompaña al observador de
que las imágenes ya fueron vistas antes muchas veces.
Los paradigmas más
evidentes que sirven para construir las imágenes
fotográficas en este libro, se pueden
caracterizar así:
a) La puesta en escena
estrambótica:
busca impacto
asociando objetos y ambientes inusuales en una sola imagen. Mantiene cierta intención de
simbolizar o dar un mensaje, con diferentes grados de legibilidad. El ejemplo más
patético del libro es la foto de un cráneo relleno con cannabis y envuelto en humo
(pág. 23). Otros ejemplos: en una escalera cubierta de inscripciones y sobre una sábana
blanca, se estira una mujer desnuda que finge un trance ante la luz de la ventana (pág.
5). Otros ejemplos: voluptuosos senos desnudos, rodeados por hojas espinosas (págs. 139,
140). Por su parte, el estereotipo del escritor inspirado se encuentra en la página 88:
ante una máquina de escribir, probablemente inservible, el poeta se encuentra envuelto en
una nube de humo de cigarrillo, acompañado de botella de vodka y cesto rebosante de
cuartillas arrugadas; al fondo, semidesnuda en luz azul, duerme la musa.
b) El golpe de suerte:
fotos resultantes de estar en el lugar y momento oportuno con la cámara lista: un insecto
se posa sobre una víbora (pág. 67); o bajo una hoja una lagartija asoma por un instante
(pág. 76). La gracia limitada de estas imágenes reside en la situación única y en lo
novedoso que la casualidad pueda ofrecer.
c) Encuadres insólitos:
entre las composiciones en diagonal y los encuadres de diseñador, sobresale el retrato
Sin título, obra de Andrés Sierra
(pág 43). En él logra eludir la sentinientalidad de las fotos de viejitos y, al despojar
al modelo de bonituras, la imagen emerge con belleza propia.
d) Los efectos especiales: se manifiestan
en el libro mediante trucos luminosos, duplicaciones y repeticiones de imágenes, montajes
y creación de situaciones irreales y fantásticas; por ejemplo, un arco iris sale de una
pantalla de televisor y culmina en un discó compacto iridiscente, mientras todo flota en
una atmósfera galáctica.
e) Luz y color new age: asociado a
los efectos especiales anteriores, predominan los colores brillantes, los am. bientes
asépticos y futuristas. Destellos, halos, y auras a la orden del día. Esta es la
tendencia "innovadora" dentro del género de la fotografía publicitaria.
f) El tipismo folclórico: abundan en el
libro imágenes románticas de indios locales, niños pobres en diferentes situaciones,
ancianos fumando, ancianos conversando, ancianos solos y acompa. ñados, campesinos en el
cultivo, a caballo. Son un conjunto de imágenes que traslucen una compasión de
fotógrafo urbano que parece querer redimir haciendo bella una dificil condición humana.
En medio de toda una galería de trivialidades, sobresalen Indígena wayú de
Sergio Trujillo (pág. 25), por el gesto que captura, y Cabeza de múcura de
Hernando Oliveros (pág. 147), por la calidad compositiva basada en el equívoco.
g) El objeto deslumbrante: grifos
espectaculares. Cerraduras que parecen galácticas. Autos futuristas y psicodélicos.
h) La naturaleza exuberante o inédita:
la presentación de aspectos del medio natural que enfatiza en su exuberancia. Alejados de
la mirada del ciudadano, las fotos con este enfoque son una exaltación de la naturaleza
en su esplendor intocado. La más sobresaliente del libro, por su riqueza cromática, es Chin
gaza, de Jorge Rengifo, que ilustra la cubierta de la publicación.
Aunque hay excepciones, el tono general
de estas imágenes tienden sospechosamente a ser superlativo: todo es superior,
magnífico, sobredimensionado, brillante, destacado, y pretendidamente bonito. Personas,
cosas, y paisajes están sometidos a la grandilo
cuencia de un punto de vista ostentoso. Parece
inexistente o imposible una mirada justa, o un enfoque que corresponda a la imagen que se
quiere capturar. Es por todo ello, que entre los muchos que toman fotografías, hay tan
pocos verdaderos artistas de la cámara.
SANTIAGO LONDOÑO VÉLEZ
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