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Boletín Cultural y Bibliográfico
, Número 33, Volumen XXX,
1993
Condiciones de la fuga
Obra
poética
Alvaro Mutis
Arango Editores, Santafé de Bogotá. 1993, 284
págs.
Celebraciones y otros fantasmas.
Una biografía intelectual de Alvaro Mutis
Eduardo García Aguilar
Tercer Mundo Editores, Santafé de Bogotá,
1993, 152 págs.
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La
relectura de los clásicos Alvaro Mutis ya es uno de ellos, y no creo que se me
exija verificar esta calificación rejuvenece aquellas sorpresas que un día esa
obra nos deparó
1
. Más aún
cuando, como en este nuevo encuentro, nos acompaña el estupendo libro de conversaciones
de Mutis con Eduardo García Aguilar. Allí el poeta habla de la necesidad de semejantes
visitas, porque "la poesía es una especie de danza demoníaca donde en un momento
dado estamos cerca del fuego y en otras llegamos a situaciones más tibias y más lejanas del núcleo, del centro"
2.
La Obra poética editada en Santafé de
Bogotá reproduce, sin los prólogos de Ernesto Volkening y Octavio Paz (que son en verdad
notas de distintos tiempos: 1959 y 1981), la edición de México
3
. Pero la verdadera carne está en los poemas
mismos y a través de ellos hemos de indagardando por descontada la intimidad
que existe entre la narrativa y la
poesía algunas características de tipo ideológico, en el sentido más lato de
esta palabra: las prácticas cotidianas que "acomodan" el mundo a nuestro
interés. En principio, Mutis ha ido "incorporando" su narrativa a la esfera de
lo poético, por lo menos en cuanto a proyecto vital se refiere; vale decir, respecto al
punto de vista que encauza las acciones y destinos de sus personajes. En la solapa de la
edición bogotana se nos informa que el autor ha cumplido
cuarenta y cinco años de incesante trabajo poético que se concreta en diez
títulos de colecciones de versos y otros tantos de lo que se ha llamado relatos, cuentos
o novelas, pero que él prefiere considerar como poesía en prosa.
¿Qué
quiere sugerir esta consideración? En una entrevista de 1989 a propósito de la
publicación de La última escala del Tramp Steamer, relato largo que se sitúa
fuera de la trilogía del Gaviero, nos indica el autor que él nunca se ha retirado del
recinto de la poesía, pues
el mundo de la narración y la novela (no me atrevo a llamar novela lo que he
publicado, son narraciones, la estructura de una novela es algo mucho más complejo) es un
mundo que me cuesta mucho trabajo, no domino bien, parece que lo domino afuerza de
trabajo, de elaboración manual muy dolorosa y cansada, agotador
4
.
Una
probable explicación para tal faena (o entropía poético-novelística) estaría en el programa
poético que tempranamente asumiera Alvaro Mutis con ese título (más didáctico
todavía:
"Programa
para una poesía"). Allí recomienda buscar "las palabras más antiguas, las
más frescas y pulidas formas del lenguaje", pues con ellas "debe decirse el
último adiós"
5
. E insiste: "Con ellas
diremos el adiós a un mundo que se hunde en el caos definitivo y extraño del
futuro" ("Programa", pág. 20). Interesa esta separación porque supone una
especie de anticaída (al sentidojudeo-cristiano de expulsión del Paraíso
situado en la infancia le sucede otro, avizoramos, tecnológico) que ocurrirá
en el futuro, pero que no es necesariamente una visión apocalíptica. Parecería una toma
de conciencia. ¿Por qué "extraño", entonces? ¿Es que se le hace ya difícil
interpretar un futuro que no responda al sentimiento elegíaco que rige esta poesía?
Semejante inclinación encontramos en otro texto de esa serie, que interesa así mismo en
razón de otra despedida: extravío singular. La "máscara purificadora del odio
verdadero" se nos revela tras las "falsificaciones del odio" que
desconocería al que "sella los dientes y deja los ojos fijos en la nada, a donde
iremos a perdernos algún día" ("El odio", pág. 21). De modo parecido
suele moverse el poeta respecto a la ubicación, conflictiva siempre, en la historia
inmediata. Por ejemplo, sus impresiones de aquellos intelectuales que opinan sobre
política no suelen ser enaltecedoras: "Mutis confiesa que siente vergüenza ajena.
..", según Rosina Balboa
6
. En esa
misma entrevista nos revela algo acerca de Maqroll, el álter ego (reconocido
paulatinamente):
..como ser, es un hombre que busca en la acción una especie de alivio a la
angustia de su continuo vivir trasterrado, un hombre que busca llevar las experiencias de
la vida a su mayor extremo hasta llegar al cero absoluto y ver qué sucede. [pág. 28]
Esa
zona neutral sería el oasis de la carencia ideológica, el desapego y el vértigo
correspondientes que fuerzan a la palabra de Mutis a dejar testimonios indirectos del
imperio de las ideas, la cotidianidad. Veremos, entonces, que en los poemas a
diferencia de lo que ocurre en las "novelas" el Gaviero sintetiza o
"poematiza" los comentarios de tipo editorial que lo nutren (o de los que se
nutre, a espaldas del lector). Ya estamos, en apariencia, entrando en un mundo en el que
la voz poética y la narrativa difieren en grado, nada más, así como se distinguen y se
llaman el autor y el Gaviero, la narración y la poesía, la memoria y el corrosivo
presente, la lírica y todo aquello que se nombra con intención de establecer un registro
(pensemos en los títulos de sus libros: "reseña","crónica"," recuento"). Al interior de
la Obra poética se hallarán tales
frases, observaciones y sentencias. Muchas de ellas eran recordadas y citadas en
la región, sin que nadie descifrara, a ciencia cierta, su propósito ni su significado.
Las había escrito el Gaviero y muchas de ellas estaban borradas por el paso de los
clienles hacia el inesperado mingitorio. [La nieve del almirante, pág. 1581]
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Estas
son maneras de referirse a un solo texto: el poema. Su "lugar" un
pasillo no podría aludir de modo más explícito al paso del tiempo, amén de
situarse en el borde de un precipicio, sostenido por unas vigas de madera. Quienes leen
dichos escritos son viajeros que se detienen para ser testigos (esto no lo dice el poema)
de los borrones involuntarios del tiempo. Sobre ese cuerpo del trópico se yergue el deseo de permanencia
7
.
Pero esas huellas
dejadas al desgaire
casi (tan sólo pensemos en el escenario en que se aglomeran) son los signos definitivos
que la voz poética (enmascarada a veces en el Gaviero, máscara de otra fuente de
autoridad) pretende, por su lado, cazar, retener, endilgarle al lector: "Fue,
entonces, cuando consiguió aislar, en el delirio lúcido de un hambre implacable, los
más familiares y recurrentes signos que alimentaron la substancia de ciertas horas de su
vida" (En los esteros, pág. 174). Como los personajes, el lector está
encaminado en una búsqueda similar. Y si la poética de Mutis incluye, para mejor
consenso, las diferentes "formas" estipuladas de la comunicación, también en
ellas precisa otra mirada que llegue a inesperados escondites. El propio autor lo confirma
al compartir su proceso de escritura:
Yo voy pensando mucho el poema, y las imágenes, el ámbito del poema, me van
cercando, acosando, sin que todavía haya escrito nada. Cuando escribo generalmente lo
hago a lápiz, en una hoja cualquiera... Son signos, apuntes, señales que me dejan los
hitos de esa visión que he tenido... [García Aguilar, pág. 124]
¿Es
una coincidencia acaso que un libro de homenaje a su obra lleve el título Tras las
rutas de Maqroll El Gaviero (1988)? Lo mismo sucede en su narrativa: el lector estará
en pos de signos y señales, infiriendo en o desde ellos un tipo de "orden".
Volveremos
al tema después. Ahora
diseñemos, en lo que a la Obra poética se refiere, algunas agitaciones.
CONTINUAR
1 Doy fe de mis sucesivas visitaciones:
"Caravansary", en Cuerpo de reseñas, Lima, Ediciones del Azahar, 1984,
págs. 103-104; Los emisarios: respuestas que son preguntas", enAguade
Colombia, FundaciónSimón y Lola Guberek, Bogotá/Medellín, 1988, págs. 99-113;
"Crónicas de una voz", en ibid., págs. 114-119; Palabras, ¿qué hacen
por la noche? (Hablamos con Mutis)", en ibíd.,págs. 120-125; "Los trucos del
trueque"
[llana llega con la
lluvia],
en Boletín Cultural y Bibliográfico, Bogotá, vol. XXV,
núm. 17, 1988, págs. 152-155; "Guerra Santa a las computadoras" [Tras las
rutas de MaqrollEl Gaviero], en Boletín..., vol. XXVI, núm. 19, 1989, págs.
105-108; "Ajuste de cuentas con Maqroll el suertudo" [Un bel morir], en
Boletín..., vol. XXVII, núm. 24/25, 1990, págs. 113-118; "Privaciones y orgullos
[C. A. Torres/E. Castillo/A. Mutis]", en ibid., págs. 138-141. (regresar1)
2 Eduardo García Aguilar, Celebraciones y otros fantasmas, pág. 132.
Para citas posteriores de esta fuente indicaré el nombre del autor y el número de
página. (regresar2)
3 Alvaro Mutis, Summa de Maqroll El Gaviero/Poesía 1948-1988, México,
Fondo de Cultura Económica, 1990. (regresar3)
4 Ana Maria Jaramillo, "Las mujeres
del
Gaviero", entrevista con Alvaro
Mutis, en
Semanal, de La Jornada, México,
Nueva
Epoca, núm. 10,20 de agosto de 1989,
págs.
18-19. (regresar4)
5 Todas las citas de la Obra poética serán indicadas con el nombre
del autor o del poemaespecíficoy la página correspondiente. (regresar5)
6 Rosina Balboa, "Alvaro Mutis, perseguidor de nostalgias",
entrevista, en Quimera, Barcelona, núm. 108, 1991, pág. 27. (regresar6)
7 Véanse, por ejemplo, y esta
enumeración es un muestrario incompleto las siguientes "marcas":
relato/narración/alusión (págs. 29, 43. 44. 107, 192, 193, 236); oración (pág.
31); recuento (págs. 44, 137, 194);
historia (págs. 49, 53); mito (pág. 49); pregón (pág. 109); lamento (pág. 133);
memoria (pág.
250); catálogo (pág. 210);
reseiia (págs. 173, 250); letanía (págs. 143, 192). Con lo cual no ha de
entenderse una simple aparición de estos vocablos, sino que ellos "ejercen"
como representantes del género poético (sea en verso o en prosa), incluso en las
narraciones. (regresar7)
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