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Boletín Cultural y
Bibliográfico , Número
32, Volumen XXX, 1993
Te participio de mi gerundio, ala
Uso del gerundio en algunas muestras del habla bogotana
Hilda Inés Otálora de Fernandez
Instituto Caro y Cuervo, Santafé de Bogotá,
1992, 172 págs.
Hablar sobre el gerundio es mencionar lo
prohibido. La indecisión sobre la manera correcta de usarlo ha dado lugar a eludirlo en
el lenguaje escrito o a recurrir a él con miedo. Debido a ese especial interés, Hilda
Inés Otálora emprendió su labor investigadora con un estudio sobre "la forma no
personal del verbo más controvertida de los gramáticos, y a la vez, sobre la que más
desacuerdo hay entre el uso y las normas" (pág. 17).
El Instituto Caro y Cuervo publica este texto
como contribución al proyecto de "Estudio coordinado de la norma lingüística
culta", iniciado en 1972, que comprende las principales ciudades iberoamericanas,
Bogotá entre ellas.
Este estudio ha seguido un largo e inacabado
proceso realizado en varias etapas: recolección de materiales destinados al estudio
gramatical entre 1972 y 1984; publicación de dos ediciones de estos materiales;
investigación referida al análisis morfosintáctico del material; y aplicación, de
acuerdo con un cuestionario previsto.
En las cincuenta muestras recogidas en Bogotá,
se registraron 1.078 gerundios, cuya clasificación se hizo de acuerdo con su naturaleza
(verbal, adverbial, adjetiva). Esta etapa "constituyó el trabajo más dispendioso, a
causa de la cantidad de casos registrados y, algunas veces, de la dificultad de
clasificación, por cuanto el gerundio implica matices que permiten ubicarlo tanto en una
clase como en otra" (pág. 31).
En el trabajo de Otálora los valores del
gerundio se analizan según su funcionamiento. Como verbo, el gerundio registra el máximo
porcentaje de los casos registrados: 99,8% del total. "Básicamente el gerundio es
verbo. Es la forma nominal e impersonal más estrechamente unida con el verbo" (pág.
43). Como verbo y adverbio añade un carácter modal al verbo: "contestó
llorando" (pág. 68). Como verbo y adjetivo, el gerundio no pierde su carácter
verbal, sino que a él adiciona el de adjetivo: "el gerundio de los verbos arder y
hervir se han convertido en adjetivos" (pág. 90). En cuanto a las perífrasis
verbales, constituidas por un verbo auxiliar conjugado y un verboide (en este caso
gerundio), la autora les dedica un capítulo aparte, en donde distingue dos grupos de
perífrasis de gerundio:
1. Verbo auxiliar + gerundio: "estamos
dando" (pág. 101); 2. Auxiliar modal + infinitivo + gerundio: "tienen que estar
moviéndose" (pág. 102).
Pero, ¿a qué se llega con todo esto? A un
trabajo puramente descriptivo que recoge por medio de cuadros, análisis estadísticos del
uso del gerundio; a decir, con respecto a las formas, que existe la tendencia a emplear la
perífrasis con el verbo "estar", y por último, entre otras cosas, a pensar que
"la confusión que se presenta en el manejo del gerundio, nace de la ambigüedad de
su significado y de la naturaleza de su funcionamiento" (pág. 166). Queda abierto el
campo para investigar a qué se debe realmente el hecho, nos dice la autora misma.
¿Entonces? Sólo nos queda seguir hablando.
SILVIA MARÍA CRISTANCHO B.
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