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Boletín Cultural y
Bibliográfico , Número
32, Volumen XXX, 1993
Historia regional: lo
universal en lo particular
Cartagena de Indias: de la Colonia a la República
Gustavo Bell Lemus
Fundación Simón y Lola Guberek,
Colección Historia, núm. 3,
Santafé de Bogotá, 1991, 161 págs.
Cuando el imperio español instaura e] régimen
colonial, éste "iba a convenir grandemente a numerosas ciudades de este Nuevo Reino,
porque florecían para la gloria y la inmortalidad a fuerza de torturas. A otras les iría
de malas y de ellas ni rastro quedaría en la historia, como a algunas más sólo un leve
soplo de supervivencia las conservaría. Cartagena de Indias fue de las primeras. Se
edificó en la cabeza del continente, en un sitio inmejorable, bajo nuevos auspicios.
Pronto sería la puerta principal de la Nueva Granada, por donde todos pasarían, hasta
para ir a enterrarse en los confines de estas posesiones. De ahí que
su crecimiento y celebridad fueran cosa de relámpago"
(1)
Lo anterior indica los privilegios geográficos
de los cuales goza Cartagena y la importancia que para la corona española, desde el punto
de vista económico, tenía la ciudad. Estos son algunos de los principales aspectos de la
ciudad trabajada por Gustavo Bell Lemus en Cartagena de indias: de la Colonia a la
República, estudio que destaca la importancia de la isla antillana de Jamaica como
conexión ara que penetrara el poderío inglés en el imperio español, esto en el lapso
comprendido entre mediados del siglo XVIII y el XIX.
Aquí también se analiza el papel desempeñado
por la isla jamaiquina desde el punto de vista económico cuando se convierte en el centro
de distribución de las mercancías procedentes de la isla inglesa. Igualmente la isla
caribeña influyó en la ideología de los criollos que llegaban allí. También a ella
arribaban los patriotas perseguidos por sus actividades políticas en e Nuevo Reino de
Granada. En resumen, se plantea la acción bilateral que se ejecuta entre Cartagena de
Indias la señalada isla caribeña.
Presenta Bell Lemus en el prime capitulo,
"La conexión jamaiquina y la Nueva Granada 1760-1840", seis subtítulos.
Comienza con la "Ubicación geográfica de Jamaica"; continúa con "Un
traspaso de coronas", donde destaca cómo Inglaterra arrebató a España en 1655 esta
isla y la conservó bajo su dominio imperial hasta 1962 se introduce a continuación en L
economía con "Las ruedas del comercio", donde se señala que "la economía
de Jamaica estaba estrechamente vinculada a la economía de las colonias inglesas del
norte de América y que la otra porción del
comercio se llevaba a cabo por vía de contrabando con las colonias españolas en tierra
firme" (pág. 16).
Es preciso señalar que la corrupción no es
nada nuevo, y que ésta es uno de los legados de las autoridades españolas, porque
"el comercio [ilícito] con la isla no solamente lo realizaban los comerciantes
granadinos, sino hasta las mismas autoridades españolas" (pág. 20).
El influjo del comercio en las costumbres e
ideas se evidencia en las sociedades, porque esta actividad pone en relación directa a
vendedores y compradores, así como a todos los seres sociales. Por eso para "las
autoridades españolas era igualmente peligroso el contrabando de mercancías como el
contacto directo de las poblaciones del virreinato con los súbditos ingleses" (pág.
24).
En el subtema "Jamaica y la República de
Cartagena" se presenta la posición asumida por Inglaterra ante [a declaración de
independencia de Cartagena, cuando ésta, con su junta ie gobierno, decide realizar
comercio zon todas las naciones del mundo.
Además, Londres no podía colocarse en
posición de negarles apoyo a los rebeldes criollos, porque podían solicitarlo a las
colonias francesas, y esto no era de interés para los anglosajones.
Un aspecto relevante en nuestro proceso
histórico fue la reconquista realizada por Pablo Morillo. Ante esto Cartagena buscó
desesperadamente apoyo bélico y monetario en Kingston, sin consultar al gobierno central
de las Provincias Unidas, pero esto no fue tolerado por Santafé, porque "viejas
disputas entre Cartagena y Santafé de Bogotá y otras circunstancias, impidieron que las
solicitudes del puerto caribe fueran tenidas en cuenta" (pág. 32). Incluso Cartagena
propuso su anexión al gobierno británico como posesión inglesa. Nada de esto
fructificó, porque Morillo llevó a cabo su misión.
En "La República 1820-1842", a los
comerciantes granadinos en Jamaica se les presentaron las condiciones que les permitieron
amasar grandes fortunas y posteriormente, con la consolidación de la república, lograron
dominar el comercio internacional de la Nueva Granada.
Como conclusión de este capitulo, Bell Lemus
destaca que "la historia oficial pasa por encima de nuestros puertos, para convertir
a Cartagena en la simple Ciudad Heroica y a Santa Marta en el sitio donde murió el
Libertador"; y además, que "vivimos sólo de fechas vacías, pero con una
ausencia de conocimiento de nuestro devenir histórico, que nos condena permanentemente a
la falta de rumbo, a la improvisación y a que todos los días tengamos que estar
recreando cosas y poniéndoles nombres en etiquetas a los objetos que nos rodean".
Destaca que "la historia es un libro abierto que nos da el sentido de nuestro
presente, pero para poder obtener enseñanzas de sus páginas primero hay que
escribirlo" (págs. 36 y 37).
En el segundo capitulo, "Cartagena de
Indias Británica", se estudia el día en que los cartageneros se declararon
súbditos de su majestad británica, cuando "el 13 de octubre de 1815 en reunión
extraordinaria realizada por la legislatura de la provincia de Cartagena y presidida por
el gobernador Juan de Dios Amador, los cartageneros fueron declarados súbditos de la
corona británica, y su gobernador quedó facultado pasa comunicar tal decisión a
Londres, así como la de hacer en nombre de los nuevos vasallos el juramento de fidelidad
a Jorge IV, rey de Inglaterra" (pág. 39).
Hace Bell Lemus, a renglón seguido, un
análisis y descripción de los sucesos de octubre de 1815, en el subtítulo "1808:
La encrucijada británica. De inveterado enemigo español a inesperado aliado de
Madrid", donde desempeña un papel importante la guerra suscitada por el control del
gobierno madrileño, entre las dinastías de los Habsburgos y borbónica. Se muestra el
interés de las colonias españolas cuando éstas están "en búsqueda del favor
inglés". Sin embargo, en dos de sus principales ciudades de la costa norte, como son
Cartagena y Santa Marta, se producen conflictos bélicos, lo que generó la propuesta de
"la mediación de Stirling" quien, al mantenerse neutral, "favorecía más
a la causa de Cartagena por cuanto la neutralidad implicaba un cierto reconocimiento
tácito de la legitimidad del movimiento de Cartagena, y por otro lado significó un
alivio en términos de tiempo para que este puerto recibiera los refuerzos necesarios para
hacerle frente a Santa Marta y derrotarla" (pág. 53).
Por último, en este capitulo se analiza
"la reconquista en marcha y la neutralidad inglesa", cuando el rey Fernando VII
decide, el 3 de octubre de 1814, enviar una expedición a la ciudad de Caracas, mientras
en Cartagena "se agudizaba el conflicto que desde el comienzo mismo de la
independencia se presentó entre la fracción de los hermanos Gutiérrez de Piñeres,
denominada los demagogos, y la de García de Toledo, denominada por aquéllos los
aristócratas, por el dominio del poder de la ciudad" (pág. 59). Como anexo a este
capítulo aparece el "acta de la legislatura de la provincia de Cartagena",
fechada el 13 de octubre de 1815 y firmada por Juan Marimón como comisionado del Gobierno
General.
Las "Deserciones, fugas, cimarronajes,
rochelas y uniones libres: el problema del control en la Provincia de Cartagena al final
del dominio español, 1816-1820" constituyen el tercer capitulo. Se presenta al
gobernador Torres y Velasco como "un tardío restaurador", porque los retos que
tenía este dirigente español eran grandes, y él tomó muy en serio su misión,
recurriendo para su mandato a la persuasión, porque el empleo de la fuerza podía
producir resultados adversos a las autoridades españolas.
Señala Bell, en este tercer capítulo, el
problema de las deserciones, que nunca pudo ser resuelto por las autoridades españolas, y
ellas se presentaban especialmente entre las milicias realistas. Otro problema para los
españoles fue el de la fuga de esclavos de las haciendas de las provincias y la
formación de las "rochelas". Se analizan las "uniones libres y conductas
escandalosas" durante la colonia, ante las cuales el gobernador Torres y Velasco
actuó como un inquisidor.
Bell Lemus estudia la época de la Independencia
en el cuarto capitulo, "El impacto económico de la independencia en Cartagena
1821-1830", y muestra que el estancamiento es lo característico del momento
posindependentista.
El Canal del Dique y el problema de su
obstrucción seguía para ese entonces aún sin solución, lo que le impidió a Cartagena
por un tiempo resolver las necesidades de algunos recursos. Se toca en esta parte la
crisis económica de la Gran Colombia hacia el año 1826: "al final de los años
veinte, el futuro de Cartagena era incierto. Era claro que el gran pasado colonial había
desaparecido y que la nueva realidad que la Independencia había traído era demasiado
dura para su situación" (pág. 129). En el tema "el canal del Dique 1810-1840:
El viacrucis de Cartagena", se destaca la importancia del no Magdalena, que antes de
la independencia era una vía subutilizada, y cuando se consolidó la independencia se
convirtió en una vía valiosa para la comunicación del interior andino con el mundo.
Cabe hacer resaltar que el proceso histórico
del canal del Dique está vinculado al de Cartagena, porque se conocen datos de su
proyecto de construcción desde 1571. Sin embargo, esta obra se terminó en 1582, y cayó
rápidamente en el abandono.
Durante "los años de la
Independencia", cuando fue abolido el consulado de Cartagena, igual suerte corrió la
entidad que tenía a su cargo el mantenimiento del canal. Posteriormente se viven
"las incertidumbres de la República" y en "la Nueva Granada: nuevos
intentos fallidos", porque los esfuerzos hechos por Cartagena para tratar de hacer
del canal en los años treinta del siglo pasado una vía de importancia, resultaron
fallidos.
Concluye este estudio con un apéndice titulado
"La universal relajación y corrupción de costumbres de los fieles", un informe
del obispo de Cartagena sobre el estado de la religión y la iglesia en los pueblos de la
costa, 1781", en el que se muestra la visión que en la colonia tenía el obispo
Joseph Palacios de la Vega de las poblaciones de la costa atlántica, indicándonos este
documento que la mayor parte de las investigaciones sobre la costa atlántica
en la colonia se han centrado en Cartagena, dejando a un lado las poblaciones rurales, un
mundo realmente diferente al del opulento puerto" (pág. 151).
En Cartagena de Indias: de la Colonia a la
República, Bell Lemus elabora un total de 174 citas, distribuidas así: 18 en el
primer capítulo, 38 en el segundo, 56 en el tercero, 51 en el cuarto, 29 en el quinto y,
por último, proporciona un documento de finales del siglo XVIII como apéndice.
Las citas se apoyan en estudios antiguos y
recientes de investigadores nacionales y extranjeros, así como en documentos del Archivo
General de las Indias, especialmente en oficios de los dos primeros decenios del siglo
XIX. Esta metodología hace que el estudio de Bell se realice en los ámbitos local,
regional, nacional e internacional y toque los aspectos social, económico, político,
cultural y geográfico.
Trabajos como éste son de importancia para el
estudio científico de la historia, porque lo que "hoy debemos buscar, es alejarnos
de la senda polvorienta y provinciana de la vieja historia, para abrir nuevos caminos que
nos lleven hacia rutas por donde transita en la actualidad la historia científica en el
mundo occidental. Se trata pues, de navegar en la corriente principal de la
historiografía contemporánea y de hacer historia regional para encontrar lo universal en lo particular y no para exaltar a este o aquel jefecillo político
local"
(2)
.
Enhorabuena a un trabajo como éste, porque se
destacan nuevos enfoques que muestran el avance del estudio científico de la historia
local y regional, que unidas configuran nuestra historia nacional.
JAIME PUENTE ALMENTERO
(1) Antonio dcl Real Torres. Biografía de Cartagena, Imprenta
Departamental, vol. 8, Dirección dc Educación Pública dc Bolívar, 1946, pág. 52.
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(2) Adolfo Meisei Roca, "Hacia la corriente:
consideraciones para el florecimiento de la historia regional costeña", ensayo
aparecido en la revista Cuadernos de Historia, núm. 2, órgano informativo del Centro de
Historia de Cartagena de Indias, 1990, pág. 27. En este número sc encuentran, además,
los trabajos "La historiografía cartagenera" de Moisés Álvarez Marín y
"Esbozos críticos para una nueva historia de Cartagena de Indias" de Ubaldo
Elles Quintana, los cuales presentan puntos de vista que coadyuvan al avance de la
historia local y regional desde la óptica contemporánea. (Regresar
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