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Boletín Cultural y
Bibliográfico , Número
32, Volumen XXX, 1993
Historia errante
Los héroes errantes.
Historia de Agustín Codazzi, 1793-1882
Giorgio Antei
Planeta Colombiana Editorial S. A., Instituto Geográfico Agustín Codazzi, Biblioteca
Nacional de Colombia, Bogotá, 1993.
Agustín Codazzi es sin duda una de las figuras
más distinguidas del siglo XIX en Colombia y Venezuela. Su nombre es indefectible en los
anales de la cartografía, la geografía, la ingeniería y otras ciencias en los dos
países, y también en su historia militar y política. Paradójicamente, hasta ahora su
vida y su obra escasamente han sido objeto de atención sistemática. El libro de Giorgio
Antei, publicado a los doscientos años del nacimiento de Codazzi, ciertamente contribuye
a remediar esta deficiencia, al menos en lo concerniente a la primera etapa de la vide del
geógrafo (1793-1822). En el prólogo Antei anuncia la próxima aparición de un segundo
volumen sobre el Codazzi maduro (1826-1859).
Tiene razón Antei cuando señala que "las
biografías de Codazzi, en lo tocante a su primera estancia en América, son muy pobres e
imprecisas". Más aún, la afirmación se aplica a la totalidad del periodo entre el
año del nacimiento de Codazzi (1793) y el año de 1826, cuando regresó a Sur-América
después de una estancia en [talia. Baste mencionar que la biografía publicada en 1884
por Hermann A. Schumacher, indiscutiblemente la más exhaustiva y detallada, comienza
apenas en 1817, cuando Codazzi se incorporó a las fuerzas independentistas del Caribe. La
publicación en 1930 de las Memorie de Codazzi, si bien arrojó una luz sobre el
período 1816-1822, introdujo monumentales confusiones respecto a la extensión y
cronología de sus viajes y a varios eventos históricos en los cuales tomó parte.
Antei, italiano de nacimiento, realizó para su
libro una extensa investigación en bibliotecas y archivos de Bogotá, Nueva York, Austin
(Texas) y Lugo (Italia), ciudad natal de Codazzi. Hizo acopio de manuscritos, algunos de
ellos no utilizados antes, artículos de la prensa italiana y estadounidense del período,
y otros materiales de archivo. Por amplísimo margen, la más importante fuente documental
que empleó el autor fueron las Memorie del futuro geógrafo, cuyo manuscrito se
conserva en la Biblioteca Comunales de Forli. Antei tuvo la precaución, y la diligencia,
de efectuar su propia traducción de extensos pasajes de las Memorie de Agustín
Codazzi. Las dos versiones existentes, ciertamente, adolecen de numerosas inexactitudes.
El manuscrito incluye una serie de mapas del puño del propio Codazzi, que por primera vez
se publican en Colombia en su forma original en el libro de Antei.
Lo primero que llama la atención en el libro es
ciertamente el titulo: Los héroes errantes, en plural, .. .Historia de Agustín
Codazzi. Antei no pudo haber escogido un titulo más exacto. En pocas palabras declara
los principios teóricos y metodológicos que guían la obra, y lo que se puede esperar de
su lectura. El enfoque seguramente atraerá a los lectores románticos: ..."las
páginas que siguen escribe Antei en el prólogo están dedicadas a unos
héroes menores, que vagan desdichados en los confines de la memoria, errantes
en vide, errantes después de la muerte [...] Codazzi cabe sólo en parte en su número,
pero a lo largo de varios años compartió su destino con tal intensidad, que
posteriormente se empeñó en rescatarlos del olvido". En el número de estos
desdichados "héroes menores" se cuentan, apane de Codazzi, tres personajes
sobre los cuales trata Antei en extenso, a saber, Francisco Xavier Mina, Gregor MacGregor
y Louis Aury. Los dos primeros, en realidad, tienen poco que ver directamente con Codazzi,
pero efectivamente, como Aury, fueron profundamente desdichados e irremediablemente
errantes.
Antei ofrece como arquetipo del héroe
errante" a lord Byron, encarnación del héroe romántico. Byron murió en Grecia cuando luchaba
en favor de la libertad de los helenos, haciendo honor a sus versos: When a man hath no
freedom to fighr for at home, /Let him combat for that of his neighbours; /../Then battle
for freedom wherever you can/.. Lucha por la
libertad dondequiera que puedas.
Dentro del modelo del "héroe
errante", que según nos informa Antei es "estadísticamente no muy concurrido
pero bellamente frecuentado", se presenta una vasta gama de individuos. En ella caben
desde Ulises y Eneas, que descienden al libro de Antei por vía de La divina comedia
divina comedia de Dante, hasta "héroes menores" como Mina, MacGregor, Aury
y el propio Codazzi. En la posición opuesta se encuentran los "peregrinos
antiheroicos", como los sbandati, aquellos soldados que el colapso
napoleónico lanzó a vagabundear por los cuatro puntos cardinales. Todos ellos, en uno u
otro momento, con mayor o menor énfasis, se presentan como símiles de Agustín Codazzi.
En las páginas iniciales del segundo capitulo,
Antei enuncia su método. "Codazzi, para nosotros explica, encarna a un
mentor, así como Virgilio lo encarnó para Dante: de su mano recorremos la senda de una
historia en gran parte olvidada, dentro de cuyo espacio nuestro acompañante, ateniéndose
a su papel de guía, no pretende figurar como protagonista". Para decirlo en forma
breve, "en este libro, el punto de vista histórico, en lugar de centrarse como el
biográfico sobre un conjunto de experiencias personales, abarca el paso de un
individuo por la historia". Sin embargo, después de leer el libro queda la
sensación de que el método empleado fue exactamente el opuesto. Antei, utilizando una
extensa base documental, conduce al lector de la mano por la Mentorie de Codazzi,
que constituyen una individual "versión de los hechos", es decir, el testimonio
del paso de la historia por un individuo. Las Memorie fueron escritas por
Codazzi probablemente entre 1825 y 1826, cuando su autor estaba entregado a actividades
agrícolas en su propiedad de Massa-Lombarda. Su objeto no era otro que el de ofrecer a
sus amigos "una versión más circunstanciada de mis peripecias". Antei descubre
muy acertadamente el juego de fantasía y realidad histórica en las Memorie, haciendo
uso de un sistema tan simple como efectivo: deja inicialmente al lector con el relato de
Codazzi, sin anotación alguna, y seguidamente somete a dicho relato, detalle por detalle,
a riguroso análisis con base en otras fuentes históricas. Así, descubre que algunos
pasajes relacionados con la extensión de los viajes de Codazzi y algunos arranques de
valentía son claramente ficticios y exagerados. Una supuesta incursión en territorio
hostil en el actual territorio de Texas y un viaje a Buenos Aires son ejemplos palmarios
de hazañas que nunca sucedieron. Desde luego, no es difícil aprender a descubrir los
pasajes de las Memorie inspirados en la imaginación de Codazzi, valiéndose de la
ayuda de otras referencias, en particular las Mentorie postume de Constante
Ferrari, amigo y camarada de Codazzi durante la mayor parte de este periodo. Aún así, el
libro de Antei constituye la mejor guía publicada hasta ahora para la adecuada lectura de
las Memorie de Codazzi. Esta, sin lugar a dudas, es una valiosa contribución para
el estudio del geógrafo, tanto más valiosa cuanto que se discuten y clarifican numerosos
errores que se habían perpetuado en las biografias del personaje. No obstante, quienes
esperaban de la obra algo más amplio y definitivo sobre Codazzi pueden llevarse una
decepción. Ya hemos aprendido del propio Antei que su libro no es una
"biografía" sino una "historia" de Agustín Codazzi.
La idea del "héroe errante" como
guía conceptual, que para algunos puede constituir el principal atractivo del libro, se
convierte en realidad en su principal debilidad. Antei parece pasar por alto que el futuro
de Codazzi, es decir, la geografía, es el principal elemento iluminador de las partes
más oscuras de su biografía juvenil. Así, las Memorie son un ejemplo temprano de
la vocación geográfica de Codazzi y de su aguda observación histórica, y Antei saca de
ello escaso provecho. Ahora bien: es posible asumir la vocación geográfica de un modo
romántico, o incluso abiertamente "heroico", como lo hizo, por ejemplo, el
barón Alexander von Humboldt. Pero esta modalidad no fue la adoptada por Codazzi. Por el
contrario, Codazzi fue un individuo esencialmente modesto, que a cada paso repetía los
nombres de quienes consideraba como los verdaderos héroes: Aury, Mina, Bolívar,
Santander, en la época libertadora, y Caldas, Humboldt, Talledo y otros en su vida de
científico.
¿Fue en realidad Codazzi un "héroe
errante"? Tomemos por ejemplo el concepto de patriotismo, que en el libro de
Antei parece estar estrechamente asociado con el concepto de libertad nacional y, hasta
cierto punto, de la libertad de una Italia unida. La expresión "mi patria", que
Codazzi solamente utiliza tres veces en toda la extensión de sus Memorie, se
refiere claramente a Lugo, su pueblo natal. La situación política del norte de Italia en
esta época difícilmente podría haber inspirado un concepto más espacioso. Entre el
año del nacimiento de Codazzi y 1804 el norte de Italia atravesó una serie
extraordinaria de cambios en su situación política: En el curso de pocos años osciló
entre la dominación francesa y la austriaca. La propia identidad geopolítica se vio
afectada, pues tras la invasión napoleónica, los antiguos Estados Pontificios del norte
se convirtieron en la República Cispadana, después en la República Cisalpina y más
tarde en la Republique Italianne, la cual finalmente se transformó en el Reino de
Italia. La propia ciudad de Lugo, que en 1598 había pasado a la Iglesia junto con el
antiguo ducado de Ferrara, para la época del nacimiento de Codazzi había pasado a formar
parte de la Legación de Romagna, que en 1797 cayó en poder de los franceses cuando el
Papa Pío VI se vio obligado a aceptar los términos del Tratado de Tolentino. No es
sorprendente, entonces, que en esta época las ideas de nacionalidad y patriotismo sean,
para Codazzi, irrelevantes. Codazzi ejemplifica de modo meridiano la percepción
"campanilista" de los italianos de la época, en cuanto a patriotismo se
refiere. Respecto al peregrinaje de Codazzi después de la derrota de las armas del Reino
de Italia, Antei afirma que "nuestro héroe perseveró en el camino de las armas, en
pos de un ideal de libertad y amor patrio que cuatro años de servicio en el ejército del
Reino Itálico no podían no haber exaltado". Pero, por el contrario, esos cuatro
años pudieron haber exaltado precisamente el sentimiento opuesto, es decir, un
sentimiento apátrida. Después de todo, durante las guerras napoleónicas Codazzi puso su
vida en juego en un país extraño, a nombre de una potencia extraña. Además, la
perseverancia de Codazzi en el camino de las armas muestra todo menos un concepto definido
de patriotismo. Al abandonar el ejército del Reino, Codazzi ofreció sus servicios al
cardenal Ercole Consalvi, secretario de Estado de los papas Pío VI y VII, pero se abstuvo
de enrolarse, por razón del bajo salario. Más adelante, Codazzi se propondría, sin
éxito, alistarse en los ejércitos del monarca de Persia, del zar de Rusia, y aún en una
expedición que partía de Holanda hacia Batavia, en la isla de Java. En realidad, Codazzi
sólo vendría a experimentar directamente el concepto de patriotismo en las aguas del
Caribe, en medio de los revolucionarios de la América española, a definir sus propias
lealtades y a tomar decisiones conscientes y en concordancia con sus propias convicciones.
Valga como ejemplo el episodio sucedido en mayo de 1817 en el canal de la Mona y que Antei
apenas registra, en el cual Codazzi optó por permanecer con el comodoro Louis Aury,
absteniéndose de desertar a la flota de Luis Brión, por una razón de justicia. En el
capítulo de las Memorie dedicado a "aclarar la razón por la cual no nos
incorporamos a Venezuela", Codazzi señala su desaprobación por la decisión tomada
por Simón Bolívar en Los Cayos en 1816 de negar a Aury el comando de la flota
libertadora, otorgándoselo en cambio a Brión. "En justicia señala
Codazzi se le debía dar a él [Aury] el comando de la marina, pero no tenía a su
favor ni el dinero ni los buques de Brión". Claramente, colocar a Codazzi entre el
número de los "héroes errantes" es, hasta cierto punto, ocultar su verdadera
identidad histórica como futuro geógrafo de Colombia y Venezuela.
No obstante la acuciosidad de Antei, el
seguimiento de un inexistente "héroe errante" hace que escapen a su
observación importantes aspectos del periodo inicial de la vida de Codazzi. Antei
menciona, por ejemplo, una serie de eventos históricos sucedidos en la niñez del
personaje y que juzga como "premonitorios", tales como el asesinato de Marat el
día del bautizo del futuro geógrafo, la invasión francesa de Italia y el saqueo de Lugo
en 1796. Sin embargo, deja de mencionar otros hechos menos espectaculares pero quizá más
premonitorios. Por ejemplo, el establecimiento en Milán en 1800 del Dipartamento della
Guerra de la República Cisalpina, al cual estaba adjunto el Deposito della Guerra,
que tenía como propósito la recolección de mapas, planos y otros materiales
cartográficos; Al mismo tiempo se formó un cuerpo de ingenieros geógrafos, al cual se
adjuntaron los oficiales del Cuerpo de Ingenieros (Corps du génie) del ejército
franco italiano. Premonitoriamente también pocos años más tarde, la provincia natal de
Codazzi, la Romagna, fui sometida por primera vez a triangulación cartográfica.
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En cuanto concierne al paso di Codazzi por el
ejército del Reino Itálico, conviene hacer vanas precisiones Aun cuando no omite las
necesarias referencias a su nombre, Antei elude un enfoque más profundizado de la persona
que ejerció la influencia más poderosa sobre el joven Codazzi influencia que sería
definitiva para si futuro como militar y geógrafo: el entonces mayor Pier Damiano
Armandi. Quizá esté desprovisto de los méritos que pudieran permitir contarlo dentro
del número de los "héroes errantes". No obstante, Armandi, nacido en Faenza (y
no en Fusignano, de donde si eran sus padres), fue uno de los alumnos más destacados de
la Escuela Militar de Módena, estudiante distinguido de la Universidad de Bolonia,
particularmente diestro en matemáticas, y posteriormente director de la Artillería
Italiana y ministro de Guerra. Durante una época fue también educador de los hijos de
Luis Bonaparte y administrador de los bienes de Jerónimo Bonaparte y Hortensia
Beauharnais. Ahora bien, si se da por establecido que fue Armandi quien
"definitivamente" reclutó a Codazzi, su alistamiento no pudo haberse verificado
en julio de 1810 sino um año más tarde, por cuanto Armandi no fue promovido a mayor y
transferido al Real Reggimento dArtiglieria a Cavallo hasta el 27 de julio de
1811. Como señala Antei, se trata de una fecha "a todas luces definitiva" en la
vida de Codazzi, y por lo tanto conviene precisarla. Dicho sea de paso, esta precisión
elimina los visos legendarios que se han perpetuado en las biografías de Codazzi respecto
al trance inicial de su carrera militar. En efecto, no se trató de un evento tan
extraordinario como sus biógrafos, incluido Antei, quieren hacer creer. El alto nivel de
deserción y el fracaso de la primera "leva" en Roma en 1810, que solamente
logró reunir a 450 conscriptos, sugieren que los franceses debieron de recibir con
beneplácito el alistamiento de un joven italiano más. Uno más entre 7.000 nuevos
soldados que en el curso de quince días se presentaron en las legaciones ante los
reclutadores del ejército imperial.
Antei despeja las contradictorias versiones que
persistían en las biografías de Codazzi respecto a su entrenamiento como militar y
cartógrafo. Deja en claro que Codazzi asistió a la Escuela Militar de Pavía entre el
momento de su alistamiento y el inicio de la campaña alemana, en mayo de 1813. Pero aun
cuando menciona algunos cursos básicos del programa de estudios, pasa por alto aspectos
altamente significativos, como, por ejemplo, la división del pénsum en dos ramas
principales: artillería y fortificación. Esta última se convertiría en el eslabón
entre las disciplinas militares de Codazzi y la geografía.
Otra observación importante se refiere a la
participación de Codazzi como artillero en la campaña de 1813, respecto a la cual
carecemos de testimonios documentales directos... con excepción de la hoja de servicios
de su comandante, Pier Damiano Armandi. Antei acepta, como señala la mayoría de sus
biógrafos, que el "bautismo de fuego" del joven soldado tuvo lugar en la
batalla de Lützen, el 2 de mayo. No obstante, si se acepta que Codazzi participó en las
primeras fases de la campaña bajo el comando de Armandi, el "bautismo de fuego"
debe ubicarse en el "affare de Kónigswarte", el 19 de mayo, menos espectacular
que Lützen pero igualmente sangriento. Allí, Armandi, que junto con sus hombres opuso "la
píu intrepida resisrenza", salvó su vida milagrosamente cuando una bala de
cañón mató a su caballo. Dos días más tarde, el 21 de mayo, la división italiana se
batió nuevamente en Bautzen, donde Armandi y sus hombres de la Artillería de a caballo,
entre ellos Codazzi, se distinguieron por su bravura. El general Peyri informaría luego
al ministro de guerra que "Lartiglieria, comandata del bravo Armandi, ebbebe
la parte principale nellattacco del giorno 21 maggio presso Bautzen e desso
contribú de solo a ridurre al silenzio ilfuoco del ne,nico. Ha cambiato tre volte
posizione in questa memorabile giornata e sempre con il piu grande successo". Como
recompensa, Armandi fue promovido a coronel el 14 de junio siguiente (y no "sobre el
campo"). Esta es seguramente la batalla a la que se refiere la anécdota narrada por
Constanza Codazzi de Convers, confundiéndola con la de Lützen, donde no estuvo Agostino.
Constanza, hija del geógrafo, refiere que en esta batalla Agostino "resolvió morir
al pie del cañón y tuvo la audacia de montarse a horcajadas en él a esperar la
muerte". Cuando llegaron los refuerzos salvadores, el comandante de Codazzi le
gritó: ¡Qué hace usted ahí!, a lo cual el artillero respondió: "Ici foutu en
attendant la mort". Aparte de los combates que menciona Antei, Armandi, y por
consiguiente Codazzi, participaron en los de Interbock (6 de septiembre) y Würtemberg (3
de octubre).
Los héroes errantes abarca el lapso
comprendido entre el nacimiento de Codazzi (1793) y su regreso a Europa después de luchar
al lado de los patriotas americanos (1822). El primer capitulo trata sobre los primeros 23
años de ese período. De los seis años restantes se ocupan los siete capítulos que
completan la obra. Allí figuran los verdaderos "héroes errantes" de esta
historia, es decir, Francisco Xavier Mina, Gregor MacGregor y, en lugar especial, Louis
Aury. La insistencia en Aury, desde luego, es enteramente justificada y sin duda está
bien equilibrada. Pero desde un punto de vista "codazziano" muchos pasajes del
relato referentes a Mina y MacGregor parecen excesivos. El peligro de redundar sobre
aspectos ajenos al objeto central no es nuevo, y ya lo había anotado Francisco Manrique
respecto a la biografía de Codazzi escrita por Schumacher. Al respaldo de una de las
páginas mecanografiadas de la traducción que hizo de la obra del alemán, Manrique
anotó: "Me desespera con frecuencia el que el autor dedique tantos renglones a
digresiones casi ajenas del asunto y pase tan por encima de puntos de mucha
importancia". En el caso de Los héroes errantes, quizá el verdadero punto de
mucha importancia" por encima del cual pasó Antei fue el futuro del geógrafo. Un
futuro patente desde la primera página de sus Memorie: "sin terminar los
estudios de filosofía escribió Codazzi, se despertó en mí por sobre todo
una irresistible inclinación, que ya desde la más tierna edad me impulsaba, a viajar y a
seguir la carrera de las armas, en la cual me imaginaba poder surcar los más lejanos
mares, ver las más remotas regiones y las múltiples y grandes obras de la
naturaleza". No fue otro el motivo que impulsó a infinidad de viajeros y
exploradores que durante los siglos XVIII y XIX se aventuraron hasta los confines más
remotos del planeta y en sus cuadernos de viaje recogieron la "materia prima" de
la geografía científica. Sin duda, la mayoría de estos viajeros hicieron gala de vidas
fascinantes, como la del propio Codazzi.
EFRAÍN SÁNCHEZ CABRA
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