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Boletín Cultural y
Bibliográfico , Número
32, Volumen XXX, 1993
Estrategia literaria
El reino que estaba para mi.
Conversaciones con Álvaro Mutis
Fernando Quiroz
Grupo Editorial Norma, Santafé dc Bogotá,
1993, 116 págs.
Celebraciones y otros fantasmas.
Una biografía intelectual de Álvaro Mutis
Eduardo García Aguilar
Tercer Mundo Editores, Santafé de Bogotá,
1993, 152 págs.
Al leer las palabras de Álvaro Mutis sobre su
vida, su obra, sus fantasmas, las convocaciones del alma, las imágenes, las pasiones, sus
obsesiones y todo lo que menciona en estos dos libros, el primero producto de una serie de
entrevistas hechas por el periodista Fernando Quiroz con diferencia de días entre la
primera y la última, y el segundo fruto de cinco años de trabajo, de García Aguilar,
queda claro que Mutis es un conversador incansable y apasionante. Los giros de cada
historia y los sorprendentes finales hacen de cada capitulo un momento literario. Las
frases poéticas de Mutis, que revelan una a una los secretos más profundos y que se
imponen frente a cualquier otra verdad por la forma como están dichas, son la carga de
magia que trae el verbo del autor del Diario de Lecumberri y de La mansión de
Araucaima.
Pero hay otro Mutis, un Mutis que habla desde
más allá de la gloria, que sólo es modesto en el campo de la poesía, donde conserva la
intimidad y no la inmediatez y el primer plano del creador de Maqroll cuando habla de sus
novelas. Un Mutis gran lector de poesía y literatura que dice cosas como: "Cuando el
último de quienes nos conocieron en vida también se va. Cuando ya no queda rastro alguno
de nuestras sonrisas o de nuestros gestos... ese día morimos para siempre". Un Mutis
que va y viene entre el más lúcido y apasionante ser humano y el "ilustre hombre de
letras", el personaje consagrado que ya no pertenece a este mundo, y que durante esas
ausencias logra volverse un ser repetitivo, con un discurso ordenado tal cual quien
escribe cartas para que sean luego publicadas. La actitud del que habla para afuera y no
desde adentro, el hombre con la audiencia cautiva.
Se pregunta uno si todo el laberinto de
historias, que aparecen en estos dos ejemplares, y su contenido, no están previamente
organizados de forma que se entretejan su obra y su vida, si no hay intenciones precisas
de que así aparezca ante el lector.
El primero de los dos libros es una biografía
rigurosamente armada por Femando Quiroz con base en conversaciones con Mutis en su estudio
de la ciudad de México. El otro, de Eduardo García Aguilar, va más sobre la realidad
fantástica y, aunque las revelaciones del entrevistado en este texto alcanzan niveles
mágicos que llegan más allá de la vida cotidiana que escribe Quiroz en sus páginas, su
libro no tiene el sabor de autor que tiene el primero. Está claro un Mutis que conduce el
texto y sobran las preguntas que ni siquiera son antesala en el tema, son sorbos de agua
que pasa Mutis mientras continúa su charla.
Quiroz revela un personaje mientras que García
Aguilar sólo es un vehículo que reproduce los gestos de quien podría valerse por sí
mismo para entregarlos.
Dos libros que se complementan para quien tenga
interés en leer lo hablado por un hombre que ha vivido de manera intensa y muy
carismática 70 años. El Mutis maravilloso de París, el mismo diplomático que nunca
compromete su opinión con el presente, el hombre mordaz y lleno de humor contra la
democracia pero poco espontáneo, como dice de las novelas de Stendhal: "...el
desarrollar cuidadosamente un plan previo", en su discurso monárquico. Todos los
Mutis, el gran poeta y el irremediable novelista, traen y llevan su vida y sus fantasmas
por las páginas salpicadas de elocuencia, de riesgos y certezas, de quien ha sido
ejecutivo, locutor, exiliado, preso, escritor, viajero, amigo de Buñuel y García
Márquez, que se expresa de sí mismo con toda la franqueza y sin temor, y es, hoy por
hoy, la insignia de una generación poética colombiana en el exterior.
JUAN SIERRA
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