Boletín Cultural y Bibliográfico , Número 32, Volumen XXX, 1993

 

Cerca de medio millón de pesos se invirtieron en ese período, en caminos, puentes y otras obras públicas, sin incluir auxilios a los municipios, para obras de igual naturaleza, precisó dicho secretario.

Ahora bien: no obstante el vacío de información anterior a 1880, el siguiente cuadro muestra la evolución de algunos ingresos fiscales social y económicamente significativos a partir de ese año.

CUADRO 3  
Evolución de algunos ingresos fiscales del estado del Tolima
(19)

Periodo: Impuesto   1880/81 1882/83 1884/85 1886 1887/88 1889/90  1891/92  1899/1900
1. Directo 37.890 39.331 41.720 41.489  76.637  94.905 112.000  220.000 p.ley
1. Renta de licores 42.252 84.589  61.118 67.152 58.412 123.367 260.000 1.066666 p.ley  

Fuente A G MC, Informe del secretario dc hacienda del departamento del Tolima... (1892), doc. cit., págs. 11-12.
A.G.I, Informe del gobernador del Tolima a la Asamblea..., 1899, doc. cit.

 

Este cuadro permite advertir, entre otros fenómenos, los extraordinarios aumentos, tanto de los gravámenes a los propietarios de tierras como de la renta de licores durante el gobierno de la Regeneración y, principalmente, después de la guerra de 1885. Así, en los albores de la guerra de los Mil Días, los tolimenses veían aumentar la presión fiscal de un gobierno políticamente cada vez más débil, no obstante estar sostenido, en el Tolima, por la virtuosa y aprestigiada espada del general Casabianca, formado y apoyado por el doctor Francisco Caicedo, hijo y heredero político del expresidente Domingo Caicedo Santamaría, desde después de la guerra de 1860-1862.    

 

Vaquero tolimense (Acuarela de Edward Marck, s.f.)

EL MONOPOLIO DEL AGUARDIENTE

El análisis de las coyunturas en las cuales se intentó establecer el monopolio del aguardiente permite reconocer la importancia de esta industria en la economía y la cultura tolimense y avanzar en el conocimiento de los conflictos entre los sectores populares, el gobierno, los grandes y medianos industriales y la oposición política.

La primera de dichas coyunturas ocurre recién creado el Estado Soberano del Tolima. La penuria fiscal del naciente estado obligó a que su Asamblea legislativa, integrada en su mayoría por radicales, dictara la ley del 25 de enero de 1865, sobre impuestos a los licores y al degüello de ganado. Dicha ley interrumpió la vigencia de una ordenanza de la Asamblea de la provincia de Mariquita en 1852, que había declarado libre la destilación y la venta del aguardiente, tal vez apoyada en los buenos ingresos por impuestos a la exportación del tabaco.

Esa ley establecía el monopolio sobre el aguardiente y fue duramente criticada en la prensa regional a la luz de las expectativas creadas por los liberales en la revolución anterior. En efecto, uno de los críticos afirmo:

En el Tolima, pues, ha sido estéril la revolución [...] protejer a los ricos, hambrear al pobre, atacar la industria, minar las garantías individuales, éstos son los resultados de la lei fiscal, pero no los frutos que los Tolimenses se prometían de la revolución (20) .

 

La justificación para la adopción del monopolio estaba en la idea de suprimir, el impuesto directo, el cual gravaba a los propietarios de tierras, sobre todo a los de la zona tabacalera afectados por la crisis de las exportaciones.

El entonces presidente Climaco Iriarte, en su informe a la Asamblea, atribuyó el fracaso de la ley no sólo a sus inconsistencias (no señalaba pena para los infractores), sino a la tenaz resistencia popular que se le opuso (21) . Según él, la industria del aguardiente era ejercida en lo general por la parte más desvalida de la población, sobre todo en las provincias del sur y centro del estado, donde no habían grandes establecimientos de destilación. En dichas provincias, el aguardiente lo producían las mujeres, en pequeñas cantidades (22) . Este informe calculaba en doce los grandes establecimientos de destilación existentes en todo el estado (23) .

De todos modos, la derogatoria de la ley por la Asamblea legislativa de 1866, dominada por los mosqueristas, y siendo presidente del estado el líder radical Clímaco Iriarte, supuso la abolición absoluta de impuestos sobre producción y venta de aguardiente (24) . La medida afectó a los grandes productores, pues "cada cual llevó paila a su casa para sacarlo a gusto de medida" (25) y depreció el artículo, según lo advirtió Iriarte en el citado informe.

Una vez lograda la estabilidad institucional del estado soberano con el cambio de partido en el gobierno, es decir, a partir de 1868, los conservadores restablecieron el impuesto a los licores, el cual creció progresivamente hasta principios de 1876. Durante este tiempo, la producción era libre pero se gravaba la venta con el sistema de patentes (26) . Una muestra de ese crecimiento es el valor del remate de la renta de licores del departamento del norte en 1872, 1874 y 1876, cuando fue de 12.015 p., 14.500 p. y 20.672 p. ley, respectivamente (27) .

Por otra parte, desde 1871, y con mayor frecuencia en este decenio, se producen variados ataques de grupos populares y del gobierno federal contra las personas y los intereses de empresarios extranjeros (ingleses y alemanes) en el norte del Tolima, por lo común, parecen inspirados en un emotivo nacionalismo y en políticas antimonopólicas.

 El más significativo de esos ataques ocurre al final de la guerra de 1876, cuando el jefe civil y militar del triunfante gobierno liberal decretó el restablecimiento del monopolio (28) . Por entonces, los principales productores en el norte del Tolima eran las firmas Goschen, Ch. Clemens, José John y la Sociedad Agrícola Anglocolombiana, en sus haciendas El Triunfo, La Ceiba, Rompe y La Unión, respectivamente, las cuales, según el apoderado de Goschen (29) abastecían con más de la mitad del aguardiente que se consumía en esa zona y ocupaban a más de 1.500 trabajadores.  

 

Molino para extraer jugo de la caña de azúcar (Grabado tomado de: Storia dellŽAmerica, 1860).   Ejemplo de cocción de azúcar, en Panché (Grabado tomado de: Le Tour du Monde, 1877).  

 

La medida fue interpretada por los apoderados de los principales productores (extranjeros) como violatoria de la libertad de industria y de la propiedad privada, constitucionalmente reconocidas, así como del artículo 9 del tratado de amistad, comercio y navegación entre Colombia e Inglaterra, suscrito en 1825 (30) .

Tomás Plitt, apoderado de Goschen y Cía., quien habla sido excluido de la licitación para el remate de la renta, invocó la falta de sentido humanitario de la ley de monopolio al dejar cesantes a la mayoría de sus empleados (31) . Las firmas extranjeras y unos hacendados de Mariquita lograron que la Corte Suprema Federal declarara inconstitucional dicha ley, por violar la propiedad privada y la libertad de industria al no indemnizar los perjuicios que causaba a quienes se lucraban con ella.

 La estabilidad del gobierno radical del Tolima dependía, según sus voceros, de las rentas que produciría el monopolio. La presión política del gobierno federal logró que, meses después del fallo de la Corte, el Senado declarara vigente la ley (32) .  

 

Ambalema (Acuarela de Edward Marck, 1846).

 

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(19) Ibíd. (Regresar a 19)  

(20) Biblioteca Nacional, Fondo Pineda, "El nuevo sistema fiscal", en El Tolimense, Natagaima, 29 de abril de 1865. (Regresar a 20)

(21) Gaceta del Tolima, núm. 105, Natagaima, 3 de enero de 1866. (Regresar a 21)

(22) Ibíd. (Regresar a 22)

(23) Ibíd. (Regresar a 23)

(24) Fidel Peláez, Monopolio en el Tolima, Ibagué, Imprenta Departamental, 1898. pág. 4. (Regresar a 24)

(25) Ibíd., pág. 5. (Regresar a 25)

(26) Ibíd.  (Regresar a 26)

(27)A.N.A., Esc(s) núm. 201 de 1872; núm. 178 de 1874; núm. 49 de 1876. (Regresar a 27)

(28) El argumento del gobierno era doble: se trataba de una industria popular en poder de unos pocos capitalistas, su monopolio era de inbterés publico, pues permitiría suprimir las contribuciones que la guerra había forzado a imponer. (Regresar a 28)

(29) ANA., Escritura núm. 94 de 1878. (Regresar a 29)

(30) Ibíd. (Regresar a 30)

(31) Ibíd. (Regresar a 31)

(32) Ibíd. El monopolio, ratificado por el Senado de la república en 1877, duró hasta 1880, cuando, debido a los exiguos rendimientos, fue sustituido por el sistema de patentes (Fidel Peláez, op. cit., pág. 12). (Regresar a 32)