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Boletín Cultural y
Bibliográfico , Número
31, Volumen XXVIII, 1991
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Archivo
documental: José Ignacio Perdo;no. llihlioieca Luis-Angel Arango Trabajo
fotográfico: Eliiabcili Hegyi.
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La Sociedad Filarmónica y
la cultura musical en Santafé a mediados del siglo XIX
JESÚS DUARTE Y MARÍA V.
RODRÍGUEZ
INTRODUCCION
AL PARECER no hay
muchos estudios que analicen sociológicamente las lasdiferentes etapas de la cultura
musical en la historia colombiana.
Las investigaciones existentes,
hechas por historiadores, músicos y musicólogos, dan cuenta de los aspectos biográficos
de los músicos ode los aspectos musicales de las composiciones, ponen énfasis en lo
anecdótico o en lo técnico, pero dicen poco de la relación entre los procesos sociales
y las instituciones musicales y el gusto del público.
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Portada de la
transcripción manuscrita de la obrea de Stabat Mater de Rossini.
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Los más comprensivos
trabajos sobre el tema siguen siendo La cultura musical en Colombia de Andrés
Pardo Tovar y La historia de la música en Colombia de José Ignacio Perdomo
Escobar. La obra de Pardo Tovar tiene la intención explícita de trascender lo
biográfico y lo musical. En su estudio hace importantes observaciones
"sociológicas" sobre el origen de los fenómenos estéticos. Pero estas
observaciones son esporádicas y se hallan dispersas, tratan aspectos parciales de los
procesos y, apenas esbozadas, se dejan a un lado en el discurso explicativo. En la obra de
Pardo Tovar la realidad social queda reducida a las "circunstancias sociales", a
los "sincronismos históricos", es considerada sólo como premisa externa de los
fenómenos artísticos. La obra de Perdomo Escobar reúne en un solo volumen una buena
parte de la información, de los datos biográficos y de las anécdotas que se hallaban
hasta ese momento dispersas y olvidadas. Estas dos obras, sin embargo, son el punto de
partida obligado para cualquier reflexión sociológica sobre la música en Colombia
(1)
.
En este artículo queremos
presentar algunas reflexiones sobre el significado de la Sociedad Filarmónica en la
cultura santafereña del siglo pasado. La Sociedad Filarmónica, creada en 1846 y disuelta
en 1857, introdujó la música sinfónica en Santafé, educó musicalmente a varias
generaciones y tuvo un efecto significativo en la cultura musical santafereña en el resto
del siglo. Todavía hacia fines de los años 1870, Jorge Price (quien años más tarde
fundaría la Academia Nacional de Música) intentó, sin éxito, crear una institución
similar, en estructura y objetivos, a la Sociedad Filarmónica de mitad del siglo, para
reactivar la actividad musical en la capital.
En la primera parte de
este artículo presentamos las características de la Sociedad Filarmónica e intentamos
explicar cómo y por qué fue ésta la institución que permitió el tránsito, hacia los
años 1860, de la "cultura de salón" de después de la independencia a una
cultura urbana menos restringida. En la segunda parte, analizamos las conexiones entre el
gusto musical creado por la Sociedad Filarmónica y las características de la cultura
santafereña de ese período.
LA SOCIEDAD
FILARMONICA:
MUSICA CULTA EN UNA EPOCA DE TRANSFORMACIONES
José M. Cancino y
Juan A. Velasco (hijo de otro músico homónimo, maestro de capilla de la catedral de
Santafé), junto con Nicolás Quevedo y José de Austria, ambos venezolanos, educaron en
el terreno de la música culta a la elite ilustrada santafereña durante los primeros
decenios de vida republicana. Hacia 1828 Velasco regresó de Lima y de allí trajo el
gusto por la música alemana: "El hizo conocer en el país música nueva y
estableció en su propia casa conciertos privados, en donde se oyeron por primera vez las
sinfonías de Haydn, Mozart, Pleyel, Beethoven, entre los clásicos, y algunas oberturas
como el Tancredo, Matrimonio Secreto, Otelo, Barbero, Gazza ladra y otros de Rossini y
Cimarosa, de entre los líricos"
(2)
. Su orquesta llegó a contar con veinte músicos.
Quevedo, Austria y Cancino, por su parte, cultivaron la música de cámara.
La actividad musical de
estos músicos se concentró en algunos "salones" de los criollos ricos o de la
cúpula de los funcionarios del gobierno, donde se organizaban con regularidad
"veladas filarmónicas" o "cuartetos". La principal reunión musical,
famosa por mantenerse durante muchos años y porque promovio el surgimiento de la Sociedad
Filarmónica, fue la que ofrecía en su casa Nicolás Quevedo Rachadell. Esta velada no
era una simple reunión de aficionados sino que constituyó una verdadera sociedad
reglamentada cuya orquesta alcanzó alta calidad interpretativa por el carácter riguroso
y estricto que imponía su benefactor
(3)
. Al lado de estas restringidas veladas encontramos, en
esos años, las retretas de las bandas militares de Cancino y Velasco, desaparecidas a
fines de los años 1830. Fuera de lo anterior no hubo otra actividad musical en la ciudad.
La música eclesiástica, que llegó a su esplendor en Santafé hacia la mitad del siglo
XVIII, había desaparecido casi por completo.
A fines de la década del
treinta pareció reanimarse la vida cultural de la ciudad con la presencia de algunas
compañías de teatro, canto y baile. La más importante fue la de un español de apellido
Villalba. Su compañía, según José
Caicedo y Rojas
(4)
, "no se distinguía ni por lo selecto de todos sus
actores, ni por
la belleza y gracia
de sus damas": la primera dama era "una alcachofa marchita, arrojada al
escenario", el primer galán "no era muy aventajado y simpático" y
"el manco López que con decir que era un manco, ya se entenderá que no tenía toda
la libertad de acción necesaria en ocasiones". Este mismo español compuso un
"Himno Nacional" neogranadino que se hizo muy popular por entonces, refaccionó
el teatro (El Coliseo), que se hallaba en lamentable situación, y en 1838 presentó las
primeras óperas completas presenciadas por los bogotanos: El barbero de Sevilla y La
italiana en Argel, de Rossini, y El califa de Bagdad, de Boieldieu. Villalba
reemplazó en esta ciudad la tonadilla escénica, convertida en pieza de museo desde
decenios atrás en Europa, por las arias de ópera; con él, el público pudo darse una
nueva noción, bastante confusa por cierto, de lo que podría ser el teatro lírico
(5)
.
El núcleo dirigente
criollo, que había derrotado a los españoles y los había reemplazado en la dirección
del Estado y la economía, se sentía satisfecho con las veladas musicales y la vida
cultural que hacía en sus residencias. Pero, en cambio, los sectores jóvenes o nuevos de
esa elite social aspiraban a algo más que las reuniones con las cuales los viejos
patriarcas de fines de la Colonia y sobrevivientes de la guerra de Independencia
coloreaban de vez en cuando su apacible existencia. La fascinación que sobre estos
jóvenes ejercía el modelo de vida europeo, que habían percibido en los viajes o intuido
a través de los libros, se hizo más intensa en el decenio de los 1840, época en que la
naciente república se orientaba hacia el mercado mundial y el pensamiento liberal
ofrecía infinitos argumentos contra la herencia colonial y las costumbres patriarcales.
Los nuevos sectores
buscaban una vida cultural más permanente y activa, que superara las estrechas veladas
musicales en los "salones" de los viejos patriarcas o las muy esporádicas
presentaciones de la compañía de Villalba. La Sociedad Filarmónica se creó a fines de
1846 para satisfacer las nuevas necesidades de la ciudad. Se trataba de una especie de
club musical en el que participaban músicos y espectadores. Una parte de los miembros de
la Sociedad, los músicos, constituía la orquesta. La Sociedad organizaba los conciertos
y financiaba los instrumentos y la importación de nueva música. El primer concierto dado
por la orquesta de la Sociedad Filarmónica lo fue en noviembre de 1846
(6)
el último lo fue en 1857.
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Partituras manusctiras
del director de la Filarmónica. Joaquín Guarín
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En la misma época fueron
creadas la Sociedad Protectora de Teatro, la Sociedad de Dibujo y Pintura, la Sociedad
Lírica y la Sociedad de Lectura. Esta "fiebre de las asociaciones" también se
expresó en otros terrenos: en 1847 se fundó la Sociedad Democrática de Artesanos que
dio origen al florecimiento en todo el país de Sociedades Democráticas semejantes
(7)
.
La vida intelectual,
cultural y política amplió su radio de acción con estas asociaciones, que formaron la
inteligencia que posteriormente dirigió los destinos espirituales, culturales y
políticos del país. La Sociedad Filarmónica fue fundada tres años antes que José
Hilario López asumiera la presidencia y se disolvió tres años después de la derrota de
la revolución encabezada por José María Melo. En sus once años de existencia
sucedieron importantes cambios en la vida colombiana. Comenzó sus días en medio de la
tradicional y jerarquizada sociedad santafereña y los terminó en un ambiente cargado de
luchas políticas, librecambismo económico, ideologías librepensadoras y consignas
anticlericales. La Sociedad Filarmónica fue la institución musical y cultural que medió
el paso de la cultura de salón santafereña hacia la configuración de un mercado
artístico como tal.
La Sociedad Filarmónica fue la
única agrupación musical que logró una relativa estabilidad en el período que va desde
la Independencia hasta la Regeneración. En ella, tal vez por su naturaleza cultural, se
imbrican diferentes componentes de los procesos transformadores que afectaron al país a
mediados del siglo XIX. Su temprana aparición hizo que se conjugaran en su interior
elementos completamente nuevos y sin precedentes, al lado de elementos arcaicos que
expresaban la época que bajo el aliento reformador se quería superar.
La Filarmónica centralizó los
esfuerzos musicales de la ciudad y concentró las posibilidades financieras de los
entusiastas de la música. Significó el paso de las
pequeñas orquestas y de los "cuartetos" a la
"orquesta sinfónica"; del "salón" a la sala de conciertos; del
patronazgo privado individual al patronazgo privado estamental. Reunió en una misma
institución mediadora prácticamente a toda la elite ilustrada que hasta ahora se hallaba
dispersa en los tradicionales "salones" y que ya no cabía en ellos. En los
conciertos de la Filarmónica, se reunían la vieja y la nueva generación de esta elite,
y no sin conflictos: los "viejos" veían con recelo la actividad dinámica y
transformadora de los "jóvenes" y sus deseos de construir una vida social y
cultural más plena en Santafé.
(continuar)
1 Vease Andres Pardo Tovar, Historia
extensa de Colombia, vol. XX, La cultura musical en Colombia, Bogotá,
Lerner, 1966; y José I. Perdomo Escobar, Historia de la música en Colombia, Bogotá,
Plaza y Janes, 1980.
(regresar
1)
2 Juan C.
Osorio y Ricaurte, citado por Pardo Tovar, op.
cit., págs. 102-103. (regresar 2)
3 La
prensa bogotana se refería a esas reuniones Uanuindolas "los cuartetos del señor
Quevedo". véase El Día, Bogota, 5 de septiembre de 1848. (regresar
3)
4 José
Caicedo Rojas, Recuerdos y apuntamientos, Bogotá Biblioteca Popular de Cultura
Bogotana, 1950, págs. 190-191. (regresar 4)
5 En 1848,
villalba y rara compañía española presentaron una nueva temporada de ópera y teatro,
algo mejor que la dc 1838, en la que se interpretaron obras de Verdi, Bellini y
Donizetti.
(regresar 5)
6 El
primer concierto fue el 11 de noviembre de 1846. El programa incluyó: la obertura de la
ópera Le dieu la bayadére, de Ariber; la cuadrilla La Fe te des Lojes, de
Bosisio; un fragmento de Don Quijote; y un fragmento de la ópera Le Macon,. Véase
El Día, 8 de noviembre de 1846. (regresar 6)
7 Los
periódicos existentes, por ejemplo, se multiplicaron. En 1846 buho 16 en todo el país.
En 1850 la cifra ascendió a 29, de los cuales 11 se publicaban en Bogotá. Véase El
Trovador, Bogotá, 12 de marzo de 1850. (regresar 7)
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