Todo es según el
color del cristal con que se mire
Reportaje a la
economía colombiana
Marcela Giraldo Samper
Ediciones Aurora, Bogotá, 1993, 270
págs
El libro de Marcela Giraldo presenta las opiniones de
catorce prestigiosos economistas colombianos sobre temas de crucial importancia para la
actualidad económica nacional y sus implicaciones para el proceso de desarrollo. Se
divide en cuatro secciones o secuencias, según la tendencia de los entrevistados. La
primera sección corresponde a los graduahistas e incluye a Gabriel Rosas, José Antonio
Ocampo y Eduardo Lora. La segunda agrupa a los moderados: Luis Jorge Garay, Juan Camilo
Restrepo y Luis Bernardo Flórez. Sigue la de los radicales, que incluye a Salomón
Kalmanovitz, José Fernando Isaza, Maria Mercedes Cuéllar, Juan Manuel Santos y Rudolf
Hommes. La cuarta y última secuencia agrupa a los opositores, con entrevistas a Eduardo
Sarmiento, Héctor Mondragón y Jorge Child.
Aunque el libro pretende abarcar
otros temas de interés, como las bonanzas de divisas, la deuda externa, el manejo que se
le debe dar a los dineros del narcotráfico y las privatizaciones, su principal énfasis
está puesto en el proceso de apertura y sus efectos sobre la economía. Dicho énfasis es
entendible si se tiene en cuenta que el programa de apertura económica emprendido por los
recientes gobiernos, especialmente el de Gaviria, constituye la más importante reforma de
política económica adoptada en el país desde la expedición del estatuto cambiario.
En un contexto histórico y
geográfico más amplio, el proceso de apertura representa un rompimiento con la larga
tradición proteccionista que ha caracterizado a los países latinoamericanos desde la
crisis de los años treinte y que se constituyó, gracias al apoyo teórico de Raúl
Prebisch y de la Cepal, en el principal programa de desarrollo económico en la región durante los años 1940-1960, basado
en la promoción de la industrialización mediante la sustitución de importaciones.
Factores tales como el estancamiento del sector manufacturero durante las décadas de los
años setenta y los ochenta y, en términos generales, los relativamente bajos niveles de
crecimiento económico de las economías latinoamericanas, especialmente si se comparan
con los ritmos de crecimiento obtenidos por las economías del sudeste asiático, hicieron
evidente el agotamiento del modelo tradicional de sustitución de importaciones. Con el
advenimiento de la crisis de la deuda, la mayoría de las economías de la región se
vieron en la necesidad de adoptar sustanciales reformas, en las cuales la apertura ha sido
un ingrediente fundamental pero no el único. Otros importantes aspectos han sido la
reducción del papel del Estado en la economía y las reformas financiera y laboral.
Colombia no ha sido ajena a este
proceso. Aunque la economía colombiana no experimentó una crisis de la magnitud de la
registrada por otros países de la región, desde finales de los años setenta las tasas
de crecimiento económico han sido relativamente bajas y el sector manufacturero ha venido
enfrentando períodos de severo estancamiento. En estas condiciones, se hacía necesaria
la adopción de una nueva estrategia de desarrollo que permitiera un crecimiento
ecouómico más acelerado y sostenido. Las medidas de apertura apuntan en esta dirección,
aunque sus resultados están aún por verse. De ahí que resulte interesante conocer los
comentarios y críticas de aquellos economistas que en una u otra forma han sido
partícipes en el proceso, bien sea como implementadores del mismo o como observadores.
Las preguntas formuladas a cada uno
de los entrevistados son muy similares y abarcan dos grandes temas: la repercusión de la apertura en el
país, tanto de manera general como en las esferas sectorial y social, y la posición de
Colombia ante las actuales tendencias del comercio internacional (el creciente
proteccionismo de las economías desarrolladas y la integración regional). También
incluye preguntas sobre la privatización, el efecto de los dólares del narcotráfico y
el auge de las ideas neoliberales. Por último, las entrevistas culminan con un mensaje
del entrevistado al ciudadano común sobre las perspectivas económicas. La mayoría de
las opiniones expresadas descontando, claro está, la de los opositores
favorecen en diverso grado las recientes reformas y presentan en general una perspectiva
optimista para el país enmateria económica. Entre los opositores, la crítica más
coherente a las recientes reformas es la presentada por Eduardo Sarmiento, quien
acertadamente distingue la apertura como instrumento y como objetivo. Así mismo, sus
comentarios sobre el carácter indiscriminado y apresurado de la apertura parecen adquirir
validez, si se tiene en cuenta que recientemente el gobierno se ha visto obligado a
proteger ciertas ramas de la actividad agropecuaria y algunos sectores industriales, como
el de los textiles duramente golpeados por la competencia externa.
El libro de Marcela
Giraldo constituye una contribución interesante al conocimiento y al debate de la
política económica en un momento en que están ocurriendo transformaciones de gran
significación para el futuro del país. Su presentación en forma de entrevistas lo hace
ágil y accesible a una
amplia gama de lectores. El libro presenta, no obstante, dos limitaciones. Por una parte,
se concentra demasiado en el proceso de apertura, dejando de lado aspectos tan
importantes como el futuro papel del Estado y los retos que enfrentan en materia social,
en particular la disminución de la pobreza y la distribución del ingreso, los cuales
sólo algunos entrevistados tocan marginalmente. Por otra parte, para un libro que
pretende presentar diversas corrientes ideológicas, hubiera sido conveniente incluir
entre los entrevistados a economistas de filiación conservadora, cuyas opiniones
seguramente hubieran contribuido a enriquecer el debate.
MARTHA
BEATRIZ DELGADO