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Boletín Cultural y
Bibliográfico , Número
31, Volumen XXVIII, 1991
Un anarquista
Biófilo Panclasta. El eterno prisionero
Orlando
Villanueva, Rendn Vega
y
otros.
Ediciones Proyecto Cultural Alas de XUE,
Bogotá, 1992, 358 págs, ilus y láminas
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El libro consta de dos partes. Una primera dedicada a la presencia del
anarquismo en Colombia la cual cubre el 35%
del paginaje total del libro y una segunda parte
sugestiva y bastante útil. Se trata de una recopilación interesante de documentos,
producidos unos por el propio Biófilo Planclasta, otros por su mujer, y otros por sus
contemporáneos. En busca de las huellas del personaje, los autores escarbaron
meticulosamente el Archivo de la Presidencia de la República y los periódicos de la
época. Gracias a la recopilación nos enteramos de la existencia de periódicos de
provincia a través de los cuales se puede reconstruir no sólo la evolución de la prensa
colombiana sino aspectos interesantes y desconocidos de la historia del país desde la
provincia. El libro trae además escritos de todos los tiempos acerca de Biófilo
Panclasta. Creemos que es en esta selección donde radica el mérito del libro. La primera
parte en cambio, es controvertida. Hay que decir que no logran los autores dar una visión
clara y convincente de la presencia del anarquismo en Colombia. La fuente por excelencia a
la que acuden es la historiografía del movimiento obrero, escrita por supuesto para
ilustrar otros problemas que si bien atañen al anarquismo, no profundizan en él. No se
trata únicamente de limitaciones de orden subjetivo. Los mismos autores declaran la
imposibilidad de llegar más lejos por la inexistencia de fuentes. Siendo éste el
problema principal para reconstruir la historia del anarquismo en Colombia, los autores no
intentan recurrir a un método distinto al tradicional, que les permita superar tal
limitación. Criticando lo que ellos denominan historiografía oficial unas veces o
historiografía marxista otras, caen en las mismas formas de análisis lineal
cronológico, apasionado y documental. Aunque se
sugiere que la presencia del anarquismo
en Colombia fue importante, no se distingue el libro por innovación alguna al respecto.
En este sentido nos parece que el material de análisis no estaba aún maduro para su
publicación.
Para los autores, la
actualidad del libro estriba en la importancia que deberían tener las ideas anarquistas a
raíz de la caída del comunismo. A lo mejor tengan razón. Empero, los autores, algunos
de ellos con estudios de postgrado en historia, no se preocupan por desentrañar
históricamente las causas del fracaso anarquista en Colombia, esa sí una
novedad en la investigación del problema. Un estudio comparativo podría aportar luces.
En Rusia el anarquismo, una de las ramas del populismo en ese país, tampoco triunfó
desde el punto de vista de la conquista del poder. Sin embargo, la práctica política de
los anarquistas se mimetizó, se mezcló y se confundió en la cultura política que
identifica a los ciudadanos rusos. No había llegado el siglo XX a su mayoría de edad
cuando las ideas y postulados de los anarquistas rusos servían de estandartes a los
líderes que en el tercer mundo luchaban por su liberación nacional. En la historia de
las ideas es complicado hablar de fracasos. Lenin no habría sacado adelante su programa
revolucionario de no haber tenido en cuenta aspectos claves del pensamiento anarquista que
le precedió y del que fue contemporáneo. Algo parecido pudo haber pasado con el
anarquismo colombiano. Una lectura atenta de las fuentes que se publican nos muestra lo
lejano que estaba del anarquismo el pensamiento de Biófilo Panclasta, sobre todo del
anarquismo que se trata de ilustrar en la primera parte.
El objeto de estudio tiene
más que ver con una de las corrientes del liberalismo colombiano que no pudo abrirse paso
en la historia política del país: el liberalismo radical predicado por Rojas Garrido o
Vargas Vila (sin la misoginia del último por supuesto). El anarquismo de Biófilo
Panclasta es más un mote autoaceptado que militante. Si los autores en vez de busca los
orígenes del anarquismo colombiano en los movimientos obreros de los años 20 donde no es
evidente el papel de Panclasta, hubiesen, desde los mismos documentos que presentan,
intentando aproximarse al objeto de estudio, habrían encontrado mis que un pensamiento
anarquista, el hilo conductor de las ideas de una generación del liberalismo frustrada.
En este sentido, son de particular importancia los documentos del Archivo de la
Presidencia de la República, donde el personaje ve en López Pumarejo la realización de
tales idearios. Lo importante en el estudio de las ideas de una personalidad como la que
aquí se presenta, es la permanencia de sus ideas. Las fuentes excavadas por los autores
no muestras a un Biófilo Panclasta heredero de P. Kropotkin, para hablar del menos
anarquista de los anarquistas rusos. En su desordenada formación intelectual lo mismo
pudo haber influido éste que el filósofo alemán F. Nietzsche.
Consideramos finalmente, que
los autores hacen un valioso aporte en poner a circular diversas fuentes antes
desconocidas que arrojan luz sobre otros hombres distintos de los paradigmas que
conocemos. Hombres que también fueron parte de nuestra historia. Nos parece sí que el
historiador es libre de buscar los objetos de su investigación de acuerdo con su manera
de ver las cosas. El que Biófilo pase a ocupar el lugar que le quieren adjudicar los
autores es tan legítimo como legítimo fue para quienes en otras publicaciones no vieron
en el personaje elementos históricos que le merecieran un lugar en el pedestal de la
historia nacional.
CÉSAR AUGUSTO AYALA DIAGO
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