Boletín Cultural y Bibliográfico , Número 30, Volumen XXIX, 1992


Buen panorama


Nuevo teatro colombiano: arte y política
María Mercedes Jaramillo
Universidad de Antioquia, Medellín, 1992.

 

El libro Nuevo teatro colombiano: arte y política de María Mercedes Jaramillo es una edición corregida y aumentada de El nuevo teatro colombiano y la colonización cultural (Editorial Memoria, 1987), de la misma autora. En efecto, con excepción del último capitulo, "Otros grupos, otras perspectivas", los otros cinco y los anexos conforman la edición de 1987.

El primer capítulo, "Antecedentes del Nuevo Teatro", trata sobre los movimientos de vanguardia europeos y norteamericanos que transformaron el teatro occidental del siglo XX, y de cómo algunas de sus propuestas fueron modificadas y ajustadas por los teatristas hispanoamericanos a sus propias condiciones, tanto sociales como artísticas. El caso colombiano tiene mayor ponderación dentro del capitulo, puesto que éste es el principal objetivo del libro. A medida que la profesora María Mercedes Jaramillo expone los postulados vanguardistas, de manera concreta va marcando las diferencias. A manera de ejemplo, cabe citar la distinción que hace entre el teatro político y el ideológico, dos corrientes muy fuertes en la creación teatral de Latinoamérica. 

Forma parte de los antecedentes el desarrollo del teatro en América Latina. En este proceso la autora hace un recuento de las más importantes obras y agrupaciones teatrales que de alguna manera han influido en la dramaturgia de otros países. Para la Colombia del siglo XIX toma en cuenta a los escritores José Fernández Madrid (1789-1830) y Luis Vargas Tejada (1802-1829); para la del siglo XX a Antonio Alvarez Lleras (1892-1956), Oswaldo Diaz Diaz (19 10-1967) y Luis Enrique Osorio (1896-1966). También en este capitulo se refiere a los grupos latinos que trabajan en los Estados Unidos, y a la forma como han ganado paulatinamente nuevos espacios y audiencia. 

Como el capítulo no pretende ni se propone ser exhaustivo, los antecedentes teatrales colombianos que destaca son pocos. Ya porque aquí el movimiento teatral no tuvo la fuerza de otros países —como lo anota la autora—, ya porque existe en el país una carencia de bibliografía teatral colombiana, debido a la poca investigación histórica. Tal vez por esa carencia, sumada al enfoque del libro, los antecedentes privilegiados para el Nuevo Teatro son los acontecimientos políticos y sociales del país. 

El segundo capítulo, "El Nuevo Teatro y la colonización cultural", muestra las fuentes de las que se ha alimentado el movimiento. Resumiendo tales fuentes, han sido los discursos marginales, la tradición oral, lo no consagrado por el centro sino lo periférico, es decir, la "cultura nacional" entendida como las múltiples, vigorosas y vivas expresiones de la diversidad étnica y social, heredadas y modificadas por los acontecimientos sociales e históricos que han nutrido también al arte en los países latinoamericanos. 

Las obras creadas bajo la influencia de dichas fuentes deben generar otro proceso paralelo, que es el de una nueva crítica. Esta "Nueva Crítica comprometida con el Nuevo Teatro" crearía otros parámetros teóricos que tienden a establecer una relación estrecha entre la forma y el contenido de la obra artística. Por tanto, la labor del crítico seria la de descodificar las ideas, las imágenes y los símbolos que subyacen en el texto y que son los que proyectan las contradicciones de la sociedad. 

Según la autora, este esquema teórico rompería con la tradicional crítica de cuño europeo, importada para analizar obras que le son ajenas y cuyo corpus teórico está más comprometido con la cultura fomentada y divulgada por el Estado. 

En este capítulo la autora también propone una periodización de tres etapas en el surgimiento del Nuevo Teatro. La primera etapa está constituida por el teatro escolar y universitario, con un público circunscrito a la academia. La segunda etapa está demarcada por la búsqueda del público de los barrios periféricos y de las zonas rurales. Por último, el período de organización gremial, que es el más rico en la producción artística y la etapa de mayor investigación histórica. Aunque los elementos que configuran esta formalización no son novedosos, silo es la división de los períodos y especialmente el desarrollo del tercero. 

En este mismo capitulo la autora subtitula un apartado como "el teatro independiente", y trata aquí el momento en que se radicaliza el movimiento y se crea la Corporación Colombiana de Teatro, agremiación de carácter artístico y político. Por tanto, la profesora Jaramillo aplica el concepto de ‘teatro independiente’ al momento histórico en que algunos grupos optan por la búsqueda de una dramaturgia nacional bajo la estética brechtiana. Como se puede apreciar, otros ensayistas han utilizado este mismo calificativo para designar exactamente lo contrario, o sea aquellas agrupaciones que trabajaron con otras miras y bajo estéticas diversas. 

El fundamento del capitulo III, dedicado a la creación colectiva, es la forma como los grupos de La Candelaria y el Teatro Experimental de Cali aplican su propio método grupal de creación. De manera didáctica, la autora identifica secuencialmente las etapas de los dos grupos y las ejemplifica mediante obras montadas por ambas agrupaciones. De igual manera, especifica los alcances de este tipo de dramaturgia y las funciones que en esta modalidad desempeñan los actores, el director, el público, y las relaciones que se establecen y que marcan una ruptura con el teatro comercial. 

La autora amplía la información sobre otras formas de creación colectiva surgidas a lo largo de los tiempos. En Europa con la commedia dell’arte y en Latinoamérica, en la época precolombina, con creaciones de tipo ritual; así mismo, cita ejemplos de otros casos surgidos en la actualidad en el continente americano. 

En los capítulos cuarto y quinto, dedicados a Enrique Buenaventura, Carlos José Reyes y Jairo Aníbal Niño, reelabora y amplía, mediante notas de pie de página y comentarios de otros estudiosos, lo expuesto en 1987 en el libro ya nombrado, El nuevo teatro colombiano y la colonización cultural. También en forma didáctica y aplicando igual metodología en los tres casos, informa sobre la biografía del autor, expone los postulados teóricos de cada uno de ellos y determina las influencias artísticas y los aportes al teatro colombiano y latinoamericano. Por medio del análisis de obras, la autora desentraba las relaciones de la obra con la sociedad, el compromiso del escritor con ella y la forma como en el texto y en la práctica teatral se modifican las influencias. 

Es necesario hacer resaltar que en estos dos capítulos no solamente se hace referencia a los textos escritos sino también a los montajes y presentaciones, por lo cual se enriquece la dramaturgia y el análisis. De esta manera no limita dicho análisis a lo puramente literario y subraya así la identidad de un arte que no se compone solamente de parlamentos. 

Como puede apreciarse, el tipo de análisis que prima es el sociológico, combinado con las teorías de Y. Lotman sobre las estructuras artísticas y de M. Bajtin para aspectos relacionados con lo popular, la risa y "lo grotesco". 

Ahora bien: si se acepta lo que dice la autora de que la Nueva Crítica debe estar comprometida con el Nuevo Teatro, seguramente este libro es un buen ejemplo para ese tipo de crítica. Por lo demás, a lo largo del libro se reiteran algunos temas, especialmente aquellos que tienen que ver con el ejercicio del poder dentro de la sociedad capitalista. Este énfasis recuerda el tono utilizado en la época en que las posiciones políticas polarizaron también las artísticas.

El último capítulo, dedicado a otras tendencias teatrales, que, como ya dijimos, es lo realmente nuevo en esta edición de la Universidad de Antioquia, representa un gran esfuerzo en la recopilación de datos que se encuentran dispersos en publicaciones periódicas, hojas sueltas y programas de mano, materiales de difícil acceso, dada su dispersión y carácter efímero. Por tanto, es un aporte a la bibliografía teatral y facilita la consulta a los interesados. Aquí se encuentran reunidos grupos y creadores surgidos en los años ochenta y noventa, con una sucinta biografía, montajes y búsqueda estéticas.

Finalmente, el libro es útil para los estudiosos del teatro colombiano, porque aporta una extensa bibliografía de libros, tesis y estudios realizados por colombianos y extranjeros, especialmente de publicaciones periódicas que circulan internacionalmente. 

 

MARINA LAMUS OBREGÓN