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Boletín Cultural y Bibliográfico , Número
29, Volumen XXIX, 1992
Con tres dedos a la
derecha y dos a la izquierda
Reportajes a la
literatura colombiana
Reinaldo Spitaletta
Mario Escobar Velásquez
Colección de periodismo Universidad de Antioquia,
Biblioteca Pública Piloto de Medellín,
Medellín, 1991, 154 págs.
"Siempre me
ha parecido mejor, y hasta beneficioso para la higiene del espíritu, no confundir los
Ámbitos de la poesía, la vida cultural, la política cultural, y aun la literatura en
general. La poesía nace y se inserta en el silencio que no pasa. Por ello, y muy
especialmente, he desconfiado de la dimensión que suelo llamar
socioliteraria, o sea ese juego de intereses, de motivaciones, de apetencia de
éxito, de búsqueda de reacciones, que suele preocupar a los escritores, mecanismos de
promoción o autoexaltación. Creo que una de las pruebas más duras que se le presenta a
veces al artista, es la aceptación de su marginalidad, su soledad esencial. La sociedad
actual está hecha para que luzcan las estrellas, el espectáculo, algo que la
literatura no es".
Estas son palabras
del poeta argentino Roberto Juarroz en sus diálogos con Guillermo Boido (Ed. Carlos
Lohlé, Buenos Aires, 1980); en ellos mismos el escritor nos habla de esa llamada
"enfermedad literaria" que consiste en la obsesiva preocupación, no por lo que
es la literatura, sino por lo que se está haciendo en relación con ella. Es la obsesión
por la noticia literaria, la preocupación por lo que se dice de lo que se escribe.
Juarroz cita a Jaspers en su señalamiento acerca de dos dimensiones inauténticas en
cuanto a las relaciones humanas: la curiosidad y la charla como formas de preocupación
por lo que se dice del ser más que por lo que el ser es. Y afirma que algo parecido
acontece con la literatura: ese vivir en la periferia y no en el centro de ella misma. Esa
forma de parasitismo que consiste en vivir de dar vueltas alrededor de la literatura.
Estos riesgos, estos
interrogantes deberían estar presentes tanto para el escritor como para el periodista que
se embarcan en la no fácil tarea de mostrar, de "revelar": los métodos y
técnicas del creador, y lo más tentativo y peligroso: la personalidad del hombre. Casi
siempre y por tendencia natural pero errónea se confunde la persona literaria
con el creador real, atribuyendo al ser de carne y hueso las notas del mito personal que
todo escritor crea a partir de su arte. No es gratuito que la misma gente, los mismos
lectores que se acercan a los poetas, quieran mantenerlos a distancia, distancia que loe
protege de sí mismos, de sus propiae escisiones y angustias, superadas y resueltas en sus
obras. Reportajes a la literatura colombiana es un texto que
reúne una
serie, de entrevistas hechas ¡nicialmente para el Suplemento Dominical de El Colombiano
por Reinaldo Spitaletta y Mario Escobar, el primero periodista y el segundo escritor,
conforme se lee en las solapas del libro.
Once escritores
nacionales son entrevistados, en su orden: Gustavo Alvarez Gardeazábal, José Manuel
Mango, Carlos Castro Saavedra, Fernando Cruz Kronfly, Mario Escobar Velásquez, José Luis
Garcés, Jaime Jaramillo Escobar, Harold Kremer, Adel López Gómez, Manuel Mejía Vallejo
y Helí Ramírez. Once reportajes con las siguientes características y riesgos:
1. Escritores nacionales
con una obra ya estructurada, publicada que "se hubieran abierto ya paso ante la
opinión,
y que perduraran". (Tarea difícil, subjetiva, de antología).
2. Entrevistas que
obedecieran a determinado patrón, sin ser rutinarias. Didácticas e ilustrativas. (Cuidar
los estereotipos, la flexibilidad).
3. Revelar métodos,
técnicas, personalidad: "queriendo indagar a través suyo si el arte de escribir es
espontáneo, o si es tan sofisticado que requiere planificaciones, estudios, etc."
(medir la ingenuidad).
4
.
Diferenciar
"entrevista literaria" de la entrevista corriente informativa
noticiosa. (Anclar en la periferia de lo literario, y no en su centro).
5.
El
entrevistado debía conocer con anterioridad el objetivo y cuestionarlo del reportaje.
(Peligro de perder toda espontaneidad, eje vital en este género).
6. La extensión de la
entrevista debía ser libre, pese a las limitaciones de espacio en el periódico. Suma de
las respuestas escritas, las respuestas orales, más ligeros textos que introducen,
niatizany precisan los interrogantes técnica tomada, según lo confiesan los
propios autores, de las entrevistas-modelo de la revista Playboy. (Riesgo de
utilizar el fácil recurso de la explicación acomodaticia, el parloteo de cierto
periodismo literario o el lugar común de la mera exposición erudita).
El resultado final, pese
a lo anteriod, no es desafortunado. Las once entrevistas cobran en el libro un tono
homogéneo, fresco y ligero. Esto se ve en los diálogos con José Manuel Mango, Castro
Saavedra, Jaime Jaramillo Escobar, especialmente, los cuales adquieren una atmósfera
conversacional que supera el simple modelo pregunta-respuesta. Entendiendo que el hablar
de literatura no puede l plantearse en términos de preguntas y respuestas sino como
diálogo o cambio de experiencias y pensamientos. Un diálogo sobre literatura, arte o
creación en general debería estar hecho de preguntas y presencias. La obra en este caso
conformaría esa presencia: el núcleo de la conversación.
En nuestro medio, en el
que comúnmente este complejo género periodístico se mueve a nivel de superficie, en el
que el denominador común es la falta de documentación del entrevistador, en el que el
paso de lo oral a lo escrito tergiversa al entrevistado (esto sin sumar la redacción
final y la edición) podemos decir sin
temor a equivocamos que estos reportajes
salen bien librados, cumpliendo el cometido de sus autores: "entrevistas con un
objetivo didáctico, para lectores comunes y corrientes, y a todos aquellos que aman el
arte de las letras".
Sin embargo, el
texto no se libra de ciertas perogrulladas, para con las cuales no sólo hay que tener
intuición, valor e ingenuidad para atrever-se a contemplarlas. Detengámonos en algunas:
(A Gustavo Alvarez
Gardeazábal)
¿Escribe a
máquina? ¿Con lápiz?
¿Con procesador de
palabras?
R/ A máquina.., y
manualmente: con
tres dedos de la derecha y dos de la izquierda.
¿Aiguna vez se le
ha salido alguna novela de las manos?
R/ Todas.
(A José Luis Garcés)
¿Por qué escribe
usted?
R/ No sé. Habrá gente
que sepa. Yo no sé.
¿Cuál será su
próxima novela?
R/ La próxima novela es
la que no
he escrito.
(A Manuel Mejía Vallejo)
¿Para
tener éxito en literatura se necesita alguna clave especial?
Además, ¿qué es para
usted tener
éxito en la literatura?
R/ El que use claves para
tener éxito en literatura es un mercachifle de las letras...
Estas perogrulladas sólo
como "objeto didáctico", para comprender cómo toda mala pregunta puede ser
sanada con una buena respuesta.
JORGE H. CADAVID
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