Boletín Cultural y Bibliográfico , Número 29, Volumen XXIX, 1992

Continuación - En la tierra de las oportunidades: los ssirio-libaneses en Colombia

Almacén N.N. Sagra, fundado en Ocaña en 1907 por los socios Nure y Nadim ( del reino otomano). (Tomado de: El libro azul de Colombia).  

La misma proliferación de leyes, por ejemplo, podría interpretarse como la expresión de un afán regulador antes de ver allí cualquier ánimo de fomento. En algunos círculos, es cierto, prevalecía la convicción de que los inmigrantes eran fuente de progreso, una convicción basada en el ejemplo estadounidense y en la colonización de la pampa argentina. “Todo, todo es extranjero en Colombia”, tal era la queja de Alejandro López a finales de la década de 1920, motivada quizá por el ambiente de esos años que López Pumarejo calificara como de “prosperidad a debe”. Pero, leída con detenimiento, la obra de Alejandro López revela un tono profundamente nacionalista, que es posible detectar, así mismo, tanto en otros publicistas contemporáneos como en los escritores del siglo XIX, inclusive en aquellos que, al igual que Rafael Núñez, hacían explícitas sus preferencias por la “semilla europea” en vez de la “semilla asiática” 11. H. Candelier fue apenas uno de los tantos europeos que encontraron cómo todo se dificultaba para los extranjeros en Colombia 12 .

Si los extranjeros en general no encontraron un marco institucional que favoreciese su rápida integración, los sirio-libaneses tuvieron además que enfrentarse particularmente a una actitud de relativa hostilidad en algunos medios oficiales. En 1913, los inspectores del puerto de Cartagena clasificaban a los sirios y “turcos” entre los grupos cuya entrada al país debía ser impedida 13 , A finales de la década de 1920, puede identificarse una tendencia creciente a imponer restricciones a la inmigración sirio-libanesa, que seguía en parte el ejemplo de los Estados Unidos donde, a través de la ley Jobnson-Reed de 1924, se estableció un sistema de cuotas para los inmigrantes de ciertos orígenes, entre ellos, el sirio-libanés 14 Serias medidas restrictivas, sin embargo, sólo se tomaron en 1937, cuando los sirio-libaneses se vieron sometidos, al lado de otros grupos de extranjeros, a la barrera de las cuotas y al pago de un depósito. Pero estas medidas, tomadas después del gran pico de la ola migratoria, no pudieron ser efectivas contra la presencia ya consolidada de los sirio-libaneses en el país.

Negocio de Saich, palestino, y los herntattos Suz, palestinos, quienes formaron la Sociedad Saich, Saz y Co m pa ñi a, en 1 915 (Tornado de: El libro azul de Colombia).  

Es cierto, pues, que el establecimiento de los sirio-libaneses en Colombia tuvo lugar en medio de un ambiente. oficial poco hospitalario. No obstante, es necesario advertir que no sólo las leyes fueron ineficaces para contener su en trada al país, sino que parecía existir una dicotomía entre el espíritu de la legislación y la actitud social frente a los inmigrantes. Esta aparente contradicción podría resolverse si se tiene en cuenta, primero, que el legislador colombiano estuvo lejos de adoptar una política homogénea frente a la inmigración durante ese largo período de intenso movimiento mundial de la población y, segundo, que es así mismo imposible identificar una actitud “nacional” frente a los inmigrantes. Entre ciudad y ciudad, región y región, los inmigrantes encontraron los más variados y diferentes escenarios para el desenvolvimiento de sus actividades. Más aún: en el último análisis, hay que concluir que, a pesar de la ineficaz y a veces hostil legislación, los inmigrantes que se establecieron en el país se encontraron con una tierra de oportunidades. Así lo indica el estudio de la pronta integración de los sirio-libaneses en la sociedad colombiana y de sus éxitos económicos, sociales y políticos.

Reunión familiar árabe con motivo de un matrimonio en la costa Atlántica.  

 

III

La más temprana referencia a un “turco” en Colombia, desde el movimiento de la independencia, data de 1818, cuando José María Caballero registró en su diario la presencia de un Miguel Talamés en Bogotá 15 No obstante, Talamés pronto abandonó el país acusado de espía, y la llegada de los sirio-libaneses a Colombia, como un movimiento migratorio constante, sólo se inició años más tarde, a partir del decenio de 1880.

La identificación sistemática de los primeros inmigrantes sirio-libaneses en Colombia, como la de un beirutí de apellido Aljure 16 quien llegó al país en 1884, está aún por realizarse. Los nombres árabes aparecen ya con repetida frecuencia a finales de la década de 1890 en los protocolos de algunas notadas, como en la de Cartagena, donde se registraron la formación de sociedades mercantiles, el otorgamiento de poderes, o la constitución de hipotecas, por miembros de las familias Fayad, Saab, Aboshar, Fadul, Abuchar y Meluk, entre otros 17 . A comienzos de 1900 los nombres de origen sirio-libanés aparecían frecuentemente en los periódicos del país, por lo general en los avisos publicitarios, donde se anunciaban las tiendas recién abiertas y las mercancías en oferta.  

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11   Rafael Núñez, “Tiempos futuros”, en El Porvenir, Cartagena, 30 de marzo de 1890, en La reforma política, Bogotá, 1945, vol. III, pág. 197. (regresar11)

12 H. Candelier, Ri o Hacha cf les indicas Goajires , Paris, 1893, pág. 21. El inglés A. Pearse observó que en el país dominaba la expresión “Colombia para los colombianos”, alimentada por políticos que se oponían a invertir recursos en fomento a la inmigración. Véase A. Pearse, Colombia, with special reference ro cotton, Londres, 1923, pág. 99. (regresar12)

13   La Epoca, Cartagena, 28 de noviembre de 1913. (regresar13)

14   Alixa Naff, Lebanese i n m igration jato the U nited States- 1 880 t o the pre s ent, ensayo presentado en la Conferencia sobre Emigración Libanesa, Oxford, septiembre de 1989, págs. 4-5. (regresar14)

15 En abril de 1818, vino un turco, natural de Jerusalem, llamado Miguel Talamés, cristiano, Particularidades de Santafé Un diario de Joár María Caballero, Bogotá, 1941, pág. 261. La impropiedad del uso del apelativo turcos fue señalado por Pedro María Revolio. Turco : en Colombia se ha dado este apelativo a los individucs sirios, libaneses y palestinos que han inmigrado a nuestra patria porque eran súbditos de la Turquía europea, vasallos forzados del Gran Turco [...] Es impropia esta denominacion, porque aquellos individuos nunca han sido de la lengua turca, ni de raza turca, sino árabe ni de la religión turca o mahometana, sino cristiana [...] hoy ni siquiera son subditos de la Turquía [...] déseles sus propias denominaciones raciales indicadas, según las tres nacionalidades, o, en general, sirios, por el origen común, véase Pedro María Revolio, Costeñismos colombianos, Barranquilla, 1942. (regresar15)

16 A.N.C., Ministerio de Gobierno, Sección 4a., vol. 300. (regresar16)

17 Véase, por ejemplo, Archivo de la Academia de Historia de Cartage­na, Protocolos, Notaría Primera, 1899, vol. 1, págs. 265-267, 273- 278; vol. 2, págs. 593-595; vol. 3, págs. 1031-1034. (regresar17)