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Boletín Cultural y Bibliográfico , Número
29, Volumen XXIX, 1992
Patriotismo aberrado
Las Farc (1949-196).
De la autodefensa a la combinación de todas las formas de lucha
Eduardo Pizarro Leon gómez, con la colaboración de Ricardo Peñaranda
Instituto de Estudios Politicos y Relaciones Internacionales de la Universidad
Nacional.
Tercer
Mundo Editores, Bogotá, 1991, 244 págs.
La guerra irregular en
Colombia tiene una honda tradición que podría remontarse a la época de las campañas
libertadoras, y posee una crónica pintoresca en la secuencia interminable de las guerras
civiles del siglo XIX. Por su parte, la "Violencia", etapa que emerge tras el
asesinato de Jorge Eliécer Gaitán, con sus variantes de bandolerismo social y guerrilla
de tipo partidista, manifestará ya las características de una "insurgencia crónica"
sin antecedentes, por su extensión y su intensidad, en América Latina.
Y es sobre uno de los
capítulos más relevantes de este proceso de luchas agrarias, guerra irregular e
insurgencia crónica, que versa el documentado y ponderado libro del sociólogo y
politólogo Eduardo Pizarro, el , cual contó con la colaboración de Ricardo Peñaranda. Las
Farc (1946-1966). De la autodefensa a la combinación de todas las formas de luchar es
la primera visión de conjunto sobre los origenes de este movimiento guerrillero, según
se ha dicho el que reviste mayor antigüedad en la América Latina. Sobre la base de una
amplísima documentación secundaria prensa, fuentes orales recogidas por diversos
investigadores, análisis académicos, etc., el autor realiza un notable esfuerzo de
sistematización de información y de comprensión de las principales etapas de este
proceso de más de tres lustros, que culminará en la creación oficial de las Farc, en el
año 1966.
La tentativa de
reconstruir los momentos medulares de esta historia se enfrenta en nuestro país a las
asechanzas de visiones partidistas divididas frente a un tema que sigue tendiendo a
polarizar en bandos ciegos e irreductibles a la opinión pública nacional. Chocan aquí,
sin posibilidad de diálogo ni acuerdo, la visión reductiva y maniquea, herencia tardía
y persistente de la "guerra fría", que ve en el fenómeno guerrillero la
siniestra manipulación de fuerzas extranjeras antidemocráticas, o un fenómeno crónico
de bandolerismo en descomposición, y la visión, también simplista y maniquea, que
concibe la persistencia del fenómeno guerrillero como la expresión de la "forma
superior de lucha". Esta última concepción se halla revestida de ribetes
románticos y heroizantes, que debe mucho a cierta tradición guerrillera de la izquierda
latinoamericana, que tuvo como venero mitológico la gesta revolucionaria de Fidel Castro
en la Sierra Maestra, fundamentada en la popularidad de la opción armada entre sectores
de la pequeña burguesía urbana, en los años sesenta.
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El autor busca
distanciarse de estas visiones intolerantes y acríticas, para profundizar en las razones
económicas, sociales y políticas de la extensión de la guerra irregular en ciertas
zonas del país desde finales de los años cuarenta, aportando sus propias
interpretaciones sobre fenómenos y procesos, en cuya valoración dista mucho de existir
unanimidad. Para ello se apoya fundamentalmente en obras de la moderna historiografía
colombiana, la cual en especial ha acudido a la voz misma de los actores supervivientes de
estos sucesos, buscando recontextualizar estos fenómenos dentro de marcos explicativos
rigurosos, que los deslindan del carácter mitologizante que algunos les han conferido, o
de las explicaciones exterioristas y acomodaticias de personas e instituciones interesadas
en encubrir las verdaderas causas y dimensiones, en un periodo critico de nuestra
historia, de la guerra irregular de Colombia.
Los autores se remontan a
la tradición de las luchas agrarias en muchas zonas andinas del país, las cuales rompen
con frecuencia un molde bipartidista, incapaz de resolver lo que Antonio García
denominara la "presión nacional" y la "presión campesina" sobre la
tierra. Es sobre el trasfondo de estos procesos, y del surgimiento de guerrillas de
orientación liberal y comunista desde finales de los años cuarenta, como se va trazando
una estrategia particular que en la acción del partido comunista vincula la lucha legal y
la lucha ilegal, el trabajo en la ciudad y en el campo, la autodefensa y la lucha armada.
Los autores muestran en este contexto la imposibilidad, en el período de la hegemonía
conservadora y del gobierno del general Rojas Pinilla, de constituir un esquema
gobierno-oposición, condicionado por la estrechez de las instituciones políticas y
gubernamentales, así como por la rigidez política del partido comunista, demasiado atado
a los avatares de la guerra fría, por sus vinculaciones internacionales y sus
dificultades para arraigarse en las tradiciones políticas del pueblo colombiano.
Mediante una
periodización que distingue diversos momentos de la constitución de un movimiento
guerrero, vinculado en sus consignas tácticas y estratégicas y su imaginario a la
acción del partido comunista colombiano, los autores van señalando cómo se van
generando zonas de "autodefensa", en donde, vinculando la lucha política y la
lucha armada, se busca resistir en ciertas zonas rurales a un Estado y unas fuerzas
armadas que quieren someterlas a la hegemonía de la dominación bipartidista. La ofensiva
militar de Rojas Pinilla contra Villarrica constituye el antecedente de la guerra de
"contrainsurgencia" que después, bajo el gobierno de Guillermo León Valencia,
pondrá en práctica en vasta escala el ejército colombiano en zonas como Marquetalia,
Riochiquito, Guayabero, El Pato y Sumapaz, lo que ocasionará el éxodo de columnas
guerrilleras desde regiones influidas por el partido comunista hacia muchas de las zonas
donde las Farc llegarán a tener arraigo territorial.
Las "columnas de
marcha" y la "colonización armada" (muy específicas expresiones de la
guerra irregular colombiana) irán determinando una especial territorialidad de este grupo
guerrillero, el cual combinará la actividad de su aparato militar, especialmente en zonas
de asentamiento colonizador, con la organización social y política de sus pobladores,
cuya adhesión al programa revolucionario se logrará en muchos casos.
La expansión territorial
de las Farc, hasta 1982, es presentada por los autores, más que como un designio
premeditado, como resultado de un crecimiento vegetativo, durante el cual el grupo
guerrillero encuentra sus "santuarios" en regiones marginales y periféricas, a
donde acuden sectores campesinos expulsados de sus parcelas de origen por la violencia
oficial.
Finalmente, en esta
reseña es pertinente aludir a dos aspectos sobre los cuales el libro no profundiza
suficientemente y que, retomados por futuros investigadores, pueden enriquecer la
comprensión de la génesis, desarrollo y características del movimiento guerrillero
colombiano y de las Parc en particular. Se trata, en primer lugar, de la necesidad de
estudiar con más detenimiento ciertos aspectos de la "colonización armada",
como son las relaciones entre el aparato militar y las organizaciones sociales y
políticas, lo que supone precisar las estructuras del liderazgo local, las redes de
vinculación y control de la población campesina, las formas de educación, su imaginario
político. Esta indagación más profunda puede ser un aporte tanto a la comprensión de
la específica territorialidad que ha acompañado a la expansión de las Parc, como de una
de las modalidades en que se ha expresado nuestro rico y contradictorio proceso de
colonización, en zonas periféricas del territorio nacional.
En segundo lugar, seria
interesante profundizar en la constitución de una cultura política de nuestra izquierda,
conformada por elementos de una tradición educativa, religiosa y partidista nacional,
así como por tradiciones del movimiento comunista internacional, las cuales contribuyen a
explicar la persistencia de la lucha armada, la debilidad de las tradiciones
democráticas, también en el seno de esta izquierda, y su particular y muchas veces
recortada percepción del sistema político colombiano.
El aporte de Eduardo
Pizarro es notable para la comprensión y la acentuada valoración de uno de los
fenómenos mas característicos e importantes de la historia política y militar de la
nación colombiana.
JAIME EDUARDO JARAMILLO J
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