|
Boletín Cultural y Bibliográfico , Número
29, Volumen XXIX, 1992
Tres mil quinientas
clases de mariposas
Nuestros lepidópteros
Mariposas de Colombia
Jesús Vélez y Julián Salazar
Villegas Editores, Bogotá, 1991, 167 págs.
Acaba de aparecer este
hermosísimo volumen sobre la fauna de mariposas diurnas colombianas, fruto del esfuerzo
de los caldenses Jesús Vélez y Julián Salazar, asociados con el reconocido editor
Benjamín Villegas. Se destacan a primera vista las 188 fotografías a todo color,
excelentes en su gran mayoría, las cuales ilustran ejemplares en su ambiente natural,
principalmente. La calidad intrínseca de la obra es favorecida por la perfecta
impresión, ejecutada en Japón.
El libro empieza con una
Introducción de cuatro páginas, de Villegas, seguida de un Prólogo de dos páginas a
cargo del estadounidense Keith Brown Jr., químico y entomólogo asentado en Brasil. El
texto propiamente dicho consta de cinco partes. La primera se titula Origen (págs.
17-21), y en ella se destacan tanto el resumen de las investigaciones lepidopterológicas
en nuestro país como el adecuado realce de la obra del religioso franco-alemán Apolinar
María, quien en este siglo se encargó de iniciar las colectas y estudio de las mariposas
colombianas. La segunda (Biología, págs. 25-52) hace un recuento de la
morfología e historia natural del grupo; incluye secciones sobre cortejo sexual, cópula,
oviposición, oruga, crisálida, metamorfosis y mariposa. Supervivencia es el título de
la tercera parte (págs. 57-69), dedicada principalmente a aspectos etológicos y
estrategias de vida, tales como coloración, mimetismo, migraciones y depredación. El
cuarto capítulo (Hábitat, págs. 75-82) trata sobre la ecología de estos fascinantes
insectos. La quinta parte, denominada Familias (págs. 89-159), es la más larga y da
información sucinta sobre 14 taxa supragenéricos de mariposas (Hesperiidae,
Papilionidae, Pierid.ae, Lycaenidae, Riodininae, Nymphalidae, Heliconiinae, Ithomiinae,
Danainae, Acraeinae, Libytheinae, Morphinae, Brassolinae, Satyrinae), basándose en el
sistema taxonómico de Erlich, pero con modificaciones, como elevar a subfamilias a los heliconinos
y brassolinos; cada grupo taxonómico está organizado por lo general con una
foto en la naturaleza de una página (salvo los brassolinos, ilustrados sólo con
ejemplares de colección), otra página de texto, dos de fotografías en vivo de
representantes nacionales (excepto los danainos, acraeinos y libytheinos), y
dos con ejemplares de museo presentadas a modo de plancha (excepto los donamos). Dentro
de cada subsección taxonómica aparecen de dos a ocho fotografías en vivo, y cada
plancha incluye entre 12 y 60 especímenes. Dado que se hace la descripción oficial de
dos subespecies nuevas para la ciencia, la mariposa de las enredaderas Pandes iphi
damas gorgonae y la ninfa Memphis titan pactfica, la obra tiene un carácter
científico; este hecho magnifica ciertas incoherencias detectadas, como decir: "La
nomenclatura es reemplazada regularmente por sinónimos muy ligados entre sí, que pueden
ser aceptados o no por el Código Internacional de Nomenclatura Científica" (pág.
89), lo cual es un pequeño galimatias. Otras inconsistencias pueden ser que en la plancha
sobre el mimetismo se incluye a Pterourus zagreus ascolius, pero en la pág. 99 P.
zagreus y P. ascolius dan la impresión de ser especies distintas; que la
fotografía de Chorar myrtea fue tomada en Manizales a 2.300 m, pero ese género no
parece ser un representante de las mariposas de manchas metálicas más allá de los 2.000
m (pág. 117); que Coenophlebia archidono, presentada como el paradigma mundial de
la imitación de una hoja seca (pág. 123), no sea ilustrada; que la fotografia de Hypholeria
lybethris haya sido tomada a 2.900 m en Cerro Bravo, si las mariposas de alas
transparentes no viven más allá de los 2.800 m (pág. 135); que en el pie de foto
de Antirrhaea miltiades (pág. 150) se diga simultáneamente que la especie no sube
más allá de los 500 m, pero que el especimen ilustrado vivía a 1.000 m en San José del
Palmar. El volumen termina con un Epílogo de dos páginas y una Bibliografía que
comprende 30 citas. Quizá las fallas principales sean que el mapa que aparece en la pág.
166 es muy poco práctico y que se haya omitido un índice para los nombres científicos,
el cual idealmente hubiese podido aclarar de una vez la ubicación taxonómica de cada
mariposa citada en el libro.
Tres mil quinientas
formas de mariposas, más del 20% de las conocidas en todo el mundo, habitan en nuestro
país; porcentajes colombianos entre 10 y 20% del total universal de especies son normales
para muchos otros grupos de seres: peces, anfibios, aves, angiospermas, orquídeas...
Todas las bibliotecas colombianas que merezcan ese nombre deben incluir un ejemplar de
esta magnífica obra; de ese modo las generaciones por llegar podrán tener una idea de la
riqueza que este país albergaba, pues la situación actual indica que quienes hoy en día
poblamos este pedazo de América no estamos dispuestos a permitir que su inverosímil
biodiversidad sobreviva por mucho tiempo mas.
ARTURO ACERO P.
|