Boletín Cultural y Bibliográfico , Número 28, Volumen XXVIII, 1991
 

Fotografía de Carmelo Fernández. Anónima, ca. 1880. (Tomado de: “Primer libro venezolano de literatura, ciencias y bellas artes” Caracas, 1895) .

Colombia en cuatro tiempos:
Carmelo Fernández 1809-1887

BEATRIZ GONZÁLEZ

SAN JOSE DE GUAMA (estado de Yaracuy, Venezuela), 30 de junio de 1809 - Caracas, 9 de febrero de 1887.

En 1983 a los 96 años de su muerte y dentro de las conmemoraciones de los 200 año del nacimiento de Simón Bolívar, fueron trasladados los restos del artista y militar Carmelo Fernández al Panteón Nacional de Caracas, donde reposan cercanos a los del Libertador. Cuando se observa la baldosa del piso que a manera de tumba presenta su nombre, se recuerda su fidelidad y admiración por Bolívar. Nunca debió de pasar por la mente de este hombre humilde y singular que sus restos descansarían en tan notable sitio de veneración y culto. Carmelo Fernández, como artista y como militar, pertenece a Venezuela y a Colombia. Conservó hasta mediados de siglo su espíritu grancolombiano, sin fronteras territoriales o políticas. Actuó como testigo del nacimiento de la república y colaboró en la creación de símbolos patrios, de iconografía procera y territorial de las dos naciones. Vivió en Colombia en cuatro ocasiones distintas, a través de las cuales es factible narrar su historia y seguirle los pasos a su producción artística.

1. 1828-1 830 LLEGA COMO MILITAR AL TERRITORIO COLOMBIANO DESPUES DE DIVERSAS EXPERIENCIAS EDUCATIVAS A LO DAVID COPERFIELD

Su primera educación se llevó a cabo de modo irregular, en medio de la guerra de independencia y la pobreza de poblaciones transformadas en cuarteles. Recibió frecuentes golpes de maestros “iracibles y groseros”, o fue explotado haciendo oficios domésticos cuando en Yaritagua sirvió como monaguillo. Sobrino de José Antonio Páez, se familiarizó desde niño con los hechos y la presencia de los protagonistas de las guerras de la independencia. A estos personajes los observó algunas veces, no en grandes acciones guerreras, sino de manera casual:. en su infancia, a los siete años, vio a Morillo almorzando; cuando alguien del séquito del Pacificador le dijo que “el faccioso Páez” era originario de ese pueblo, narra Carmelo que este “suspendió la masticación por un instante, y exclamó en seguida: si, sí, ya lo sabía yo, y siguió comiendo (1) .

Bolívar en Ocumare de la Costa. Carmelo Fernández. Oleo sobre tela, s.f 32 x 14 cm. Colección Museo Eleázar López, Caracas. El rey de los araguatos. Carmelo Fernández y Olegario Meneses. Xilografía, 1848. (Tomado del libro de Rafael Pineda “Retrato hablado de Venezuela”), pág. 46. Agustín Codazzi. Carmelo Fernández Acuarela sobre papel, ca. 1850. 

Por la difícil situación económica, su madre acompañó a Páez -ya ascendido a general, en virtud de los triunfos en la campaña libertadora que culminó en Boyacá- por los distintos escenarios de la guerra en Venezuela. A los 11 años Carmelo Fernández ya distinguía a la plana mayor del ejército patriota y hombres civiles que apoyaban y acompañaban las acciones bélicas. Conocao a Bolívar chanceándose con su madre porque ella portaba un llavero con la efigie de Fernando VII. Dentro de este ambiente guerrero y casual, dio muestras de su, talento cuando pasaba el tiempo “divertido con frecuencia en dibujar tropas y escenas militares para lo cual me servía de tinta común, de tunas bravas, oñoto, añil, jenjibrillo, el zumo de hojas de brasca, plumas y fragmentos de platos’ quebrados. Mis dibujos llegaron a ser vistos por mi tío, quien comprendió mi afición al arte” (2) .

(continuar)

1 Carmelo Fernández y Simón Camacho, Memorias de Carmelo Fernández y Recuerdos de Santa Morra, 1842, Caracas, Biblioteca de la Academia Nacional de la Historia, 1973. (regresar 1)

2 lbíd. (regresar 2)