Boletín Cultural y Bibliográfico , Número 27, Volumen XXVIII, 1991

Cubierta del prinzer número de Voces pubticado en 1917 enBarranquilla.


Voces:
una renovación irreverente

AMPARO LOTERO BOTERO

Trabajo fotográfico: Leonor Pinzón Posada

TEORIAS LITERARIAS, estéticas y filosóficas eran el tema de animadas discusiones que se sucedían noche tras noche en una casa pajiza de Bananquilla, bajo la hospitalidad de Enrique Restrepo. Tiempo después, los debates del entusiasta grupo fueron enriquecidos

con el brillo intelectual del catalán Ramón Vinyes, quien, junto con Julio Gómez de Castro, ideó a Voces, la revista cultural y literaria considerada por muchos como la más importante de su género en la Colombia del segundo decenio de este siglo.

Fue alrededor de Ramón Vinyes y de José Félix Fuenmayor que casi veinte años después se congregaron, también en Barranquilla, vatios de los personajes que más tarde se proyectarían en las letras, el periodismo y las artes. La librería Mundo primero, y luego el café Roma, fueron el punto de reunión nocturna de Alfonso Fuenmayor, Gabriel García Márquez, Germán Vargas, Alvaro Cepeda Samudio, Alejandro Obregón, entre otros. Ahora los contertulios debatían sobre Joyce, Faulkner, Hemingway, Kafka, Virginia Woolf, Sartre, Neruda, Saroyan, Caldwell... Este conjunto de intelectuales se conoce como "grupo de Barranquilla", aunque hoy la existencia de tal grupo sigue siendo objeto de controversias.

El más imperecedero homenaje al importante influjo que ejerció Ramón Vinyes en las juventudes intelectuales de Barranquilla devendría años más tarde, al quedar plasmado su genio en el personaje del sabio catalán de Cien años de soledad, símbolo del conocimiento y de la apertura a lo nuevo, lo misterioso y la ciencia, toda una exaltación a lo bello del saber.

La historia de Voces se encuentra indisolublemente ligada a la personalidad de Vinyes, que además de gestor fue su inspirador y principal orientador durante los casi tres años de vida de la revista. Pero, ¿quién era este catalán y por qué fue a parar a Barranquilla, en donde logró tanta acogida? De él se sabe que nació en Berga, población de los Pirineos, el 8 de mayo de 1882. Creció en Barcelona y se destacó desde muy joven en la literatura, sobre todo como autor de poesía y dramaturgia. A los 22 años de edad estrené una obra de teatro en su ciudad natal. Se le incluyó en la Enciclopedia Espasa como uno de los más importantes escritores españoles de su época. A comienzos de 1908 inicia una gira por Europa, que duraría cinco años. Posteriormente se embarca para América y arriba a Puerto Colombia, de donde se dirige a Ciénaga (Magdalena). Los motivos de este éxodo voluntario los expresa Alfonso Fuenmayor así: "porque se fastidió de la literatura y de los intelectuales que le habían vuelto insoportable Barcelona" 1 . En el enclave bananero, Vinyes ejerce por poco tiempo como contador en una empresa exportadora de la fruta. Se traslada a Barranquilla hacia 1916 e instala una librería con otro español: Javier Auqué. En ella se ofrecían las últimas novedades editoriales de Europa y los Estados Unidos, por lo que pronto el pequeño local se convirtió en sitio de romería de los intelectuales de la época. No pasa mucho tiempo y el catalán aparece escribiendo polémicos editoriales para el periódico barranquillero La Nación. Por estos días Enrique Restrepo descubre por casualidad al librero genial, y horas más tarde lo. instala en medio de la tertulia de la casa pajiza, que a partir de entonces cobraría vida más animada, hasta el punto que poco tiempo después se encuentra circulando Voces en varias ciudades del mundo.

En 1931, tras el derrocamiento de Alfonso XIII y la consiguiente instauración del gobierno republicano, Vinyes regresa a Barcelona, de donde sale años más tarde al exilio, al triunfar el franquismo en España. Después de una corta permanencia en Tolouse y París, regresa a Barranquilla y asume nuevamente su papel de orientador, dando a conocer lo último de la literatura y guiando lecturas, esta vez a una nueva generación de intelectuales. En 1950 regresa a Barcelona y allí muere el 5 de mayo de 1952.

 

UN AMBIENTE PROPICIO

No es casual que aquellos centros portuarios de febril actividad mercantil, punto dc confluencia de viajeros de muchas latitudes y cuando la comunicación más avanzada era la marítima, hayan sido terreno fértil para el florecimiento del saber y de la actividad intelectual. Con las mercancías llegaban también las nuevas tendencias del pensamiento, que se instalaban bien en las mentes despiertas por tanta actividad y novedad. La historia brinda numerosos ejemplos de este hecho. Jonia en la antigüedad, los puertos italianos del Renacimiento, Londres durante los siglos XVII—XIX.

Guardadas las proporciones, la Barranquilla del segundo decenio de este siglo era entonces en Colombia la puerta de entrada de las noticias y, aunque algo tarde, de los cambios que se suscitaban en el mundo.

A finales del siglo pasado, Barranquilla había reemplazado a Cartagena como puerto más importante del Caribe. Debido a la sedimentación del canal del Dique, los barcos entraban al puerto barranquillero por Bocas de Ceniza, desde 1875, época de gran auge de las exportaciones de café. La consolidación de éstas, en los últimos decenios del siglo, le confieren más dinamismo al ya pujante puerto. A partir de 1905, con otra bonanza cafetera y la reconstrucción posterior a la guerra de los Mil Días, que incluyó la apertura del comercio importación— exportación, Barranquilla se perfila como uno de los centros de desarrollo industrial, junto con Medellín y Bogotá. Se crean allí una gran cervecería y una moderna fábrica de hilados y textiles. Para 1916 la arenosa contaba ya con numerosas industrias. Entre tanto, la navegación por el Magdalena había crecido como principal medio de transporte nacional, y Barranquilla era el foco del comercio. La ciudad contaba por entonces con cerca de setenta mil habitantes, entre los que se hallaban gran número de inmigrantes. Ramón Vinyes era uno de ellos.

En Barranquilla de comienzos de siglo convivía con el dinamismo económico una gran actividad intelectual, ambiente propicio que acunó a Voces. Sus páginas publicitarias guardan para la historia el testimonio de este auge. Numerosos establecimientos de comercio e industria apoyaron con sus anuncios a la revista.

Voces ha sido considerada no sólo la revista cultural literaria más importante de su época en Colombia, sino también una de las más destacadas en Latinoamérica. Esto último es relevante, si se tiene en cuenta que Voces fue contemporánea de publicaciones como Azul, de Gutiérrez Nájera y Revista Moderna, de Amado Nervo, ambas mexicanas; de las argentinas El Mercurio de América, Nosotros y Martín Fierro, esta última dirigida por Jorge Luis Borges. En Colombia se publicaban Nuevo Tiempo, Cultura y El Literato, entre otras. 

Muchas publicaciones nacionales y latinoamericanas elogiaron a la revista barranquillera. Tal es el caso de El Espectador, de Fidel Cano: "Decir que Voces es la revista que, a pesar de su juventud, tiene hoy mayor autoridad en Colombia entre las revistas de su género, no es exageración. Es tal el espíritu de renovación y dinámica que la anima, que necesariamente se capta toda la simpatía [...]" 2  

A diferencia de muchas otras revistas literarias coetáneas, Voces llenaba sus páginas con material inédito y con traducciones originales, realizadas sobre todo por Vinyes de los más diversos idiomas, pues se dice que el catalán podía leer en ocho lenguas diferentes. En el número 58 de Voces se anota: "Voces no publica sino originales y traducciones que para ello hace expresamente su cuerpo de redactores. De la Argentina, de México, de España, del Perú, etc., se nos envía colaboración —y no somos egoístas—; queremos que quien quiera reproduzca lo que a bien tenga; sólo suplicamos que se tenga la delicadeza de decir de dónde se toma

La revista abrió sus puertas a todas las corrientes de la época, ya que, como decía Vinyes en uno de sus números "hay en literatura quien es singular y quien quiere serlo. Vengan todas las formas nuevas, no nos espantan". Voces trajo a cuento autores del pasado y brindó sus páginas a muchos escritores nuevos, nacionales y extranjeros, algunos de los cuales, vistos desde la perspectiva actual, no lograron remontar la prueba del tiempo.

Y aunque en la presentación usual de la revista se decía, en el apartado de CONDICIONES, que "Voces cuenta con la colaboración de un grupo distinguido de escritores, a quienes ha invitado expresamente para ello", y agregaba que "Voces no publicará colaboración que no haya sido solicitada", la revista recibía innumerables colaboraciones de nacionales y extranjeros, muchas de las cuales fueron publicadas. En la entrega especial de diciembre de 1918 se lee: "Voces abrió sus brazos fraternalmente a todo aquel que quisiera llegar a sus puertas, que siempre estuvieron de par en par. Nunca cerró sus brazos a ningún visitante, por más impertinente que fuese. Y a pesar de tener un canasto al pie del escritorio, quédele el consuelo a los que han remitido producciones, que no se han publicado, de que nuestro director las guarda, en espera de que estos autores envien algo mejor. ¡Se les ha querido hacer un bien con la mora!".

Por estos años la literatura en nuestro país era algo así como un mosaico de tendencias o asomo de tendencias, muchas de las cuales ya habían sido superadas en otras latitudes. Voces aparece en una época en la cual se operaban en el mundo grandes transformaciones sociales que repercutían en la forma de abordar la literatura. Se afianzaban los monopolios económicos, con la consiguiente proletarización de las clases populares, y las ideas del socialismo empezaban a tomar fuerza, lo mismo que las del anarquismo. En este clima había surgido el modernismo en las letras como enconada reacción a lo convencional y purista del lenguaje, que procuraba distanciarse del subjetivismo, elementos que habían impreso fuerza al parnasianismo desde la segunda mitad de la centuria anterior. Ahora, la exploración de la psicología de los personajes y el retorno al subjetivismo quedarían plasmados en algunas de las mejores obras de la literatura universal. En Latinoamérica los escritos de Asturias, Güiraldes y José Eustasio Rivera, comprometidos con la realidad social, daban forma al llamado "criollismo". 

La Calle Real en Barranquilla (Colección Librería Díez).

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1 Alfonso Fuenmayor ‘El grupo de Barranquilla, tal como fue bautizado en licgotá’, en Crónicas sobre el grupo de Barranquilla, Bogotá, Instituto Colombiano de Cultura, 1978, pág. 12.(regresar1)

2 Voces, núm. 12, 30 dc noviembre de 1917. (regresar2)