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Boletín Cultural y
Bibliográfico , Número
27, Volumen XXVIII, 1991
Nación, Estado y
nacionalidad como proceso histórico
Auf dem Wege zur Nation.
Nationalismus im Staats
und Nationsaufbauprozees NeuGranadas. 1750-1856
En la vía hacia la Nación. El nacionalismo en el proceso
de la construcción del Edad. y la nación de la
Nueva Granada, 1750-1356.
Hans-Joachim König
Steiner Verlag, Wiesbaden, 1988, 332 págs.
Este es un libro que, como Germán
Colmenares lo subrayaba en una de sus últimas reseñas aparecidas en este
mismo boletín
1
, cumple con los requisitos de ser una
investigación histórica de síntesis y a la vez original.
Estudiando el problema de la definición
del nacionalismo en la literatura mundial y latinoamericana, el autor parte de dos
consideraciones básicas sobre los problemas conceptuales referentes a la nación y al
nacionalismo. Por una parte, la convicción de que hasta el momento no existe ninguna
definición general satisfactoria del nacionalismo, ya que todas las usuales se basan más
en las formas exteriores, que en sus condiciones de surgimiento y las funciones que va
asumiendo en los distintos momentos. Es por ello que el interés del autor se centra en
analizar su carácter funcional e instrumental.
El nacionalismo se define como
"instrumento para la solidaridad y la actividad política, que sirve fundamentalmente
para movilizar a sectores de la sociedad que se identifican con la nación y
para proteger a la colectividad concebida como nación de sus enemigos
internos o externos. Así, el nacionalismo puede relacionar la población que habita en
los marcos de una frontera estatal, o bien servir de separador frente a otras naciones o
estados. Para ello exige la absoluta preeminencia de la lealtad respecto a la
nación frente a otras lealtades y coloca en primacía los intereses de la
nación frente a los demás, como norma básica de la actividad política"
(pág. 13).
Por otra parte, el autor presume que
existe una relación directa entre, por una parte, el nacionalismo y, por otra, el proceso
de la modernización y la industrialización. El "nacionalismo puede ser, bajo este
aspecto, una respuesta a las demandas de la modernización, en tanto especialmente
en naciones del mundo no europeo reacciona ante el atraso y conforma una condición
para el logro de metas de desarrollo de una sociedad" (pág. 14).
Estas dos formulaciones de orden
conceptual se relacionan con dos modelos explicativos complementanos, que permiten
estudiar históricamente y como proceso social el nacionalismo.
El primero se basa en la obra del
sociólogo Karl W. Deutsch
2
, quien plantea que el surgimiento de la
conciencia nacional y del nacionalismo en un pueblo depende de la expansión,
intensificación y cambios de contenido de sus costumbres y posibilidades comunicativas,
las que se producen debido a una creciente movilización social y a un avance en la
integración social.
De esta manera el surgimiento de un
comportamiento nacional es comprendido como un proceso social y no se consideran las
naciones como construcciones sociales preestablecidas, sino como resultado de un proceso
mucho más largo, realizado paso a paso, hasta alcanzar una "complementaridad"
social consciente. De esta manera, el nacionalismo es interpretado como una ideología,
que precisamente quiere forzar este proceso mediante comunicación más intensa dentro de
una sociedad caracterizada por la comunión de lengua y cultura.
El segundo, ha sido tomado del
"modelo de crisis del desarrollo político" expuesto en los trabajos del Cominee
on Comparativo Politics
3
. El punto de partida es que
las sociedades en el transcurso de su modernización política desarrollo político
como parte fundamental de un proceso de modernización mucho más amplio se
encuentran confrontadas con seis problemas de desarrollo: 1. El logro de la
administración efectiva, que debe alcanzar todas las esferas de la sociedad; 2. La
integración de las diferentes capas de la sociedad a la vida pública; 3. La
participación política de cada vez mayores grupos de población en el dominio político;
4. La identidad nacional, es decir: la creación de una conciencia de comunidad nacional,
de la identificación de las distintas capas de la población con la totalidad y con el
sistema político; 5. La legitimidad del dominio de las elites, de la responsabilidad del
gobierno y el reconocimiento del sistema por parte de la población; 6. La distribución
social de bienes y servicios. Con este modelo se logra un marco conceptual con el cual se
pueden ordenar y explicar las diversas formas y funciones del nacionalismo y los
movimientos nacionales en el proceso del cambio social y político.
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Llegado a este punto, nación y
nacionalidad se refieren a una definición, en la que se evitan las valoraciones negativas
o positivas y se lo entiende como un instrumento para la solidaridad, activación y
movilización de la población de un estado, el cual coloca el interés de la nación
sobre todo lo demás. Ya sea como consecuencia o como causa, nacionalismo se relaciona con
nación, y a partir de la determinación del contenido del concepto nación,
sin duda alguna, se pueden lograr criterios para la ponderación histórica del
nacionalismo del que se trata, como también acerca de sus funciones.
Punto central en las consideraciones de
Hans Künig es no partir del concepto de nación como una substancia, de algo que es,
sino, de algo que debe ser la idea o proyecto de la nación para lograr cómo
respetar las realidades cambiantes y las modificaciones en el tiempo.
Por ello define la nación primero como
un "orden imaginado"
4
, como una representación que define la colectividad de personas como una
unidad. Este planteamiento tiene la ventaja de permitir cuestionar y analizar lo que
entienden por nación en un momento dado las elites y con cuáles criterios plausibles
para las capas subalternas se define la nación, se legitima el orden dominante y se
justifican los fundamentos del estado.
La medida de desarrollo de la nación es
la coincidencia o discrepancia entre lo que la elite cree o pretende haber logrado con la
nación y, lo que en la situación histórica en concreto ha surgido realmente.
Adicionalmente se adopta como medida de ponderación el grado de integración social
logrado entre las diversas capas sociales.
El autor se apoya también en las tesis
de Stein Rokkan
5
, quien plantea que sociedades organizadas en
estados sólo pueden llamarse naciones cuando en el transcurso de su devenir alcanzan
algunas características (sistema de valores estandarizado, creciente movilización y
participación política de la población y avances tendientes a la igualdad en las
oportunidades económicas); además, que la participación decisiva en este proceso (que
puede pasar por cuatro etapas) le cabe a las elites dirigentes, ya que, si bien son ellas
las que impulsan básicamente las movilizaciones, limitan, por otra parte, la ampliación
de la participación política y económica de manera que pueden, incluso bloquear el
desarrollo de la nación.
El trabajo investiga, en cuatro grandes
capítulos, las condiciones de surgimiento y las formas de desarrollo del nacionalismo en
diferentes etapas del proceso de construcción del estado y la nación en la Nueva
Granada, interrogándose sobre el significado del nacionalismo en el proceso de la
construcción de la nación en Colombia, para así valorarla diferenciada mente en
sus funciones y tendencias.
La investigación concluye que en el
período entre 1750 y 1856 existió una muy estrecha relación entre el nacionalismo y un
muy amplio proceso de desarrollo político y social, la modernización. El nacionalismo
surgió como respuesta a cambios estructurales (influidos tanto desde adentro como desde
fuera) en el dominio del estado y de la economía, como reacción al limitado margen de
cambio social y regional, pero también como protesta por el desmesurado déficit de
modernización que caracterizaba a la Nueva Granada. Expresado en los términos del modelo
de crisis del desarrollo político, los problemas de identidad, legitimación y
participación influenciaron enormemente el surgimiento del nacionalismo. Pero éste se
convirtió, a su vez, en un factor influyente en el proceso de modernización y
desarrollo, es decir, en el surgimiento de la nación. La función y las formas de
aparición del nacionalismo, así como su efecto acelerador o retardador, dependieron
esencialmente de si su objeto de acción natural el estado nacional debía ser
primero construido o bien existía ya. Por otra parte, se demuestra de manera patente que
la fundación del estado y el surgimiento de la nación no se correspondieron en el
tiempo, sino que constituyeron diferentes fases de un proceso de larga duración.
Hay que observar que una indagación del
proceso de surgimiento y desarrollo de la nación y el nacionalismo requerirá ahora de un
análisis de las relaciones entre los modelos impuestos por las elites dominantes en un
determinado momento a nivel nacional y los grados de respuesta de las elites y la
población a escala regional, ya que es evidente el desfase entre el modelo de comunidad
imaginada de carácter nacional y las lealtades locales y regionales, las que no siempre
tenían que estar, y de hecho frecuentemente no estaban, en consonancia. Pero ese es otro
nivel de investigación que deberá ser abordada en un futuro, para la cual el libro en
mención ha abierto de una manera más que brillante el camino.
El valor de este libro no sólo reside en
sus valiosos aportes teóricometodológicos, que constituyen un verdadero y novedoso
aporte a la historiografía colombiana; además el "modelo de crisis del desarrollo
político" es aplicado como un instrumento heurístico para el período y la
temática con un gran resultado, sin que se le escapen al autor las problemáticas
implicaciones de las teorías generales sobre la modernización. Se trata de un trabajo
con una construcción transparente en la que el desarrollo del tema puede ser seguido en
toda su organización lógica. Pero también es muy valioso por la amplísima y detallada
elaboración de las fuentes y bibliografía utilizada, así como el análisis de variadas
fuentes gráficas, que demuestra una exploración en extenso y en profundidad de las
principales bibliotecas y centros documentales del país.
MIGUEL G. CAMACHO A.
1 Reseña del libro de
María Teresa Uribe de Hincapié y Jesús María Alvarez, Poderes y regiones: problemas ce
la constitución de la nación colombiana. 18101850, en Boletín Cultural y
Bibliográfico, Bogotá, vol. XXV, núm. 15, 1988, págs. 128129. (regresar1)
2 Cfr. Nationalism and
Social Communication, Cambridge (Mass.) 1953; Nationenbildung Nationalstaat -
Integration, Düsseldorf, 1972; Deutsdi and Richard L Merrit (comps.) Plationalism and
National Development. An interdisciplinary Bibliography, Cambridge (Mass.), 1970; en
español es conocida su obra Las naciones ce curro, México, Fondo de Cultura Económica,
1981. (regresar2)
3 Gabriel A. Almond,
James S. Coleman, Joseph La Palombara, Lucian W. Pye, Dankwart A. Rustow, Sidney Verba,
Robert E. Ward, Myron Weiner y Charles Tilly. Importantes ensayos de estos autores se
encuentran concentrados en el libro de Lconard Binder et al. (comps.), Crisis and
Sequences in Political Development, Princeton, 1971; una visión general de esta
concepción ss encuentra en Stein Roldcan, Die vergleichcnde Analyse der Staaten
und Nationenbíldung. Modele und Methoden, en W. Zapf (comp.), P,eorien des
Sozialen Wandels Colonia y Berlin, 1971, págs. 228252 y en el conocido ensayo de
Charles Tilly, "Western State Making md Tbeories of political
transformation", en W. Zapf (comp.) lime Forrmation of National States in Western
Ewope, Princcton, 1975. (regresar3)
4 El concepto se debe a
Benedict Anderson, Imagined Commsauiuies. Reflections on the Origin and Spread of
Nationalism, Londres, Verso Editions, 1983. (regresar4)
5 Cfr. "Dimensions
of State Formation and Nation-Bullding. A possible Paradigm for Research o. Variations
within Europe", en Ch. Tilly (comp.), The Formation of National States in Westens
Europe~ Princeton 1975. También su articulo citado en la nota 3. (regresar5)
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