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Boletín Cultural y
Bibliográfico , Número
27, Volumen XXVIII, 1991
Las mujeres de los
hilos perfectos
Mujer, religión e industria
(Fabricato. 19231982)
Luz Gabriela Arango
Universidad de Antioquia
Universidad Externado de Colombia,
Medellín. 1991. 339 págs.
El texto de Luz Gabriela Arango es un
interesante estudio de una de las empresas pioneras en el desarrollo industrial
antioqueño y colombiano: Fabricato. Tiene, además, la particularidad de ser una
investigación sobre la evolución de la mano de obra, que fue mayoritariamente femenina
hasta los años cincuenta. Es, por tanto, un estudio de caso sui géneris, pues asume
explícitamente un enfoque laboral con énfasis en los problemas de la participación
femenina en el mundo del trabajo.
Luz Gabriela tuvo la fortuna, poco común
para los investigadores laborales, de lograr acceso a la documentación oficial de la
empresa, comprendidas las hojas de vida del personal empleado por Fabricato y algunas
subsidiarias. Esta novedosa fuente es complementada con entrevistas a grupos de mujeres
pertenecientes a cada una de las cuatro generaciones analizadas por la autora. De allí
surge una información cuantitativa y cualitativa inigualable, lo que da solidez a las
conclusiones de esta cuidadosa investigación. Hay, sin embargo, un pequeño problema
técnico en la forma de citar los documentos oficiales de Fabricato: no se dice el origen
específico del documento, lo cual crea problemas para futuros investigadores que quieran
confrontar esa información.
En un detallado seguimiento de las cuatro
etapas que a juicio de Luz Gabriela atraviesa Fabricato, se va plasmando una interesante
interpretación sobre las formas particulares como se articulan, para cada fase, las
estrategias individuales de las trabajadoras, las de sus familias y las de los patronos.
Los últimos capítulos son especialmente ricos en este sentido. Allí se ilustra hasta la
saciedad el tránsito de una mano de obra aparentemente más dócil, en las dos primeras
generaciones de trabajadoras, a una más autónoma, al menos con relación a la
dependencia de sus hogares de origen, en las últimas obreras. Todo ello acompañado de
procesos de tecnificación y "masculinización" de la fábrica, procesos que,
aunque rezagados en Fabricato, no están distantes de lo sucedido en otras empresas
textiles de la región y del país.
En este punto, sin embargo, es necesario
señalar uno de los vacíos más notorios de Mujer, religión e industria. Se trata
precisamente de la relativa descontextualización de la investigación. No me refiero a la
trillada crítica que se le hace a los estudios de caso que les falta el
contexto, pues la riqueza de esos estudios está precisamente en su trabajo en
profundidad sobre una situación particular. Yo me refiero a problemas que no forman parte
inherente de los estudios de caso. Se nota a lo largo de todo el libro un desconocimiento
de muchos de los estudios recientes o que se están efectuando en el país sobre el
desarrollo industrial nacional y regional, el mundo del trabajo y posiblemente pues
no es mi especialidad sobre mujer y vida cotidiana. Esta limitación da como
resultado una visión ingenua de la particularidad del caso de Fabricato. Da la impresión
de que la autora, por un relativo desconocimiento de la literatura que le permite hacer
comparaciones, termina exagerando la especificidad de la empresa. Que Fabricato fue única
no hay duda, pero tal vez no tanto como lo sugiere Luz Gabriela.
El caso del patronato es ilustrativo. La
autora encuentra más relación entre el fundado por Fabricato que parece remontarse
a los años veinte y no a los treinta, como se dice en el texto y unos internados
franceses, que con otros patronatos establecidos en Antioquia desde los años diez. El
mismo Alberto Mayor, quien sirve de inspiración a Luz Gabriela, habla extensamente de
esas otras experiencias en Antioquia
*
. En otras
ciudades hubo prácticas parecidas, aunque con personal y objetivos diferentes, como fue
el caso de las Marías, grupo de cuasimonjas reunidas por el padre Campoamor, el fundador
del Circulo de Obreros en Bogotá. Ciertamente, Fabricato muestra la particularidad de ser
un patronato de empresa, pero en otros aspectos tiene mucho de común con experiencias
similares.
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Ahora bien: si de control religioso de
trabajadoras y trabajadores se trata, el caso de Fabricato tal vez fue exageradamente
exitoso lo que cuestionaremos más adelante, pero ciertamente no fue único.
En otras empresas antioqueñas, y no sólo textileras, así como en el resto del país,
con desigual intensidad, el empresariado inicial intentó aplicar métodos paternalistas
que se articulaban con la fe religiosa de los trabajadores en la temprana
industrialización. Y no podía ser de otra forma, pues el panorama laboral del momento
así lo sugería.
El que el resultado de ese control
paternalistareligioso haya sido un sindicalismo católico que sería recogido por la
UtranUTC, ha sido señalado por estudios laborales regionales
**.
Los casos de Coltejer. o de las trilladoras de café, o de Coltabaco
para hablar sólo de sectores en donde la mano de obra femenina fue también
predominante en las primas fases de la industrialización, ilustra la existencia de
tácticas patronales similares a las de Fabricato, aunque con un grado diferente de
éxito. Ahora bien, estas prácticas empresariales, y su correlato laboral, no fueron
exclusivas de empresas con mayoría de mujeres. Industrias "masculinizadas"
desde el principio, como Bayana, tuvieron también rasgos paternalistasclericales en
sus comienzos. Claro que la presencia mayoritaria del grupo femenino dio cierta
especificidad a las formas de explotación, como atinadamente insiste la autora.
El desconocimiento de la literatura
nacional comparativa hace que la fuerza de la particularidad del caso laboral de Fabnicato
se diluya en elementos comunes con otras empresas, e impide generalizar, como creo que es
posible hacerlo, sobre las actitudes del empresariado y de los trabajadores en las fases
claves de la industrialización. Esta limitación puede deberse a dos factores. Por una
parte, la investigación que alimenté este libro fue la tesis de grado de Luz Gabriela,
presentada en 1982, cuando aún no estaba en circulación mucha de la literatura aludida o
las colecciones de fascículos de las grandes editoriales que contribuyeron a difundir
nuevas perspectivas investigativas sobre género, trabajadores y vida cotidiana. Por otra
parte, se nota una gran fidelidad a los documentos oficiales de la empresa, lo que pudo
desplazar en importancia la revisión de literatura secundaria sobre el tema y además
introdujo ciertas limitaciones cronológicas al ceñirse estrictamente a la información
de los archivos de Fabricato.
Hay un último punto que quisiera tocar,
aunque sea brevemente. El texto arroja una paradójica contradicción en relación con la
actitud de las trabajadoras ante los modelos de dominación que se les intentan imponer.
Las dos primeras generaciones de 1923 a 1959, aproximadamente son mostradas
por la autora como muy pasivas en la aceptación de la disciplina de trabajo (véase, por
ejemplo, pág. 42), mientras que las últimas generaciones, especialmente la cuarta
de 1973 a 1982, son percibidas como dueñas de una actitud más autónoma. No
sólo la demostración de tal cambio es débil en el texto (véase, por ejemplo, pág.
264), sino que ni uno ni otro extremo parecen reflejar la realidad de las trabajadoras.
Tal vez esa polarización cumple una función pedagógica por parte de la autora se
pasa de lo viejo a lo nuevo, por ejemplo, pero no es plausible postularla para la
vida real. En la cotidianidad suele funcionar más la lógica que está por detrás del
dicho: "ni tanto que queme al santo, ni tan poco que no lo alumbre".
La supuesta pasividad de las primeras
trabajadoras encuentra momentos de rebeldía, como la huelga de Bello en febrero de 1920,
y otros amagos de conflictos, para no mencionar la cantidad de resistencias cotidianas a
la disciplina que se dieron y cuya prueba está en los despidos de muchas trabajadoras.
Luz Gabriela reconoce que el hecho de entrevistar a las sobrevivientes no sólo
física sino laboralmente, sesga su estudio, pues terminó dialogando con las que
soportaron la disciplina laboral.
Por otro lado, la actitud más autónoma
que muestran las últimas generaciones de trabajadoras parece deberse más a factores
externos a ellas, como el derrumbe del control clerical en Antioquia, las transformaciones
de las industrias en su tecnología y fuerza laboral, los procesos migratorios, la
secularización, los cambios familiares, que a una actitud propia de las trabajadoras. En
cualquier evento, cl supuesto inicial de la investigación de Luz Gabriela cómo se
ejerce la dominación sobre la mujer trabajadora deja poco espacio para actitudes
realmente autónomas de las obreras. Parece que inexorablemente es el mundo exterior el
que las domina y ocasionalmente también el que las "libera".
Todo lo anterior no quiere dementar el
valor de este texto. Por el contrario, creo que es un buen estudio de caso que aporta al
conocimiento de la historia de los trabajadores con énfasis en los problemas de género.
Que hubiera podido aportar más si se hubiese inscrito en los debates historiográficos de
nuestro medio, no hay duda, pero ¿qué obra es perfecta?
MAURICIO ARCHLLA NEMA
* Vease Etica, trabajo y
productividad en Antioquia 1984, págs. 260-270. (regresar*)
** Me refiero a dos
estudios, entre otros que están apareciendo en el mundo laboral o en el académico: Iván
Darío Osorio, Historia del sindicalismo antioqueño, 1900-1986; y Ana M. Jaramillo y
Jorge Bernal, Surdor y tabaco (Sintracoltabaco). (regresar**)
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